Wrath Aeon of Ruin Análisis (PS5) – La mejor expansión de Quake
El motor de Quake regresa tras más de 20 años con Wrath Aeon of Ruin, un first person shooter tan intrincado como nostálgico

Wrath Aeon of Ruin
PS5 – Switch – PC – Xbox One/Series – PS4
Acción en primera persona – Físico/digital
Siempre he tenido verdadera devoción por Doom. Ni las campañas en contra más furiosas y difamatorias, como las editoriales firmadas por incontables periódicos, telediarios y medios de comunicación, me quitaron un ápice de interés. Para mí, Doom es de esas joyas atemporales que siempre consigue divertirme por más años que pasen. Lo tengo entre mi top personal con clasicazos como Street Fighter 2, Resident Evil 2, Mario 64 o Tetris. Comprenderéis entonces que todo lo que huela a Doom, como los relevos inmediatos (Quake, Duke Nukem), los homenajes nostálgicos (Prodeus, DUSK) y este Wrath Aeon of Ruin, tienen que pasar por mis manos sí o sí.

Un homenaje de principio a fin
Wrath Aeon of Ruin ha elegido a uno de los discípulos más aventajados de Doom para su propuesta. Quake está en el fondo y las formas de Wrath Aeon of Ruin con tanta fidelidad que utiliza incluso el motor gráfico del mismo.
Es la primera vez en más de dos décadas que se vuelve a tirar de él, dando un conjunto audiovisual infalible como mecanismo de inmersión. Es nostalgia pura y dura.
Sus formas poligonales vetustas y angulosas reflejan a la perfección el momento inolvidable que vivió la industria del videojuego, cuando las 3D irrumpieron con toda su fuerza y revolución tecnológica.
Wrath Aeon of Ruin cumple audiovisualmente de sobra con el cometido de ubicarnos en ese contexto de la industria. Aunque la banda sonora es muy discreta -demasiado-, el sonido también acompaña con toda la contundencia de unos efectos también arcaicos. Encontraremos, cómo no, además de disparos estruendosos, gruñidos diferentes para cada enemigo. Así, los reconoceremos antes de girar una esquina o cuando nos asalten por la espalda. Algo a la orden del día en Wrath Aeon of Ruin…
Porque si el juego de Kill Pixel Games es nostálgico por fuera, lo es (incluso más) por dentro.

Retro-sesera
La puesta en escena de Wrath Aeon of Ruin va más lejos de ofrecer enemigos cuadradotes, primeros planos pixelados y efectos de luces y chispas muy vetustos (a 60fps todo, eso sí).
Su desarrollo pasa por plantear escenarios gigantescos, rebosantes de pisos por varias alturas, llaves ocultas, estancias secretas, laberintos… En cada mapa todo está interconectado con un nivel de complejidad tan exigente como añejo. Vienen recuerdos del Vietnam no solo de Quake, sino de otros títulos emblemáticos de los 90 como Turok 2 y sus interminables pasillos donde era tan fácil perderse.
De este modo, Wrath Aeon of Ruin se aleja de subirse al carro de los boomer shooters tan de moda ahora. O lo que es lo mismo, de acción frenética y lluvia de balas para avanzar.
En Wrath Aeon of Ruin hay un componente de observación muy, muy notable. Superar cada nivel depende no sólo de que dispares primero y preguntes después. Aquí la acción es tan importante como investigar cada palmo de los escenarios. Porque abrir una trampilla o coger la llave que da paso al jefe del nivel no están, en el 99% de las veces, a simple vista…

Quake-mania
El argumento de Wrath Aeon of Ruin está, pero no le vas a hacer ni caso. Yo al menos no le he echado cuentas. Y no porque no tenga textos en español, sino porque es algo poco menos que anecdótico en este tipo de juegos y Wrath Aeon of Ruin no ha querido desmarcarse.
Tenemos un reino invadido por criaturas y una especie de Caronte que hace las veces de guía. Y ya. No se ha aprovechado la ocasión de establecer un argumento con el que labrarse una personalidad propia.
Esta falta de señas de identidad ayuda, inconscientemente, a que asocies todavía más a Wrath Aeon of Ruin con Quake. Cuando lleves unas horas en él, vas a terminar considerándolo una especie de spin-off o de expansión del clásico de 1996.
Y van a ser muchas horas para completarlo. El primer nivel, el que hace de tutorial, tardé como unos 40 minutos la primera vez que lo jugué. Sí, los tramos de saltos siempre se me han dado fatal en los shooters en primera persona y los maldigo desde los tiempos del primer Turok.
En Switch, rejugando Wrath Aeon of Ruin en mi portátil, tardé unos 10 minutos. Evidentemente, familiarizarte con el juego acorta los tiempos. Pasa en la inmensa mayoría de juegos, pero es que Wrath Aeon of Ruin tiene un componente de estrategia formidable.

Pensado para durar
Si vas a las bravas, sin pararte a racionar la munición, probablemente termines liquidado en un plisplás. Tienes que reservar la escopeta para los enemigos con armadura, los ataques cuerpo a cuerpo para los más básicos, la ametralladora (que aquí gasta colmillos) para los monstruos de mayor tamaño…
Y, por si todo esto fuera poco, memorizar su ubicación para que no te pillen de sorpresa desde salientes o plantas superiores cuando, inevitablemente, tengas que pasar una segunda vez después de que te maten. Y créeme que una tercera, una cuarta, etc.
Al menos, el juego tiene santuarios que se usan como checkpoints, pero son muy escasos. También hay repartidos por el nivel unas marcas (ataduras de alma) con las que empezar desde un punto elegido por ti, aunque nuevamente en un número muy limitado. Con lo gigantescos que son los niveles, además, tienes que pensar bien dónde colocarlas.
Con todo esto, lo que quiero decir es que no hagáis caso a los speedruns de YouTube en los que se terminan el juego en cinco horas o menos. Sí, Wrath Aeon of Ruin puede acabarse en ese tiempo, pero solo cuando ya te has empapado de sus niveles y te los conoces al dedillo. Una primera vuelta se te va a ir a mucho más de 20 horas de duración, como mínimo.

La escuela más vieja (y paradójica)
En conclusión, Wrath Aeon of Ruines un shooter muy recomendable siempre que te guste la estética retro y un diseño de niveles complejo, intrincado y muy desafiante.
Aunque puede hacerse ligeramente más accesible con las opciones de dificultad y rebajarla, o activar los checkpoints para hacerlos infinitos, el verdadero reto de Wrath Aeon of Ruin van a seguir siendo sus laberínticos y retorcidísimos escenarios.
Esto es un arma de doble filo. Quienes busquen un juego que replique la estética y las mecánicas de Quake, aquí van a encontrar la horma de su zapato. Los que no sean necesariamente nostálgicos y estén saturados de los boomer shooter, también quedarán satisfechos.
Y, sin embargo, su propio público objetivo puede que paradójicamente lo tenga complicado para disfrutar de una propuesta tan radicalmente vetusta como esta. El chaval que disfrutaba de Quake con diecipocos años ahora tiene hipoteca, perro y barriga. Y probablemente mucho menos tiempo para dedicárselo a una producción tan exigente y absorbente como esta. Wrath Aeon of Ruin cumple a rajatabla su cometido de llevarte a finales de los 90, con todo lo que ello supone.

Si estás dispuesto a hacer ese viaje en el tiempo, vas a encontrarte con un una de las propuestas para los fans de la vieja escuela más satisfactorias dentro del first person shooter reciente.
Y si eres de la vieja escuela en todos los sentidos, te interesará saber que forma parte del catálogo de Meridiem Games, la cual lo ha publicado recientemente en formato físico para PlayStation 4 y Nintendo Switch a un precio inferior a los 30 euros.
Resumen

Lo peor: por su dificultad y la complejidad de los niveles no es un juego para todo el mundo
Lo mejor: es un homenaje a los FPS de la vieja escuela con todas las de la ley