Deadlink PS5 – Análisis – Review – ¿Merece la pena?
Un First Person Shooter con mecánicas roguelite absolutamente genérico en su estética, pero muy satisfactorio a los mandos

Deadlink (PS5)
Digital – 24,99 € – PC, Xbox
First Person Shooter, Roguelite
La puesta en escena cyberpunk, de luces de neón y brillos estridentes, es por enésima vez la protagonista de otra producción indie. En este caso, la realizada por el estudio polaco Gruby Ent. a finales de 2022. Ahora, su Deadlink también llega a consolas PlayStation 5 y Xbox Series a través del publisher Crunching Koalas con toda la furia de unos combates rapidísimos y exigentes.
Desconozco en qué estado apareció en ordenadores en lo referente a bugs y factura técnica, por lo que no puedo hacer una comparativa ni valorar una posible mejora (de hecho no conocía este juego). Así que para la review me centraré en mi experiencia con Deadlink PS5, que es la plataforma donde lo he jugado.

Menús y presentación
El juego arranca con unas escuetas líneas en español (aunque a veces nos encontraremos frases en inglés sin traducir) y enseguida nos mete en una especie de centro de control. En esta sala están todas las modalidades de juego, las opciones, configuraciones, etc., representadas en muebles, computadoras y personajes.
Esta sala de control y los menús en general del juego son muy básicos pero fáciles de entender y navegar por ellos. Van en sintonía con el espíritu del juego de ofrecer inmediatez y diversión sin complicaciones.
Encontraremos -junto a la campaña principal– un modo contrarreloj en el que batir tiempos superando niveles. Es el denominado “Chronodeck”, y es un modo nuevo realizado para el estreno de Deadlink en videoconsolas.
También encontramos otro de supervivencia basado en resistir oleadas de enemigos, además de un apartado para los parámetros de juego (ayuda al apuntar, nivel de gore, mapeado de botones) y, finalmente, los árboles de habilidades.
Estos árboles son uno de los puntales de Deadlink. Cada nivel superado nos recompensa con moneda del juego y puntos de experiencia. Estos pueden canjearse en la tienda de la sala de control por mejoras permanentes.
La variedad es bastante satisfactoria, ofreciéndonos más resistencia (y con diferentes grados: 5% más de armadura, 10% de armadura), más velocidad de desplazamiento, una vida adicional…Hay muchas y progresivamente más caras, por lo que reforzar uno solo de los personajes elegibles supondrá un buen puñado de horas.

Dinámicas básicas de juego
Deadlink presenta cuatro personajes controlables, cada uno con sus propias características, armas y recursos. El pretexto argumental del juego es colocarnos en una simulación donde poner a prueba máquinas para combatir el crimen organizado.
Entre los cuatro disponibles, los hay más lentos pero con armas más devastadoras, otros más ágiles con tecnología punta de combate (hologramas para despistar al enemigo), otros equilibrados entre velocidad y fuerza bruta…
Se diferencian notablemente entre sí y, también, cuentan con mejoras a la venta en la tienda. Sin embargo, no están disponibles desde el principio, sino que se desbloquean conforme completemos niveles. Esta variedad intenta contentar los posibles gustos de los diferentes jugadores, así que diferencia entre los que prefieren tiroteos a distancia corta (a bocajarro con escopeta), de los que prefieran armas a larga distancia o un avatar más lento pero más resistente físicamente.
Invertir en tu avatar será fundamental para superar Deadlink, puesto que no es un juego fácil. Especialmente contra los final bosses, la desventaja se acentúa y hay que ir bastante preparado para no caer a la primera de cambio.
Lo recomendable es familiarizarse con las habilidades de cada uno y escoger con cuál nos encontramos más cómodo. Y ya, una vez nos hayamos centrado en uno concreto, gastar el dinero y las XP en las características específicas del avatar. Las más caras, como colocar torretas de refuerzo en el caso del ingeniero, son lógicamente las más caras.

Más que un FPS
La customización de avatares no es la única peculiaridad de Deadlink. Bajo la apariencia de título de acción en primera persona, hay muchísimos elementos roguelite. Para los neófitos o los no familiarizados con la jerga milenial, esto significa que, por un lado, los niveles se generan aleatoriamente, cambiando de una partida a otra la colocación de enemigos y objetos disponibles.
Deadlink se compone de 4 niveles principales. Suburbios, unas instalaciones militares, una factoría y un rascacielos. Cada uno tiene un número diferente de rondas (la factoría tiene seis y los suburbios, nueve). Al final de cada ronda, recibiremos una recompensa de una categoría al azar.
Por ejemplo, en la primera ronda la computadora nos puede dar a elegir entre recuperar vitalidad, un arma nueva o un módulo. Y en la segunda ronda, entre obtener una ración extra de XP o de créditos/dinero del juego. Y en la tercera, puede darnos a elegir entre una mejora para el avatar o un “reto”, que es un ítem sorpresa. Así, sucesivamente. No se puede predecir qué va a darte el juego.
La esencia roguelite de Deadlink no se queda ahí. Todas las mejoras que acumulemos in-game se desvanecen en cuanto nos liquiden. Es decir, que ir al Game Over es empezar literalmente de cero, al principio de todo el juego y con el avatar en su estado original. Si teníamos escudos extras, recargas más rápidas, hologramas el doble de resistentes, inmunidad a fuego… Nos quedamos sin ninguna. Las únicas mejoras que no perdemos son las que adquirimos en la tienda virtual de la sala de control.
Esto convierte a Deadlink en un bucle de avanzar, fallar y repetir para ir mejorando al avatar y tratar de llegar más lejos la siguiente ocasión. Como no sabes qué módulos ni ventajas temporales va a ofrecerte el juego, es fácil que te pique la curiosidad y pruebes a ver qué tal se te da la siguiente.

Directos al turrón
Deadlink se deja de rodeos y va al meollo desde el principio. Los diálogos y los personajes aparecen lo mínimo (o debería decir, molestan lo mínimo) para centrarse en lo importante: ofrecer acción rápida y directa.
El juego es salvaje, gore, trepidante y todo se mueve a unos endiablados 60 frames por segundo sin rastro de tirones de ningún tipo. Las sensaciones al mando son impecables, el control es formidable y todo está tan sesudamente diseñado que no se me ocurren pegas que ponerle en términos jugables.
Los trampolines para saltar, la verticalidad de niveles, los enormes bosses de varias plantas, los escenarios rotatorios… Todo está estructurado para que no dejes de saltar, disparar y recargar la munición con los ítems rompibles del escenario. Además, los enemigos liberan unidades de repuesto para el escudo y la barra de vitalidad. Con ello, el ritmo de juego busca que te des toda la prisa posible en liquidar enemigos, para reponer los daños sufridos.
A la arquitectura de los entornos y el vertiginoso ritmo, se unen unos enemigos que no dejan de buscarnos. Sí que habría que comentar que la inteligencia artificial de los enemigos queda descartada en un discreto segundo plano, pero tiene su lógica.
No esperes emboscadas ni enemigos rezagados en algún lugar, dispuestos a darte el tiro de gracia. Va contra las reglas del propio juego. Deadlink es y buscar ser caótico, rápido, indisciplinado, totalmente furioso. Un torrente de adrenalina con el que desestresarte y soltar la ira acumulada después de que te haya llegado la factura de la luz en agosto.
Camuflar enemigos y obligarte a buscarlos se cargaría el ritmo de juego. Así que, en cada ronda, Deadlink te escupe a los enemigos a la cara en avalanchas imparables. En segundos estarás dentro de una oleada de 20 enemigos que te rodean disparándote sin parar, mientras tú los eliminas, recargas energía y continúas la danza de balas. Lo dicho, es adrenalina a lo bestia.

Niveles y desarrollo de juego
Como suele pasar en la mayoría de juegos, hay que aclimatarse y hacerse a los mandos y al propio ritmo impuesto. En ese sentido, Deadlink no es una excepción y tendrás que familiarizarte con los avatares, las armas de cada uno, la propia velocidad de juego, las mecánicas roguelite… para pillarle el truco. Porque es cierto que Deadlink no ofrece nada que no se haya visto ya tanto en los FPS como en los roguelite, pero ello no impide que exija su propia curva de aprendizaje.
Sin embargo, el problema que arrastra el propio concepto roguelite de pecar de repetitivo también se encuentra en Deadlink, que se ha limitado a reproducir las dinámicas y a ofrecer unos tiroteos intachables en su ejecución… siendo agotador estéticamente.
En otras palabras, Deadlink no tiene un carisma ni una personalidad lo suficientemente destacables en términos artísticos. Los diseños de sus enemigos, escenarios, armaduras, bosses… los hemos visto antes hasta la saciedad. Están trilladísimos. Esto, en un juego que depende tanto de la propia paciencia del jugador, forzado a repetir una y otra vez los mismos niveles para rascar unas mejoras, puede desgastar prematuramente.

Ajustes de dificultad
Deadlink trae una dificultad única al comenzar el juego, y ofrece dos opciones más, aún más difíciles, cuando te acabes el juego. Es decir, superar el juego en un nivel de dificultad desbloquea otro nivel más difícil.. En el nivel de dificultad por defecto ya es exigente y te va a pedir varias horas antes de que empieces a moverte con soltura por el juego.
A cambio, no te va a dar una historia potente, ni una escenografía exhuberante. Estos son precisamente los recursos con los que otros roguelites han combatido la monotonía de esas mecánicas de repetir niveles para evolucionar tu personaje y progresar en el juego (Hades).
Aquí, el atractivo del juego es su capacidad de picarte con incontables módulos que te ofrece aleatoriamente en cada ronda. Y eso hace que cada una de ellas sea diferente y un reto. A veces tendrás el triple de velocidad, otras el doble de fuerza pero la mitad de la barra de vitalidad, misiles teledirigidos, ráfagas de electricidad… Es ese porcentaje de incertidumbre lo que pica del juego y donde consigue sobreponerse a todas sus limitaciones.
Deadlink versión PS5
Me gustaría dedicar un apartado a las características de la versión donde he jugado Deadlink. Dando por hecho que los tiempos de carga son igual de reducidos en PS5 que en el resto de plataformas, en la consola de Sony me he encontrado con un uso más que efectista de su mando DualSense. Por desgracia son pocos los estudios que se toman el esfuerzo de sacarle partido y que invierten en sus posibilidades hápticas, así que cuando uno lo hace no se puede pasar la oportunidad de comentarlo.
El mando utiliza los gatillos adaptativos de manera espectacular, debiendo presionar con más o menos intensidad para las ráfagas de determinadas armas. Como las armas son diferentes y cada avatar cuenta con hasta 4 variantes de sus armas básicas, los efectos en los gatillos están personalizados a cada una de ellas.
Este detalle probablemente pase inadvertido a muchísimos usuarios, pues para lograr las variantes de armas hay que cumplir distintos requisitos. Pero servidor de ustedes lleva casi 40 horas de partida y ya llevo desbloqueadas varias, además de todas las mejoras adicionales de cada uno de los avatares.
Así, he comprobado los diferentes efectos al tacto y el resultado es sorprendente, tanto en intensidad de vibración como en la resistencia de los gatillos. Probablemente sea de los juegos que más aprovecha el mando de PS5. La opción, no obstante, puede anularse en ajustes si no os convence o notáis que os entorpece el manejo. En algunos casos, ya os digo que el traqueteo del mando es tremendo.
Por su parte, el altavoz del mando también nos alertará de ítems ocultos por las zonas de transición entre ronda y ronda. Y, de igual modo, oiremos a los personajes dirigirse a nosotros como si nos hablasen por un códec. En resumen, es todo un acierto cómo integra el mando con lo que sucede en pantalla y deja muy buen sabor de boca.

Conclusiones
Me hubiese encantado que a una jugabilidad completamente impecable se hubiese sumado una mayor ambición artística. Por desgracia, los presupuestos habrán sido lo que han sido y seguro que Gruby Ent. ha hecho todo lo que ha podido, y más. Pero a Deadlink le lastran los mismos problemas conceptuales del roguelite de caer en lo repetitivo muy pronto, con el hándicap de hacerlo demasiado rápido por la poquísima originalidad de sus diseños cyberpunk.
El resto de sus problemas son totalmente menores, como un tamaño de subtítulos extrañamente pequeño. También yo, por ejemplo, habría incluido más niveles de dificultad para los menos expertos.
En su conjunto, Deadlink es un título realmente recomendable. Le falta originalidad, pero le sobra adrenalina. Si buscas darte una tregua entre mundos abiertos interminables y RPGs extensos y rebuscados, Deadlink te propone liquidar oleadas de enemigos lo más rápido que puedas, sin más.
Sin argumentos enrevesados, ni controles ásperos ni complicaciones, es como Doom y roguelite en el mismo cubata. Justo lo que se necesita cuando se busca diversión sencilla y directa para desconectar.
Resumen

Lo peor: diseños artísticos muy perezosos y genéricos
Lo mejor: la rapidez de la acción, su capacidad para picarte y el uso del DualSense
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