[Retro Análisis] Turok 2 Seeds of Evil (Nintendo 64, Remastered)
El cazador de dinosaurios regresaba con uno de los títulos más recordados de Nintendo 64, cuyo estreno tuvo lugar uno de los años clave de la historia del videojuego, 1998

Turok Dinosaur Hunter, el icónico juegazo de salida de Nintendo 64 del cherooke chalado charcutero (cuya premisa y reclamo se basaba en extinguir a los dinosaurios de nuevo con la potencia de fuego de la Estrella de la Muerte en equipaje de mano y una selección Cuétara de crímenes de guerra con gatillo y mirilla), se enfrentaba con esta misma premisa a su mayor desafío: superar esa sinfonía destructiva en su inevitable secuela. Por lo que Turok 2 Seeds of Evil, optó por seguir el siguiente paso lógico. SER MÁS GRANDE, MÁS ESPECTACULAR, MÁS BESTIA… MAS CABRÓN.
Y de esta manera acabó por convertirse en clásico y uno de los mejores first person shooter de la historia. Un juego de acción que mejoró todo lo mejorable. Fue el ejemplo de manual de cómo expandir, refinar y renovar todo aquello que hacía grande al original. Y darle encima un estilo tan chungo y exageradamente bad-ass que estaba a un pelo de escroto de «apareceré en un videoclip de Limp Bizkit».
Para averiguar por qué, acompañadme por esta review en las aventuras del Tarado del Taparrabo, que causa destrucción y menoscabo. Bienvenidos al análisis retro de Turok 2 Seeds of Evil para Nintendo 64 y HD Remastered para plataformas actuales.

2 Turok, 2 Furious
Turok 2 Seeds of Evil solo se puede definir de una manera: MALOTE. Antes de tan siquiera hablaros de gráficos, jugabilidad y demás aspectos técnicos, tenéis que comprender la filosofía y estilo con el que se concibió esta secuela: SER EL MÁS EDGY DE LA CLASE.
Y conseguir esto en los 90, donde todos los juegos que se estrenaban parecían estar en la fase adolescente de “Estoy furioso con mis padres, odio el mundo y soy muy oscurito” son ya palabras mayores. Turok 2 Seeds of Evil, lanzado el 21 de octubre de 1998 para Nintendo 64, fue el excelso campeón de esa tendencia.
Un juego que rebosaba tan mala baba y era tan canalla que desde la intro te ponían una jodida iguana con 2 putas escopetas recortadas tiroteándote a ti, al jugador. Y si eso os parecía demasiado sutil…. TUROK 2 FUE EL PRIMER Y UNICO CARTUCHO DE TODO NINTENDO 64 DE COLOR NEGRO (BAD-ASS CERTIFICADO).

No contentos con eso, decidieron colocarle un aire oscuro, terrorífico y de pura desolación a su atmósfera, una banda sonora más cruda que un rossbeef poco hecho y concebir el juego más violento hasta la fecha. Porque tiene más gore y desmembraciones que toda la filmografía completa de Paul Verhoueven y David Cronemberg juntas.
Y, sin embargo y contra todo pronóstico, consiguió no solo esquivar la censura paternalista y conservadora de la Nintendo de aquellos años. Sino también demostrar que los juegos de temática y contenido adulto tenían su sitio en la consola de La Gran N. Lo que es mejor: certificó que habían llegado para quedarse.
Turok 2 Seeds of Evil fue toda una declaración de intenciones que hizo avanzar la apreciación de los juegos que atesoraba esta gran máquina, aunque fuera por los motivos más ridículos y equivocados. ¡Y por eso lo adoro! Así que ya sabéis: BE EDGY, BE TOO COOL FOR SCHOOL.

Licencia para matar (dinosaurios)
Para empezar, a nivel gráfico es un absoluto portento que exprime con jugo y sin pulpa hasta la última gota de las capacidades técnicas de la gloriosa Nintendo 64.
Con unos entornos inmensos, ricos en detalles, animaciones fluidas y naturales tanto para los enemigos, sus ataques y movimientos, como para nuestro modelo de personaje. No faltaban los efectos de gore exquisitamente hemoglobínicos, basados en desmembramientos predeterminados por el lugar de impacto de nuestros tiros, y un espectáculo de explosiones y efectos lumínicos de espanto.
Todo hace que a niveles generales Turok 2 Seeds of Evil sigua viéndose de lujo incluso a día de hoy. Bueno, salvando el pequeño detalle de la clásica niebla de los juegos de Nintendo 64 con la que se enmascara la raquítica distancia de dibujado. Para que así al juego no le dé una jodida apoplejía tratando de renderizar dichos entornos…
Que toda esa salvajada gráfica fuera a una tasa de fotogramas por segundo relativamente estable en un simple cartucho de 64 bits, es lo más parecido a presenciar un milagro. Y si pensáis que incluso así los frames por segundo van como un borracho en monociclo, probad a meterle el Expansion Pak.
El periférico sube la resolución del juego a costa de su velocidad de fotogramas. Conoceréis de primera mano la trepidante experiencia de encarnar a un ciclista sufriendo tres bajones de azúcar mientras trata de llegar con dignidad al baño sin hacérselo encima.

Nightdive Style
En cualquier caso, para eso tenemos el HD Remastered a cargo de nuestros maestros orfebres y genios del recauchutado que son los de Nightdive Studios.
Te brinda la oportunidad de jugar Turok 2 Seeds of Evil con todas las comodidades y mejoras de calidad de vida de la tecnología actual con resoluciones y tasas de fotogramas cómodas y fluidas. Y encima con tal religioso respeto por la atmósfera y estilo artístico de original, que te deja la opción de mantener la niebla del original como un elemento estético.
No vaya a ser que los puretas del original se encabronen al no tener como HD Remastered un juego exactamente igual al original. Sin que sepan que para eso pueden seguir jugando el de Nintendo 64 y dejar de dar por saco…

No hagas el indio. Haz el cherokee
La historia y universo de la trilogía de Turok es tal autopista nacional de folladas mentales y vomitonas de exposición, que intentar explicárosla sería lo más próximo a recitaros Garcilaso de la Vega del revés colgado por los cojones. Así que haré lo que pueda por resumiros su premisa argumental.
TÚ ERES TUROK (No, si te parece vas a ser Alfredo Landa, no te jode…) protector y guardián de la Tierra frente al Mundo Perdido. Este último actúa como una dimensión perdida entre el espacio y el tiempo donde se encuentran varadas toda clase de criaturas y hombres de diferentes épocas y galaxias. Desde dinosaurios del cretácico hasta alienígenas con más tecnología y mala hostia que una montería de Predators.

Más concretamente eres Joshua Fireseed, nativo americano encargado de protegernos de cualquier amenaza del Mundo Perdido con solo un arco, su tomahawk y sus ancestrales pelotas. Es el siguiente en el linaje que ha heredado el título de Turok y el que ha heredado el marrón de predecesor.
Tras los acontecimientos del primer juego, Tal Set, el anterior Turok, decide que es buena idea antes de terminar su trabajo, tirar en lo alto de un volcán el arma más poderosa de todos los universos conocidos, El Chronoceptor. Es básicamente un arma que concentra la energía del tiempo y el espacio en sí mismos en un solo tiro.
Dicha arma era lo único que contenía a un poderoso ser primigenio alienígena conocido como Primagen de su celda interdimensional. Y ahora está suelto de farra conquistando todos los lugares del Mundo Perdido (Cthulhu supongo que estaba de baja por maternidad).
Ahora solo depende de ti liberar los mundos de la Tierra Perdida y solucionar el fregao que se ha desatado por no tratar un arma con el respeto que merece. Si alguna vez pensáis que la habéis cagado inmensamente en vuestro trabajo, pensad en Tal Set y se os pasa.

Lo mismo pero mejor
Pero vamos al meollo de la cuestión: cómo se juega. La columna que vertebraba la jugabilidad del primer Turok podría resumirse en niveles gigantescos y apabullantes llenos de vida, énfasis en el plataformeo y exploración, el armario ropero de Schwarzenegger como arsenal, cientos de enemigos feroces y variopintos con el que utilizarlo y batallas de jefes finales apoteósicas contra abominaciones más horrendas que mi careto resacoso recién levantado.
Pues bien, aquí en Turok 2 Seeds of Evil decidieron darte MÁS Y MEJOR. La misma fórmula, pero elevada a la enésima potencia. Niveles aún más inmensos, una lista de armas que rivaliza con las páginas amarillas y más boss fights monumentales con toneladas métricas de plomo.
Y no conformes con ello, los chicos de Iguana quisieron ir un paso más allá. Limaron asperezas de todos los puntos flacos que adolecía su predecesor, hasta perfeccionar la fórmula y concebir así uno de los mejores juegos de la consola de 64 bits. Dicho esto, vamos por partes.

Comenzando por su armamento, Turok 2 Seeds of Evil podría definirse como EL MAGNUM OPUS DEL GENOCIDIO IMAGINATIVO. Sé de lo que hablo, porque me conozco el género (y la saga Turok concretamente) mejor que los bares de mi barrio.
Contiene el plantel de armas más enorme que he visto nunca en un videojuego y pudiéndolo llevar encima sin ninguna clase de restricción. COMO TIENE QUE SER.
Porque es de dominio público el saber que los indios cuentan con el bolsillo mágico de Doraemon y pueden llevar encima el esfuerzo bélico de dos Guerras Mundiales, el móvil, la correa del perro y las llaves de casa.

Y cada una de estas armas se siente con una potencia tan arrolladora como un pedo maltirado y huracanado que ha estado alojado demasiado tiempo tras un compromiso social. Mismamente con el arco que tienes al comienzo del juego, puedes sentir la fuerza y presión con el que tensamos cada flecha.
La pistola inicial suena como si hubiera salido de una película de John Woo. Y ya la escopeta directamente suena como si liberaras la ira de una divinidad de la guerra cruel y vengativa con solo presionar el gatillo.

Fully loaded, fully loco
Pero si hay algo por lo que este shooter es largamente recordado es por las ridículamente violentas y creativas armas que concibió y que ningún otro first person shooter ha conseguido igualar.
Desde tener una garra de mano con un cuchillo jamonero que afiletea a los enemigos hasta dejarles magro en lata, pasando por Shreeder, una escopeta automática cuyos proyectiles rebotan por todas las superficies, barnizando así todas las habitaciones con gotelé menstruado de tus enemigos.
Y nuestro viejo amigo el Chronoceptor vuelve para crear Nagasakis 0% grasa y apocalipsis nucleares sin compromiso de permanencia. Pero también tenemos lanzallamas, lanzamisiles de racimo, lanzatorpedos subacuáticos (no es coña) y ya de paso lanzaescupitajos con extra de pollo regurgitado solo les faltaría…
Pero la joya de la corona sabéis de sobra cual es: EL TALADRO CEREBRAL. El repartidor de Glovoo de lobotomías que a todos nos da alegrías. Imaginaros un puto fusil que lanza sondas buscadoras de cerebros, se incrustan en la cabeza del enemigo más cercano, LE EXTRAE TODA LA MATERIA GRIS DE SU CEREBRO COMO SI FUERA UNA COMPOTA DE MANZANA, Y LUEGO LA EXPLOTA COMO SI FUERA UNA PIÑATA DE CALAVERA EN UN ESPECTÁCULO DE CONFETI HEMOGLOBÍNICO. Solo hay palabra para definir esto: BRUTAL.

Tactical Dino-Exterminate Operations
Pasando a sus niveles, Iguana aprendió de sus errores con el anterior y se cortaron un poco en el sobreexagerado abuso del plataformeo. El primer Turok nos obligaba a clavar el aterrizaje en plataformas cuyo diámetro era el cip*te de un pitufo en un juego en primera persona donde no te podías ver los pies. No encontráis fallos a esa lógica, ¿verdad?
En Turok 2 Seeds of Evil, en lugar de ponerte a hacer funambulismo sobre agujas como el anterior y atravesar los niveles con el único propósito de buscar llaves para los siguientes -que también deberemos buscar aquí, estando atentos explorando cada nivel hasta el último lugar y recoveco-, los de Iguana decidieron introducirte mecánicas nuevas instauradas por otros juegos. Con ellas, redondeaban la exploración e interacción en los niveles de este título: Objetivos y Parámetros de misión.

Como GoldenEye 007 lo estaba petando y revolucionó la forma de entender los niveles de videojuego, obligándote a cumplir asignaciones y objetivos para completar la misión, en Turok 2 Seeds of Evil, decidieron incluir estas mecánicas y fue justo lo que acabó revalorizando y dándole más chicha a cada uno de sus niveles.
Los objetivos tenían sentido y eran muy diversos, variando con cada tipo de nivel. En una ciudad asolada por el ejército de Dinosaurios, tenías que rescatar un número determinado de rehenes y accionar faros de alarma, por ejemplo. En otro tenías que colocar cargas explosivas en depósitos de municiones de un ejército de orcos invasores, y en otra fase donde encontrabas una nave alienígena, debías quemar las colmenas de huevos de los aliens y matar a las reinas, al más puro estilo Aliens El Regreso.

Por no mencionar que también los chicos de Iguana decidieron incluir un toque de metroidvaina al título. Así, introdujeron una serie de talismanes y plumas de poder que te otorgaban habilidades especiales para atravesar zonas anteriormente inaccesibles o peligrosas. Como talismanes que te ofrecían invulnerabilidad a aguas tóxicas o los que te otorgaban la habilidad de saltar grandes distancias enormes.
Todo esto redondeaba la exploración y le daba un regustillo delicioso que hacía que volver a los anteriores niveles se sintiera una gozada al ver que te esperaba rico botín y buena mercancía en zonas que antes pensabas que era imposible llegar.
Y gracias a estas novedades ya quedaba claro que los niveles eran marcos orgánicos donde interactuar y ya completamente alejados de la idea de ser nada más que mapas donde matar enemigos, buscar llavecitas y dirigirte a la salida.

To perdío en el Mundo Perdido
Pero esto conlleva un MINUSCULO problema… Y era que, si ya los niveles de su predecesor eran enormes, los de Turok 2 Seeds of Evil son ABOMINABLEMENTE GIGANTESCOS Y RIDICULAMENTE LABERÍNTICOS.
Imaginaos niveles de 1 hora y media de duración. Y que completarlos recogiendo todas las llaves y completando todos los objetivos de misión era lo más próximo a sacarse una licenciatura y aprobar 4 oposiciones a Guardia Civil mientras haces malabares con la p*lla… Porque eliminar el excesivo énfasis en el plataformeo de su predecesor trajo una enorme etiqueta con el precio: el diseñarlos de la forma más rebuscada e intrincada posible.

La dificultad de este juego no radica sola y exclusivamente en sobrevivir a los implacables enemigos y salir victorioso de los combates como cualquier otro FPS al uso, sino en navegar por los niveles con eficacia y paciencia.
A nivel personal esto es algo que me gusta. Pero cualquier otra persona que en la misma situación, viendo que se ha perdido o atascado por 15ª vez en un nivel donde lleva 1 hora jugando, puede que mande el juego con una Soyuz directamente a donde picó el pollo a velocidad de curvatura sin transbordos.

Ventajas de la vida moderna
No os puedo hacer el suficiente hincapié sobre este aspecto. Para que os hagáis una idea del nivel de infamia que tienen los laberínticos niveles de este juego, el HD Remastered de Nightdive te regala un logro solo por pasarte uno de ellos que literalmente se llama “¡I NOT NEED A STINKING STRATEGY GUIDE!” («No necesito una puñetera guía de estrategia«).

Y todo gracias al abismal nivel “The Lair of the Blind Ones”. Una sucesión de túneles infinitos e idénticos el uno al otro, que atravesarlos hace fácil el realizarle una vasectomía a un microbio con un martillo. El sádico hijo de fruta del diseñador que concibió ese nivel, tiene un Reservado Vip 5 Estrellas en las más aberrantes cámaras de tortura del infierno.
But wait, there’s more! Se me olvidó mencionaros el pequeño detallito de que, si llegáis al final del nivel sin haber completado alguno de los objetivos o faltándoos alguna llave… TENDRÉIS QUE REPETIRLO DESDE EL PRINCIPIO. Y cuando veis que la ultima hora y media de vuestra vida se acaba de ir directa por el retrete, concibes el genocidio en masa como una buena idea y corriente ideológica a seguir…
Pero una vez más tenemos que dar gracias al ejemplo de restauración que han hecho los chicos de Nightdive Studios en el HD Remastered por solventar estas masivas hijaputadas de diseño. En Turok 2 Seeds of Evil HD Remastered introdujeron señalizadores e indicadores de objetivos, palancas y botones a accionar para que así no los pasásemos por alto. Igualmente actualizaron de forma más comprensiva el mini-mapa que puedes sacar para orientarte.
Sin olvidarnos de que añadieron también el guardado manual, cosa que no estaba incluida en el original de Nintendo 64. Y creedme cuando os digo que poder guardar cuándo, dónde y cuántas veces quieras en situaciones como esta es todo un salvavidas.

El comanche controla
Todas estas mejoras de Turok 2 HD Remastered son, insisto, opcionales y las podemos eliminar o incluir en cualquier momento. No vaya a ser que los puretas de turno se ofendan porque sutilmente te indiquen a dónde ir, y te saquen de la inmersiva experiencia de estar desorientado una y otra vez.
Y si de verdad pensáis jugarlo sin estas ayudas porque las tomáis como trampas o trucos (cuando en realidad son necesarios elementos de accesibilidad)… POR FAVOR NO. Os quiero, os respeto y NO TENÉIS QUE SOMETEROS A TAL ORDALÍA PORQUE NO TENÉIS NADA QUE DEMOSTRAR. Aquí se viene a disfrutar de los videojuegos, no a colgarse medallitas, repartir carnets e hipotecarse la salud mental por ello.
Y dado que no he parado de hablar del trabajo de Nightdive, no es mala idea utilizar esto para poner en contraste otro punto flaco del juego original comparado con el HD Remastered: sus controles. Todos aquí seremos absolutos veteranos pollaviejas de los shooters, con plomo por sangre y balas de camisa metálica 5.56 mm por lefa. Pero algo con lo que siempre hemos tenido que batallar ha sido con mandos y esquemas de control obtusos y ortopédicos de juegos vetustos. Juegos donde la fórmula cómoda de los controles modernos de shooters en consola aún estaba a unos cuantos años de descubrirse. Y Turok 2 Seeds of Evil en Nintendo 64 no fue una excepción.
De hecho, es de sus peores ejemplos, porque mover a Turok aquí es lo más próximo a mover un Tanque Abrams con un alfiler clavado en tus pelotas cual cigüeñal. Imaginaros ese cuadro de mandos de la USS Enterprise que era el mando de Nintendo 64 y ahora poned de imagen que los botones C amarillos de la parte izquierda del mismo eran para mover al personaje, mientras que el único analógico del mando era para apuntar. Hacer punto de cruz con microbios en una placa Petri era más sencillo en comparación.
Por eso, no puedo recomendaros más encarecidamente que lo juguéis con el HD Remastered. ¿Razón? La comodidad absoluta de jugarlo con teclado y ratón, y en consolas al menos con los esquemas de control modernos de dos analógicos bien calibrados para moverse y apuntar y poder personalizar el resto de botones a tu gusto.

Extinguir acompañado. Un deporte más disfrutado
Por último, no podemos olvidarnos de que este juego fue otro de los que aprovechó una de las capacidades estrella de la Nintendo 64 y también decidió incluir un completito multijugador local a pantalla dividida de hasta 4 jugadores.
Tal y con la base que cimentó Goldeneye 007, el juego nos ofrece amplias modalidades de deathmatch con las que pasárnoslo bomba con nuestros colegas de la mejor forma posible: en casa, con unas birritas, patatejas, pitanza y masacres a ultranza. (El exquisito y perfecto culmen del multijugador. Luego vino Call of Duty y Fornite y empezó la decadencia…).

Pero más allá de ser un simple copia y pega de lo que consiguió el juego de RareWare, Turok 2 Seeds of Evil nos brindó los modos multijugador más desternillantes y originales, nunca replicados hasta la fecha.
Desde un modo en el que uno de los jugadores podía escoger jugar como un Velocirraptor y liarse solo a dar zarpazos, dentelladas y coletazos sin armas de fuego, hasta mi modo favorito: Monkey Tag. Una chorriputesca y desternillante partida en donde a uno de los jugadores le puede tocar ser un simple macaco desarmado cuyo objetivo es huir despavorido del resto de jugadores para que no consigan matarle antes de que finalice el tiempo. Y si le matan, el jugador que se lo cargó pasa a ser el mono en la siguiente ronda. Una suerte de “Tú la llevas” y “Pilla-Pilla” que resulta ser toda una monada. Donkey Kong ya está preparando la demanda por delito de odio…
Y lo mejor de todo, el HD Remastered de NightDive viene con la opción de disfrutar de estos modos en pantalla dividida en PC y en consolas modernas, junto con un robusto multijugador en línea. ¡Más no se puede pedir!

¿Por qué Turok 2 Seeds of Evil es un clásico?
Concluyendo, Turok 2 Seeds of Evil es el ejemplo de manual de lo que es una gran secuela: más grande, más divertido, más perfeccionado y MÁS CABRÓN.
No dejéis que la salvedad de sus niveles tan laberínticos os empañe lo que es uno de los mejores desatomiza-dinosaurios y FPS de la historia. Porque ni un nivel que necesite la guía Repsol de carreteras para atravesarse puede negar un juego con el arsenal más imaginativo, gratificante y original de la historia. Que, además, gráficamente es un logro inconmensurable que aguanta el tipo a día de hoy. Y que a nivel jugable es el más malsano parque de atracciones hemoglobínico-genocida que te satisfará noche y día.
Asi que ya sabes. Sal a la calle con arco y en tabarrabos, pega tiros a todos los malos. Y DALE DURO Y GRITA I AM TUROK (Rubio no se hace responsable de las detenciones por escándalo público ocasionadas por este acto).
Enlaces de interés
- Canal de Sergio Rubio: Especial GOLDENEYE
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