ANÁLISIS FEARS TO FATHOM IRONBARK LOOKOUT VIDEOJUERGUISTAS

[Análisis] Fears to Fathom: Ironbark Lookout (PS5) sin spoilers

Filtros vhs, terror y humor en un brillante título independiente que por fin se estrena en consola

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Fears to Fathom: Ironbark Lookout

Carne de videoclub

Puntuación: 4 de 5.

Género: Narrativa, Walking Simulator, Terror

Versión analizada: PlayStation 5

Formato: Digital

Precio: 10,99€

Duración: 3-4 horas

Tamaño en disco: 1,80 gb

Textos en español: Sí

PEGI: 12 años

Seguro que muchos de vosotros erais habituales de los videoclubs. Aquellos templos del entretenimiento han desaparecido ya. Pero, en su momento, lo tenían todo para pasar tardes y fines de semana de gloria en su máxima expresión.

Había videojuegos que no podías permitirte comprar, juegos de importación, películas que tardaban meses en ponerse a la venta, y chucherías y palomitas para acompañar aquellas cintas VHS que se devolvían sin rebobinar. Porque uno siempre ha sido un tocapelotas de manual.

En sus estanterías también encontrabas a porrillos películas desconocidas, bien que habían pasado por el cine y las habían visto cuatro gatos despeluchados, o bien directamente ni estrenadas en salas. Es decir, la morralla. Pero dentro de esa mugre que comercialmente no se había comido un colín se escondían verdaderas joyitas y mamarrachadas muy disfrutables (Noche de miedo II, por ejemplo).

Carne de videoclub podía sonar despectivo, pero a mí me gustaría reivindicar ese término. No todo iba a ser alquilar El rey león varias veces al mes. La caspa de serie B, Z y todo el abecedario tenía muchísimo encanto y te lo hacía pasar bomba desde su desbordante cutrerío.

Fears to Fathom: Ironbark Lookout no tiene nada de cutrez improvisada. Es un milimétrico homenaje a aquellas cintas casposas de los ochenta pero endiabladamente divertidas, que te llevabas el fin de semana cuando todo estaba ya alquilado. Y te hacían pasar un rato de lo más entretenido.

Hoy, con nuestro análisis de Fears to Fathom: Ironbark Lookout, vamos a reivindicar el terror ochentero, el terror gamberro pero genuina y tópicamente divertido. La carne de videoclub en todo su esplendor.

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Terror de ayer adaptado a hoy

Ya son muchos los juegos indie que abordan el terror desde la estética low poly (es decir, imitando a las 32 bits y a la época PlayStation 1/Saturn), para retrotraer al jugador los terrores de Silent Hill y Alone in the Dark. Los que nos leéis habitualmente bien sabéis que somos firmes defensores de Puppet Combo, su salvaje Murder House y todas las iteraciones que se sacan de la manga. ¿Qué debería tener Fears to Fathom: Ironbark Lookout para destacar, entonces, entre tanto terror independiente?

Pues justamente lo que tiene: un buen relato de terror para captar tu atención y mantenerte en vilo desde que arranca hasta que concluye. Fears to Fathom: Ironbark Lookout no ha buscado reproducir a pies juntillas los survival horror canónicos de los 90, con sus controles tipo tanque, backtracking y puzzles a mala leche. Mala leche tiene, pero en el humor.

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Lo único que pide al jugador es su complicidad, porque el resto se lo pone en bandeja en forma de narrativa. Es decir, que no encontrarás un reto a la deducción como el puzzle del piano de Silent Hill.

Aquí la gestión de inventario, o la recolección de ítems para colocarlos en tal sitio y obtener una llave o un código y pasar a otra zona, no existen. El juego quiere llevarte a esa época de cintas de vídeo y el horrible tracking de las VHS -cuando los cabezales del vídeo se rompían, sí que arrancaba un verdadero survival horror-. Pero lo hace con sus propias reglas y contradicciones.

Todos los filtros ochenteros conviven con móviles que hacen fotos y envían mensajes en tiempo real. Juega con el jugador como juega con los recursos. No hay más pretensión que construir una atmósfera encantadoramente llena de tópicos, pero definitivamente eficaz.

En otras palabras, le da al fan del terror lo que quiere un fan de terror y hace todo lo posible por no defraudarlo. Y lo borda, porque Fears to Fathom: Ironbark Lookout es un indie de terror absolutamente recomendable y un imprescindible si eres fanático del género.

Fears to Fathom Ironbark Lookout

American Horror Videogame

Fears to Fathom: Ironbark Lookout hace suya la idea de American Horror Stories, la maravillosa antología de Ryan Murphy, de dedicarle a cada episodio una historia de terror independiente. Fears to Fathom es eso, una antología low poly del horror, cada una ubicada en un contexto y con unos personajes diferentes.

Sus diferentes entregas transcurren, por ejemplo, en el asalto a una vivienda por parte de unos encapuchados, dándole una vuelta de tuerca a la inquietante Los extraños (2008). Su guionista y director admitió haberse basado en hechos reales, y los mentideros de internet apuntan a que cada una de las entregas de Fears to Fathom también se inspirarían en noticias publicadas en diarios y en medios especializados en la crónica de sucesos.

Cierto o no, Fears to Fathom: Ironbark Lookout nos emplaza a un misterioso bosque. En él se están produciendo desde hace años extrañas desapariciones. La última, la de unos niños excursionistas, ha generado un gran revuelo en los medios de comunicación. Las autoridades han decidido reforzar la plantilla de guardas forestales y… adivinad quién ha conseguido el trabajo de cubrir la zona donde se produjo esa última desaparición. Exacto: nosotros.


Fears to Fathom: Ironbark Lookout es una aportación muy estimable al catálogo de videojuegos de horror low poly. Si estuviésemos en la época de los videoclubs, te recomendaría sin duda que la alquilases

Fears to Fathom Ironbark Lookout

32 bits de misterio (y humor)

No voy a haceros spoilers, porque la narrativa es la chicha del juego. Ya hemos estado en otros bosques con misterios, como el del aclamado Firewatch. Si el enigma de Fears to Fathom es producto o no de la sugestión, deberás descubrirlo tú.

La manera de contar su historia me ha parecido fabulosa. El juego intercala las tareas rutinarias, como ir por leña o rellenar los partes meteorológicos, con la creciente inquietud que se va construyendo a nuestro alrededor. Gritos en la oscuridad, ráfagas de luz en la noche… Las leyendas urbanas que nos cuentan los lugareños antes de empezar el trabajo alimentan más y más el suspense. ¿Estamos en peligro o en manos de nuestra imaginación?

Fears to Fathom: Ironbark Lookout busca el susto fácil y no se esconde. Los altibajos de sonido para forzar el jumpscare son uno más de los clichés de los que tira, pero lo hace con tino.

Incorpora el uso del micrófono del DualSense, de manera que los ruidos que hagamos nosotros se trasladen en tiempo real a lo que sucede en pantalla. Te va a tocar aguantarte las risas o los gritos por los sobresaltos si no quieres que lo que sea que se esconde en el bosque, te cace. No todo son “malas” noticias: podrás silbar mientras orinas y ver tu barra de sonido dispararse al ritmo de la meada.

Hay mas notas de humor en el juego. Cuentas con un mini-juego de zombis inspirado en el icónico The House of the Dead de SEGA, vídeos surrealistas de formación de guardabosques o de artistas que pintan con sus partes nobles cuadros de lujo… Y muchos otros detalles que convierten a Fears to Fathom: Ironbark Lookout en una mamarrachada tan políticamente correcta como un corte de mangas.

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Conclusiones

Fears to Fathom: Ironbark Lookout se apunta al carro del terror low poly con una narrativa deliciosamente tramposa. Es tan condenadamente divertido y eficaz a la hora de hacértelo pasar mal -es decir, bien- que se perdonan sus fallos. Que los tiene y algunos bastante molestos. El más notable de entrada es una traducción a español neutro muy floja, con faltas gramaticales y expresiones a veces descontextualizadas. Tampoco se puede regular el tamaño de las letras en los subtítulos.

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Respecto a sus mecánicas, sobresale en negativo un sistema muy impreciso y muy tosco de movimientos. Esto entiendo que estará hecho adrede para meternos en la atmósfera ochentera -a su manera- y ubicarnos en aquellos juegos pioneros del terror, poco intuitivos, lentos y torpes. Pero acaba haciéndose pesado que los objetos no se coloquen donde tú quieres cuando vas a soltarlos. O que maniobras como abrir una puerta, que es de lo más simple, necesite de más de un intento a veces.

En todo lo demás, francamente no puedo ponerle pegas. Su utilización de las tareas rutinarias como forma de potenciar el miedo en la cotidianidad me parece formidable. Porque Fears to Fathom: Ironbark Lookout es un juego más inteligente y mejor pensado de lo que puede hacer pensar su humor grueso y golfo.

No es una obra rupturista ni renovadora del terror indie, si bien es una aportación muy estimable al catálogo de videojuegos de horror low poly. Si estuviésemos en la época de los videoclubs, te recomendaría sin duda que la alquilases. Y que esta vez la devuelvas rebobinada, por lo que pueda pasar…

Fears to Fathom Ironbark Lookout

Enlaces de interés

Sergio Díaz
Estoy en
error: Este contenido está protegido con derechos de autor

Descubre más desde Videojuerguistas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo