BRUTAL RAGE Análisis – Review (Switch, Xbox One, PS4)
Un yo-contra-el-barrio de estética pixel art tan nostálgico como simple

Los homenajes a juegos de los 80 y los 90 son una constante, entre otras cosas porque los estudios pequeños tienen actualmente más fácil llegar a los consumidores a través de las tiendas y bazares digitales. Y un buen modo de empezar y de darse a conocer es con estas producciones sencillas que tiran de nostalgia, ya que hay muchos compradores potenciales por su devoción a lo retro. Este Brutal Rage es un beat’em up 2D concebido por y para ese público entradito en años que disfrutó con Renegade: muy sencillo, ramplón y con el propósito de de proporcionar un rato de entretenimiento sin complicaciones.
Y, además, siendo plenamente consciente de sus carencias y de su modesto presupuesto, haciendo de su modestia una excusa para convertirse en una caricatura de todos los clichés posibles de la época, del género y de sí mismo.
Yo no he sido
El juego se divide en un modo Campaña, compuesto de seis fases, y un modo Arena disponible cuando terminemos el anterior, en el que deberemos enfrentarnos a oleadas de enemigos con únicamente dos ítems curativos. Tiene tres rondas, divididas en niveles de dificultad.
La campaña, por su parte, consta de seis fases de unos 10-12 minutos en dificultad estándar (hay tres niveles de dificultad). Cada una de ellas nos presenta antes y después de jugarla una breve secuencia estática, en inglés, donde se nos cuenta cómo a un policía se le acusa de un crimen que no ha cometido tras tenderle una trampa.
Nuestro objetivo será demostrar nuestra inocencia y, para ello, tocará liarse a palos literalmente con todo lo que se nos ponga por delante. Desde la cárcel a los bajos fondos de la ciudad, hasta llegar a quien nos metió en este lío.
Cada nivel se introduce en forma de cintas vhs, para hacer sentir al jugador retro que está en su salsa. Terminado uno, volvemos al menú principal; de igual modo, si gastamos todos los continues de una determinada fase, el juego no te hace empezar de cero, sino que te lleva al comienzo de la fase correspondiente.

Un claro homenaje retro
Los diálogos tienen mucho sentido del humor y meten toda clase de topicazos, lo que termina haciendo de Brutal Rage esa simpática autoparodia de sí mismo que antes comentábamos. Pero para pillar los chascarrillos hay que entender el idioma y los juegos de palabras que usa.
El desarrollo del juego en sí se ciñe al máximo a los cánones más retro. Si tomamos de referencia el mando de PS4, encontramos círculo para patada, cuadrado para puñetazo, triángulo para agarrar al enemigo, equis para saltar, R1 para coger ítems del suelo como garrotes o bates de béisbol y L1 para liberar un ataque especial después de acumular golpes. Dura unos segundos en los que seremos inmunes y se denomina brutal rage como era de esperar.
Olvidaos de progresión de personaje, de adquirir combos o de cualquiera de las tónicas de los beat’em up de nuevo cuño. El juego es tan básico como su propio apartado visual, francamente sencillo y, pasados unos minutos, repetitivo.
Para que os hagáis una idea, el diseño de personajes y enemigos a mí me ha recordado a los Terrance y Phillip de South Park. Básicamente una cabeza pegada a un cuerpo, con animaciones robóticas, faltos de expresividad y mismos atuendos para la mayoría (la variedad de enemigos no supera la decena). Lo único que los diferencia es un detalle simpático. Cada uno de los atacantes tiene su nombre propio y se nos muestra en pantalla junto a la barra de vitalidad, debajo de la nuestra.
Los escenarios están vacíos y carecen de detalles o elementos rompibles más allá de los bidones en los que encontramos objetos para recuperar energía o atacar, como una pistola de munición muy limitada.

Relación duración / calidad / precio
El juego presenta un segundo personaje con el que jugarnos toda la campaña de nuevo, o bien que nos haga compañía a través del cooperativo local, un tanto que siempre se agradece.
No hay más alicientes para retomarlo una vez terminado más allá de mejorar nuestra puntuación (no hay ranking online) o el modo Arena. Eso sí, el tiempo que dura es razonablemente entretenido. Desde luego, si se busca una opción barata y lo más acorde posible a los tiempos retro, ésta cumple.
El precio de Brutal Rage es de 6,99 € y habitualmente puede incluso comprarse por menos de 2 euros en las numerosas rebajas de las tiendas virtuales. Un precio asequible y razonable para lo que ofrece.
