[Análisis] Lost Soul Aside, el (carísimo) crossover de FFXV y Devil May Cry
Una aventura de acción con tintes roleros que, pese a sus esfuerzos, queda lejos de las franquicias de renombre a las que recuerda en demasía

Lost Soul Aside
Género: Acción, Rol, Hack & Slash
Número de jugadores: 1
Sistemas: PS5, PC
Duración: 25 – 30 horas
Idioma: Textos en español
PEGI: 16 años
Formato físico: Sí
Expectativas y realidad: la dualidad que vuelve a traer a la primera línea del sector de los videojuegos el estreno de Lost Soul Aside. Un binomio que, ante un producto u obra audiovisual (corcho, y con casi cualquier aspecto en la vida) puede causar sensaciones encontradas muy dispares. Centrándonos en creaciones artísticas, ¿quién no ha aguardado con ansias equis libro de su autor favorito, tal película del estudio que nunca le fallaba -vuelve a tu camino, Marvel, te añoro- o un videojuego de la compañía que casi nunca le decepciona? Cuidado con el peligro de un proyecto anticipado desmesuradamente. Ese proyecto puede crecer en ambición, expandirse para resultar más atractivo aún… e ir para largo.
El tiempo va pasando, se desvelan nuevas imágenes e informaciones, el «hype» (como se dice ahora), también aumenta… y por una cosa, por otra, o múltiples motivos, el desencanto del público ante el resultado final es general. ¿Se ha sido justo con esa obra realmente, o es una cuestión de perspectiva? Toda esta chapa para intentar introduciros en este análisis de Lost Soul Aside, chí.

Dejándose el alma
Queríamos arrancar con algo de ambigüedad, porque en la vida no todo es blanco o negro. Valorar algo tan trivial como un videojuego a veces llega a ser harto complejo, necesitándose contextualizar. Bastante se ha hablado de este Lost Soul Aside a lo largo de la década que lleva en desarrollo… pero mucho más durante su reciente ventana de lanzamiento.
Para quien no haya estado al loro sobre su trayectoria, teniendo a Sony como editora, se podría esperar el clásico producto mastodóntico de la empresa; como mínimo a nivel de mercadotecnia. Junto al logo de PlayStation 5 en su caja/ficha comparece un abultado precio de salida, pero también una buena campaña de márketing y, corcho, los antecedentes habituales de los nipones. No en balde, llevo tres décadas disfrutando de sus exclusivos «triple A» y sigo con especial interés sus anuncios..
Pero este título se desmarca de las habituales “reglas” de Sony cuando ampara un lanzamiento. Para empezar, no es un producto realmente monumental, y además el creativo detrás es de origen chino, lo que refrenda el progreso impacto (e interés) que el gigante asiático está ejerciendo sobre la industria del videojuego. Lost Soul Aside es la obra surgida de la pasión por varias estéticas y mecánicas jugables que profesa un solo desarrollador.
Y lo que comenzó hace diez años con un «solodev», fue pasando por ferias mostrando trailers con su primigenia base. Hasta que llamó la atención de los trajeados corporativos de Sony. Así entró en el China Hero Project (una especie de mecenas de PlayStation, como el PS Talents patrio).
Creció en presupuesto, equipo humano y continuó evolucionando, hasta ahora que sale a la venta. Por el camino, han surgido incontables cambios de enfoque, gameplay y a saber qué más… pero toca contar lo que realmente se halla en el producto final, claro, tras este resumen algo chambón.

No seremos Luke, pero sí nos enfrentaremos al Imperio…
Lost Soul Aside arranca de la manera más cotidiana posible. Una casa, una foto, y una chica narrando sus sueños… y de golpe, estaremos en un mini-tutorial de combate con bichos, desolación y apocalipsis. Menudo cambio… nah, solo son premoniciones de un gran cataclismo venidero que asolará la tierra. Tampoco hay que preocuparse. La narradora es Louisa, la hermana del protagonista principal, Kaser (anda, ¡como los seguros!). Su bro es el elegido para alzarse de entre las cenizas y tal.
El prólogo nos sitúa, ya controlando a Kaser, en la ciudad imperial. Hemos llegado de un viaje allende los mares para reencontrarnos con nuestra hermanita. Se va a celebrar un desfile en honor al Emperador Altocastillo (No es Palpatine, pero el nombre también mola), y nosotros somos miembros esenciales del grupo Esplendor. Planeamos brindarle un regalo de cumple inolvidable al mandamás: fuegos artificiales, seguidos de fuegos en las calles, revueltas y revolución.
Sí, todo suena levemente a los Skywalker, y más aún a las «fantasías finales» de Final Fantasy, tanto por argumento como por estética. Nuestro avatar, adalid en defensa de un pueblo oprimido, porta indumentarias que recuerdan muy fuertemente a las vistas en la quinceava entrega de la saga de Square-Enix (o en un videoclip de los BackStreet Boys). La ciudad en sí también rezuma estética fantástico-medieval mezclada con toques retrofuturistas, y parece que en cualquier momento podríamos cruzarnos con Cloud, Tidus o, mayormente, Noctis.
¿Menudo batiburillo, no? Pues quédate leyendo, que aún queda…

Vinieron del espacio
Continuemos, antes de entrar en otras materias, brevemente con la trama. Cuando La Resistenc—digooo el grupo Esplendor está a puntito de aguarle la fiesta al soberano, empiezan a caer del cielo unos meteoritos de los que surgen bicharracos.
Hay caos y destrucción por doquier, gente -mayormente, el pueblo llano- sufriendo y el prota acaba sepultado en un laboratorio subterráneo. Allí, encontraremos un experimento con energías mazo chungas llevado a cabo por el Imperio, y conoceremos a un entidad llamada Lord Arena (sí, en español impone poquito), con la que nos fusionaremos, obteniendo poderes extraordinarios. Será nuestro acompañante y, a su vez, figura indispensable para desentrañar el argumento. O lo que se pueda entender de él, vaya.
Las criaturas invasoras se llaman Nihilos (o Nicordones. JÁ), y están relacionadas con una antigua guerra que asoló el planeta, acontecida hace un milenio. Se dedican a absorber el alma de la peña, vete tú a saber por qué -algo se explica luego-, y nuestro héroe irá reclutando colaboradores para detenerles. Tocará descubrir si existe salvación alguna para los cuerpos desalmados, el origen de los seres extraterrestres, y ya de paso, derrocar al tirano. Conste, esto que hemos contado no corresponde a más que el prólogo, un par de horillas. Nada de spoilers.

Baches en la historia
Decir que la historia avanza a trompicones tal vez sea algo exagerado… aunque el ritmo y la consistencia argumental no nos han convencido. Van surgiendo ciertas incoherencias narrativas, en algunos casos por resultar demasiado enrevesado el trasfondo de este mundo (planos de existencia alternativos, magia, ciencia y más…) y en otros, por la aparente carencia de información oportuna.
Eso sí, desde el menú «Diario» podremos consultar un completo índice enciclopédico siempre que queramos obtener más datos. Con todo, una trama que no llega a sorprender, pareciendo un pastiche de otras ya vistas, y con algunas líneas de diálogo que dejan bastante que desear. De ti me esperaría más, Playstation Studios… mas recordemos, esto no es un indie, pero es aún menos una obra de la envergadura de un Final Fantasy. Es justo que también rebajemos la exigencia.

Final May Cry
Dejemos atrás la historia y entremos en materia jugable. Lost Soul Aside, parece un Final Fantasy, tiene menús y mecánicas de Final Fantasy... pero se juega como un Devil May Cry.
¡Chorprecha! No, ya en serio, el factor rolero es amplio, pero el manejo y el desarrollo es más cercano a Dante y compañía (incluso se nos pondrá el pelo blanco cuando activemos el modo «Súper Saiyan»). Fuera de la ciudad, que ejerce de nexo a donde regresamos tras cada misión completada y posee cuatro calles por las que desplazarnos -con un par de tiendas-, lo demás serán escenarios pasilleros donde desenvainar al más puro estilo hack and slash.
En cada zona o bioma visitado, nos asolarán pequeñas oleadas de enemigos. Raro será enfrentarse a más de cinco de golpe, pero aquí el título da el do de pecho. Con los botones correspondientes a ataque ligero, fuerte, salto, esquiva y defensa, aprenderemos a enlazar devastadores combinaciones de golpes sobreviviendo en cada refriega.
También tendremos pulsadores para alternar armas (habrá varias a desbloquear, con distintos estilos), consumir pociones o ampliar las cadenas de combos. Todo con un esquema de control muy intuitivo y que responde a la perfección, ofreciendo combates extremadamente dinámicos -donde tocará vigilar tanto la salud como el aguante-, y en el caso de los jefazos (algunos, abrumadoramente imponentes), espectaculares.

Algo más que espadazos
Queremos insistir en el análisis de Lost Souls Aside que sí hay cierta vertiente de rol. Se plasma en varios menús de mejora. Tendremos un árbol con distintos nodos para habilidades de lucha.
También hay aumentos de poder para Arenas (en combate, él se transforma en nuestra empuñadura, poseyendo un puñado de técnicas especiales). Igualmente, podremos equipar hasta tres objetos para aumentar estadísticas, e incrustar abalorios potenciadores en las armas… mediante un menú nada intuitivo y muy farragoso. Un auténtico lío no poder transferir las gemas de nuestro arsenal equipado a uno nuevo de forma automática, teniendo que hacerlo manualmente, una a una. Será la forma de subir el ataque, porcentaje de crítico, daños elementales y demás.

Aspectos mejorables de la jugabilidad
Fuera de los menús roleros y las fases de acción con frenéticos combates, habrá alguna cosilla más que hacer… pero tampoco mucho. Zonas con sencillos rompecabezas, desafíos por tiempo, cofres escondidos o algún secreto oculto… y plataformeo. Plataformeo infernal. El salto, que en los duelos ayuda a asestar buenas estocadas aéreas, en las partes donde se requiera brincar para avanzar resultará muy puñetero.
Haced memoria de la física saltarina en los DMC o Bayonetta, con un momento/peso poco útil y difícil de calcular… pues aquí, más regulinchi aún. Nos caeremos por barrancos y salientes multitud de veces. Afortunadamente, sin casi consecuencias para la barra de salud.

Gráficos, tasa de frames y modos rendimiento y calidad
Hasta aquí, van un montón de cal, y un buen puñado de arena, sí… Con el apartado audiovisual continúa pasando algo parecido. Los gráficos, con su 3D y vista en tercera persona, son resultones en general.
Contaremos con dos modos, calidad y rendimiento, siendo el primero bastante insufrible (30 FPS raspados, y demasiado imput-lag en los combates) pero el segundo muy disfrutable. Los 60 frames se mantendrán aquí bastante estables -salvo por algún tironcillo- y la fluidez del motor evitará luchar en desventaja. Cabe mencionar que permiten apreciar las vistas en los momentos pausados. Atentos a las secuencias de vídeo in-game, poseen una dirección artística exquisita.
Los escenarios, sin gozar de una abultada variedad, poseen una gran carga poligonal, resultando hermosos por momentos. A la zona urbana o el laboratorio comentados arriba, se unen playas, templos, extensos páramos y otros paisajes que no os desvelaremos. Bajo ciertas condiciones de iluminación o tiro de cámara (adaptable con el stick derecho), nos pueden dejar con la boca abierta… hasta que nos damos cuenta de que la libertad para recorrerlos es casi nula.
Todo el recorrido es poco más que una sucesión de caminos con barreras invisibles, que crean pasillos infranqueables. Una lástima no poder explorar a nuestro antojo, pero es una limitación característica de los hack and slash en que se inspira, como el ya mencionado Devil May Cry.

Dirección artística
Si el diseño de escenarios es más que destacable, el de personajes no lo hace nada mal. Las reminiscencias a sagas archiconocidas están más que presentes, sí, pero algún toquecito original veremos… Incluso en las inspiraciones y homenajes, encontramos cosas dignas de mención especial, como los trajes-armaduras. Nada que envidiar a Los Caballeros del Zodiaco, vaya.
Eso sí, la estética molona se ve empañada por unas físicas de cabello deficientes, y caras sumamente inexpresivas… acompañadas de voces en inglés (con subtítulos al español) de interpretación mediocre. La música, con un buen surtido de composiciones, cumple holgadamente.
¿Somos demasiado quisquillosos tal vez, fijándonos en todos estos detalles? No lo creemos. Antes decíamos que no es un AAA y que es justo rebajar la exigencia. Pero eso no es incompatible con ser razonables. Recordemos que el precio del producto son 79,90 euros. Por tanto, también buscamos una coherencia entre lo que pide y lo que ofrece.

Análisis Lost Soul Aside: conclusiones
Se ha comparado a Lost Soul Aside con varios títulos, ha sido masacrado en redes -en pocos casos alabado- y tanto crítica como público han vertido opiniones o puntuaciones muy dispares.
¿Es realmente un mal juego? NO. Y somos rotundos (dentro de la inevitable subjetividad, claro). Tiene numerosos fallos, es indiscutible, pareciendo por momentos un «quiero y no puedo», pero también un buen puñado de aciertos que lo hacen muy satisfactorio. Su mayores problemas pueden ser el bagaje histórico del proyecto, la expectativa por tener a Sony detrás… pero ante todo, SU PRECIO.
La realidad es que, si este juego se hubiese publicado con un importe cercano al de otros «doble A», se le hubiera valorado de otra forma seguramente. Por cuarenta euros, creemos que la relación calidad/precio y duración sería óptima.
Pero a 70 €, cuando la competencia es tan rabiosa en su sector de mercado, las comparaciones son odiosas. Sale perdiendo, ante indies y superproducciones. No va a quedar como un juego notable dentro del catálogo de Playstation Studios, aunque las horas que le dediquéis a esta aventura, sin resultar inolvidables, serán más que agradables.
Nota
7
