[Análisis CON SPOILERS] Alan Wake 2: Explicación, final y teorías
La visión de Remedy sobre el bloqueo creativo del escritor en clave de terror

Hola, Videojuerguistas. Este artículo es especial para mí, así que no voy a sacar nada del saco, ni habrá asesinos, cuchillos o calabazas. Es momento de hablar de Alan Wake 2 y la figura del creador extrayendo el subtexto presente en la obra de Remedy. Si algo bueno tiene este juego es que presenta dos protagonistas con motivaciones y trasfondos diferentes, pero que se ven obligados a combatir una entidad devastadora.
Saga Anderson es un gran añadido que le aporta un mayor dramatismo a la historia de Alan Wake 2 y nos sitúa en un contexto diferente, quizás más cercano a nosotros que, por ejemplo, el de Alan Wake, más orientado al artista y, en concreto, al escritor. Por ello, quiero separarlos como es debido.
Podría decirse que este texto sobre el universo Alan Wake 2 es intimista porque, como escritor, me veo reflejado en las situaciones emociones a las que se enfrenta. Voy a hablar sobre el subtexto sumergido en la historia. Aunque enlatado en el terror, este videojuego funciona como una alegoría del tema que voy a tratar.
Vuelvo a repetir que este análisis de Alan Wake 2 CONTIENE SPOILERS, pues son imprescindibles para contextualizar mis palabras.
Si todavía no has jugado Alan Wake 2, abandona rápidamente el texto.

«No es un bucle, es una espiral»
Quiero empezar por una frase que define a la perfección la realidad del artista, en este caso un escritor. En el final del juego, Alan alcanza la revelación en un fogonazo de lucidez. Es consciente de que el proceso creativo es una espiral infinita donde avanzas aun cuando el resultado sea inesperado, no un bucle reiterativo que te condena a repetir los mismos errores desde el mismo punto.
Forjamos historias volubles en escenarios cambiantes para darle sentido a lo que no tiene. Introducimos nuevos personajes para que se encarguen de hilvanar los retales de un destino ficticio que hemos sido incapaces de tejer, aunque estos también corren peligro de ser eliminados por la oscuridad que nos debilita. No dejamos de crear borradores, de añadir o suprimir fragmentos que consideramos inservibles, a pesar de que esta decisión en ocasiones desencadene una serie de cambios interminable que retuercen la historia hasta hacerla irreconocible y regresando, de nuevo, al mismo proceso.
De hecho, logra salir del Lugar Oscuro porque rompe parcialmente su previsibilidad para zafarse de la Presencia Oscura. ¿Y por qué digo esto? Porque, de nuevo, aparece una figura fundamental para que el creador pueda seguir adelante.

La musa: luz en la oscuridad
Un tropo que siempre le ha conferido cierto romanticismo a la figura del artista. En Alan Wake 2 no podía ser diferente. Tras salvar a su mujer Alice en la primera entrega, él queda atrapado en el otro lado. Recordemos que es ella quien está a su lado en todo momento e incluso intenta ayudarle en su bloqueo creativo. La contraposición al deseo de Alan de desconectar es la que desencadena los eventos de ambos juegos, y aunque para él sea una especie de villana que lo infravalora, Alice es el sustento cuando la creatividad languidece.
Es más, en el pasado encontramos el paralelismo entre Thomas Zane y Barbara Jagger, cuya necesidad del poeta es escribir algo para rescatar a su fuente de inspiración y pilar fundamental, aunque en su caso todo está perdido; Alan tiene que hacer lo mismo con su esposa después de ser el responsable de todo lo que está ocurriendo. Siempre ha escrito para ella. Y todos los artistas, en mayor o menor medida, hemos tenido una musa que nos ha inspirado para construir o destruir.
Su compromiso con nosotros es mayor que el nuestro con nuestra obra, y precisamente nos nutrimos de su confianza cuando deambulamos famélicos. En mi caso, he tenido un par de ellas: una me inspiró a empezar y la otra, a terminar. Un verso de la canción War, de Poets of the Fall, lo sintetiza: «Cuando pensé que lucharía solo en esta guerra, tú estuviste a mi lado en la primera línea».
En la secuela esto cambia. Alice comprende el poder de la Presencia Oscura y urde un plan para rescatar a su marido, ser la luz que necesita para que sus palabras tengan efecto sobre aquello que lo atrapa. Es capaz de vencer a su otro «yo», igual que lo ha hecho en muchas otras ocasiones.
Y es que un artista atrapado en un bucle proyecta sus sosias sobre el papel para internarse en la espiral.

La dualidad del artista
En Alan Wake 2 tenemos varias versiones de Alan (no voy a contar al doctor Darling, aunque sea el propio actor de doblaje del escritor) que ejemplifican distintas etapas del artista.
Por un lado, está Thomas Zane, que en un primer momento fue concebido como un poeta atrapado por la Presencia Oscura que necesita escribir para salvar a su amada; en el segundo juego, es un cineasta finés que realizó Nightless Night (Yötön Yö), un cortometraje experimental sobre, precisamente, la secta del Árbol, aparte de estar grabando una película titulada El poeta Tom. El resto de detalles de la historia ya quedan para otro artículo.

Lo importante es que Zane constituye un paso habitual en el proceso creativo: un esbozo de un personaje que las circunstancias moldean para acondicionarlo a las exigencias de unas circunstancias determinadas. En mi experiencia como escritor, he cambiado muchas veces a mis personajes, incluso dándoles mayor o menor relevancia de la que tenían en un principio. A veces, mientras escribo los apuntes no sirven de nada porque en el documento la historia adquiere un cariz diferente que me obliga a cambiar lo que había imaginado en un principio.
También ejerce una doble función contradictoria: el júbilo del éxito y la histeria del fracaso ahogadas en distracciones banales, bien para celebrar, bien para flagelar. Ambas etapas están sujetas a criterios subjetivos y no cuantitativos, pues para alguien escribir doscientas palabras en un día o bosquejar los contornos de un personaje es motivo de celebración, pero para otro artista no lo es. Zane es la suficiencia de un artista embriagado por la gloria, el éxtasis que nos imbuye a seguir creando y la réplica dolorosa de nuestro cautiverio en el bucle.
Por supuesto, no podemos olvidarnos del Sr. Chirridos (o Mr. Scratch). Él quiere obtener el chasqueador para construir la historia con base en la oscuridad que habita en lo profundo del creador. No quiere avanzar, sino atraparte; no rompe con las costumbres, las refuerza. Es la forma que cobra vida cuando la frustración nos invade. Derrenga nuestra confianza y nos utiliza para escribir palabras vacías que satisfagan su necesidad destructiva, aunque nos haga creer que progresamos.

A pesar de tener una leve consciencia de que nos rechina lo que estamos escribiendo, su influencia es poderosa cuanto mayor sea nuestra desesperación. Con el tiempo, falsea nuestra identidad y se comporta como nosotros, pero una vez observa el umbral que lo separa de su obra aflora su naturaleza virulenta porque nuestro subconsciente se manifiesta pulsátil en la creación y reescribe como es, no como debería ser. Así pues, descubrimos que solo podemos detener nuestro sosias nocivo abandonando la creatividad y creando una obra inesperada. En última instancia, sacrificamos a la persona que hemos sido para renacer libres de su influencia.
El campeón de la luz
A pesar de los obstáculos que debamos vadear, Alan Wake nos anima a ser los campeones de nuestra propia luz. Aunque la oscuridad nunca desaparece, tenemos que enfrentarnos a ella con nuestro poder creativo. Y cada elemento forma parte de nuestra mejor arma: el chasquido que enciende la oscuridad, la luz que arroja nuestra musa, las ideas que revolotean frente a nosotros y destruyen el caos. Todo ello converge en un interruptor imaginario que le da forma a lo que construimos, pero si carecemos de alguna de estas piezas caemos a un bucle al que es fácil entrar, pero difícil salir.
Y hasta aquí todo, Videojuerguistas. Hay muchísimos aspectos que no he tratado en este texto porque, como señalé arriba, se pueden extraer lecturas distintas, las cuales considero un error entremezclar porque, aunque tienen cierta relevancia, cada una esconde un significado distinto. Sin contar, por supuesto, con el valor puramente narrativo que tienen en la aventura.

Espero que os haya gustado. Nos vemos en el otro lado. ¡Felices creaciones!
Enlaces de interés
- Alan Wake – Curiosidades, easter eggs, guiños, influencias y referencias
- Alan Wake 2 – Avance – Nuevo gameplay en el Fear Fest
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