Análisis Chaos Gate WARHAMMER PS

[Análisis] Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters

El carisma de Warhammer 40000 se mantiene intacto en esta iteración de XCOM 2 de elevadísima dificultad, no apta para todos los amantes de la estrategia por turnos

WARHAMMER 40000 CHAOS GATE REVIEW

Warhammer 40000 Chaos Gate

Puntuación: 3.5 de 5.

Existen ciertos escenarios -para definirlo mejor, hablamos de ambientaciones o contextos- que tienden a repetirse en el mundillo del videojuego. Por ejemplo, la sangrienta historia de la Segunda Guerra Mundial ha sido un eje narrativo muy utilizado en muchísimos videojuegos, que van desde shooters hasta juegos de estrategia en tiempo real como Company of Heroes.

Y lo cierto es que, lejos de hacerse repetitivo, la ambientación histórica de este evento mundial contiene tantas historias y matices que pueden ser contados desde muchísimos puntos de vista, ya sean patrios, personales o de otra índole, que aportan enfoques diferentes.

Por eso funciona, porque dentro de sus límites -ya que el período de tiempo entre 1939 hasta 1945 es el que es, no hay más- un videojuego puede arreglárselas para mostrar su contexto histórico o el elemento en el que se base durante años sin llegar a ser cansino.

Ocurre lo mismo con otros escenarios, y el que hoy nos ocupa también ha sido «víctima» de la canibalización de ideas. Warhammer 40000 Chaos Gate ofrece un universo colosal repleto de historias heroicas, facciones enfrentadas y batallas épicas que nos han regalado muchísimos videojuegos a lo largo de los años.

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Warhammer 40000 Chaos Gate (1998)

El multiverso de Warhammer

Y de la misma manera en que el marco histórico puede ofrecer puntos de vista y mecánicas jugables diferentes, Warhammer 40000 Chaos Gate también ha sabido adaptarse a un buen número de géneros de videojuego, que pasan por la acción más directa y descarnada, la estrategia en tiempo real, el shooter y, cómo no, la estrategia táctica por turnos. La diferencia es que aquí, en la ficción, todo vale.

La tecnología evoluciona, y con el tiempo se han propuesto motores más eficaces para cuajar las ideas de los desarrolladores. Y en el caso de Warhammer 40000 Chaos Gate -cuyo lanzamiento original tuvo lugar el 23 de noviembre de 1998 en PC- pasa tres cuartos de lo mismo.

En 2022, con la experiencia de Frontier Foundry en juegos de estrategia, gestión y construcción junto con el progreso tecnológico actual, han desarrollado una perfecta reinterpretación de aquel, apodado Chaos Gate – Daemonhunters, consiguiendo un juego de estrategia por turnos sólido, claramente inspirado en XCOM 2, y con el inagotable telón de fondo del 41º milenio y sus Marines Espaciales enfrentados a las fuerzas del Caos por enésima vez.

Ahora, con el lanzamiento en Xbox Series y PS5, queremos ofreceros una reseña más cercana y contaros nuestras impresiones. Entramos al detalle de Warhammer 40000 Chaos Gate.

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Warhammer 40000 Chaos Gate (1998)

Ponte en pie, Caballero Gris

Sinceramente, Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters es una de las mejores adaptaciones a Warhammer 40K que hemos visto en videojuego alguno.

La guerra táctica y estratégica que se libra tanto dentro como fuera del campo de batalla representa muy bien el aspecto gótico, sombrío, retorcido y sanguinario de la imaginaria visual de la licencia. De hecho, el equipo de desarrollo ha trabajado junto a Games Workshop y Aaron Dembski-Bowden -toda una autoridad en W40K- para que todo fan de la licencia pueda disfrutar de los cientos de detalles y referencias a su universo.

Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters análisis PS5

Y todas esas características propias de Warhammer 40K, como la violencia y brutalidad, quedan increíblemente bien reflejadas en el título. El equipo de Frontier ha sabido ponernos en una situación muy comprometida nada más empezar, generando tensión y sudores fríos en las primeras horas de juego como hacía tiempo que no veíamos en este género.

En Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters nos ponemos en el papel de un Comandante del Capítulo secreto de los Caballeros Grises, la espada que escinde el Emperador contra el Caos. Es decir, los responsables de mantener a raya y erradicar a las fuerzas demoníacas allá donde aparezcan.

Estos demonios son los sirvientes de los cuatro Dioses del Caos, cuyo objetivo -como ya podéis adivinar- es propagar la destrucción a escala cósmica. Y nosotros, en el rol de Comandante de los Caballeros Grises navegaremos a bordo del Mandato Siniestro, nuestra nave de combate, para purgar la plaga que asola los sistemas.

El modo en que se hace esto, en concreto en Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters, no solo tiene una definición específica a nivel argumental, sino que repercute en una mecánica jugable concreta que define al videojuego y lo diferencia de otras propuestas parecidas.

Los humanos -Caballeros Grises y de todos los colores incluidos- son criaturas psíquicas propensas a todo tipo de emociones, especialmente aquellas negativas. Aquí entra en escena el antagonista principal, Nurgle, Señor de la Pestilencia y Gran Corruptor, que se alimenta de dichas emociones y de la energía psíquica para abrirse paso desde su mundo de pesadilla hasta el nuestro, creando una plaga que destruye todo a su paso. Y esto, como decíamos, tiene un impacto serio sobre la jugabilidad inmediata, turno a turno.

La sensibilidad hacia la negatividad psíquica se representa muy bien en el juego por el hecho de que nuestros Caballeros Grises tienen la capacidad de usar ciertas habilidades psíquicas para potenciar un ataque o curar a un compañero, y al usar estas -que a veces es inevitable para sortear una determinada situación- se añaden puntos al medidor de Plaga.

Este medidor determina el grado de enfermedad que afecta al sistema donde tiene lugar la misión, y turno a turno se va llenando en pequeños porcentajes hasta completarse. Una vez lleno, estalla una ola de Disformidad que tiene como efecto un suceso aleatorio y siempre pernicioso: aparecen nuevos enemigos en posiciones que comprometen nuestras coberturas, el suelo queda lleno de una pringue venenosa… entre otros efectos que ya iréis descubriendo.

Esto genera una intensidad en la batalla muy satisfactoria en el que asumir el factor riesgo/recompensa se convierte en un peligroso juego, forzando al jugador a arriesgarse a obtener una ventaja a corto plazo sabiendo que, unos cuantos turnos después, la cosa puede complicarse mucho.

A nosotros nos ha parecido un tremendo acierto la inclusión de esta mecánica, si bien tiene un impacto considerable en la dificultad del título -ya hablaremos de eso después-.

Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters ANÁLISIS

Señas de identidad

Bolter en mano, Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters se siente un juego ágil a los mandos. La base sobre la que se cimenta su jugabilidad bebe directamente de XCOM 2, y es muy fácil localizar los patrones tanto en combate como en la base de operaciones.

Dejando a un lado el medidor de Plaga, lo que hace diferente a Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters es que nunca tendremos que preocuparnos por porcentajes de acierto. Si nuestra unidad tiene a tiro a un enemigo, el disparo dará en el blanco. Por supuesto, como ya ocurría en el juego de Firaxis, existen las medias coberturas y las coberturas completas que disminuyen o anulan el daño recibido.

Otro punto diferenciador que nos ha encantado estriba en las diferentes clases de unidades, así como en las habilidades que podemos desbloquear. Es muy interesante el toque que Frontier le ha dado a su juego, pudiendo configurar a cada Caballero Gris con un rol específico en mente, ya sea potenciando una defensa brutal con el escudo Aegis -bendito sea- o haciendo escabechinas con habilidades de teletransporte en unidades dedicadas al combate cuerpo a cuerpo. Nos faltarían párrafos para explicar en detalle todas las posibilidades, aunque para construir vuestra build tenéis algunas ideas en la página oficial del juego.

WARHAMMER CHAOS GATE PORTADA

Todo lo anterior se lleva al combate con una espectacularidad sangrienta y visceral, que premia especialmente el juego agresivo y cuerpo a cuerpo. Cada unidad va embutida en una pesadísima y recargada armadura que convierte a cada uno de nuestros Caballeros en tanques andantes. El peso y la fuerza de cada uno de ellos se muestra de forma muy contundente a la hora de efectuar una ejecución contra un enemigo aturdido, al derribar una puerta para acceder a otra zona, así como con el simple hecho de arremeter con nuestro mandoble y hacer estallar a los enemigos en mil pedazos.

Esta violencia tan propia del universo W40K ha sido trasladada al juego con muchísimo acierto, y es todo un gustazo contemplar la epicidad a la que aspira cada batalla con pequeñas cinemáticas que nos permiten ver de cerca esos detalles, todo ello in-game y sin perder el ritmo del juego.

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Contundencia táctica

Por su parte, los enemigos se funden en una amalgama de seres demoníacos que parecen sacados de una pesadilla junto a sus acólitos. Algunos nos sorprenderán por su tamaño y sus habilidades, especialmente los jefes, diezmando nuestra capacidad de defensa y reorganización, mientras que otros nos asediarán horda tras horda hasta mermar nuestros recursos.

La IA trabaja muy bien, escogiendo la ventaja posicional a su favor en algún punto del escenario que no habíamos visto. Y precisamente aquí, aún en lo positivo que resulta esto, es donde Warhammer 40000 Chaos Gate Daemonhunters pierde el equilibrio y nos enseña su otra cara de la moneda: que los enemigos son letales de verdad.

Daemonhunters es un juego de estrategia táctica verdaderamente brutal y despiadado. Combatir las patrullas enemigas mientras esperamos la siguiente ola de Disformidad es un reto considerable incluso en nivel de dificultad normal.

Y no contento con eso, cuando el juego decide que tenemos las cosas fáciles a pesar de que estamos tratando de mantener a raya a un grupo de enemigos que escupen veneno al explotar en nuestra cara, es cuando decide enviar refuerzos por retaguardia o por un flanco.

Porque ahí dentro, en la niebla de guerra, los enemigos patrullan en mortíferos grupos que, sumando los enemigos que aparecen cuando el medidor de Plaga alcanza el máximo, podemos vernos absolutamente asediados ante las interminables hordas del Caos.

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La Plaga como un némesis extra

La derrota tiene una repercusión durísima, más que en muchos otros juegos. Más, incluso, que XCOM 2, que ya es un juego duro de por sí. Porque en Daemonhunters no solo perdemos soldados, también sistemas enteros cuando, después de nuestra derrota, la plaga se va propagando por el sistema.

Y así por toda la galaxia, hasta que perdamos toda oportunidad de remontada debido al desgaste. Honestamente, nosotros hemos perdido nuestra primera partida después de 25h de juego. No nos escondemos.

Dejando de lado el campo de batalla, Chaos Gate es una carrera contra el tiempo. El mapa estelar se llena de decisiones difíciles cuando se detectan varios sistemas con la Plaga, y por supuesto, no podemos salvarlos a todos. Esto supone tomar decisiones difíciles sobre qué llamada de socorro atenderemos primero, sabiendo que los sistemas que dejemos de lado quedarán infectados. Y creednos, pueden pasar cosas muy malas a medida que la Plaga nos come terreno.

Es esencial, por tanto, prestar mucha atención a las diferentes investigaciones que nos dan ventajas, así como cuidar el estado de nuestra nave, el Mandato Siniestro, mejorando sus escudos y artillería, pues más adelante las olas de Disformidad y los Cultistas del Caos no solo dañarán a nuestros Caballeros, también harán lo mismo con nuestra nave.

Todos estos elementos están perfectamente integrados para generar una tensión constante, a veces extrema, que es capaz de desesperar al jugador cuando después de muchas horas se ve obligado a reiniciar la partida por no haber prestado suficiente atención a la estrategia a largo plazo. Es relativamente fácil darse cuenta de que no tenemos margen de maniobra cuando ya han pasado muchas horas.

De este modo, Chaos Gate se convierte en un metajuego de desgaste al que el jugador debe prestar muchísima atención a los detalles, a cómo se desarrolla la partida fuera del campo de batalla, al uso que damos a los recursos para investigar ciertas tecnologías, y al rol específico que queremos que adopten nuestros Caballeros para tener escuadras competentes.

Si os gustan los retos, lo pasaréis en grande con Daemonhunters. Sino, el nivel fácil ofrece un reto mucho más asumible, al menos para vuestra primera partida.

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La brillante recreación del universo Warhammer 40000

Daemonhunters brilla como juego táctico, pero también lo hace literalmente al recrear el universo del 41 milenio de una forma tan detallada y visceral. Por un lado, nuestros Caballeros Grises se representan en pantalla con toda fidelidad -podemos modificar algunos aspectos estéticos, de hecho-, con una gran cantidad de detalles y un aspecto imponente en batalla.

Por otro lado, las hordas de Nurgle están perfectamente recreadas, desde los acólitos con su risita paródica, sacerdotes de la peste hasta los grandes demonios que ocupan gran parte de la pantalla y que resultan abrumadores por su presencia, entre otro tipo de engendros.

Por otra parte, nos ha encantado el diseño de los escenarios. Todos ellos tienen multitud de opciones para desarrollar nuestra estrategia, con una construcción de coberturas muy inteligente y algunos elementos que podemos usar a nuestro favor -derribar una columna de piedra sobre un grupo de enemigos es un espectáculo digno de ver-.

También queremos poner el foco en la destructibilidad de estos, pues tanto los muros, puertas o coberturas pueden ser destruidos por diferentes medios, dejándonos vendidos en algunos casos, o ayudándonos a abrir un camino alternativo para flanquear al enemigo y arrasar con todo.

Y si el apartado artístico del juego está fuera de toda duda, con unidades bien representadas y una variedad de escenarios considerable -desde templos de piedra hasta otros más orgánicos- no podemos decir menos del apartado gráfico.

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En nuestro caso hemos accedido al juego gracias a una clave para Xbox Series X, y nos ha sorprendido para bien lo sólido que se ve. Los efectos de explosiones y habilidades resultan muy convincentes, así como el aspecto general del texturizado y el uso de la iluminación. Solo algunas texturas concretas dan el cante, pero en líneas generales y para tratarse de un juego de estrategia táctica el título luce francamente bien.

Por otra parte está el lado técnico, y aquí sí encontramos alguna irregularidad. Aunque no podemos asegurarlo, da la sensación de que el juego se ejecuta a 4K, tal vez reescalados desde una resolución menor, pero la imagen resulta limpia y nítida en todo momento.

Y luego están los frames por segundo, cuya oscilación varía entre los 45 y los 60 dependiendo de la carga gráfica del momento y con la opción de v-sync activada. Desactivando esta opción el juego puede alcanzar hasta 120fps según la escena, aunque imaginamos que esto tendrá un impacto negativo en la carga gráfica; nosotros no hemos podido comprobar esto último.

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Análisis de Warhammer Chaos Gate: conclusiones

Aunque esta review no ha pretendido ahondar en todos y cada uno de los aspectos del juego, creemos que ofrece una vista certera de la calidad y el contenido de Chaos Gate. A nosotros nos ha encantado.

Se inspira descaradamente en XCOM 2 -aunque W40K, como juego de mesa, es muy anterior a este; daría para debate- utilizando las bases construidas por Firaxis con muchísimo acierto y aportando su estilo bestial, sucio y sangriento sin depender de las reglas del juego de mesa. Eso sin olvidar el medidor de Plaga, así como las olas de Disformidad que desatan todo tipo de eventos que pretenden reventarnos la partida una vez este se complete.

Chaos Gate es un auténtico reto incluso para aquellos que somos aficionados a la estrategia táctica. El juego no hace prisioneros y no admite concesiones de ningún tipo, con un combate táctico que abusa de las hordas y los elementos fortuitos para desmoralizar al jugador. Y por otra parte, no prestar atención al mantenimiento y las mejoras de nuestra nave supone una derrota calculada pasadas un par de decenas de horas.

Entonces, ¿deberías comprar Chaos Gate – Daemonhunters? Pues depende. Si eres fan de la licencia, Chaos Gate pone delante de ti una de las mejores representaciones gráficas del 41º milenio, con toda clase de referencias a todo su lore. Esto ya es un reclamo satisfactorio.

Sin embargo, si no eres muy ducho en este subgénero, la dificultad del juego puede llegar a desesperar. Pero si eres un valiente, un auténtico Caballero Gris al servicio del Dios Emperador que no teme a las aberraciones del Caos, Daemonhunters es un grandísimo juego de estrategia táctica por turnos que tiene muchísimo que ofrecer.

Un acierto seguro, y una joya tanto dentro de la licencia Warhammer como en este maravilloso subgénero como son los juegos de estrategia táctica por turnos.


Valoración

La guerra del 41º milenio se libra turno a turno en un excelente juego de estrategia táctica, muy similar a XCOM 2, que sabe conservar su identidad propia tanto por el universo que representa como por ciertos añadidos jugables que lo hacen único. Su dificultad, no obstante, puede ser un obstáculo para más de uno.

Puntuación: 4 de 5.

Enlaces de interés

Daniel Archer
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