[Análisis] Final Fantasy XVI: Comparativa PS5 vs Xbox Series X|S
Square Enix lanza, tras casi dos años como exclusiva de consolas PlayStation 5, Final Fantasy XVI en Xbox Series X/S, abriéndose de pleno a la nueva era multiplataforma

Final Fantasy XVI
Versión analizada: Xbox Series X, Xbox Series S y PlayStation 5
Desarrolladora: Square Enix
Formato físico: Solo PS5
Demo: Sí (todas las plataformas)
Idioma: Textos en español, voces en inglés, voces en español latino
PEGI: Mayores de 18 años
Los grandes nombres ya no entienden de puertas cerradas, y el estreno de FFXVI en Xbox (y antes en PC) subraya esa tendencia creciente. Los «exclusivos» son cada vez menos, frente a la demanda de libertad de elección de los jugadores.
Los tiempos en que Forza Horizon o Gears of War definían una marca ya son historia, pues los bastiones de Microsoft están cruzando la frontera de PC para aterrizar en las consolas PlayStation, históricamente el rival a batir. Por su parte, Sony también está ya asentada en el mercado de ordenadores, dejando un período temporal (cada vez menor) entre el estreno en PlayStation y su aterrizaje en PC. Únicamente Nintendo mantiene el estatus literal de ser una máquina con exclusividades propias y no disponibles fuera de ningún otro mercado que no sea el de sus consolas. ¿Será ese el motivo del arrollador éxito de Switch 2?
Sea como fuera, estamos ante políticas empresariales encarriladas al mayor beneficio posible. Los costes de desarrollo son cada vez más caros y es lógico que las compañías opten por maximizar alcance e ingresos, borrando de sus prioridades la fidelidad de plataforma. El dinero no tiene plataforma favorita, aunque tú sí la tengas.

La nueva era multiplataforma
Por ello, y viendo la evolución reciente de la industria, era cuestión de tiempo que Final Fantasy XVI saliera de su cerco y se sumara, así, al ocaso de un ciclo histórico. Al fin de la era de las exclusivas.
Aunque la exclusividad dependía de un acuerdo estratégico con Sony, el lanzamiento del juego fuera de PlayStation es un indicador de que los juegos quieren estar en todas partes y en ninguna al mismo tiempo. Por desgracia, no todo son buenas noticias. El rendimiento técnico de FFXVI trae en la letra pequeña que «ahora lo puedes jugar, pero tarde y peor».

Las odiosas comparativas
Retrocedamos un par de años. En junio de 2023, Final Fantasy XVI llegaba a su cita con PlayStation 5. Aunque su diseño rompía ciertos cánones de la saga —como un combate digno de un hijo entre Devil May Cry y Bayonetta—, críticos y usuarios se pusieron en pie para aplaudir su apartado técnico.
Digital Foundry —ya sabéis, esa gente que pasa cada píxel bajo la lupa— mencionó que era un juego sin bugs escandalosos. Y cuando un videojuego llega al mercado sin romperse cuando pulsas X para hablar con un NPC, parece que hay que hacerle una ovación. Sí, a este punto de conformismo hemos llegado.
La realidad es que el juego tenía defectos. El modo rendimiento era un mentiroso compulsivo, porque el baile de fotogramas por segundo podía calificarse de todo menos de estable. El modo calidad, no obstante, ese sí ponía toda la carga gráfica en el asador —nunca mejor dicho, algunos reportaron problemas de sobrecalentamiento— para mostrar en pantalla un auténtico festival de fuegos artificiales. FFXVI contaba en su lanzamiento con un apartado gráfico de primera, y artísticamente no se quedaba atrás.
¿Qué podemos decir sobre la versión de Xbox Series? ¿Qué consola invoca mejor a los Eikon? Son las preguntas lógicas, las que más morbo generan en esta guerrilla de usuarios descontentos. Vamos a contestarlas no sin recordaros antes que Xbox Series también cuenta, como en PS5 y PC, con demo disponible para todos.

Xbox Series X: fuerza bruta… pero sin magia
Sobre el papel, Xbox Series X es una bestia. Square Enix ha puesto todo su empeño en que así lo parezca. Pero… no. Desgraciadamente, hay diferencias, y la consola más potente de Microsoft sale perdiendo.
No me gusta ponerme quisquilloso contando píxels y mirando cada fotograma a ver si esa brizna de hierba refleja mejor la luz del sol. Pero aquí van unos números:
- En modo calidad, la resolución llega a unos respetables 1224p. Bien. Aunque la PS5 saca pecho con 1440p. En ambas consolas, este modo funciona a 30fps bloqueados.
- En modo rendimiento, la cosa se tuerce un poco: Series X baja a 720p. Casi nada. PS5, al menos, se mantiene en 1080p, que no es la gloria bendita, pero tampoco parece un producto a medio cocer. La diferencia está en la tasa de FPS. Aquí la Xbox se redime un poco: 60 FPS más estables. Mientras tanto, PS5, aunque más guapa, tiene alguna que otra caída fuera del combate.
Aparte, ambas versiones usan TAA + FSR1, pero en Xbox hay mayor suavidad de bordes y, por desgracia, también algunas inconsistencias en iluminación, sombras y vegetación.

Xbox Series S: la hermana pequeña con complejos
Lógicamente, la pequeña de Microsoft llega hasta donde llega. Y tristemente, no está diseñada para invocar Eikons del tamaño de una montaña.
Aquí solo disponemos de un modo gráfico: «resolución». Lo pongo entre comillas porque la resolución oscila entre 792p de media en Xbox Series S. Aunque, visto de otra forma, que esta pequeña te permita disfrutar de un juego tan apabullante en lo técnico es digno de aplausos. Se trata de una versión acorde con las características del sistema, con 30fps bloqueados, y todo el abanico de efectos y texturas recortados en proporción.
Sea como sea, Square Enix ha hecho un trabajo de optimización realmente flojo en ambas consolas Xbox Series.

Un gran videojuego que no deberías perderte
Los cambios de dirección en la industria del videojuego han conseguido que más jugadores tenga acceso a juegos que antes quedaban fuera de su alcance. Si no tienes PS5, ahora por fin podrás jugar a FFXVI —y este invierno a FFVII Remake— en tu Xbox o PC.
Sinceramente, es un videojuego que no deberías pasar por alto. Dejando a un lado las diferencias gráficas, Final Fantasy XVI es un RPG de acción muy entretenido. Su historia pasa de lo épico a lo absolutamente demencial; el dúo protagonista, Clive y Jill, tienen suficiente carisma para seguir su arco argumental con interés. Los combates son un auténtico espectáculo, si bien se alejan diametralmente de todos los juegos de la saga.
Tiene sus cositas. El mundo semi abierto por zonas se siente vacío, y los NPC de las ciudades son tan estáticos como cualquier RPG de SNES. Las misiones secundarias son excesivamente simples, aunque muy interesantes a nivel argumental. Y además, cuenta con dos DLC que expanden la trama y que, aunque no llegan a la excelencia de Blood and Wine o Phantom Liberty, de The Witcher III y Cyberpunk 2077 respectivamente, aportan contenido de calidad para el precio que tienen.

En conclusión…
Lo juegues donde lo juegues, Final Fantasy XVI es un gran videojuego. Y lo más importante: se ha mudado de consola. Adiós a los exclusivos —esperemos…—. Ahora podrás alucinar junto con Clive en Xbox Series. Eso sí, con un 33% menos de resolución.
Nota
8.2