Dune II Battle for Arrakis Análisis Retro para Mega Drive – Review
La fórmula Populous se combinaba con la adaptación al cine de las novelas de Frank Herbert para dar forma a un magistral videojuego de estrategia

Con el regreso de Dune por todo lo alto (en 2022, la adaptación de Denis Villeneuve obtuvo seis premios Oscar y este 2024 vuelve con la segunda parte y una serie para HBO), el interés por este universo tan profundo como las arenas que lo inundan ha vuelto a colocarse en la primera línea.
Ya lo hizo en los años 80 a través de miniseries, la indescriptible película de David Lynch -hoy aupada a largometraje de culto- y numerosos videojuegos. Lo curioso es que bastantes de ellos ahondaron en dinámicas relacionadas con la gestión de recursos, impulsando cánones dentro del género de los videojuegos de estrategia en tiempo real (abreviado en inglés con las siglas RTS) que ayudaron a, prácticamente, redefinirlo por completo.
Uno de esos títulos corresponde a los desarrolladores de la franquicia Command & Conquer, santo y seña de los RTS. Westwood Studios se sacó de la manga un producto tan entretenido como inteligentemente adaptado a consola, haciendo de la sencillez de manejo, la facilidad para asimilar las mecánicas y su capacidad para divertir sus máximas en todo momento.
Vamos a recordar en nuestro análisis retro de hoy Dune II Battle for Arrakis para Mega Drive, uno de los grandes exclusivos del catálogo de la consola de Sega, a menudo olvidado por no pertenecer a los géneros más masificados.

Las arenas del poder
Pongámonos en contexto primero. Para los despistados, la trama de Dune nos emplaza al planeta Arrakis. Únicamente en él existe “la especia”, un éter que permite, entre otras facultades, el control mental.
Su poder es incalculable y por tanto, hacerse con ella es sinónimo de supremacía. El emperador Frederick Corrino IV insta a las casas Atreides y Harkonnen a saquear el planeta Arrakis y recolectar tanta “especia” como puedan. Quien más y mejor sirva a su majestad, ejercerá el control del planeta conocido como Dune por sus áridos y desérticos paisajes. La guerra por su dominio ha comenzado…
La apasionante, larguísima y compleja historia elaborada por Frank Herbert en 1965 tocaba tantos temas y se atrevía con alegorías tan brillantes sobre la corrupción, la ambición y el imperialismo que, décadas después, mantiene su huella imborrable dentro de la literatura.

Sus intrigas políticas y reflexiones filosóficas humanistas, ecologistas y existencialistas han trascendido el envoltorio de space opera de su relato, para erigirse en pieza fundamental de la propia ciencia ficción. Adaptarlo a largometraje para llegar a las masas no era fácil, y David Lynch, el legendario director y creador de Twin Peaks, afrontó un caramelo envenenado.
El deseo de su productor, el archiconocido Dino de Laurentiis, era únicamente cuajar otro blockbuster como La guerra de las galaxias de George Lucas, mientras que Lynch no quería renunciar a su particular (y onírico) sello de autor, bien palpable en decisiones surrealistas como colocar al cantante Sting en uno de los papeles capitales del relato, o una compostura estética que derivó en un estallido loquísimo de vestuarios imposibles y kitsch extremo. Este choque de intereses acarreó montajes y remontajes y tantas confrontaciones internas que no han sido pocas las veces que Lynch ha renegado del film.
Su batacazo en taquilla en 1984 no fue impedimento para que el interés por el universo de Herbert se disparase y ahí entran, como decíamos, los videojuegos en la expansión de la popularidad de Dune.

Estrategia & Copyrights
El primero en abrir la veda llegaría en 1992 a IBM y Amiga, y posteriormente al Mega CD de Sega. Desarrollado por Cryo, se centraba en el personaje de Paul Atreides -con el rostro del actor del film de Lynch, Kyle MacLachlan- y en proponer a los jugadores una mezcla entre novela interactiva (tipo “Elige tu propia aventura”, con decisiones que afectan al transcurso de los eventos) y gestión de recursos.
Una combinación especialmente arriesgada no solo por fusionar dos estilos diferenciados que, además, se ejecutaban en tiempo real -lo que supondría no pocas críticas negativas-, sino por el monumental presupuesto de la producción, que costó millones de francos para pagar las incontables secuencias audio, el uso del pionero CD y los derechos relativos a utilizar fragmentos del largometraje de 1984.
Como una extensión más de las intrigas de la novela que estaban adaptando, Cryo se encontró con que había en marcha otro videojuego de Dune, fruto de desacuerdos en torno a los derechos sobre la obra. De este modo, la desarrolladora de Command & Conquer también obtuvo luz verde para utilizarla cuando la editora Mastertronic declinó amparar la adaptación de Cryo.

Esto también generaría, a posteriori, un baile de nombres comerciales y cierta confusión. La creación de Westwood Studios, cronológicamente sí sería la segunda en llegar a las tiendas. Se denominó en PC Dune II The building of a dynasty, pero su conversión a Mega Drive de 1994 no, pasando a llamarse The Battle for Arrakis. Para Europa, lanzado en junio de 1994, el nombre del juego sería prácticamente el mismo, Dune II Battle for Arrakis.
Sin embargo, para su estreno en USA, finalmente el juego de Westwood fulminó el número dos de los rótulos y lo denominó Dune: “The” battle for Arrakis. ¿Una especie de desplante a la creación de Cryo que Mastertronic decidió no apoyar o simples reajustes legales? Pues no lo sé pero, desde luego, en suelo yanqui causó algún malentendido sobre cuál era el primer videojuego en adaptar la licencia Dune.
En este mercado, por cierto, Battle for Arrakis debutaría en la consola de Sega con una portada poco menos que horrenda y desafortunada, mostrando helicópteros de combate y soldados rodeados de explosiones. Todo estéticamente muy propio de la USA post Guerra del Golfo, pero totalmente desajustado a la escenografía de Dune.

Civilization 2.0: Dune
Ajenos a que el proyecto de Cryo seguía en marcha tras retirarse Mastertronic y con la garantía de poder usar la licencia, Westwood Studios comenzó a dar forma a su título de estrategia.
La desarrolladora, fundada por Louis Castle y Brett Sperry en 1985, ya había comenzado a despuntar con algunos títulos dentro del rol y la estrategia, por ejemplo, Eye of the Beholder en 1990.
Para este nuevo proyecto, empezaron fijándose en Civilization y la precisión del uso del ratón para esta clase de juegos. Tenían claro que el control de la interfaz debía ser sencilla y un trámite rápido que no entorpeciese la gestión y la planificación mental del usuario, pues así podía concentrarse mejor en cómo organizar sus almacenamientos. Ahí estaba la chicha y donde mostraba su auténtica capacidad para divertir y picar al jugador.
Dune II Battle for Arrakis nos proponía al inicio elegir entre una de las tres casas: las dos canónicas de las novelas y el film y la casa Ordos, mencionada únicamente en The Dune Encyclopedia. Cómo no, cada una contaba con sus puntos fuertes y debilidades, enriqueciendo las posibilidades jugables exponencialmente. Por ejemplo, las unidades de infantería de los Harkonnen destacaban en el cuerpo a cuerpo, mientras los Atreides hacían lo propio en tecnología punta.

Una vez en la piel del comandante de la casa elegida, tocaba recolectar recursos para, así, expandir nuestro campamento base. Básicamente, la dinámica consistía en recolectar especia, transformarla en moneda del juego e invertirla en refuerzos militares.
Según crecía nuestro campamento, la niebla del mapa se iba desvelando, dejando al descubierto amenazas naturales (como los gusanos del desierto) o enemigas. De hecho, si conquistábamos la mayor parte del territorio haría acto de presencia la misma casa del Emperador junto a su batallón de soldados Sardaukar, Un golpe de efecto que intensificaba, aún más, las partidas.
Impacto de Dune II Battle for Arrakis en el género
Dune II Battle for Arrakis reciclaba ideas de la propia casa Westwood, que actualizó conceptos de su anteriormente citado éxito Eye of the Beholder. Aunque, sobre todo, tomaría prestadas dinámicas de Populous y Herzog Zwei, un auténtico bombazo desarrollado por Technosoft que atesoró en exclusiva Mega Drive y al que se le considera pilar imprescindible de los RTS y pionero de los actuales videojuegos multijugador de campo de batalla o MOBA.
La particular fusión de esquemas jugables de Westwood introduciría por primera vez el concepto de multitarea en una sola misión, así como una innovadora interfaz y la clasificación por sectores del mapa a conquistar.
A todos estos méritos habría que añadir un control reducido a la mínima complejidad en su adaptación para Mega Drive. Los tres botones de su mando original se asignaban, cada uno, a las funciones de acelerar el cursor, elegir unidad/edificio y cancelar. Más básico y cómodo imposible.
Con esta versión quedaba más que patente que la estrategia podía disfrutarse también en consolas y no echar de menos el ratón a la hora de jugar, siendo las únicas diferencias respecto a PC las correspondientes al apartado técnico. En Mega Drive se suprimieron la secuencia de vídeo de apertura así como todos los diálogos doblados, y también se acusó la menor paleta de colores. Por contra, presentaba sprites más detallados.
Estas mecánicas, hoy estandarizadas, fueron completamente novedosas en su momento, por lo que se considera a Dune II arquetipo de los RTS. Su impacto llegaría inmediatamente después al otro hit de la misma Westwood, el ya mencionado Command & Conquer, y posteriormente a nombres propios dentro de la estrategia en tiempo real como Starcraft y Warcraft, uno de sus mayores representantes en la actualidad.

Pionero, intuitivo y revolucionario, Dune II Battle for Arrakis fue elegido recientemente por la revista Time uno de los cien videojuegos más importantes de todos los tiempos, y medios como GameRankings, GameSpy o GameMaster lo incluyen entre los 20 mejores videojuegos del catálogo de Mega Drive.
Su frescura e innovación también se materializó en un destacado éxito comercial, con más de 250 mil copias vendidas el primer año de lanzamiento, el cual fue exclusivamente occidental, dejando a Japón sin pisar las inmortales y peligrosas arenas del planeta Dune.
Enlaces de interés
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