12 juegos exclusivos de Xbox sin segunda parte (y de los que nos gustaría secuela en Series X|S)
Repasamos videojuegos exclusivos de las últimas consolas de Microsoft que no han tenido continuación

La industria del videojuego atraviesa un momento convulso donde las decisiones empresariales están provocando movimientos sorprendentes. Algunos nada deseables, como el cierre de estudios. Y otros inesperados, como la apertura de Microsoft a lanzar más juegos exclusivos de Xbox en la competencia.
Y no porque no lo haya hecho con anterioridad, ahí tenemos la franquicia Ori en Switch. Pero expandirse a los circuitos de PlayStation también con títulos largamente asociados a su marca (Sea of Thieves) ha dejado atónitos a propios y extraños. Ya hablamos largo y tendido de esta estrategia comercial en un artículo dedicado, así que no vamos a ser redundantes (tienes el link en enlaces de interés, al final de estas líneas). El reportaje de hoy lo vamos a dedicar a bucear por el catálogo de Xbox y detenernos por sus exclusivas, a ver cuáles han tenido continuidad.
No son pocas en las cuatro generaciones de consolas que lleva. Su estreno en el negocio estuvo amparado por la buena relación con SEGA tras su reestructuración como third party. Por la primera Xbox desfilaron exclusivas tan potentes como Jet Set Radio, House of the Dead III, Panzer Dragoon o Shenmue II. Y más allá de SEGA, también plantó cara a la todopoderosa Sony PlayStation 2 y a la veteranía de Nintendo con su GameCube, aportando multitud de títulos exclusivos de primera línea, propios (Halo, Forza Motorsport) y de terceras compañías (Star Wars Caballeros de la Antigua República, Jade Empire, DOOM III, Top Spin). Con su segunda consola repitió la misma estrategia, impulsando los desarrollos independientes como grandes atractivos de su catálogo.
Precisamente en Xbox 360 -para mi gusto, la mejor consola hasta la fecha de Microsoft– comenzamos nuestra búsqueda de juegos exclusivos de Xbox que, por diferentes motivos, no han recibido segunda parte.
Project Sylpheed

El interés de Microsoft por ganarse al público japonés se materializó no solo con alianzas con SEGA y acuerdos con otras editoras japonesas de los que salieron joyas del RPG como Lost Odyssey, MagnaCarta 2 y Blue Dragon -del que hablaremos más adelante- como títulos propios o The Last Remnant y Eternal Sonata como exclusivas temporales.
También buscaría atraer a clientes japoneses desde otros géneros y, cómo no, con juegos exclusivos de Xbox. Para ello, tiró de mecha-tanks en su coproducción exclusiva Chromehounds, también de cazas de combate en un Ace Combat que se quedó igualmente como título único de 360, de action horror que retuvo durante meses (Lost Planet), de los musou tan del gusto nipón (99 Nights) y hasta de un género tan clásico como los matamarcianos. Vamos, es que lo hizo todo.
Además de Omega Five, Microsoft sorprendía para bien recuperando una licencia veterana por todo lo alto: Sylpheed. El simulador de combate espacial se vestía de 3D y entregaba casi una veintena de misiones donde ponía a prueba los reflejos del jugador, a la vez que le planteaba una historia épica llena de cambios de guion, algo tan poco habitual en producciones de este corte como confeccionado a medida para los japoneses.
Project Sylpheed se saldó con una variedad de críticas que no se ponían de acuerdo en considerarlo mejorable, o lo mejor que había dado un género tremendamente encorsetado y dado de lado. ¿Habría sido mejor dejarlo como un shooter sobre raíles? No lo sé, pero sí que producciones como ésta que se alejan de lo predecible son las que más palos se llevan y las que menos reconocimiento logran después.
El título fue considerado un éxito por Microsoft y contó con edición en formato físico.
Infinite Undiscovery

Infinite Undiscovery es un interesante juego de rol y acción desarrollado por tri-Ace (los padres de Star Ocean y Valkyrie Profile) y publicado por Square Enix en 2008 para Xbox 360, como parte de ese acercamiento al gusto nipón.
Las prisas por lanzar este producto como el primer jrpg para Xbox 360 en contar con un lanzamiento simultáneo en todo el mundo hizo que perdiera muchas traducciones por el camino, incluida la española, por lo que solo pudimos jugarlo en inglés.
Como en todo buen RPG, la historia del juego tiene encanto épico. Nos pone tras la pista de un joven llamado Capell, quien se ve envuelto en el conflicto bélico para liberar a la Luna de las cadenas que la atan a su mundo. Un desarrollo muy tradicional pero con una jugabilidad más dinámica y unos combates en tiempo real hicieron de él una experiencia bastante estimable, pese a resultar algo corta en aspectos técnicos.
En su conjunto, Infinite Undiscovery es un juego interesante y lleno de acción, escenarios delimitados pero amplios y una narrativa muy cuidada repleta de traiciones, giros de guion y un generoso plantel de protagonistas. De todos los juegos exclusivos de Xbox, este es un candidato más que ideal para contar con un buen remaster o una secuela. Más si tenemos en cuenta que Tri-Ace está intentando devolver la fama de antaño a su saga Star Ocean, ¡es hora de darle más proyectos!
Ninja Blade

Mucho antes de Sekiro, de los Souls y toda la pesca, FromSoftware existía. Y vaya si existía.
Ya hacía juegos tan interesantes como aquel castillo infestado de trampas para PlayStation (King’s Field) que es genuinamente la esencia de Boletaria, y los Otogi de la primera Xbox –los cuales también fueron juegos exclusivos de la máquina-. Todos eran títulos donde se reconoce el adn de la compañía: apartado técnico mejorable, elegancia artística y complejidad en el desarrollo.
Ninja Blade es, con toda seguridad, una de las producciones más olvidadas de FromSoftware. Quizá por ser la más alejada de sus propias líneas. En ella encontrábamos una vuelta de tuerca al Ninja Gaiden que puso patas arriba el hack and slash en la Xbox original -uno de los juegos exclusivos que mejor hizo de embajador de la primera Xbox de Microsoft-, pero potenciando los combates contra jefazos y no tanto el desarrollo estándar de limpiar secciones de enemigos.
Artísticamente resultaba demasiado genérico en sus diseños de una Neo-Tokio posmodernista, y también abusaba del elemento quick time event, posiblemente por el arrastre de los God of War de PS2 y su deseo expreso de ofrecer los clichés del género.
Aun con todas sus carencias y puntos mejorables, el fantástico momento por el que atraviesa FromSoftware haría muy interesante recuperar esta licencia, una de las pocas IP lineales y de acción pura y dura de la compañía.
Blue Dragon

Toca hablar de uno de los mejores ejemplos de este texto. La triste noticia del fallecimiento de Akira Toriyama, el dibujante y artista tras licencias como Dragon Ball, Dragon Quest o Chrono Trigger ha llegado justo cuando estábamos a punto de recibir uno de sus proyectos quizá menos conocidos, Sandland.
El caso de Sandland nos ha recordado enormemente a Blue Dragon, una de las grandes apuestas para el arranque de Xbox 360 que vino de la mano nada menos que de Lost Odyssey, con Hironobu Sakaguchi a los mandos de esta propuesta muy tradicional sobre el papel, envuelta del encanto inconfundible de los anime japoneses con el sello Toriya.
La historia del juego sigue a un chico llamado Shu y sus amigos en un mundo atormentado por un malo malísimo, lo que les llevará a salir de su aldea par descubrir la verdad tras extraños incidentes y conocer nuevos amigos. El germen no puede ser más Dragon Ball (hay hasta un Dragon en el título) y es todo lo sólido y potente que se puede esperar del padre de Final Fantasy. Al cóctel añadimos música del inconfundible Nobuo Uematsu (Final Fantasy VII), dando forma a una aventura para toda la familia con toques de humor y combates por turnos donde no faltan criaturas de fantasía y magia para animar el cotarro.
La licencia tuvo un par de secuelas destinadas a las consolas portátiles del momento de Nintendo, por lo que su legado sí que se ha expandido. Una secuela oficial para la nueva Xbox aprovecharía las circunstancias para homenajear una vez más al gran Toriyama y devolver el jrpg a la plataforma de Microsoft, ahora que hay un acercamiento a empresas especializadas en el género como Square-Enix.
Crimson Dragon

Más dragones por aquí: el desembarco de Xbox One, la sucesora de 360, ofreció títulos interesantes como éste, la secuela espiritual de Panzer Dragoon.
La franquicia ha estado años asociada en consolas con las máquinas de Microsoft y no sería descabellado que se retomase ante la ausencia de matamarcianos parecidos. Aunque sería definitivamente más probable que, antes que un Crimson Dragon 2, se materializase otro Panzer Dragoon tras el regreso de la serie en forma de remake hace unos años.
D4

Al igual que Crimson Dragon, D4 se estrenó en la distribución digital de la tienda de Microsoft en el lanzamiento de Xbox One. Es otra de las extravagancias de su director, Hidetaka Suehiro, responsable de esa fabulosa recreación de Twin Peaks en la América rural llamada Deadly Premonition.
D4 no logró convencer con la misma contundencia que la aventura detectivesca del agente Morgan, que actualmente ostenta el estatus de juego de culto. Pero es un tipo de propuestas que se agradecen por lo rocambolescas y diferentes que resultan.
Es fácil encontrarlo de oferta a menudo por menos de 3 euros. A ese precio, lo peor que puede pasar es que te guste… y te quedes con ganas de una secuela que nunca llegó a hacerse.
Battletoads

Más nostalgia en los circuitos de Xbox One. Con Rareware como parte de Microsoft tras su adquisición en mitad del ciclo de GameCube, era extraño que no se animase a recuperar una licencia clásica tan emblemática para el estudio. Tardó pero lo hizo con un juego exclusivo de Xbox para el formato digital, y con un resultado que dejó un poco fríos a buena parte de la comunidad.
Con los beat’em up de la vieja escuela en un momento tan favorable (entre otros, han regresado Streets of Rage, River City Girls, Double Dragon con nueva entrega y recopilatorio -igual que las Tortugas Ninja, también por partida doble-), darle un repaso al último Battletoads y lanzar una secuela puliéndolo sería una estupenda manera de seguir contentando a la comunidad más retro de la firma.
Killer Instinct

Al hilo de Battletoads, los fans con más añitos de Xbox tienen un catálogo de licencias clásicas de muchos kilates (ahí está Rare Replay, uno de los exclusivos must have de todo jugón retro). Entre la oferta retro de la compañía brilla con luz propia la reimaginación de Killer Instinct, un juegazo que personalmente considero que está muy infravalorado.
Sus actualizaciones y parches trabajando el equilibrio de la plantilla fueron constantes los meses posteriores al estreno del título, para mí uno de los principales motivos de compra de Xbox One, que debutó muy bien arropada con juegos exclusivos como Forza 5, Dead Rising 3 o Ryse, del que hablaremos más adelante.
Tras tantos años desde su lanzamiento, su reconversión a free-to-play y la apertura de la compañía a PlayStation 5, es el momento de que Microsoft se plantee ampliar más la plantilla de luchadores, presentar un modo campaña más cuidado junto a renovadas modalidades single player y, en definitiva, darle otra oportunidad a esta fantástica saga.
Sería uno de los grandes aciertos de la empresa, que tiene en Killer Instinct un auténtico diamante en bruto.
Ryse

También fue título de estreno este Son of Rome, uno de los videojuegos más apaleados del catálogo de One. Lineal, machacabotones, corto, simple… O sea, todo lo que suele definir a un hack and slash se le echó en cara a Ryse. Como si todos los juegos tuvieran que ser complejos, enrevesados y difíciles de dominar. O como si siempre tuviéramos que jugar cosas sesudas y fuese un crimen echar una partida a algo ameno, sin más.
Ryse era un portento técnico con una dirección artística cuidadísima y una jugabilidad sencilla, pero efectista. Ciertamente no tenía ninguna complejidad pero para quienes buscasen un producto distraído y sin complicaciones, cumplía de sobra.
Durante un tiempo se rumoreó que Crytek y Microsoft negociaban una secuela reubicada en tramas vikingas, pero nunca se ha llegado a materializar a nada. Y, a estas alturas, me da que definitivamente podemos dar por sentenciada la IP.
ReCore

Otra producción muy estimable que pasó de puntillas por los medios de comunicación especializados.
Y es que la distopía futurista de ReCore debió debutar más corregida y mejorada, porque muchos de sus inconvenientes se solventaron en las semanas posteriores al estreno. Por desgracia, las correcciones -como acortar sus larguísimos tiempos de carga o estabilizar los frames– llegaron cuando el daño (y la publicidad negativa) ya estaban hechos.
El título no empezó a ganar más presencia dentro de la comunidad Xbox hasta que el boca-oreja de sus actualizaciones empezó a extenderse. Demasiado tarde para que la producción de Keiji Inafune (el creador de Megaman y productor de Onimusha) se considerase lejos de las expectativas. Esperemos que tenga una nueva oportunidad con una secuela que no cometa los mismos errores.
Sunset Overdrive

Típico caso de sleeper, de juego bien hecho, elogiado por la prensa, diferente y original… Pero al que, precisamente, ser diferente y original espantó a la mayor parte de usuarios, convirtiéndose en una producción relegada a jugadores más curiosos y con más ganas de dejarse sorprender. Es decir, la minoría.
En ese sentido, hay que reconocer que la industria del videojuego y sus clientes es particularmente complicada. Si sacas continuaciones triples A, eres continuista. Si sacas nuevas licencias arriesgadas, sólo te va a hacer caso una minoría. Si sacas secuelas diferentes del original, desvirtúas la saga… Es dificilísimo acertar en términos absolutos, aunque en casos como Sunset Overdrive no se puede decir que las empresas implicadas, desde luego, no lo intentasen.
Sunset Overdrive, que contó con doblaje a español -donde participó uno de los youtubers más conocidos del entretenimiento, El Rubius-, es uno de los grandes tapados del catálogo de juegos exclusivos de Xbox One. Un fantástico sandbox frenético y con desparpajo en el que se nota la mano de Insomniac (Ratchet & Clank) a la hora de plantear plataformas y acción con muchísimo humor.
Su alocado desarrollo tiene como protagonista los grandes saltos y la rapidez de movimiento y esto, sin duda, ayudó al estudio a plantear los balanceos de su siguiente blockbuster: Marvel’s Spider-Man. Con Insomniac ahora de second party de Sony, y Microsoft más abierta a lanzar producciones propias en la competencia, puede que sea la ocasión definitiva de recuperar esta infravalorada aventura.
Quantum Break

Está claro que Remedy se toma sus tiempos. De una secuela de Control llevamos años sin saber nada, y de Alan Wake II ha habido que esperar trece años. Casi nada.
No tiremos la toalla con una secuela de esta producción tan ambiciosa y diferente, injustamente ninguneada por cierta prensa. Es cierto que no le ayudó comercialmente debutar casi a la vez del Uncharted 4 de la competencia, que acaparó toda la atención durante semanas. Ni tampoco apostar por un formato narrativo similar a las series televisivas y estrenarse únicamente con subtítulos en español neutro.
Quantum Break tuvo bastantes elementos desfavorables, pero sin dudas creo que le pasó más factura resultar incomprendido. Mostrarse como un título de acción puro y duro en los tráilers y ser, en realidad, un videojuego más cercano a las películas interactivas descuadró a no pocos usuarios.
Igualmente, todos sabemos cómo va esto. Basta que un título sea exclusivo para que ya sea criticado por los seguidores de la marca contraria, y que sus defectos se magnifiquen (y al revés, que los consumidores de la marca lo ensalcen sin ni haberlo probado).
Quantum Break se colocaba justo en el punto medio: ni era mediocre ni una obra de arte del ocio interactivo. Aportaba algo diferente en un terreno tan limitado como el del drama interactivo, lo cual no es poco, y con algo que nadie se había atrevido a hacer. Lo hacía, además, con una puesta en escena efectista, una dirección artística sofisticada y actores conocidos (procedentes de Juego de Tronos y X-Men) para los roles principales.
No fue suficiente para convertirse en un taquillazo, pero las cosas son así, desgraciadamente. La calidad y el éxito no siempre van de la mano, pero dicen que el que la sigue la consigue. Esperemos que Quantum Break lo consiga y apueste por volver para obtener el reconocimiento que no logró con la primera parte.
Hasta aquí nuestro primer repaso por el catálogo de juegos exclusivos de Xbox. En este momento en que Microsoft ejerce tanto de desarrolladora de hardware como de más software para la competencia, nos parecía interesante recordar el gran catálogo que ha acompañado sus sistemas desde que empezó en el sector de los videojuegos. Y vosotros, ¿qué juegos exclusivos de Xbox esperáis de vuelta?
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