Análisis Clive Barker’s Hellraiser: Revival, una fabulosa oda al body horror
Clive Barker’s Hellraiser: Revival supera expectativas y se convierte en el videojuego de terror que merecía esta franquicia de culto

Clive Barker’s Hellraiser: Revival
Desarrollador: Saber Interactive
Editor: Saber Interactive
Género: Survival horror
Plataforma: PC (Steam), PS5, Xbox Series, Nintendo Switch 2
Formato físico: Sí
Idioma: Voces en ingles. Textos en español
Duración (aproximada): 10 horas
PEGI: 18 años. Clive Barker’s Hellraiser: Revival incluye: violencia extrema, tortura, mutilación consentida, abuso de drogas, abuso de alcohol, consumo de tabaco, relaciones sexuales consentidas no explícitas, violencia doméstica, BDSM e incesto (no visual, verbalizado en una cinta coleccionable)
He encontrado en un mercadillo una caja con un diseño extraño y original. Voy a probar si puedo resolverla. Quien me la vendió dice que exploraré mis deseos más insondables. Puede ser divertido.
¡Dentro cenobitas!
Advertencia: Las fotos del análisis de Clive Barker’s Hellraiser: Revival están sin censurar y reflejan el contenido para mayores de 18 años que se encuentra en el juego.

Contexto argumental
Para empezar, hay que aclarar que este videojuego toma el canon de la saga de películas. A sabiendas de los reboots, remakes y secuelas que dan forma a la saga cinematográfica, hicimos este reportaje especial sobre todas las películas de Hellraiser. Así, la acción de Clive Barker’s Hellraiser: Revival transcurre veinte años después de la primera película de Hellraiser.
La premisa de Clive Barker’s Hellraiser: Revival parte de otra conocida que ya vimos en la saga de películas de Hellraiser. Y es que en Hellraiser VII: Deader también tenemos al Pinhead de pacotilla que lidera una secta, prometiendo a sus acólitos llevarlos a placeres extremos en la dimensión de Leviatán.

La iglesia Escarlata y un corazón condenado
En Clive Barker’s Hellraiser: Revival nos encontramos a Marlowe, el líder de la iglesia Escarlata. Dirige un club BDSM en la superficie, pero bajo las luces de neón y los trajes de látex se oculta su verdadera intención. Este buen hombre dirige una secta con la promesa de llevar a sus cultores al otro lado. Los somete a torturas, infibulaciones, despellejamientos en algunas extremidades y otras barbaries similares. Todo con la intención de que quienes más aguanten el dolor y menos cordura tengan sean víctimas de los cenobitas tras usar una Configuración del Lamento.
Por si fuera poco, a esta misión se le suma Bruno, un artista trastornado que le gusta jugar con los cuerpos de los sectarios para crear obras de arte corporales y visuales. Si queréis conocer mejor las capas de esta historia, buscad los diarios, notas o grabaciones de voz, porque descubriréis cosas muy intensas.

Por el otro lado, tenemos a Aidan Lynch, el protagonista. Como es habitual en los personajes de Clive Barker y de la saga Hellraiser, los dos son personajes de moralidad gris. Aidan era adicto a las drogas y al alcohol. Fue miembro del club de moteros Hellraisers y estuvo involucrado en un asesinato. Tras salir de la cárcel, conoce a Sunny.
Sunny me recuerda a Frank Cotton, el antagonista de Hellraiser: el corazón condenado y la primera película de Hellraiser. Es una exploradora incansable de todos los placeres habidos y por haber. El paralelismo entre ambos también se encuentra en que Aidan debe hacer lo mismo que hizo Julia Cotton.
Una vez resuelven la caja de Lemarchand y la alimentan con sangre, los cenobitas raptan a Sunny. Es aquí donde empieza la aventura hacia el infierno en la Tierra de Aidan por rescatarla. Sinceramente, la historia es bastante predecible y no hay sorpresas. Desde el primer momento intuyes cuál va a ser su desenlace. No obstante, el videojuego te lleva muy bien. Su forma de revelar lo que ocurre también me recordó a Hellraiser V: Inferno.

Puro Hellraiser, puro Clive Barker
En un nicho de mercado dominado por multijugadores asimétricos que casi todos terminan cerrando, Saber Interactive ha refrescado el panorama de los videojuegos basados en películas de terror.
El equipo ha construido pensando no solo en los fans, sino en el producto que adaptan. El respeto por la IP de Hellraiser y la obra de Clive Barker se respira desde el primer segundo. No solo eso, sino también por Doug Bradley, ya que regresa para ponerle la voz al mítico Pinhead más de veinte años después ―su última aparición fue en Hellraiser: Hellworld―. También mencionar a la actriz Hannah van der Westhuysen, que hace una genial interpretación vocal como la cenobita femenina.
La representación de la mitología de Hellraiser está hecha por gente que la conoce realmente. No solo se queda en sus referencias a personajes o lugares como el Laberinto ―te quedas boquiabierto con la representación de este plano o con solo ver a Leviatán―. Sabe muy bien cómo trasladar del papel al videojuego el terror cósmico y la atmósfera turbia y deprimente que construye Clive Barker. El tratamiento de los dilemas morales y la corrupción del alma se reflejan a la perfección en su narrativa.

Reivindicando el body horror
Clive Barker’s Hellraiser: Revival no es un videojuego apto para todos los públicos, pero sí es un videojuego recomendable para fans de Hellraiser y del género de terror. Todos los tabús se rompen, pero si habéis leído a Clive Barker o visto las películas de la saga no os sorprenderá lo que veréis. Incluso si habéis jugado a Clive Barker’s Jericho tampoco os espantará la violencia explícita y desmembraciones que podemos esperar de algo que lleve el nombre del autor.

Aun así, creo que el marketing del juego catalogándolo como extremo y como fácilmente censurable le está favoreciendo. Hay videojuegos que se hacen por morbo, como Agony ―y es totalmente respetable―. Aquí se muestra mucho gore, desmembramientos y sangre, pero no hay una intención de representar la depravación para mentes enfermas ―como aplastar bebés o violar por doquier de las formas más retorcidas posibles―.
¿El videojuego es violento y explícito? Sí. ¿Vais a sentiros sucios y malas personas y alguna asociación de padres secuestrará vuestro ordenador? No. O quizás yo estoy trastornado. Comprobadlo por vosotros mismos. Quedáis advertidos.

Combate frenético
La jugabilidad de Clive Barker’s Hellraiser: Revival me resultó muy dinámica. Tenemos combates, persecuciones, momentos de sigilo y rompecabezas de todo tipo. Desde luego, es un videojuego que no te da mucha paz y en el que aprovechas la tienda y el guardado manual o automático para descansar.
Cuando Chatterer te persigue por el Laberinto es una experiencia angustiosa e intimidante no solo por su presencia, sino de los corredores angostos por los que tienes que escapar. Hay que ser rápido para tomar el camino correcto o engañarlo y tener tiempo para reaccionar mientras movemos unos bloques.
Aunque al principio solo contamos con un cuchillo malo y puede suponer una dificultad, a medida que avancemos en la historia desbloquearemos un arsenal variado y el gameplay se volverá más divertido. Pasamos del sigilo y el temor porque nos descubran a arrancar cabezas con un disparo de escopeta y creernos inmortales.
Además, contaremos con una barra de poder con la que cargar la Configuración del Lamento y usarla como arma. Podemos lanzar fuego, sierras, cuchillos y cualquier objeto punzante. O invocar cadenas que despedacen a nuestros enemigos. Esta caja nos hace sentirnos como magos del infierno. ¿Qué más se puede pedir?
El resto de armas tienen sus peculiaridades. Las de fuego tenemos desde un revólver hasta un fusil de asalto y podemos mejorarlas. Las de cuerpo a cuerpo tienen una durabilidad escasa, salvo que las reparemos. Pero no os preocupéis, porque las encontraremos repartidas por todos los escenarios. Dado que tenemos una tienda donde comprar y vender objetos, munición, mejoras o recetas para el crafteo, os recomiendo que no os gastéis monedas en comprarlas.

Terrores de la vieja escuela
Clive Barker’s Hellraiser: Revival bebe del survival horror clásico y no solo por su inventario diminuto ―aunque lo mejoremos al máximo, lo seguirá siendo―. Explorad mucho y desbloquead cerraduras con ganzúas, porque la administración de los recursos y el aprovechamiento del entorno cobran un papel imprescindible si queremos seguir vivos.
Y esto es lo mejor de todo, ya que el videojuego nos deja elegir cómo afrontar un combate. Podemos optar por el sigilo o desatar el caos. También es posible aprovechar las trampas de oso que encontremos o usar la caja de Lemarchand para rebanar cabezas o prenderles fuego. Incluso tenderles una emboscada y reventar un bidón de gasolina. Todo depende de nosotros.
Los enemigos son variados y no todos tienen la misma agilidad, equipo o salud. Responden con cierta inteligencia al ruido, donde incluso abrir una caja en busca de recursos puede ponerlos en alerta. Hay jefes finales, los cuales cuentan con varias fases antes de vencerlos del todo. Pero antes de enfrentarnos a ellos, tendremos que sortearlos en secciones de sigilo.

Acertijos para cenobitas
Dejando a un lado su combate, tengo que comentaros que sus rompecabezas me parecieron ingeniosos y acordes a la temática de este videojuego. Resolver un díptico con posturas del Kamasutra o personas practicado shibari es bastante didáctico.
La propia caja no solo lanza fuego y cuchillas, sino que sirve para mover bloques en el Laberinto y desplazarnos o pasar a otras áreas. El entorno también es moldeable con esta caja, por ejemplo para que unas peonzas con pinchos no nos ensarten. En el mundo real su función es formar patrones que correspondan con la ranura de una puerta y así desbloquearla.
La mayoría de los acertijos no tienen una gran dificultad ni son frustrantes, sí que requieren paciencia y observación. Si queremos recursos, debemos estar atentos a las habitaciones para buscar los códigos, puesto que pueden encontrarse tras revisar el marco de ciertas fotos o formar una secuencia desde el ángulo adecuado. O incluso seguir las indicaciones para encontrar vasijas con sangre y alimentar el Pilar de las Almas y conseguir monedas. Porque también en este videojuego está todo muy caro.

Una dirección artística de belleza aterradora
Pienso que la dirección de arte de Clive Barker’s Hellraiser: Revival está tan bien hecha porque han resuelto la Configuración del Lamento y han hecho una visita guiada por la dimensión de Leviatán.
Los escenarios son variados y se sienten vivos, aunque de forma contradictoria tú te sientas cada vez más muerto… La suntuosidad de una mansión abandonada, la desinhibición de las luces de neón en un entorno con música electrónica. Todo tiene un porqué y son capas de la terrible realidad subyacente.

La sordidez en los cadáveres desprende una belleza aterradora e hipnótica. Con una iluminación tenue, sombras acentuadas y un torso clavado en una pica el equipo de Saber Interactive son capaces de crear arte. El nivel de detalle y respeto por la obra de Clive Barker y del universo de Hellraiser es encomiable, y los fans lo agradecerán.
Ahora bien, este acabado artístico tuvo un sacrificado. Las expresiones y modelados faciales no tienen mucho detalle y parecen un copipega con distinto pelo y color de piel. No es algo malo ni empeora el increíble trabajo que han hecho

Rendimiento técnico y aspectos mejorables
En cuanto a su rendimiento en PC, no tengo queja con su optimización. Jugando con toda la configuración en alto y DLSS en modo rendimiento, he podido disfrutar durante casi todo el juego de una tasa de fotogramas estable.
Sin embargo, se nota que han cuidado mejor los interiores al ser un juego en gran parte pasillero o con entornos al aire libre muy limitados y sin mucha exploración. Cuando el escenario era más grande y había mayor carga poligonal y efectos, empecé a tener caídas repentinas que volvieron irregular la experiencia en entornos exteriores incluso aunque fueran reducidos.
Pero el error más extraño fue al enfrentarme en un sitio interior a un jefe final. En este combate experimenté un bajón en su rendimiento que solo afectaba cuando tenía al enemigo cerca y no a distancia. Así que terminé reduciendo los ajustes en medio para tener una experiencia fluida.

Conclusión
Clive Barker’s Hellraiser: Revival es una compra obligatoria para todo fan de Hellraiser, Clive Barker y el género de terror. Una pesadilla de terror cósmico y body horror transformada en un salvaje y trepidante survival horror. Este título demuestra que se pueden hacer buenos videojuegos para un jugador utilizando la licencia de grandes franquicias del terror.
Valoración
8.5