9 falsos mitos del Titanic, errores históricos y leyendas urbanas
Repasamos algunas curiosidades y falsas creencias que se han mantenido erróneamente en torno al trasatlántico más famoso de todos los tiempos

La noche del 14 al 15 de abril de 1912 ocurrió una de las mayores tragedias marítimas de la historia. Esa fecha, el hundimiento del Titanic, el “insumergible Titanic”, tenía lugar en las heladas aguas del Atántico Norte, a 3800 metros de profundidad. Allí sigue esperando ser devorado por el paso del tiempo, aunque su condición de mito le permitirá seguir trascendiendo a los siglos.
El impacto de su naufragio conmocionó a la sociedad de una manera excepcional, situándose entre las catástrofes más recordadas de todos los tiempos. El cine y el teatro no tardaron en representar, con apenas meses de diferencia, el drama vivido en aquel barco donde la opulencia y el lujo no fueron suficientes para salvarlo, arrastrando a cientos de pasajeros.

Su historia, rodeada de un cúmulo de errores técnicos y humanos e incluso misterio (la novela Futilidad predijo con antelación -y desconcertante precisión- el hundimiento de un crucero muy similar al Titanic, el SS Titán) ha fascinado a generaciones desde que se produjo hasta la actualidad.
Prueba de ello lo encontramos, cómo no, en la superproducción de James Cameron Titanic (1997), una de las más populares y taquilleras de todos los tiempos. El mismo director ha rodado con la tecnología más puntera documentales que suman millones de espectadores.

También la tecnología moderna se ha dejado seducir por el mito, con recreaciones virtuales del interior del fastuoso crucero. Una de las más logradas la encontramos en esta producción para realidad virtual, de la que os hablábamos no hace mucho.
De igual modo, series recientes de éxito internacional como Downton Abbey arrancan con el hundimiento del barco como la trama que desencadena el resto de eventos. Hasta los videojuegos se han dejado cautivar por el mito, con aventuras ambientadas en desastres marítimos (Hyrophobia) y naufragios en barcos estéticamente similares al legendario trasatlántico de la White Star Line (SOS de Human para SNES).

Los artículos que han podido rescatarse del barco suman millones de euros de beneficios en subastas, así como las exposiciones itinerantes. Hace poco volvió a la primera plana de la actualidad por la trágica implosión de una cápsula con tripulantes a bordo, quienes buscaban ver de cerca los restos del trasatlántico antes de que, en apenas unos años, se extingan para siempre.
Su estatus de mito, en el que inevitablemente se han mezclado el glamour impostado de Hollywood y el horror de la tragedia, se ha rodeado de numerosas leyendas y rumorologías que el paso del tiempo ha demostrado inexactas o inciertas.
Y, sin embargo, se mantienen a través de imprecisiones procedentes del cine y el acerbo popular, que desde el mismo momento de su hundimiento, comenzó a fraguar su condición de leyenda. Vamos a recordar algunos de sus falsos mitos, ampliamente documentados en documentales para la BBC del historiador Paul Louden Brown, en el siguiente reportaje.
El barco que nunca podría hundirse
El Titanic zarpó del puerto inglés de Southampton el 10 de abril del año 1912. 2208 pasajeros sumaba su total de pasajeros entre viajeros y tripulación de la White Star Line, la naviera que encargó a los astilleros Harland & Wolff de Belfast la construcción del barco más inmenso jamás construido hasta la fecha.
Lo cierto es que la promoción que hicieron sus responsables en la prensa, de cara a la botadura y atraer a las clases pudientes, se basó en ese titánico tamaño (prácticamente 50 000 toneladas de peso) y el lujo de sus estancias y no en la frase hecha “el insumergible Titanic”.

Este apelativo procede de la explicación dada por sus técnicos cuando se diseñó y lo definieron realmente como “prácticamente insumergible”, pues constaba de múltiples departamentos estancos que a priori deberían haberlo mantenido a flote bajo cualquier circunstancia…
Un timón no tan titánico
Esa publicidad con la que crear expectativa, como decíamos unas líneas atrás, recurrió al descomunal tamaño del navío y lo anunciaron a bombo y platillo como “el objeto móvil más grande jamás creado”.
No faltaba un detalle en este portento naval. Los mejores motores de la época, una popa forjada en acero, modernos diseños de cubiertas y esa vanguardista división de compartimentos estancos como medida extrema de seguridad.
Sin embargo, tenía un talón de Aquiles, y muy serio, en el que no se reparó: el timón. Su tamaño era demasiado pequeño para maniobrar un barco de 260 metros de eslora.
De este modo, reaccionar a situaciones complejas entorpecía los movimientos y fue tal cual lo que pasó cuando el iceberg que se interpuso en su ruta chocó contra el crucero. El Titanic no impactó frontalmente, pero la torpeza de movimientos de su timón, insuficiente para una mole así, provocó que girara tan despacio que el afilado hielo del iceberg desgarrase amplia y gravemente el casco.

Llamada de auxilio
El desastre puso en marcha los mecanismos de salvación marítima, pero no del modo en que muchos piensan. El Titanic no mandó el primer mensaje con el código S.O.S. De la historia: es uno de los falsos mitos del Titanic más extendidos.
Los operadores de radio británicos mandaron, en primer lugar, un CQD (Copy Quality, Distress), que se interpretaba en la práctica como un “Come Quickly, Distress” (“venid enseguida, problemas”).
Era la señal estándar a primeros de siglo XX y a esa recurrió en primera instancia el operador al cargo a la hora de la colisión, Jack Phillips. Sería su ayudante, Harold Bride, quien le aconsejó mandar también un S.O.S.
Capitán ¿y héroe?
El impacto del iceberg no conllevó una movilización tan inmediata como hubiese exigido un desastre de tal magnitud, en parte por esa cualidad de “insumergible” asumida como una máxima.
Entre las leyendas más asentadas de la tragedia del Titanic está el rol que desempeñó el capitán Edward J. Smith, al que la historia le concedido un final mucho más amable que el auténtico.
La realidad es que Smith tardó en reaccionar y no dio crédito a la gravedad del accidente hasta que comenzó la inclinación de la embarcación. Esto elevó el número de víctimas dramáticamente, pues se perdieron unos minutos de oro hasta ordenar la evacuación definitiva de los pasajeros. De igual modo, no controló la gestión de los botes y consintió que muchos arriasen con la mitad de viajeros de su capacidad.
La escena que algunos supervivientes relataron del capitán, dando instrucciones a gritos con un megáfono, endulzó esa mala gestión, posteriormente disimulada por una prensa que buscaba darle todo el tono épico posible a esta tragedia para vender ejemplares. Y eso pasaba por tener (o inventarse) héroes.

Lucha de clases
El caos en que se convirtió el Titanic en su recta final vino provocado por los pasajeros que se enteraron demasiado tarde de lo que estaba sucediendo, cuando la inclinación del navío ya era más que evidente.
El motivo es que, dada la hora de la noche a la que sucedió (se hundió por completo a las 2:20 de la madrugada) la mayor parte de la plantilla de la White Star Line estaba durmiendo, y movilizarlos para explicar a los pasajeros lo que sucedía hizo transcurrir unos minutos muy valiosos. A esto se suma la tardanza en reaccionar del capitán Smith antes explicada.
A todo este cúmulo de contratiempos se sumó, por último, que un elevadísimo número de viajeros no eran angloparlantes. Cuando el trasatlántico fue abocándose a partirse, el pánico se apoderó de los pasajeros. Sobre todo de los que no hablaban inglés, que subieron a cubierta desconcertados, aterrorizados y sin haber entendido las instrucciones de evacuación dadas previamente por los empleados que habían bajado a comunicar la situación.
Los historiadores e investigadores del Titanic atribuyen que sería esta barrera idiomática la que disparó el número de víctimas, y no una retención de los pasajeros de tercera clase por parte de trabajadores de la White Star Line. De hecho, los testimonios de los supervivientes jamás hablaron de rejas ni compuertas de hierro entre las zonas de primera y segunda clase respecto a las de tercera.
Estos son dos de los falsos mitos del Titanic más extendidos a raíz del largometraje de Cameron de 1998, que forzó una lucha de clases entre los pasajeros para darle más carga dramática a las escenas del hundimiento.
Picasso a babor
Otra de las metidas de pata de la cinta de Cameron ha hecho creer a millones de espectadores que en el Titanic iban a bordo cuadros del inmortal artista malagueño, con teorías tan disparatadas como que, en realidad, Las señoritas de Avignon sólo se ha conservado en forma de réplica.
La verdad es que ni en el Titanic iban coches de lujo a excepción de un Renault CB Coupè de 1912, ni cuadros multimillonarios de Picasso. Un capricho que a James Cameron le costó una multa de la sociedad de autores que vela por los derechos de autor del pintor.
Tres cuartos de lo mismo con Monet: sus Nenúfares aparecen de refilón en el film, cuando todavía faltaban años para que el artista los dibujase…
¿Música hasta el final?
La banda Wallace Hartley efectivamente sí tocó hasta los diez minutos previos del hundimiento del trasatlántico, como corroboraron numerosos supervivientes. El testimonio que “viralizó” su esfuerzo, que ha pasado a la historia con numerosos refranes y dichos populares, corresponde al ofrecido por Mary Hilda Slater el 19 de abril de 1912 al periódico de Massachusets.
Sin embargo, no termina de estar claro cuál fue la última melodía que interpretaron tras casi dos horas y media de concierto en las cubiertas del navío, con el fin de ensordecer los gritos de angustia de los viajeros.
Según la película de James Cameron sería un himno religioso: Cerca de ti, Señor. Sin embargo, testigos que sobrevivieron al naufragio niegan haberla escuchado durante todo el repertorio que tocó la banda. Uno de ellos, Archibald Gracie, contó en su libro “La verdad sobre el Titanic”, que de haberse tocado esta pieza no solo la habría reconocido, sino que hubiese generado aún más pánico entre los pasajeros por las connotaciones de esa partitura.
Lo que sí es verdad, por contra, es que los ocho músicos de la orquesta se reunieron para tocar juntos por primera y única vez en el naufragio, pues la White Star Line los contrató para que amenizasen el crucero en forma de quinteto y terceto.

Venganza personal
Ya que hablamos de bulos, el presidente de la White Star Line sufrió muchos en primer lugar por haber sobrevivido al desastre. La sociedad no le perdonó a Joseph Bruce Ismay que no cediese su puesto a una mujer o un niño en base a los cánones de la caballerosidad de la época, y lo masacró en incontables titulares.
Muchos de ellos derivaron a historias turbias de sobornos a los almirantes del barco para subirse a uno de los botes, e incluso amenazas o empujones a señoras con tal de tener su hueco. No fue así, pues estos comportamientos fueron invenciones del magnate William R. Hearst, uno de los archienemigos de Ismay, que aprovechó la circunstancia para fulminarlo social y económicamente a través de sus periódicos.
Antes que nadie
Otro de los falsos mitos del Titanic tiene que ver con el presunto deseo de la White Star Line de batir los récords de velocidad de la época, en un intento de acaparar toda clase de titulares en base al tamaño (ya lo logró) y también a su rapidez.

No es cierto que se instara a su capitán a que mantuviese una velocidad alta todo el viaje para llegar lo antes posible a su destino. El Titanic, que tuvo dos naves gemelas, Britannic y Olympic, se construyó como un coloso con el único fin de ser el más grande, el más lujoso y el más moderno, pero no el más veloz.
Tal es así que estableció una ruta más larga para, justamente, evitar los icebergs en su trayecto a Nueva York.
El Titanic tardó apenas 2 horas y 40 minutos en sumergirse en el océano para siempre. Con él se hundieron 1496 personas, víctimas de un cúmulo de fatalidades que sellaron el destino de un barco maldito y eterno a la vez.

Enlaces de interés
- Aprender Historia jugando videojuegos
- Shenmue, el Titanic de los videojuegos
- El videojuego como expresión artística
- La inteligencia emocional y su presencia en los videojuegos
- El desarrollo de roles femeninos en la industria del videojuego
- Análisis psicológico de Rule of Rose