[Análisis] Venatrix: ¿vale la pena este juego de horror cósmico?
Uno de los intentos recientes más fallidos de adaptar el horror cósmico a videojuego

Venatrix
Acción en 3ª persona, Sigilo en 1ª persona
Venatrix significa “mujer que caza”. Paradójicamente, la mujer coprotagonista del juego, Della Hartfort, no caza. A ella le corresponde la parte de sigilo y el verdadero modo hardcore del juego, con el cual deja en evidencia (aún más) todos los lastres técnicos y jugables de esta producción de Playstige Interactive.
Los que me leéis habitualmente sabéis que soy un completo fanático de la escena indie y que siempre relativizo carencias y defectos por no competir con los mismos estándares de títulos de grandes presupuestos. Pero no podemos confundir limitaciones con fallos garrafales, y en Venatrix los hay a cascoporro.
Es una pena que, por enésima vez, los horrores cósmicos de Lovecraft se hayan quedado en horrores jugables con tanto margen de mejora que hacen muy, pero que muy complicado, recomendar este título.

Matthew Kolth a su servicio
Venatrix son dos juegos en uno muy diferentes conceptualmente, pero igual de mediocres en su resolución. Cada uno de estos enfoques corresponde a uno de los dos personajes que protagonizan Venatrix.
Así, Matthew Kolth encabeza un título de acción en tercera persona, sin coberturas ni nada -todo es muy básico- y un sistema de apuntado arcaico que nos retrotrae a las producciones más toscas de la era Saturn/PlayStation.
El movimiento es lento y los enemigos caen de dos balazos, da igual el arma o donde les apuntes. Pero han de ser dos, ni uno ni tres (sí, tampoco lo entiendo). Tendremos diferentes armas a lo largo del juego cuya munición arranca de cero con cada fase, de manera que no hay gestión de ítems ni sirve de nada almacenar.
La aventura de Matthew Kolth también contiene algún puzzle, consistentes en localizar un determinado objeto (una llave para abrir una puerta o una reliquia sagrada y ponerla en un altar). Nada difícil, pues todo es absolutamente lineal y las fases son independientes entre sí, a la usanza de la vieja escuela. Tampoco hay mejora de personaje ni de habilidades ni nada.
No tengo nada que objetar respecto a esto, puesto que soy el primero que disfruta de un título retro y de los cánones más añejos. El problema son los constantes fallos de cámara, la nula IA de los enemigos, el terrible sistema de apuntado (hay enemigos que ni disparando a la puñetera sesera a un metro de ti reaccionan) y la torpeza de movimientos. De postre nos encontramos con que nuestro personaje vaya caminando por una colina y de golpe traspase el suelo, quedándose atrapado en una especie de gruta vacía sin poder moverse. ¿Solución? Vuelta a empezar la fase.
Duración y precio
La buena noticia es que Venatrix termina bastante pronto y el suplicio cósmico acaba en torno a las dos horas. Un dato más: la última fase se alarga ella sola más de media hora, es una oleada de enemigos campo a través.
Las malas noticias son… todas las demás. Además del considerable volumen de bugs y aspectos con tanto margen de mejora, el título cuesta 14,99 euros, la narrativa se efectúa mediante notas de diarios y monólogos de los personajes (también hay alguna secuencia de imágenes estáticas) en completo inglés y el otro personaje, Della, agrava los numerosos problemas de Venatrix.

No diga sigilo, diga suplicio
Como os decía al principio de la review, Venatrix se compone de dos personajes con dos estilos de juego. Con Della, la cámara pasa a primera persona y se bloquea el acceso a cualquier arma. Nuestra coprotagonista únicamente cuenta con un farol para alumbrar los escenarios. El farol, eso sí, atrae a los enemigos, así que deberemos saber cuándo y dónde utilizarlo.
Esto en teoría, porque en la práctica el juego hace lo que sale de sus pelotas cósmicas. Puedes estar a oscuras y sin moverte que habrá enemigos a muchos metros de ti que van a buscarte porque, sencillamente, tienen que hacerte difícil el tramo.
Otros, por el contrario, puedes pasar a un metro mientras te miran fijamente que ni se inmutarán. Es un cachondeo, no hay una lógica a la que el jugador pueda agarrarse. Está todo tan dependiente del ensayo-error que acaba por rematar un conjunto difícilmente aconsejable.
Jugar con Della es, en esencia, una especie de modo difícil, pues los dos personajes comparten escenarios, puzzles y desarrollo. Pero con la diferencia ahora de que tienes que hacer lo mismo sin disparar una bala. El juego no se adapta al concepto de sigilo, y te suelta sin recursos alternativos.
No puedes agacharte, no puedes atraerlos y despistarlos… no puedes hacer nada que no sea esperar a tener suerte y que la CPU te “permita” pasar por pasillos infestados de criaturas. La fase final, donde nos cargábamos con Matthew a todo lo que se meneaba, se reduce con Della a un sprint sin sentido alguno, más pendientes de los bugs que nos encierran en porciones del escenario de donde no podemos salir, que de los enemigos. Es un completo desastre.

Conclusiones
Venatrix puede lucir interesante en las fotos, web promocional, fichas de producto en las tiendas digitales… Porque para ser sinceros, artísticamente el juego muestra lo mínimamente salvable del conjunto y tiene una escenografía acorde con los terrores imposibles de Lovecraft. Templos de deidades antiguas, monstruos de largos tentáculos, figuras viscosas y extrañas… A nivel de atmósfera tiene un pase.
En todo lo demás, es uno de los peores representantes de la imaginería Lovecraft que he probado. Y lo he terminado con los dos personajes para hablar con todo el conocimiento de causa posible.
Si sois unos incondicionales como yo del terror cósmico, Venatrix -concretamente la campaña de Matthew, la otra no hay por donde cogerla- puede ser recomendable únicamente desde la curiosidad y desde la veneración total a todo lo relacionado con el autor en que se inspira. Y como máximo a precio de chocapic.
Si no es el caso, Venatrix es mejor dejarlo pasar y condenarlo a las montañas de la locura de las que no debió salir.

Enlaces de interés
- Lovecraft en los videojuegos
- Eternal Darkness, la genialidad que captó la esencia Lovecraft
- Videojuegos cortos de terror