¿Desde cuándo se celebra Halloween? Orígenes e historia de la festividad
La festividad de Halloween a través de sus celebraciones a lo largo de la historia

Es momento de conocer las celebraciones que han dado forma a Halloween a lo largo de la historia. ¿Cómo han cambiado? ¿Qué registro hay de las primeras jack-o’-lantern? ¿Qué juegos se hacían en Gran Bretaña? ¿Cuál fue la influencia inicial en Estados Unidos? Estas y otras preguntas os las respondo en este artículo de curiosidades de Halloween.
¡Dentro calabazas!

Orígenes celtas de Halloween
No solo con historias se alimenta una fiesta. En la leyenda, Jack emplea un nabo para fabricar un farol. Esto coincide con la tradición celta o al menos se intenta relacionar con ella. Hay división entre los que apoyan que es una variación del actual Halloween con base en la festividad antigua y quienes dicen que es la forma pura de Samhain.
El caso es que aún hoy en día se sigue celebrando en la isla de Man y recibe el nombre de Hop-tu-Naa, donde se tallan nabos, se realizan juegos de adivinación o bailes y se prepara comida. De hecho, el Museo Irlandés de Vida Rural conserva un nabo tallado (Hob-o’-Lantern) que se encontró en la villa de Baile na Finne, en el condado de Donegal. A su Jack-o’-lantern también lo llamaban Seán na Gealaí (Seán de la Luna).

Las calabazas y por qué se usan para Halloween
Aun así, esto no iba a conservarse en el Nuevo Mundo. Debido al excedente de calabazas, y atraídos por la idea que presentaba Halloween, decidieron sustituir los nabos por esta hortaliza. Además, resulta más fácil de vaciar y su corteza es menos dura para tallar las grotescas caras que las caracterizan. Pero este no iba a ser el único precedente de una fiesta que empezaba a engrasarse cada vez más.
Si creíamos que Halloween nació en Irlanda, hay algunos motivos que podrían darle la razón a Escocia. Cruzamos el océano para irnos hacia allí. Resulta que un periodista cubrió la celebración de una fiesta orquestada por la reina Victoria en el castillo de Balmoral, en el año 1874.
Relata un montón de personas en kilómetros a la redonda, todos ellos portando antorchas, participando en una espectacular procesión nocturna. Después, alrededor de una enorme pira, alguien disfrazado de trasgo creó un pequeño espectáculo. Lo acompañó con hadas armadas con largas lanzas. Los que portaban las antorchas formaron un círculo en torno a ellos. El trasgo arrojó la figura de una bruja a la hoguera y después todos comenzaron a danzar al son de Willie Ross, el gaitero de la reina.

Primera aproximación de Halloween a la cultura de EEUU
Regresamos a Estados Unidos. Washington Irving publicó entre 1819 y 1820 The Sketch Book of Geoffrey Crayon, una antología de relatos entre los que se incluye La leyenda de Sleepy Hollow que popularizarían posteriormente la Disney y también la cinta de Tim Burton.

Con esta historia, el escritor encumbró la figura del jinete sin cabeza. Hay algo curioso en este relato. Y es que encuentran una calabaza destrozada en los alrededores de la iglesia local, pero en ningún momento de la historia se especifica que sea tallada (Jack O’Lantern) ni que sea en Halloween. De hecho, los colonos holandeses representados en el libro que llegaron a Estados Unidos no celebraban tal festividad.

Aun con todo, este es el primer uso documentado de la calabaza con fines fantasmagóricos en la literatura estadounidense. En la portada del número del 23 de noviembre de 1867 de la revista Harper’s Weekly encontramos el grabado de una calabaza tallada. Sin embargo, esto coincide con el Día de Acción de Gracias.
Con estos dos ejemplos apreciamos que ni las calabazas se asocian con Halloween ni la fiesta ha arraigado en la cultura estadounidense, pero ambas no tardarían mucho en asentarse, la primera como efigie de la fiesta y la segunda como una celebración gigantesca.

Prácticas rituales en Gran Bretaña e Irlanda
Tomamos como referentes los ritos que se llevaban a cabo en Gran Bretaña e Irlanda y que se trasplantaron a otro continente para conformar las tradiciones de un Halloween que bullía como si las hermanas Anderson estuvieran preparando un brebaje en su caldero.
Uno de estos rituales de adivinación consistía en colocarse frente a un espejo a medianoche, en una suerte de la leyenda urbana de la Dama de Blanco: la imagen que saliera reflejada representaría su futuro. Debido a que era más una práctica femenina y con base en las reglas morales de la época, es posible que la muchacha que lo mirase esperaba hallar que su destino era comprometerse con un buen partido y no quedar soltera.

Algo parecido se realizaba de otra forma, esta vez con cuencos. Se colocaban tres: uno vacío, otro con agua limpia y el último con agua sucia o tierra, directamente. La interesada se vendaba los ojos, se acercaba a los cuencos y debía introducir un dedo al azar en uno de ellos. Si tocaba el vacío, significaba que le deparaba una vida de eterna soltería; el de agua limpia, por el contrario, señalaba la virginidad de la persona amada, y el de agua turbia o sucia apuntaba que «el producto sufría taras».

El juego de la manzana
Vamos con un juego también relacionado con el amor y que se practicaba principalmente en Irlanda y en algunas zonas de Inglaterra. Esta vez, toca «morder la manzana». El juego cuenta con distintas variantes, dos de ellas las más practicadas y conocidas: en la de Irlanda se cuelga la manzana del techo con una cuerda. En la otra se meten varias manzanas en un barreño con agua. Su origen proviene de los romanos y su creencia en Pomona, diosa de la fertilidad, que aparece representada con un manzano. Cuando invadieron Britania, llevaron un manzano en su honor. Fin de la historia. Ahora vamos con lo que importa.
Existen diversas finalidades del juego y formas de jugar, aunque todo se resume en coger una manzana con la boca. En una de estas, debías quitarle la cáscara de una sola pieza. Si no lo lograbas, significaría que tendrías mala suerte en el amor. Si por el contrario conseguías hacerlo, tenías que lanzar la tira por encima de tu hombro y fijarse en la letra que formaría la piel, pues indicaría la inicial de tu enamorado.

Juegos para Halloween
Otra versión se hacía para comprobar cuán de férreo era el amor entre la muchacha y sus pretendientes. Por lo tanto, ellos tendrían que atrapar la manzana. Si lo hacían en un intento, eso significaría que estaban destinados el uno para el otro (y así fue cómo tres hombres lo lograron e inventaron el actual poliamor). En caso de que necesitaran dos, habría cortejo, pero el amor se desvanecería. Si precisaba de tres, no existía romance alguno. Otro enfoque era una carrera, donde el primero que lograra morder la manzana, se casaría con su amada.
Otro juego de adivinación romántica consistía en ponerles nombre a un montón de cáscaras de nueces y dejarlas cerca para comprobar cuál ardía durante más tiempo, que indicaría un amor verdadero, y cuál se agrietaba o saltaba lejos de la chimenea, lo que señalaría un amor pasajero.
Todos estos juegos irían evolucionando hasta llegar a la crisis del 29, con la irrupción de los caramelos como aguinaldo entre los niños más desfavorecidos en la festividad católica de Todos los Santos. Esta tradición terminaría dando molde al Halloween contemporáneo de celebración prácticamente mundial.
¡Felices calabazas!
