Retro Análisis Gladius: el Gladiator de LucasArts – Review PS2, Xbox y GameCube
El estudio tras clásicos imprescindibles del videojuego como Grim Fandango y Monkey Island también se atrevió con los péplum romanos y bordó uno de los mejores títulos de estrategia de la generación 128 bits

Estos días de Semana Santa hay que cumplir con las tradiciones. Tanto si te gustan las procesiones como si no, sí o sí hay que darle a las torrijas, las monas de Pascua y, cómo no, al cine de romanos. Entre tambor y tambor, las televisiones van a reponer por enésima vez Quo Vadis, Espartaco, Ben-Hur, La túnica sagrada, La legión del águila y, evidentemente, la mítica Gladiator de Ridley Scott, el péplum que arrasó en taquilla allá por el año 2000 y que ahora se dispone a volver en forma de una de las secuelas cinematográficas más caras de todos los tiempos. Precisamente sería esta Gladiator una de las principales fuentes de inspiración de Gladius, la incursión de la legendaria LucasArts en el género de estrategia por turnos, y nuestra recomendación desde Videojuerguistas para cumplir con la temática de romanos estas fechas tan señaladas.
Una espada y dos héroes
En la antigua Roma, los combates entre gladiadores eran uno de los principales espectáculos para las masas. Ya lo decía el poeta Juvenal en los tiempos del Emperador Trajano: “panem et circenses”, es decir, pan y circo para tener al pueblo distraído, contento… y manipulable.
Estos sangrientos y crueles combates son el eje argumental y jugable de Gladius. El juego no toma como nombre el de ninguno de sus personajes, sino que utiliza el término en latín que recoge las espadas reglamentarias de las legiones de Roma del siglo III antes de Cristo, durante más de 500 años. Una denominación cuyo origen se ubica en las empuñaduras rectas de doble filo de la península de Hispania (nuestra Españita), y de la que parte la palabra gladiador.
Aunque en la portada de Gladius sólo consta un protagonista, la trama del videojuego nos daba a elegir entre dos: el masculino de dicha ilustración, y una heroína, Valens y Úrsula respectivamente. Tanto uno como otro tendrán como objetivo ser los mayores gladiadores de todas las arenas de Roma.

Fantasía oscura en Roma
Elegir al gladiador o a la amazona desarrollaba una historia propia que, si bien compartía tramos comunes para los dos héroes, tenía secciones exclusivas, lo que incentivaba una segunda vuelta.
Gladius disponía de dos ludus o escuelas, y cada una se establecía en el punto de origen del respectivo personaje. La de Úrsula, así, arrancaba en las tierras del norte, en Nordagh, enfrentando al jugador a bárbaros y arqueros mientras descendía en su camino al sur, buscando la fama y el reconocimiento de su tribu en Roma. En ese ascenso labrándose una reputación encontraría una notable presencia de criaturas mitológicas como los yetis, los espíritus nórdicos vaettir e incluso elfos.
La campaña de Valens, por el contrario, tenía un tono más peplum, con mayor presencia de contrincantes humanos. El origen del personaje, un militar de noble cuna que cae víctima de las conspiraciones políticas de la república de Roma, contenía pasajes abiertamente inspirados en detalles narrativos de Gladiator.
El periplo del personaje le llevaría a escenarios tan diferentes de los de Úrsula como Egipto, para finalmente concurrir en una última batalla donde participarán todos los personajes incluidos por el guion.

Mecánicas de juego
Gladius sigue siendo un sólido videojuego de estrategia por turnos en todas sus facciones jugables.
Al contrario de otros representantes del género, los controles, comandos y la puesta en escena eran intuitivos y accesibles, dando todas las facilidades al jugador para asimilar mecánicas e introducirlo lo antes posible en sus dinámicas de combate.
Las acciones a realizar debían sopesarse en nuestro turno, como mandan los cánones del género. Podíamos elegir el tipo de ataque, ejecutar una habilidad especial o colocarnos en una posición especialmente ventajosa para hacer más efectivos nuestros golpes.
En este sentido, Gladius daba mucha importancia a los desniveles de los escenarios y era habitual la presencia de estructuras a las que podíamos subir o utilizar a nuestro antojo. Podíamos quedar fuera del alcance de determinados ataques si nos situábamos en un determinado ángulo, o realizar los nuestros con mayor precisión contra puntos vitales del enemigo como la cabeza si nos elevábamos a cierta altura.
Y es que en Gladius había una retícula que debíamos detener cuando se coloreaba de rojo. En ese momento, nuestros espadazos resultaban más letales y podían darle la vuelta a un combate en desventaja.
Con este elemento, el juego no se reducía únicamente a estrategia ni nos relegaba, como suele pasar, a un rol de espectador mientras se ejecutaban los comandos. Nos hacía participar en las batallas de una manera más directa al introducir nuestra rapidez de reflejos.

El ascenso a Roma
Como juego de rol táctico, Gladius premiaba nuestro progreso con puntos de experiencia. Estos XP se canjeaban por mejoras para nuestras estadísticas, como mayor resistencia a los golpes o más vitalidad.
Pero también nos dejaban comprar equipos más preparados, por ejemplo espadas más afiladas o escudos más ligeros. Y, de igual modo, acumular XP y ganancias también permitía el acceso a reclutas para el combate. En Gladius, las arenas daban la opción de integrar personajes extras como soporte, lo que ampliaba las posibilidades de los encuentros.
Así, podíamos centrarnos en ataques rápidos cuerpo a cuerpo mientras un aliado se centraba en disparar flechas desde la distancia, o ataques mágicos -que también los había, aunque con una presencia reducida-.
Otros personajes, como el Minotauro, se agregaban a nuestras filas una vez eran derrotados en la campaña correspondiente. En total, la cifra de personajes secundarios seleccionables para el combate sumaba cincuenta.
Lo mejor es que podíamos entrenarlos y testearlos en el Modo Exhibición, donde se nos daba la posibilidad de disputar combates con hasta tres jugadores en Xbox y GameCube (en PS2 el máximo del versus local era para dos jugadores).
No era la única opción multijugador: Gladius dejaba que su modo historia fuese jugado por hasta cuatro jugadores. El jugador 1 se desplazaba por el mapa con el protagonista y los otros tres elegían qué secundarios de apoyo iban a controlar.
Sin duda, un aliciente que multiplicaba muchos enteros su diversión y uno de los pocos juegos de la época con una campaña concebida para cuatro jugadores simultáneos y con una alta rejugabilidad en forma de dos personajes diferentes, aportando cada uno casi una treintena de arenas y una media de 40 horas por campaña.
La leyenda de los gladiadores
Gladius no despuntó por su apartado técnico, que era básico y sin alardes. Sin embargo, la dirección artística era más que notable y ofrecía unos cuidados diseños para el elenco de protagonistas y secundarios, además de unos planos para la narrativa decididamente cinematográficos.
También sobresalían las ilustraciones estáticas que relataban numerosos eventos, como el opening, plasmadas con elegancia y gusto por el detalle.
La fantástica dirección artística remataba su puesta en escena con la banda sonora de Mark Griskey, uno de los compositores clave de LucasArts en la etapa de primeros de 2000. Suyas son también las piezas de Caballeros de la Antigua República o Star Wars El poder de la fuerza, con las obtuvo numerosos premios y reconocimientos.
Para Gladius, Griskey compuso unos temas muy cinematográficos, grandilocuentes y con todo el sentido del exceso y el boato de la Roma imperial que sirve como telón de fondo a sus tramas.
El enésimo acierto de LucasArts
Gladius debutaría a finales de 2003, el 28 de noviembre, en las PS2, Xbox y GameCube europeas, siendo los únicos sistemas en recibir el juego. Actualmente sólo está disponible en el bazar de las consolas de Microsoft, que lo ejecutan mediante retrocompatibilidad desde 2021. Un detallazo que vuelve a poner sobre la palestra la utilidad de la retrocompatibilidad y, por extensión, la variedad y calidad que ofrece Xbox en este terreno.
El título demostró las tablas de LucasArts a la hora de abordar el género que se proponga, y obtuvo un razonable éxito de crítica y público dentro del mismo, logrando vender más de 200 mil copias sólo en la versión PlayStation 2.
Con una traducción a español sorprendentemente cuidada, Gladius ostenta el estatus de juego de culto entre numerosos foros especializados, que lo consideran una de las mejores producciones de estrategia por turnos de la historia de las videoconsolas.

Magazines como GamePro o la revista oficial de Xbox lo catalogaron como “uno de los grandes olvidados de las 128 bits”, incluyéndolo entre “los mejores videojuegos más desconocidos de la época” por pertenecer a un género tan selecto y mucho menos masificado en consolas, donde no se prodigan títulos de este corte.
Nuestra web lo seleccionó entre los 20 mejores videojuegos de GameCube en el reportaje dedicado al aniversario de la consola.
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