Análisis Assassin’s Creed Black Flag: ¿Vale la pena este botín?
Assassin’s Creed Black Flag Resynced corrobora que la aventura de Edward Kenway sigue siendo un magnífico videojuego de piratas y que necesitamos más Assassin’s Creed como este

Assassin’s Creed Black Flag Resynced
Género: Aventuras
Desarrollador: Ubisoft
Formato físico: Sí
Idiomas: Textos y voces en español
Versión analizada: PS5
Plataformas: PS5, Xbox Series, PC
PEGI: 18 años
La palabra «remake» está detrás de tantísimas producciones en el panorama actual de los videojuegos que, en buena medida, se ha desvirtuado. La principal causa es la insólita cantidad de reediciones de videojuegos de otras épocas, lanzados no solo en cantidad, sino con una cuestionable calidad. Siendo sinceros, algunos de estos remakes cuesta trabajo encontrarles la justificación. Con semejante batiburrillo de remakes sacacuartos y remakes bien hechos con razón de ser, el consumidor lo tiene complicado para distinguir unos de otros. Tal vez por esta razón, Ubisoft ha sido muy astuta al no usar la palabra «remake» delante de Black Flag, Y en su lugar ha apostado por una alternativa más elegante: Resynced.
La verdad es que nadie estaba pidiendo a gritos que se rehiciera Black Flag. De todos los Assassin’s Creed del catálogo, este es probablemente el que mejor había envejecido. Y, sin embargo, aquí estamos. Han pasado trece años y la aventura caribeña de Edward Kenway sigue en plena forma. Tanto, que nos recuerda por qué Assassin’s Creed debe plantearse volver a sus orígenes.

La suerte del pirata
Para aquellos que no jugasteis el original, Assassin’s Creed Black Flag Resynced sigue la historia de Edward Kenway, un pirata galés con más ambición que sentido común. Este bucanero tiene la suerte —no sé si buena o mala— de cruzarse con un Asesino, lo que provoca que acabe envuelto en una trama de piratas, templarios y sicarios cuyo atractivo es único dentro de la franquicia.
Assassin’s Creed IV fue el primer juego de la saga en ser intergeneracional, pues recordemos que salió a la venta tanto para PS3 y Xbox 360 como para la nueva generación de ese entonces: PlayStation 4 y Xbox One. Fue el último juego de la saga en mantener la jugabilidad clásica antes de convertirse en un pseudo RPG witcherizado. Y, además, fue el primer juego donde el protagonista no era un Asesino del credo, sino un tipo con suerte.

Soltando lastre
Los elementos que hicieron grande a esta entrega se conservan intactos en Assassin’s Creed Black Flag Resynced. De hecho, diría que hoy más que nunca consiguen brillar. Nos trae de vuelta no solo una de las entregas más queridas de la franquicia, sino un juego cuya jugabilidad troncal parecía quedarse en el olvido.Assassin’s Creed Black Flag Resynced es, por tanto, un Assassin’s Creed revigorizado de tomo y lomo. Es un videojuego único de piratas que sabe captar el ambiente y la estética de los siete mares, añadiendo ese colorcito propio de Templarios VS Asesinos que la saga había dejado de lado.
Y aquí hay un punto importante que debo señalar. Ubisoft ha decidido eliminar de un plumazo todo el andamiaje narrativo del presente. Ya sabéis, la parte de la historia en la que uno se sale de la aventura para meterse en el Animus. Algunos lo considerarán un sacrilegio. Por mi parte, aplaudo esa decisión.
Aun con la parte del presente eliminada del guion, la historia de Edward gana ritmo y, sobre todo, deja de ser el peón que solo está ahí para llevarnos en barco al Observatorio. Ahora Kenway parece dueño de su propia aventura, con un elenco de secundarios que sigue siendo de lo mejor que ha parido la franquicia.

Una IA muy bucanera
Al margen de lo narrativo,Assassin’s Creed Black Flag Resyncedha ganado muchísimo en esta puesta a punto. Entre las mejoras sustanciales figura un botón de agacharse en condiciones, que dice adiós al agachado dinámico entre matorrales. Con ello se premia, en pequeña medida, el sigilo.
Eso sí, la inteligencia artificial de los enemigos está lejos de ser mínimamente inteligente. Este es, de hecho, el mayor lastre del juego: enfrentarse a unos enemigos cuyos cinco sentidos parecen tener totalmente atrofiados. He asesinado a guardias a dos metros de sus compañeros y estos ni se han inmutado. La resaca del ron, supongo.
Otra queja que tengo está en el parkour, que resulta impreciso, exagerado y fuera de lugar para un pirata que acaba de robarle el traje a un Asesino. Assassin’s Creed Black Flag Resynced es, en el fondo, el mismo juego que el de 2013, con un parkour rígido y poco natural. Esto no quita que Ubisoft haya incluido muchas mejoras en las animaciones del protagonista, pero el armazón de fondo no varía.

Combates renovados
El combate directo, por su parte, suma mucha fluidez con un sistema de parries rehecho y una jugabilidad fina que resuelve todos los enfrentamientos en un santiamén. Esto significa que los enemigos no tienen barra de vida por nivel, como es habitual en la cuadratura del RPG de los juegos anteriores. Así, Assassin’s Creed Black Flag Resynced es más ágil, dinámico y, por extensión, incluso más divertido que AC IV.
En Assassin’s Creed Black Flag Resynced, Kenway debe ejecutar un parry perfecto bastante generoso en la ventana de acción, todo sea dicho, para abrir en canal al rival y liquidarlo. Los ataques encadenados siguen presentes, pero el sistema exige un mínimo de atención. Sigue sin ser difícil, y de hecho la facilidad general del combate es uno de los reproches que se le pueden poner al conjunto. Pero al menos ya no da la sensación de que los soldados británicos hayan firmado un pacto de no agresión mientras uno los va pasando por la espada.
La lista de cachivaches también ha aumentado, con la cuerda como arma central y nuevos combos. También debutan nuevas armas para nuestro barco, así como tres nuevos oficiales navales.

Con diez cañones por banda
El sistema de navegación de AC IV sigue siendo el listón que nadie ha superado. No es casualidad que Ubisoft construyera Skull and Bones sobre esos cimientos, ni que buena parte del equipo de aquel juego como servicio haya vuelto para firmar este Resynced. Cuando algo funciona, funciona. Y en Assassin’s Creed Black Flag Resynced sigue funcionando de maravilla.
Virar contra el viento, colocarse en posición de andanada, saltar al abordaje mientras uno hace su mejor imitación de Jack Sparrow. El placer es idéntico al de 2013, solo que ahora con un apartado gráfico de auténtico lujo.
Navegar el Jackdaw es, sin duda, la mejor experiencia del juego. No solo por el inmenso placer de descubrimiento, que en Black Flag siempre ha sido una cosa bárbara, sino por lo divertidísimo que resulta mejorar nuestro navío. Sin olvidarnos de tareas en paralelo como reclutar oficiales y enfrentarse a la armada británica y española en los mejores combates navales de los videojuegos.

Contenido nuevo
Lo he comentado unos párrafos atrás: la trama del presente se ha eliminado. Más bien, se ha sustituido por el Animus Hub. Es una interfaz que nos permite, si queremos, construir algunos segmentos jugables y mostrar parte del lore de la trama.
Por otra parte, los aficionados a Barbanegra tendrán una misión postgame llamada A World Without Gold que amplía su legado, y Stede Bonnet —el pirata caballero por antonomasia— también recibe metraje extra. Además, Kenway se hace con una nueva base fuera de Nassau, mejorable a base de tabernas, tiendas y burdeles, con villa propia, mayordomo incluido y una serie de llaves coleccionables que desbloquean uno de los mejores tramos secundarios del juego.

Funciones inéditas
Además de lo expuesto, existen otras pequeñas revoluciones cotidianas. La lista de mejoras de calidad de vida es larga: salto temporal para cambiar la hora del día, atraque sin pantallas de carga, asesinatos de objetivo mejor diseñados y espaciados, mascotas de barco —gato o mono, según preferencia felina o simiesca—, clima dinámico durante la navegación, y —bendito sea— muchísimos menos estados de fallo. Aquello de «desincronización» por perder de vista al informante durante tres segundos ha pasado a la historia. Las misiones de seguimiento, en gran parte, se han reescrito con otras alternativas.
Regresa además Milo van der Graaff, esta vez en carne y hueso en lugar de por carta, ofreciendo encargos navales y contratos de asesinato desde el principio.

Un apartado gráfico de matrícula
Las imágenes que acompañan a este análisis deberían bastar para justificar los siguientes párrafos. No esperábamos menos, porque Shadows ya tenía un apartado gráfico que quita el hipo e incluso los recientes AC deslumbraban con un mapeado bellísimo.
Assassin’s Creed Black Flag Resynced despliega un caribe fotorrealista, con una construcción de materiales, tejidos, y vegetación que tensa al máximo la cuerda del hardware. En PS5 base, el modo fidelidad se ejecuta a 4K reescalados y el famoso raytracing ampliado, generando estampas que hacen que taladremos el botón de capturar pantallas.
El clima dinámico, los atardeceres en alta mar, las tormentas…, hay un larguísimo etcétera de piropos que podría dedicarle. A pesar de los 30 fps de este modo de juego, Resynced es un órdago visual. Además, no sufre de caídas de frames ni en este ni en el modo rendimiento que, por cierto, también tiene activado raytracing, aunque sin ciertos efectos de reflejos.
Luego están los personajes, tanto principales como secundarios, que elevan el listón con una actuación soberbia y un uso de animaciones faciales muy bien logrado. Y por supuesto, destaca el propio océano, con una física del agua realista y unos efectos a la altura del programa.

Conclusiones
Tanto si te puede la nostalgia como si no, Assassin’s Creed Black Flag Resynced es un videojuego muy recomendable. Es largo, divertido, con un ambiente único y un apartado técnico de aúpa. Ubisoft podría haberse conformado con retocar alguna cosilla aquí y allá. En cambio, lo que tenemos delante es, sin llegar a ser una reinvención, una puesta a punto del Black Flag original tan fabulosa que bien merece que brindemos con ron.
Valoración
8.2

