[Análisis] Lost Eidolons Veil of the Witch, Fire Emblem se hace roguelite (y uno muy difícil)
Un estupendo videojuego de estrategia táctica por turnos a falta de algunas consideraciones en su calidad gráfica

Lost Eidolons Veil of the Witch
Plataformas: PC, PS5, Xbox Series, Nintendo Switch
Desarrollador: Ocean Drive Studio
Editor: Kakao Games
Género: RPG táctico, roguelite
Idiomas: Voces en inglés, textos en español
Formato físico: No
Precio: 24,99€
Versión del análisis Lost Eidolons Veil of the Witch: PlayStation 5
Hay un rincón en el universo digital muy alejado de los juegos de acción, donde el tiempo se detiene para que el pensamiento se despliegue como un origami de posibilidades. Es el ocupado por los videojuegos de estrategia táctica por turnos. Los SRPG pueden encasillarse en tres estilos bien diferenciados. Los de tipo Xcom, los Final Fantasy Tactics, y los tipo Fire Emblem. Cada uno con su filosofía. Son como tres formas de entender el ajedrez. Uno juega la gestión global, con probabilidades y la tensión constante convertida en paranoia táctica. Otro sabe combinar intrigas palaciegas como la mejor temporada de Juego de Tronos, pero con tableros tridimensionales. Y el tercero es un curso avanzado de teología medieval con puntitos de amistad. Bueno, pues el juego que protagoniza hoy nuestro análisis, Lost Eidolons Veil of the Witch, como su antecesor, pertenece a este último grupo.

Fire Emblem se fusiona con el género roguelite
Lo primero a destacar en nuestro análisis Lost Eidolons Veil of the Witch es que el estudio coreano Ocean Drive Studio no es un principiante en esto de desarrollar juegos tácticos. Hicieron su debut en 2022 con Lost Eidolons —así, tal cual—, inspirándose descarada y acertadamente en Fire Emblem: Three Houses. Un gran juego, por cierto, que supo recoger lo mejor de la saga de Nintendo y añadir algunas cosillas de cosecha propia. También fue —y sigue siendo— un juego muy difícil, como bien expliqué en un artículo sobre RPGs tácticos muy difíciles y en la propia review que escribí de Lost Eidolons.
Con Veil of the Witch han pegado un volantazo para meterse en el carril de los videojuegos roguelite. Como os contamos en nuestro reportaje sobre esta corriente de juegos, los roguelite son el primo cercano y más accesible dentro de los roguelike. Y lo interesante es cómo está presentada esta fusión de estilos. Por un lado, tenemos un sistema de combate casi calcado a su primera entrega. Y por otro, uno de esos juegos que, cuando pierdes, te cambia las reglas, te quita casi todo lo que has conseguido y aun así es más adictivo que la dopamina.
Ahora bien, ¿consigue codearse con los mejores juegos del género? Vamos a diseccionarlo como una rana en clase de biología. Continuemos nuestro análisis Lost Eidolons Veil of the Witch

Primero, la táctica…
Difícil, inteligente y ágil. Estos son los tres atributos que me vienen a la cabeza después de jugar a Lost Eidolons Veil of the Witch. Ocean Drive Games quiere que te sientas como un gran pensador acomodado en tu sofá. Hilando estrategias brillantes en mapeados que son como poemas tácticos, pero implacables.
Todo lo que funcionaba en la entrega anterior está presente en esta secuela. El terreno sigue siendo caprichoso, con bosques que ofrecen un plus de guardia a las unidades, charcos que te enlentecen y te empapan, dejándote vulnerable a un hechizo de rayo. No faltan los desfiladeros que te obligan a pensar en cómo embotellar al enemigo. Y así unas cuantas tropelías más. Dominar Lost Eidolons Veil of the Witch es saber entender el juego posicional para sacar ventaja a los enemigos. Ya sabéis, quien controla el campo de batalla, gana la guerra.
Y por supuesto, en toda guerra hay enemigos. No son los más originales ni por asomo: soldados, zombis, un pequeño abanico de monstruos y un puñado de jefes finales muy puñeteros. Estos no están puestos ahí al azar. Hay emboscadas, refuerzos…, todos están distribuidos y hacen apariciones estelares en el mejor momento para que te sientas como Sherlock Holmes en una guerra medieval con magia y artefactos misteriosos.
El objetivo de todas las batallas es excesivamente simple: mata a todos. Y si no, huye. Me habría gustado ver más variedad de objetivos como sí ocurre en la saga de Nintendo, pero entiendo que Lost Eidolons Veil of the Witch no es un juego tan masivo y el tiempo de desarrollo no daba para más. No obstante, los combates son tan ágiles que pronto me olvidé del asunto por el simple hecho de seguir jugando. Su verdadero triunfo es hacerte sentir un pensador iluminado, que ganes pensando. Y no por la fuerza bruta.

…luego, la derrota
Aquí viene el punto de giro, y queremos resaltarlo en nuestro análisis Lost Eidolons Veil of the Witch: hay que interpretar la estrategia táctica con el libro de «cómo hacer un buen roguelite» debajo del brazo. Y oye, les ha quedado de fábula. Si el sistema de combate heredado de Fire Emblem es estricto con sus reglas, sus máquinas de estado y heurísticas simples, las características roguelite nos dan una pequeña improvisación que va agrandándose con cada partida.
Como buen roguelite, Lost Eidolons Veil of the Witch quiere hacerte sentir pequeño y vulnerable en los primeros compases. Nuestra aventura comienza tras un naufragio en una isla, con un protagonista masculino o femenino —a elegir— que sufre de amnesia. Esto último para sorpresa de nadie. No tardamos en reunir un grupo que nos acompañará a descubrir qué está pasando en la isla y quién es la entidad misteriosa que nos ha traído hasta allí.
El ritmo de la trama se desenmaraña a medida que intentamos completar expediciones. Es decir, lo que llamaríamos «una run«. Cada una de estas expediciones nos llevará por diferentes escenarios, en los cuales se nos permite elegir qué camino tomar. O luchar para obtener objetos y acumular experiencia, descansar en un campamento si tenemos suerte, o conocer personajes secundarios que nos echarán una mano temporalmente.
El juego está hecho para que caigas derrotado una y mil veces antes de completar la primera expedición, porque los combates son cada vez más complicados. No por castigo, sino por puro placer —sí, el juego a menudo confunde el dolor con esto último—. Entre tanto, desbloqueamos habilidades para cada personaje, que desaparecerán al caer y comenzar de nuevo a menos que ascendamos de clase en el poblado que sirve como base operativa.

Conexiones con el primer Lost Eidolons
Este epicentro neurálgico sirve, además, para ganar puntos de amistad entre nuestros personajes, participando en conversaciones que revelan el trasfondo del juego y su lore. Me han gustado mucho las menciones a los acontecimientos del primer juego, por cierto.
También podemos acceder a un espejo mágico que nos irá revelando progresivamente el arco argumental del protagonista a base de desbloquear recuerdos. Como todo buen personaje amnésico, el protagonista tiene traumas reprimidos.
Mención aparte tiene el árbol de habilidades. En nuestras expediciones encontraremos un objeto llamado Chispa, que sirve para desbloquear los típicos bonus de «+2 al daño de las espadas», y similares. Estas estadísticas son permanentes una vez desbloqueadas, así como los puntos de atributo que ganemos en batalla.

Jugabilidad profunda
El caso es que el sistema de progreso funciona, Nos volvemos más poderosos a medida que fracasamos, y es un acierto cómo estas mecánicas típicas de los roguelite se han metido en un SRPG. El problema viene cuando el progreso choca inevitablemente contra el iceberg de la repetición.
Los escenarios de combate están pensados al milímetro, y he aquí el problema. Repetiremos esos mismos escenarios hasta reventar. No existe ningún elemento procedural. La partida será casi exactamente la misma —casi, porque hay cositas que es mejor que descubráis vosotros—.
Llega un punto en el que repetir los mismos combates con nuestros personajes hipervitaminados se convierte en un tedio hasta llegar a esa etapa de la expedición donde nos han derrotado. Eso incluye pasar por jefes que ya habíamos machacado y todo el repertorio de enemigos que hemos visto cuatrocientas veces.
¿Es esto malo? No, realmente. Forma parte de la estructura del juego. Los combates siguen siendo divertidísimos. Pero la sensación de «frenada» hasta llegar a ese jefe puñetero que nos ha estropeado la expedición en la run anterior está muy presente. Al menos seguiremos progresando por el camino.

Gráficos y sonido
Para ir cerrando el análisis Lost Eidolons Veil of the Witch, tengo que detenerme a hablar de su apartado gráfico. Pero para mal. Los escenarios y personajes están representados en bellísimas ilustraciones que no tienen nada de bellas in-game. Una vez en combate, el juego se ejecuta a una resolución muy baja —¿1080p tal vez?—, y los personajes y enemigos, aunque intentan emular la técnica cel-shading, no muestran apenas detalles.
Esto resulta aún más alarmante si juegas cerca de tu televisor o en un monitor. Es más, la falta de definición no ayuda a diferenciarlos. De hecho, a menudo he tenido que detenerme y pulsar el botón cuadrado para acceder a la ficha del personaje para saber quién es antes de moverlo. En el lado positivo, el juego alcanza los 60fps.
Los escenarios, aunque bien pensados desde un punto de vista táctico, adolecen del mismo problema. Un escasísimo nivel de detalle, texturas planas y una monotonía cromática bien combinada con un sistema de iluminación inexistente.
A ver, Lost Eidolons Veil of the Witch es el juego que es. En otras palabras, no es un juego de alto presupuesto y no pretende destacar en este aspecto. Pero habría estado bien que tanto personajes como escenarios tuvieran, como mínimo, el mismo nivel gráfico que el primer Lost Eidolons —que tampoco era para tirar cohetes, pero se notaba más trabajado—.
Respecto al sonido, puedo destacar un buen reparto de voces. No ocurre así con la banda sonora, que recicla temas del primer juego y las demás pistas pasan totalmente desapercibidas.

Conclusiones: Una apuesta con encanto propio
Para concluir nuestro análisis Los Eidolons: Veil of the Witch diremos que es, en resumen, un videojuego muy divertido. El género roguelite está repleto de grandes representantes: Hades 2, Darkest Dungeon 2, Dead Cells… Lost Eidolons Veil of the Witch también quiere participar en el concurso, con el aditivo especial de sus combates tácticos por turnos.
La fusión de conceptos resulta original tanto como se lo puede permitir ese concepto a estas alturas. Los combates recogen la fórmula vista en el anterior juego del estudio, pero los añadidos del género roguelite le dan un matiz muy interesante. Así, pica al jugador a seguir intentando sacar adelante las expediciones. Completarlas nos da más alicientes para continuar. Con ello fomenta la «pescadilla que se muerde la cola» típica de estos juegos.
La historia resulta muy interesante. Más aún si habéis completado el primer juego. Y aunque el lado técnico es francamente decepcionante para el estándar actual, creo sinceramente que el nuevo trabajo de Ocean Drive Studio es uno de los SRPG más divertidos que podéis comprar. Y a un precio de derribo, por cierto.
Nota
6.5