[Análisis] DOOM The Dark Ages, una precuela que mira a los 90
Una de las producciones imprescindibles del año por calidad y capacidad de divertir

DOOM The Dark Ages
Versión analizada: PS5 estándar
Disponible en Xbox, Game Pass y PC
PEGI: 18 años
Duración: Alrededor de 20 horas aprox.
Lo mejor: las posibilidades del escudo, el combate a ras de suelo, las hordas masificadas, el doblaje a español y las amplias opciones de personalización del gameplay
Lo peor: el filtro gráfico impuesto, la falta de modos gráficos de salida y glory kills, la introducción de zonas amplias que aportan poco o nada a la personalidad de la serie
Intentaré no extenderme más de la cuenta en mi análisis de DOOM The Dark Ages. Porque, cuando se trata de DOOM, tiendo a enrollarme, dispersarme y caer en la verborrea total. DOOM siempre será una de mis máximas referencias en este bendito hobby. Es uno de esos nombres, como Street Fighter II, Resident Evil o Donkey Kong, que ocupan un lugar aparte en mi experiencia como jugador.
Y no hablo únicamente del mastodóntico número de horas invertidas, hasta el punto de saberme mapas y zonas secretas del derecho y del revés. Hablo de su carisma. Del impacto que me provocaron. La sensación de estar ante una excepcionalidad.
Por ello, cada nueva entrega la recibo con mucho entusiasmo pero también con lupa. A los grandes se les pide más porque son capaces de más. Y este DOOM The Dark Ages está a la altura del legado que ha convertido a DOOM (1993) en un verdadero mito interactivo.

Aunque, para mi gusto, se quede como la segunda mejor de las tres entregas con las que se ha relanzado la franquicia desde el reboot de 2016, al que la misma serie sigue sin alcanzar. Y, aún así, le basta y le sobra para ser uno de los nombres propios de 2025 dentro del entretenimiento digital.
Vamos a verlo más detalladamente en el siguiente análisis de DOOM The Dark Ages en su versión para PS5. Desde aquí mi agradecimiento a Bethesda España por la clave facilitada con antelación.

Narrativa entre balas
La primera conclusión cuando profundizas en DOOM The Dark Ages es que la histórica serie está en muy buenas manos. Sus responsables, id Software y Bethesda en tareas de publicación, tienen la suficiente maestría como para darle a cada entrega su propia identidad con la que renovarse y ofrecer una experiencia distinguible dentro y fuera de la misma franquicia.
Así, DOOM The Dark Ages conserva (y actualiza) enemigos, mecánicas furiosa y vertiginosamente sangrientas, y secciones pasilleras donde el único objetivo es disparar plomo primero y preguntar después. Pero a sus señas de identidad principales, The Dark Ages agrega sus propios elementos con los que hacer de esta entrega un DOOM renovado y diferente.

El primer toque propio lo encontramos nada más empezar, en forma de secuencia hablada bastante larga para tratarse de DOOM. Y esa será una nota predominante en The Dark Ages: las cinemáticas. Tranquilidad que no interrumpirán el ritmo salvaje y violento de la acción. Aparecerán entre capítulo y capítulo. Como precuela que es, nos contarán el origen del Slayer. Pero lo harán con un detenimiento mayor del habitual en la serie.
DOOM The Dark Ages es la entrega en la que se percibe mayor esfuerzo narrativo. Y, aunque honestamente nadie juega a DOOM por el argumento, ese énfasis está ahí y hay que reconocérselo. Es evidente que su finalidad es modernizarse y hacer de la franquicia un producto más acorde a los tiempos de hoy, con su lore y sus tejemanejes propios. Y me parece loable que hayan querido ir más allá del mata-mata. Pero a efectos prácticos, se percibe como simples descansos y entreactos de un gameplay muy intenso.

El escudo como eje de la acción
La siguiente seña de identidad de DOOM The Dark Ages, y la mayor de todas, es el escudo. La jugabilidad se consagra a este nuevo ingrediente y rediseña la acción para que íntegramente todo pase por él.
Además de defendernos, el escudo permite atacar a distancia, derribar obstáculos, ejecutar parrys, realizar movimientos especiales… En DOOM The Dark Ages la acción cuerpo a cuerpo es más capital que nunca, distanciándose varios grados del reboot de 2016 (mucho más run & gun) y, sobre todo, de la verticalidad de DOOM Eternal.

Me gusta que sea coherente con su condición de precuela. Pero me ha gustado más todavía que haya buscado el encanto de los DOOM de los 90.
Por supuestísimo que la idiosincrasia de DOOM está intacta en los combates de The Dark Ages. El sistema de daños calculado a través de un %, armaduras, las llaves que abren puertas por las que llegar a la salida del nivel… Todas las características de su gameplay, referente de los juegos de acción en primera persona, están de regreso en The Dark Ages. Hasta podemos jugar con el clásico icono de Doomguy, pixelado y nostálgico, en la parte inferior del hub como en los juegos antiguos.

La única diferencia aquí es una apuesta mayor por la acción a ras de tierra. Más horizontal y más clásica. Y esto tiene toda la coherencia con la propia concepción de The Dark Ages, pues no olvidemos que estamos en una precuela.
Reintroducir todas las innovaciones más recientes que ha ofrecido la saga justo en la entrega que nos cuenta los orígenes hubiese resultado extraño. Con este planteamiento en el que nuestro protagonista es poco menos que un carro de combate de dos patas, el gameplay pierde verticalidad y cierto frenetismo respecto a Eternal, pero gana en genuinidad.

Padre de dragones
Seguramente con el propósito de romper esa horizontalidad, el equipo de id Software ha introducido tramos a lomos de un dragón. Son bastante divertidas y encajan bien por su simpleza entre tanta ráfaga de balas.
No son las únicas secciones con ese propósito. También nos introduciremos en un mazinger zeta infernal con el que darle rienda suelta a la ametralladora y cargarnos oleadas de enemigos. No dejan de ser pequeños paréntesis para que la acción siga su curso como una locomotora a todo trapo. Pero están medidas para no abusar y que terminen resultando un comodín machacón.
Además, no desentonan en absoluto con la ambientación gótica de esta entrega, la cual por otra parte es magnífica. DOOM The Dark Ages nos traslada a unos entornos medievales, con sus fortines, castillos y catapultas, que se alejan de la escenografía tradicional de DOOM. Es otro tanto a favor de la producción en esa búsqueda de su propia personalidad, y también la resuelve positivamente.

Ritmo de juego
Seguimos analizando diferencias en el gameplay respecto a otros DOOM, y el número de enemigos simultáneos es una de las más notables. Antes os decía que la horizontalidad de The Dark Ages ha reducido ligeramente el frenetismo. Darle tanta importancia al cuerpo a cuerpo, sobre todo en enemigos de más tamaño, exige que estemos más cerca de ellos y saquemos provecho de las posibilidades del escudo (combos y parrys incluidos).
Esta exigencia se acentúa bastante en los niveles más altos de dificultad, porque no puedes ir a lo loco con enemigos más fuertes. Hay que moverse mucho, protegerse, sincronizar el ataque del enemigo con nuestra respuesta… En definitiva, hay que elaborar cierta estrategia.

Sin embargo, y probablemente para compensar, id Software ha introducido las hordas más numerosas de todas las que hayan desfilado por DOOM. Vas a encontrarte zonas donde, en apenas veinte segundos, tendrás que hacer frente a cientos de enemigos. También a escondrijos secretos donde te aguardan decenas de monstruos custodiando un easter egg, o una vida extra, en un espacio minúsculo. Y te tocará reventarlos en cinco segundos si quieres salir de ahí.
A mí estas oleadas masificadas me chiflan. Me parecen divertidísimas, muy a tono con el regustillo arcade noventero que destila DOOM The Dark Ages. Creo que ha sido un gran acierto introducirlas, y van a favor de que el gunplay en conjunto se perciba muy DOOM. Es decir, furioso, apresurado y aceleradísimo. Por no decir encabronado.

Ajustes de juego: un DOOM para gobernarlos a todos
Y aquí viene otro de los aciertos más contundentes e inteligentes de toda la producción. Si el ritmo de juego por defecto no te convence, The Dark Ages te permite tunearlo a tu gusto. Incrementándolo o reduciéndolo.
Es decir, si te gustan los títulos de acción exigentes y complicados, puedes subir la dificultad al máximo (hay seis opciones, de más fácil a más difícil) y establecer a qué velocidad quieres que se produzcan los tiroteos.

No hay muchos shooters con tantísimo nivel de personalización ni tanto interés en contentar al mayor número posible de usuarios.
Quizá la velocidad de movimientos en máxima dificultad te parece excesiva y prefieres un ritmo más pausado para balancear las cosas cuando se trata de enemigos tochos. O quizá también eres familia de Blazkowicz (no olvidemos que DOOM y Wolfenstein están unidos por vínculos de sangre) y quieres, además de esa máxima dificultad, subir aún más la velocidad y fijarla a un 200% respecto a la estándar. Pues puedes hacerlo. DOOM The Dark Ages es un festín para masoquistas. Pero también para jugadores menos hardcore, gamers que simplemente quieran pegar sus tirillos al final del día para desestresar y jugadores de la vieja escuela que quieran un reto complicado, pero no imposible.
En resumen, The Dark Ages se acopla a todos los gustos a golpe de opciones muy variadas que, además, benefician muchísimo la rejugabilidad. Porque te permiten jugar de diversas maneras. Puedes hacer una vuelta más sencilla con la velocidad al máximo, y una segunda con la dificultad al máximo y reducir la velocidad del gunplay.
Las configuraciones son tan amplias que todos los gustos y exigencias quedarán satisfechos. No hay muchos shooters con tantísimo nivel de personalización ni tanto interés en contentar al mayor número posible de usuarios.

Accesibilidad
Las posibilidades de ajustar DOOM The Dark Ages van más allá de centrarse en los jugadores estándar. La producción se ocupa y se preocupa de perfiles minoritarios, a los que entrega un buen puñado de configuraciones para amoldarse a sus necesidades todo lo posible.
Os doy unos ejemplos: colores de trayectorias, temblor de cámara sí o no, escala del visor, contraste y modo contraste alto, modo lupa, retícula y tamaño de retícula, tamaño de subtítulos y colores para subtítulos, nivel de ayuda al apuntado, personalización de botones del mando al completo, aberración cromática, desenfoque de movimiento sí o no, modo para daltónicos, colores del mapa, balanceo de las armas… Y esto por poner solo unos cuantos.
Igualmente, hay presentes opciones muy útiles como desactivar tutoriales en cualquier momento, o activarlos para todo el juego por si sois de los que estáis con más de un juego a la vez y no queréis líos con los controles.
En resumen, un apartado cuidadísimo en el que, insisto, hay un enorme interés por amoldarse a una gran variedad de gustos y necesidades.

Voces en español
Afortunadamente, DOOM The Dark Ages también trae doblaje a español. Esto siempre se agradece, pero en una producción con tantas secuencias habladas y el toque cinematográfico que tiene, todavía se agradece más.
El conjunto es magnífico y cuenta con un elenco de profesionales que realizan un trabajo estupendo, como suele ser habitual con los actores y actrices de doblaje de España.
Entre los profesionales incluidos, encontramos a Catherina Martínez, a la que muchos reconoceréis por dar voz a Isabel II en The Crown; Rafael Azcárraga (Kratos en las dos últimas entregas de God of War); Pablo Concejero en el rol de Doom Slayer; y la enorme y carismática Licia Alonso, una de las grandes actrices de doblaje de España, a la que hemos disfrutado en incontables películas y series de televisión en las últimas décadas.

Apartado técnico
Aquí encontramos cierta controversia, porque en líneas generales, me queda la sensación de que The Dark Ages es un paso atrás respecto a Eternal. No dramático ni desastroso, pero sí lo bastante perceptible como para reclamar que debería lucir mejor. No en balde han pasado años entre la anterior entrega y ésta, y hay detalles que han involucionado.
Las texturas y modelados, en zonas puntuales, aparentan mucho más desfasados que Eternal. También hay parpadeos ocasionales de efectos de sombras, curiosamente en zonas con pocos elementos en pantalla, por lo que doy por hecho que se corregirán en actualizaciones inmediatas.
Lo que sí está anunciado que se modificará es la desactivación del filtro granulado por defecto, que provoca una notable pérdida de definición en entornos y escenarios. Mientras llega (se ha confirmado que lo hará en breve), sorprende también que no tengamos más opciones gráficas en consolas, pues en Eternal teníamos tres de salida. Al menos, el juego cuenta en consolas con unos 60 frames estables.

Puntos mejorables
No hay demasiado que contar en este aspecto. Quizá el apartado que menos me ha convencido haya sido el musical y el que, con diferencia, queda peor parado de los tres DOOM de nuevo cuño.
La polémica sustitución de Mick Gordon, el compositor que alegó un trato horrible por parte de la compañía durante la producción de Eternal, trasladó a Finishing Move la responsabilidad de firmar la banda sonora de The Dark Ages. El resultado no desentona con los sonidos metaleros de la franquicia, pero queda demasiado genérica y trillada.
Otro apartado que no me termina de convencer son las secciones donde DOOM coquetea con las grandes áreas y superficies enormes. Es cierto que la franquicia no las utiliza y The Dark Ages ha querido, una vez más, seguir su propio camino. Pero realmente no dejan de ser un aporte experimental.
La sensación que dejan es que, si no las hubiesen incluido, tampoco se habrían echado de menos. De nuevo se agradece ese esfuerzo por innovar y sumar ingredientes inéditos, pero la esencia de DOOM es pasillera, estrecha y laberíntica, y en esas zonas amplias pierde fuelle. Además, también se echan en falta las glory kills grotescamente gore que salpicaban la pantalla, pero se deduce que se han reajustado por la presencia del escudo y las hordas más masivas.
Por último, tampoco me ha gustado nada la controversia relativa al estreno del título en formato físico, con un disco para PS5 en el que apenas constan 85 megas de información. Esto no tiene nada que ver con la calidad general del título, que es sobresaliente. Pero es lastimoso que una producción de este calibre no haya cuidado al consumidor tradicional y quería mostrar desde estas líneas mi apoyo a los usuarios del formato físico, cada vez más ninguneados.

Número de fases y duración
La aventura del Doom Slayer se compone de 22 capítulos de duración variable, pues influyen parámetros como la dificultad elegida y vuestra propia destreza. A ello hay que sumar las cinemáticas interfase.
Os contaré mi propia experiencia. El capítulo 1 lo he completado hasta ahora tres veces. La primera con todos los ajustes en estándar. La segunda en dificultad máxima, y la tercera en dificultad 4 y velocidad al 150% para recoger todos los ítems secretos y completar el mapa al 100%. En total, solo en el capítulo 1 he invertido 4 horas.
Después, he jugado al capítulo 2 de nuevo en estándar. Sumando las cinemáticas, he invertido unos 40 minutos. Los otros capítulos que he jugado han rondado la misma cantidad de minutos. Por tanto, calculo que de media y en dificultad estándar, completar el juego puede rondar las 17-19 horas y completarlo al 100%, alrededor de 22-25 horas. Pero de nuevo, este cálculo lo hago en base a mi propia experiencia y a vosotros os puede durar unas horas más, o menos.

Estamos ante un shooter absolutamente fantástico y muy recomendable. En poquísimas palabras, es un imprescindible dentro de los shooter single player
Resumen: ¿por qué no hay que perderse DOOM The Dark Ages?
Al principio de esta review os dije que no quería enrollarme más de la cuenta. Y está claro que no ha podido ser (y eso que me dejo cosas por comentar).
Estamos ante un shooter absolutamente fantástico y muy recomendable. En poquísimas palabras, es un imprescindible dentro de los shooter single player. Podría haber sacado más partido a algunas ideas y centrarse únicamente en la acción pasillera. También estamos a la espera de que corrija esos problemas de nitidez gráfica en consolas. Pero, por lo demás, honestamente no hay pegas que ponerle.
Sus ideas y ambientación propias le confieren una personalidad muy marcada dentro de la franquicia. Habrá a quien le guste más los excesos verticales y el parkour de Eternal, y habrá quien prefiera la acción a ras de suelo tan noventera de The Dark Ages. Es cuestión de gustos.
Lo que está claro es que vuelve a ser un shooter de primera línea, arrollador, divertidísimo y con una extraordinaria capacidad de meterte en su jugabilidad. Si alternas otro shooter con DOOM, te va a salir inconscientemente jugarlo como The Dark Ages. Buscar los parrys, timings y ejecutar salvajadas con el escudo. Porque es de esos títulos que acaparan al jugador y te hacen jugar cada vez mejor, resultando progresivamente más satisfactorio.
Para mí se queda muy cerca de la excelencia de DOOM (2016) y por encima de Eternal gracias a este regustillo clásico de su jugabilidad. Me gusta que sea coherente con su condición de precuela y con las limitaciones jugables que se ha autoimpuesto. Pero me ha gustado más todavía que haya buscado el encanto de los DOOM de los 90.
Os decía al arrancar esta review que a los grandes se les pide más, porque son referentes, han marcado el camino a seguir y demostrado capacidad de renovarse. DOOM The Dark Ages lo consigue superando expectativas. Y aportando la sensacional precuela de un nombre que ha sabido reinventarse para volver a ser el espejo en el que se mira todo un género.