[Análisis] TEVI (Switch, PS5, PS4, PC y Xbox): ¿Merece la pena este nuevo metroidvania?
Vive una historia de misterio, magia y caos en TEVI, ¡un metroidvania infernal de balas!

Ha pasado. Pasa. Pasará. Cuando un género audiovisual se pone de moda (no te miro a ti, cine de superhéroes, cof) surgen cada poquito nuevos productos de consumo bajo la misma fórmula… Y suelen acabar pasando dos cosas. Una, el público se cansa dado el hastío de ver, día tras día, lo «mismo». Y/o dos, que baja progresivamente la calidad general de las obras (no te vuelvo a mirar, celuloide superheroico). Toca entonces la renovación, y a otra cosa, mariposa. Los videojuegos no están libres de este «pecado». Tuvimos la época de los shooters bélicos, la moda de los battle royale… Y de hace unos pocos años para aquí, es la era del metroidvania. Y si es pixelado, mejor.
Vale, igual todo lo anterior es pelín hiperbólico, pero se capta el concepto (espero). Últimamente y sobre todo, en el ámbito indie/presupuesto medio, se está sobreexplotando la categoría (muy libre y abierta) arriba mentada. Con la consecuente aparición de obras tirando a mediocre. O eso opina bastante gente, vaya. Porque yo no me canso de darle caña a cada nuevo título aparecido englobable en dicha categoría. Siempre y cuando aporte suficientes novedades con un toque de originalidad.
El último que he podido catar es este TEVI, desarrollado por Gemayue y publicado por CreSpirit. Lanzado en digital para todas las plataformas del mercado, y disponible en formato físico para PlayStation 5 y Nintendo Switch a través de la casa Meridiem ya en nuestro territorio, pasemos a despejar dudas… ¿Innova o cansa?

TEVI o La maga de… Az
Al arrancar la partida en TEVI, un pequeño flashback nos pondrá en situación… o nos dejará con un montón de dudas (que más tarde se irán aclarando, afortunadamente). Este fragmento de historia nos sitúa en las tierras de Az, en cuyo palacio real la emperatriz teme por el devenir de los acontecimientos, pues ha comenzado una revuelta en las calles.
Parece que la existencia de un conjuro de inconmensurable poder ha supuesto la mecha para la rebelión e incitación al caos (fijo que también les subieron el aceite de oliva un 287%, y por eso ya no pasan). El tiempo apremia para evitar que entidades oscuras se hagan con la increíble magia…
La introducción explica poquita cosa más. Sí nos enteraremos después que, en este mundo de fantasía steampunk, habitan tres especies. Hay humanos, Magitech (seres biomecánicos) y Beastkins (seres… ¿bestiánicos?). La revolución implicó también la típica lucha de clases y tal… Oh, y una explosión en el cielo que esparció los «Astral Gears», unos artefactos en forma de engranajes imbuidos en Maná (la esencia mágica, no el grupo musical).
Pero primero, toca saltar 30 años en el tiempo, meternos en la piel de la protagonista, Tevi, y despertar en una celda tras allanar propiedad privada. Parece que no sabemos ni cómo hemos acabado allí, y es la base de los Golden Hands, un grupo bandido (corazón, corazón malherido), que se lo ha tomado regulinchi. ¿Qué será de nosotras?

Conejita en apuros (o no)
Oh, se nos olvidaba mencionar un pequeño detalle: tenemos orejitas de conejo, lo que nos hace encajar en la raza de las bestias antropomórficas. O tal vez no. La prota se guarda varias sorpresas, y no es una gazapita humanoide ni está perdida. Entró en el recinto para robar una de las reliquias astrales. Resulta que la moza es una persona normal, pero con mucha afinidad hacia la magia. Y porta unas topas conejiles fabricadas por su padre, el profesor Zema. Todo esto suena extraño, ¿verdad? Pues esperad a conocer al progenitor que, aparte de ser un brillante inventor, está obsesionado con los conejitos. ¡Pervert alert!
Todo lo anterior suena bastante a chifladura con aroma japo manganime, y lo es. Aún queda hablar de dos personajes que nos acompañaran durante toda la aventura. Por una parte está Sable, un inocente demonio desorientado que se ha perdido en la superficie, y quiere regresar al Tartarus. Por otra, Celia, un exuberante ángel femenino del Valhalla con un buen par de… razones ocultas para seguirnos.
Ambos se introducirán en nuestras bolas (!) flotantes, dos orbes metálicos que disparan a diestro y siniestro. Espera, habíamos dicho que esto era un metroidvania… pero la jugabilidad, al igual que el avatar que manejamos, esconde otras bazas.

¿Bullet-vania…
Dejaremos sin descubrir otros elementos de la historia para que os sorprendáis. Solo os diré que, dentro del locurón cómico y lo absurdo de muchas situaciones o diálogos, sabe enganchar.
Lo que toca ahora comentar cómo se juega a TEVI. Como en cualquier título de su género, nos desplazamos lateralmente en escenarios 2D interconectados, con algo de plataformeo y backtracking o «un pasito pa’alante, María, un pasito pa’atrás». Lo que sí resulta innovador, es la vertiente de tiroteos, que tiene un peso considerable en los combates, y un toque estratégico original.
Al pulsar el botón de ataque a distancia, se consume la barra de MP (o puntos de Maná) por cada tiro. Podremos realizar disparos consecutivos de menos potencia o aguardar a que el medidor se regenere al completo y lanzar un disparo más tocho, o cargarlo para un pepinazo destructivo.
Pero no solo en la cadencia al apretar el gatillo reside la clave de nuestro éxito. Con los botones laterales (o de los «hombros L-R») alternaremos entre los dos orbitales donde van encapsulados nuestros acompañantes. Uno disparará de color rojo y el otro, de color azul. A su vez, cada uno permite cambiar entre balazos de distinto tipo e intensidad.
¿Y para qué lo de variar entre ataques rojos y azules? ¿Acaso para crear un haz luminoso blaugrana con el que animar a cierto equipo? Pues si no lo habéis intuido ya, y al igual que pasa en ciertos juegos de navecitas o «bullet-hell», cada tipo de enemigo es más «sensible» (por encajar mejor los impactos, no de echarse a llorar) a según qué disparo. Como nos flipemos y no alternemos de disparo casi a cada enfrentamiento, permitiremos al rival recuperarse más rápido, recibir menos daño, o incluso regenerar cierta cantidad de vida.
Se nos exigirá velocidad de cálculo y reacción en pocos segundos, también para esquivar los rayos enemigos… Pero oiga, no todo va ser mantenerse separado de malos. En las distancias cortas, es cuando una daga de conejita se la juega.

… o castle-hell?
Los constantes tiroteos suponen la mitad del peso en los combates, y la otra cae de los machetazos en proximidad. Ya sea por enemigos que se defienden de las balas, porque nos rodeen o bien vaciemos nuestra barra de Maná («En el muelle de San Blas», temazo), tocará asestar estocadas a diestro y siniestro. Inicialmente, solo podremos golpear un par de veces seguidas, pero al progresar, se irán desbloqueando nuevos combos con multitud de golpes consecutivos, aéreos, o de lanzamiento.
También podremos, pulsando «abajo+salto», rebotar grácil y velozmente sobre el rival sin sufrir daño, mientras pensamos el siguiente movimiento ofensivo. Y es que, tal y cometamos en el apartado de los tiroteos, machacar el botón no será la solución para triunfar.
El elenco de enemigos «menores», se compone de ladrones, robots, hombres-cactus, animalicos asalvajados (zorros, buitres, musarañas, etc.) y un sinfín de criaturas más. Pero cada uno encajará nuestros golpes de manera distinta, causándoles estados «alterados». Podrán pasar a brillar entre amarillo y rojo, o «sumiso» y «dominante» (la parte favorita del juego de Christian Grey).
Según la condición del bicho golpeado, variará el daño, aumentará la ventana de bloqueo, podremos dejarle alelado o, si no estamos atentos, facilitaremos un contraataque imparable. Como leéis de nuevo, la acción está siempre salpicada de agilidad y planteamiento táctico instantáneo. Y más aún con los jefazos.
Más de una veintena de bosses se interpondrán en nuestro camino en TEVI. Se trata de batallas divididas en diferentes fases, donde el enemigo (a veces, de colosal tamaño) desplegará una variedad de movimientos ofensivos y defensivos descomunal. Se pondrá a prueba toda nuestra destreza, exigiéndonos rotar sabia y fugazmente entre todas las habilidades aprendidas.
Por fortuna, entre sablazos, disparos, explosivos (sí, podremos plantar cargas a lo «Bomber-Man») y otras destrezas que adquiriremos, saldremos airosos. O acabaremos espachurrados, y a volver a intentarlo raudos, pues casi siempre hay un punto de salvado antes de un jefazo.

Una magical bunny girl con recursos
TEVI porta, durante toda su aventura, un macuto con una capacidad tan alucinante, que casi parece no tener fondo. Al principio irá medio vacío (ni un bocata de jamón para el viaje se lleva la chavala), pero poco a poco lo rellenaremos. Botas para correr más, dispositivos que mejoran nuestras lustrosas esferas (!) orbitales y un sinfín de mejoras.
También tendremos disponible un sencillo menú de creación. Usando los elementos y esencias que sueltan nuestros rivales al espicharla, permitirá elaborar caramelos, piruletas y otras chuches para llevar en nuestra mochila y alimentarnos en cualquier momento con el menú táctico.
No obstante, si lo de pausar cada poco para zampar os hace perder el ritmo, siempre está la opción de rebuscar por el extenso mapeado (con sus pasadizos y secretos) al encuentro de las pociones de upgrade permanentes.
Con estos zumitos de uva, limón, cereza y otras frutas, ampliaremos nuestras barras de vida/magia u obtendremos otras ventajas. Hay que mencionar los «Sigils», unos sellos equipables que modifican porcentualmente el ataque, la defensa y demás parámetros. No podremos llevarlos todos puestos a la vez, eso sí, ya que tienen distintos «pesos» y tocará escoger entre los que más se adapten a nuestro estilo de juego.

Me gusta lo que veo, pero no lo que leo (ahora)
El acabado visual, que fusiona lo cuqui-kawaii en los sprites con bonitos dibujos-manga 2D estáticos durante las laaaaargas conversaciones, es muy resultón, sobre todo, para fans del pixel-art o el anime. Los escenarios son suficientemente variados, con ambientaciones típicas como desiertos, bosques, ciudades abandonadas o templos egipcios y poseen buen detalle.
Pero aquí empiezan a aparecer algunos de los fallitos. Ciertas plataformas en las que nos debemos apoyar, resultan complicadas de apreciar o diferenciar del fondo, lo que unido a un control que no siempre responde con total fluidez, le hace perder enteros.
Eso sí, el mayor problema para los hispano hablantes sin dominio del inglés serán los idiomas en el que nos llega el título. Voces en japonés (enfatizando como el mejor anime) y todos los textos localizados en british, sin otro lenguaje opcional. Y ojo, porque algunas palabras y la terminología no son de uso cotidiano, añadiendo a los extensos diálogos subitulados su intríngulis.
Oh, y la complicación se eleva brutalmente si lo jugáis en Switch en modo portátil/Lite, ya que muchos textos tienen un tamaño de letra entre minúsculo y liliputiense. Mal en accesibilidad, vaya.
**Actualización: TEVI tiene previsto un parche inminentemente con los texto traducidos a español. En cuanto se lance, lo valoraremos y os informaremos de la calidad de la localización y de si el tamaño de los textos u otros ajustes de accesibilidad se han retocado.
Por último, mencionar que estamos ante un título largo (varias decenas de horas para completarlo al 100%) y muy correoso. El dinámico sistema de combate se nos puede atragantar, aunque por suerte, se permite cambiar el nivel de dificultad en la habitación de la prota, y rebajarlo hasta un «modo paseo», más sencillito.
Ahora bien, muchos minutos los perderemos por culpa del mapa que, aun dejando añadir marcadores, no es tan claro, ni posee un diseño tan intuitivo, como en otros títulos de su mismo género.

TEVI OR NOT TEVI, esa es la cuestión
Llevamos unos cuantos metroidvanias a nuestras espaldas para comparar, y por hacer un símil deportivo, este TEVI se quedaría en mitad de tabla para arriba frente a sus rivales. Tal vez flojee en el apartado de la exploración, y la ausencia de localización al español -por ahora- le haga perder muchos puntos, pero sus mecánicas de combate y los toques shoot’em up-bullet hell (sigh, y luego nos quejamos del inglés…) le aportan frescura y originalidad.
Añadid una capa gráfica y argumental cómicamente japonesa, y la mezcla resulta muy divertida. Por momentos, nos ha recordado al Record of Lodoss War: Deedlit in Wonder Labyrinth, y eso son palabras mayores. Aquí, además, manejamos a una seudo-conejita de padre obsceno… UF.
Enlaces de interés
- Symphony of the Night, el metroidvania por excelencia
- Chronicles of 2 Heroes: Amaterasu’s Wrath – Análisis para PC y consolas
- Análisis de Aeterna Noctis, metroidvania a la española
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