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Fandom tóxico: ¿qué es? – Ejemplos en películas y videojuegos

Hoy reflexionamos sobre el extremismo en el ocio y los fanáticos de películas o videojuegos que llevan al límite sus criterios

redes sociales

He estado siempre inspirado para escribir sobre temas, pero a raíz de las últimas novedades de Scream 7, y tras leer la enajenación hacia un disidente por parte de un pequeño autócrata español (que se denomina seguidor de terror y unas cuantas etiquetas más), he recibido el empujón necesario para hablar sobre un tema que muchas personas lo tienen normalizado: la intolerancia de las comunidades de seguidores, el Fandom tóxico.

¡Dentro cuchillos!

«Cuidemos de la salud mental, pero tu opinión no vale»

Esto es bastante obvio, ¿no? Resulta gracioso, por no decir palabras que puedan ser censuradas, que los promotores del bienestar mental, henchidos de conciencia social, promuevan a su vez prácticas destructivas contra los que diverjan en una opinión con ellos.

Sus argumentos son más vagos que los de un niño de seis años, porque al menos ellos tienen la excusa de ampararse en la inocencia y la picardía propias de su etapa de desarrollo; que una persona pasada la treintena o cuarentena se comporte igual es un grave síntoma de atranque mental.

Y no me importa volcar cierta vehemencia, porque considero que los sujetos que acosan, amenazan o se juntan para triturar a alguien por no compartir nuestros gustos no merece compasión, quizás condescendencia.

A colación de lo comentado anteriormente con el anuncio del regreso de Neve Campbell a la saga Scream, esta paradoja se cumple a la perfección en el Fandom tóxico.

scream vigila quien llama
Scream vigila quien llama

Lo más preocupante son los seguidores que convienen sus insultos. De hecho, yo soy el primero que no está de acuerdo con la opinión de la persona atacada, pero no por ello recurriré al insulto ni convocaré a mi séquito para lanzar un ataque conjunto.

Primero, porque en el momento en que empleas la ofensa como argumento dejas de tener derecho a opinar, y segundo, porque si tienes que apoyarte en un grupo para arremeter contra alguien no demuestras más que cobardía. ¿Os acordáis de los típicos abusones de instituto? Los papeles han cambiado y evolucionado, de forma que el oprimido asume ese rol y busca acompañantes.

El fandom tóxico y los carnés

Pero no solo en diferencias subjetivas basan su criterio los «portadores de la unanimidad», sino en el tipo de producto que consume. Creo que si hubieran estudiado Marketing y Publicidad o Sociología les habría ido bien, porque pierden el tiempo en estudiar al sujeto y ver sus gustos para desaprobar su opinión. Por ejemplo, si ven que alguien consume principalmente terror y de pronto ve una película de ciencia ficción y le gusta, sin entrar en análisis pormenorizados, ya invalidan su criterio.

Recordemos que no todas las personas tienen que dedicarse a reseñar o tener su carné de cinéfilo verdadero expedido por Scorsese; las hay, porque ver o jugar a algo no implica ser un experto y tratarlo, salvo que tu trabajo dependa de ello.

Sí, yo dedico mi afición a temas muy concretos, que son los que expongo porque considero que tengo un bagaje que me permite opinar con cierto criterio, pero eso no significa que posea la verdad absoluta y no admita rebates. Con mis contactos o amigos, incluso dentro del podcast de Videojuerguistas y sus secciones, debato sobre películas y no siempre estamos de acuerdo, pero ahí se queda todo; de hecho, promuevo el debate educado.

Si alguien no es capaz de entender la subjetividad de una opinión, el problema es suyo, no vuestro.

El fandom tóxico y la teoría de los «verdaderos fans»

FANDOM BLOQUE VERDADEROS FANS

Esta es una escisión del primer grupo, aunque sirve para cualquier otro. Su misión es sencilla: dictaminar quiénes son seguidores reales. Para detectar a estos impíos, estrujaron su intelecto para elaborar una compleja teoría: si no cumples con unos preceptos básicos, no te gusta de verdad.

Rescato el último tema candente en el terror, que es Scream. Una parte considerable de sus seguidores, la cual es criticada en la quinta entrega, piensa que si no te gusta todo de la franquicia se debe a que eres mal seguidor. El problema viene cuando cuentas temáticas —cobardes e idiotas, porque usan la personal a pesar de que todos saben quiénes son— o profesionales que se dedican al entretenimiento promulgan este mensaje.

Para empezar, se consideran aptos para ostentar un poder divino, como si fueran el Rey Sol, y sus lacayos aprueban su ley; para continuar, ¿dónde está el análisis crítico? Me encantan Scream y Truco o Trato, que son mis películas favoritas, o Alan Wake, mi videojuego favorito, pero hay ciertos aspectos que no me convencen y no por ello me dejan de gustar, y, para terminar, si eres seguidor de algo no necesitas la aprobación de un petulante con complejo dictatorial como es un fandom determinado.

Fandom tóxico: defensores de una corporación

Hablo sobre la cancelación en el criterio, pero es hora de tratar un caso que es todavía más lamentable si cabe: los guerreros del plástico.

Estos seres, que dedican su inteligencia a la guerra demarcas, muestran una mayor hipocresía que el primer grupo. Imaginemos un jugador de Xbox, PlayStation, Nintendo o PC que se queja porque ciertos usuarios insultan a otros de un ecosistema determinado, pero a su vez son los primeros que se posicionan en la vanguardia.

¿Y todo por qué? Por supuesto, para heredar la empresa, ¿no? Quizás sean accionistas y temen perder la inversión.

FANDOM tóxico toxic

¿Por qué se produce el fandom tóxico?

Probablemente se hayan prestado para que una marca practique una lobotomía con ellos a cambio de unas cuantas cifras en su cuenta bancaria. Pero la razón es mucho más simple que todo eso: ignorancia. Viven en un permanente oscurantismo predominado por el odio, que no deja de alimentarse de la necesidad imperante de pertenencia a un grupo para suplir sus carencias emocionales.

Expongo mi caso. Me gusta más la marca Xbox por sus servicios, pero he jugado a las demás marcas y, de hecho, mi segundo videojuego favorito tras Alan Wake es Until Dawn. También he disfrutado God of War en la misma medida que Gears of War, Halo, The Last of Us o Pokémon.

Por circunstancias de la vida, ahora juego en ordenador y ciertos lanzamientos exclusivos me dejan al margen, así que me toca verlos por YouTube si me interesan o pasar de ellos si no me llaman la atención. Y vuelvo a los videojuegos que me gustan. Simple, sencillo y saludable.

Pero hay individuos que convierten su afición por una videoconsola o juego concretos en odio, bien porque lo asocian erróneamente con no poder jugarlos todos —por, quizás, razones económicas—, bien porque están necesitados de aprobación por otros radicales como ellos.

He respondido o citado a algunos de energúmenos sin conexión sináptica con independencia de si juegan en una u otra videoconsola, y casualmente ninguno responde, pero sí lo hacen con quienes les dan la razón.

De nuevo, su incapacidad para argumentar se ve reflejada en mensajes cargados de desprecio donde aflora su misoginia, homofobia o xenofobia. Características suficientes para silenciar cualquier palabra que escriban o pronuncien.

xbox contra playstation

No se puede erradicar el extremismo, aunque con las redes sociales es más fácil aislar comportamientos que pueden desestabilizarnos.

Es imposible dialogar con una persona que se cierra en banda y no es capaz de ver otras perspectivas de un mismo asunto. Así pues, lo mejor es mantenerlos en su ignorancia, aun cuando tengan la notoriedad suficiente para arrastrar consigo a otros de su misma naturaleza.

¡Felices puñaladas!


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Alex Marsalo
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