[Análisis] Cannibal Abduction: Horror cósmico hecho slasher
Nuestra valoración de este slasher que mezcla La matanza de Texas con algo mucho más turbio ya disponible en PC y consolas

Hola, herederos de Randy. Sí, llega de nuevo el pesado del slasher con el saco de Sam cargado de cuchillos, miembros amputados y máscaras. Y algo más que no sacaré de su interior para no destripar nada. Regreso con un juego de Selewi que, si lleváis con nosotros un tiempo, recordaréis que reseñé su The Night of the Scissors. En esta ocasión, vuelvo con su último juego, el cual ha estrenado su versión en consolas de la mano de Puppet Combo: Cannibal Abduction.
Antes de continuar, quiero agradecerle al desarrollador que nos haya facilitado una copia de su título y que apoye así nuestra labor de creación de contenido.
Gestos así también hacen que continúe sin medicar mis trastornos. ¡Dentro cuchillos!
Un opening sacado del slasher rural
Cannibal Abduction empieza como la mayoría de jóvenes que se tiran a la aventura en un territorio que desconocen y donde piden a gritos ser mutilados. Su escena inicial, con ese atardecer solitario, semeja a los primeros minutos de La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), pero los eventos que tienen lugar nos alejan de Estados Unidos y nos llevan al otro extremo del globo terráqueo: Australia.
La figura del amable pueblerino, que en un acto altruista decide ayudar al joven de coche estropeado, me recuerda al Mick Taylor de Wolf Creek (Greg McLean, 2005). Separo este momento de los remakes del clásico de Hooper —2003 y 2006— en que no es la figura de un jefe de policía quien se hace cargo del incidente o remolca el automóvil, sino el villano de la historia.
Aunque, como veremos más adelante, el papel de antagonista divide su responsabilidad en varios personajes hasta preguntarte si realmente son los malos.

Cuando el enemigo nos transmite empatía
En cuanto a su narrativa, esta perspectiva me ha gustado. A medida que avanzamos y exploramos, encontraremos las páginas del diario de alguien de la familia. En ellas descubriremos lo que ha pasado y cómo sus miembros, incluida su adorable perra, que dan ganas de achuchar, han degenerado en antropófagos dementes que hablan con una entidad a través de una radio.
Definiría su historia como un slasher con ecos de terror cósmico y momentos salidos de Resident Evil 7. Uno de sus finales, de hecho, al cual se accede resolviendo unos rompecabezas adicionales, descubre un trasfondo inquietante, con una revelación que te anticipa el peligro inminente.
Por eso creo que aquí, aunque somos la presa y hemos sido guiados hacia una trampa, podemos empatizar con lo que sucede en la casa, incluso con la versión sigilosa de Leatherface.
No siempre podemos sentirnos apenados por la fatalidad a la que se enfrentan nuestros enemigos y que, en retrospectiva, es más horripilante que la que nos espera a nosotros.

Acercamiento al survival horror de la vieja escuela
Su jugabilidad me trasladó al asfixiante Murder House, de Puppet Combo, del que también tenemos su correspondiente review aquí. Sus controles tanque o su dirección fotográfica, que se encarga de generarnos desasosiego y recelo por cruzar una esquina o entrar en una habitación, son las señales más fáciles de identificar en un videojuego que rezuma aroma a Resident Evil en su planteamiento, pero no tanto en su ejecución.
En cuanto a sus mecánicas, distinguimos componentes indispensables en un survival horror clásico, como la gestión de inventario, dividida entre objetos que puedes llevar encima y los que dejas en la caja de herramientas, o el sistema de guardado limitado, dependiente de las cintas de VHS que encontremos explorando —algo que, por cierto, adopta el slasher mencionado al inicio de este párrafo—.
Puede resultar abrumador pensar que vais a tener que sudar pensando qué desechar para coger después y luego no lamentarte por tu decisión —sobre todo, si vienes del inefable Resident Evil 0—, pero en este título no es así.
Al tratarse de una experiencia que en su dificultad normal podemos completar en dos horas aproximadas si nos entretenemos con los rompecabezas, con los dos finales incluidos, este quebradero de cabeza no será tal.
El videojuego, aunque homenajea el survival horror en sus preceptos elementales, prescinde de la acción que caracteriza a la mayoría. Por lo tanto, en su jugabilidad predomina la resolución de rompecabezas por encima del confrontamiento.
Aunque no son demasiado complejos, nos obligarán a recorrernos la casa varias veces, algo que sirve para lanzarnos al asesino como si el desarrollador quisiera usarnos como alimento en lugar de pensar en nuestra integridad física.
Rescato el rompecabezas de la radio, cuya aleatoriedad de una partida a otra supone un mayor desafío, ya que el villano puede sorprendernos y estropearnos el desciframiento del mensaje.

Un asesino imponente, pero fácil de esquivar
El villano que nos perseguirá durante toda la acción es sigiloso, aunque lento, y podemos darle esquinazo sin dificultad. Podemos sobresaltarnos en sus primeras apariciones cuando no conocemos su patrón de comportamiento, pero luego se torna predecible y no supone un desafío considerable… en su dificultad normal.
¿Por qué matizo esto? Porque en el modo difícil tendremos a un asesino más agresivo que además arma trampas por toda la casa. Si queremos deshacernos de ellas, deberemos buscar las herramientas para que salten y no nos atrapen. Con respecto a esta adición para dificultarnos, es una mecánica interesante para que nuestra segunda partida no sea monótona.
Ahora bien, creo que el comportamiento del enemigo en su modo predeterminado es insuficiente. No sorprende ni genera la tensión necesaria. Cannibal Abduction recicla las taquillas para escondernos de The Night of the Scissors, pero carece de su carisma y agresividad.
El caníbal se diferencia del asesino de las tijeras en que es sigiloso, pero no tiene el temor ambiental que creaba el chasquido de las tijeras ni posee su inteligencia.

En mi primera partida, aunque el villano te hubiera visto meterte en un armario o taquilla, este no inspeccionaba el mueble y simplemente revisaba el resto de la habitación o iba a otra; en The Night of the Scissors tenías que ser mucho más rápido que él —y eso que era muy veloz— para esconderte y que no te descubriera. Ambos tienen una duración similar, pero Cannibal Abduction carece de un asesino desafiante.
Conclusiones
Cannibal Abduction es un survival horror centrado en la resolución de rompecabezas y cuyo trasfondo destaca en los videojuegos de este subgénero, rindiendo un doble homenaje al slasher y al terror cósmico.
Creo que el asesino es de lo más fáciles de burlar en las propuestas que he jugado de este estilo, pero puede suponer un mayor desafío en su máxima dificultad. Su rejugabilidad dilata una experiencia de apenas sesenta minutos en dos horas, en las que puedes sacar su otro final y enfrentarte a un reto más complicado.
Por el precio que tiene en pc, su duración y experiencia creo que no os arrepentiréis de darle una oportunidad.

Y hasta aquí he llegado. Abandono esta espeluznante casa en mitad de la nada. Veremos qué meto en el saco y en qué embrollo me veo envuelto. ¡Felices puñaladas!
Ficha Técnica
- Título: Cannibal Abduction
- Desarrollador: Tomás Esconjaureguy (Selewi)
- Género: terror (slasher)
- Fecha de lanzamiento: 13 de enero de 2023 (ficha en Steam)
- Plataforma: PC (Steam y Windows); PS4, PS5; Xbox One, Xbox Series XlS, y Nintendo Switch.
- Idioma: Voces en inglés; textos en español
- Duración aproximada: 1 hora (primera partida); 2-3 (segundo final desbloqueado más nueva partida en dificultad difícil)
- Precio: 4’99€ (Steam); 11’99€ (consolas)

Enlaces de interés
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