Análisis Contra Operation Galuga – Review para PS5, Switch, PS4, PC y Xbox: ¿merece la pena?
El run and gun de Konami, también conocido como Probotector, está de vuelta con una reimaginación en la que se echa en falta mucha más ambición

Los mejores tiempos de Konami quedan tan atrás en el tiempo y contrastan tanto con su trayectoria actual que, cuando los recuerdas, te entra una mezcla de nostalgia… y de mala leche. Hablamos de la propietaria de licencias tan absolutamente míticas -y desaprovechadas ahora- como Gradius, Metal Gear Solid, Castlevania, Suikoden, Vandal Hearts, Parodius, Policenauts, Zone of the Enders, Sunset Riders, Pro Evolution, Rocket Knight, The Simpsons Arcade Game… Es ahora, tras años de conformismo, cuando está empezando a asomar la patita trayendo de vuelta viejas glorias. Están en marcha el remake de Silent Hill 2 y Snake Eater, ha lanzado/va a lanzar recopilatorios de grandes éxitos como las Tortugas Ninja y Suikoden, continúa sacando partido a fórmulas imbatibles como Bomberman y se ha animado a recuperar Contra, primero con Rogue Corps y ahora con este Contra: Operation Galuga.
El resultado es un título que sí que divierte y funciona desde la sencillez del run and gun más clásico, aliñado con algunos toques de actualidad.
Sin embargo, su completa falta de carisma audiovisual y el limitadísimo aspecto técnico lo dejan en un regreso agridulce, causando la sensación de que podía haber dado mucho más de sí.

WayForward a los mandos
La puesta en marcha de Contra: Operation Galuga contaba con una garantía que aseguraba un mínimo de calidad. Tras su desarrollo encontramos al estudio californiano WayForward, responsables de los estupendos remakes de Ducktales (Patoaventuras) y Advance Wars 1+2, además de la puesta a punto de títulos clásicos como la saga Shantae.
En Contra: Operation Galuga se palpa su oficio, plasmado a través de un buen puñado de ideas que son las que, sin dudas, salvan al conjunto de la mediocridad.

Mecánicas de juego en Contra: Operation Galuga
Es todo lo básico que podíamos esperar. Y esto no es un reproche, porque es lo que a fin de cuentas queremos encontrarnos quienes buscamos la esencia de los arcades oldschool.
Es decir, pantallas de acción lateral donde avanzamos hacia la derecha entre hordas y hordas de enemigos, disparando a todo lo que se menee. Algunas -cuando vamos montados sobre algún vehículo- se desplazarán automáticamente, tal y como ocurría en los clásicos.
Los enemigos irán soltando power-ups, de los cuales podremos llevar dos simultáneamente y alternarlos con un botón. Los power ups, que se potencian si recogemos unidades del mismo ítem, consisten en diferentes ataques de medio, corto o largo alcance. Por ejemplo, lanzallamas, láseres, metralletas o misiles termodirigidos.
Hay una variedad que asegura, con esas dos casillas intercambiables, que la acción sea versátil y con los suficientes recursos para abordar la fase.
Por supuesto, tendremos puntuación en base al tiempo invertido en completarla y los enemigos liquidados. Mientras estamos en pantalla, esa puntuación nos recompensará con vidas extra cuando superemos una cifra, mientras que, cuando acabemos la fase, se transformará en monedas con las que podremos adquirir mejoras y curiosidades en la tienda del juego.

Un toque de modernidad para Contra: Operation Galuga
Esta tienda es uno de los grandes aciertos de todo el juego y lo que va a impulsar el número de horas dedicadas a Contra: Operation Galuga, si conectamos con la propuesta.
En ella, encontraremos mejoras que van desde un rango más amplio para los saltos a mayor tiempo de invulnerabilidad tras recibir un impacto, o una unidad extra de vitalidad, que es de los ítems más útiles.
Y es que Contra: Operation Galuga, que ofrece varios niveles de dificultad para ajustar la experiencia a los gustos del jugador, puede disfrutarse en plan masoquista (un golpe nos cuesta una vida) o de un modo más accesible, con los personajes presentando barras de vitalidad compuestas por casillas. Según el personaje, tendremos dos, tres y hasta cuatro casillas, que son los disparos que aguantaremos antes de perder una vida.
Con una unidad extra comprada en la tienda, podremos encajar un disparo enemigo de más, antes de gastar otro continue. Y con la buena dificultad que supone el juego ya en estándar, es una ayudita que no viene nada mal.
No son las únicas recompensas desbloqueables interesantes de la tienda. Los más nostálgicos quedarán encantados con las bandas sonoras originales del propio Contra y de otro clásico de Konami, Castlevania.

Más mecánicas novedosas
En Contra: Operation Galuga encontramos otros detalles jugables que aportan bastante variedad al gameplay, lo cual es de agradecer en títulos tradicionalmente tan limitados por sus dinámicas.
Hay distintos personajes para elegir, cada uno con sus características propias. Los fans del original van a disfrutar con la presencia de los Probotector originales, pero no son los únicos. Además de ellos, hay otros personajes como cyborgs, dotados con la posibilidad de mantenerse en el aire unos segundos si dejamos el botón de salto pulsado.
Otros personajes cuentan con salto doble, mientras que algunos ofrecen una casilla extra de vitalidad a cambio de movimientos más lentos… Es cuestión de ir probando cuál se acopla más a nuestros gustos, y también es cuestión de jugar, para desbloquear nuevos personajes conforme superemos retos y acumulemos puntos en el juego.
Otro de los aciertos del gameplay lo encontramos en la opción de sobrecargar nuestra arma con un botón concreto. Al hacerlo, liberamos un ataque especial que dura unos segundos y varía según el arma que hayamos sobrecalentado (por ejemplo, generar un escudo o unas ráfagas extras de disparos). Saber cuándo hacerlo puede darle la vuelta a un encuentro con un final boss, lo que añade un poco de profundidad a un run and gun puro y duro.

Modo historia (Aviso: SPOILERS)
Contra: Operation Galuga nos propone un modo historia con sus cinemáticas y diálogos subtitulados al español.
Son escenas muy básicas -con ilustraciones estáticas de los personajes en los diálogos, que cuentan con voces en inglés y subtítulos en español-, al igual que el propio guion, algo completamente previsible en un título tan sencillo de este corte.
Como curiosidad, funciona a modo de precuela de Contra III: The Alien Wars. Es decir, de Super Probotector, el juegarral lanzando para Super Nintendo el 19 de noviembre de 1992 en Europa. Sus virguerías con el modo 7, el cuidado diseño artístico y la extrema dificultad lo convirtieron en el mejor título de la franquicia para los seguidores, aunque el debate de si el Hard Corps de Sega Mega Drive lo superó todavía enfrenta a jugones retro en foros del mundillo.
Duración y número de fases
El modo historia se compone de ocho fases cuya duración puede rondar los 20 minutos cada una en la dificultad más alta.
En dificultad normal y con un poquito de soltura en el género, puede irse a las dos horas en total incluyendo las secuencias de diálogos. Aunque ya os digo que es una aproximación, pues influirá lo habilidosos que seáis y la dificultad elegida. Pero es, cuarto de hora arriba-abajo, la media que os vais a encontrar.
Las fases no cuentan con apenas variedad de enemigos. Lo más destacable son los cambios de plano a lo largo de cada una. Así, veremos cómo la cámara se coloca muy cerca del personaje al saltar distancias largas, o colocarse en una perspectiva frontal en algunos combates contra ciertos final bosses, como el de la nieve. Esto le da bastante ritmo a la acción y evita que todo el desarrollo sea tan plano estéticamente.
Se agradece que busque el sentido del espectáculo, y compensa la escasísima variedad de enemigos y el flojo trabajo artístico, con unos diseños francamente genéricos.
Por cierto, cuando acabéis la campaña, no os vayáis que hay escena post créditos.
Más modos de juego
Al acabar la Campaña, tendremos varias modalidades y opciones para alargar nuestro tiempo de juego en Contra: Operation Galuga.
Contamos con un Modo Arcade, que es el mismo conjunto de fases de la campaña pero sin las cinemáticas, es decir: todas del tirón. El objetivo no será otra que mejorar nuestra marca en tiempo (hay un trofeo por completarlo en 59 minutos y 59 segundos) y puntuación, como en los arcades más ochenteros. Podemos jugar solos o en compañía -de hasta 4 jugadores-
Después encontramos los desafíos, que son retos con recompensas también en forma de moneda del juego. Son muy variados y hay varias decenas. Algunos nos propondrán recorrer un tramo de una fase sin disparar, otros dentro de un límite de tiempo, derrotar un boss con un personaje concreto…
Por último, cabe recordar que tanto el Arcade como la Campaña pueden jugarse en un nivel de dificultad especial, consistente como indicábamos antes en perder una vida con cada toque.
Hay muchas maneras de jugar a Contra y podemos hacer de él un desafío tan exigente como los títulos más retro de su época. A más difícil que lo pongamos, recibiremos más monedas de juego para la tienda virtual, que es ahí donde al final está la verdadera chicha post-game: en invertir en mejoras.
Vidas extra, doble salto más amplio, nuevos personajes y bandas sonoras, armas de nivel 2 desbloqueadas… Hay muchas con las que incentivar volver al juego varias veces y es lo que mejor sabor de boca deja de la experiencia final.
Apartado técnico, un Contra low cost
Con ello se intenta compensar todas las carencias y fallos que lastran al juego, que no son pocos.
Si a los 60 frames con los que se mueve en las máquinas más potentes ya luce anticuado, a los 30 de Switch ni os cuento.
Los escenarios resultan vacíos y las animaciones poco trabajadas, no hay alardes visuales de ningún tipo… Todo transmite que es un título hecho con poquísimos recursos, y deja la sensación antes de empezar a jugar de ser un título predecible y monótono.
También me he encontrado algún bug como volver al principio del todo de la fase porque mi “checkpoint” no se activa. Esto también ocurre si entráis a consultar la tienda desde el menú en mitad de una fase, algo hecho adrede pero incomprensible.

Conclusiones: ¿vale la pena Contra: Operation Galuga?
Contra: Operation Galuga, que llega en formato físico en abril a consolas (en Switch será código en caja, para que estéis advertidos), no se suma a los espléndidos regresos de Streets of Rage 4, Ghost’n Goblins Resurrection, R-Type, Street Fighter 6 y tantísimos otros mitos de los 80 y los 90.
Sin ser un desastre, Contra: Operation Galuga es un juego que divierte pero que se queda en hacer lo justito en todo para salir del paso.
Sí, tenemos guiños tan nostálgicos como introducir el código Konami para obtener créditos, o el final boss de Super Probotector y también una tienda con suficientes extras como para darle variedad a las partidas, las cuales además pueden jugarse en cooperativo como hemos repetido.

En todo lo demás, es un título que luce desfasado, o desganado, o quizá ambas cosas. Juegos con treinta años a sus espaldas como Gunstar Heroes le saca los colores en todo. Los personajes se mueven lentamente, los diseños de fases están trilladísimos y -lo que es peor en un juego tan corto- se repiten, algunas mecánicas como obtener ítems en las fases de desplazamiento automático están sencillamente mal ejecutadas, hay patrones enemigos inevitables que resultan frustrantes y el conjunto artístico ha buscado modernizarse tanto -en detrimento del maravilloso y siempre infalible pixel art– que no tiene personalidad alguna.
Los mejores tiempos de Konami siguen resistiéndose a volver. Contra: Operation Galuga puede hacerte el apaño una tarde de pachanga a precio de oferta -sobre todo por el cooperativo-, siempre y cuando seas un radical de la vieja escuela o no seas demasiado exigente.
Si no estás en ninguno de esos dos grupos y decides probarlo, probablemente termines también concluyendo que este regreso de Contra ha sido una oportunidad desperdiciada y un título con demasiado margen de mejora.
Valoración: 6
Enlaces de interés
- Análisis Retro Metal Gear Solid
- Análisis Retro Super Castlevania IV
- Análisis Retro Suikoden II
- Análisis Retro Suikoden V
- Análisis Retro Vandal Hearts
- Análisis Retro Snatcher