[Análisis] Terrifier: The ARTcade Game, la saga Terrifier se pasa al beat’em up
Tiempo de recreativas en el primer videojuego que recibe Terrifier

Terrifier the ARTcade Game
Desarrollador: REL3VO
Género: Beat’em up
Plataformas: PS5, Nintendo Switch, Steam, Xbox
Idioma: Textos en español
Duración (una partida modo historia): 2 horas
Formato físico: Ediciones coleccionista y estándar
La saga Terrifier se ha convertido en un rápido icono de la cultura popular y un símbolo del cine de terror, como os comentamos en nuestra retrospectiva cinematográfica. Así que os traigo el análisis de Terrifier: The ARTcade Game para PS5. El videojuego de Terrifier, desarrollado por el estudio español REL3VO, promete buena cantidad de gore y golpes. Así que es momento de comprobarlo.
¡Dentro Art!


Metalenguaje en el mundo de Terrifier
La premisa en Terrifier: The ARTcade Game es lo de menos. Si bien en las películas hemos tenido una evolución narrativa, no es necesario que su adaptación a otro formato tenga un hilo argumental.
Su trasfondo de metalenguaje me recuerda a Scream 3. En esta película, quieren rodar un remake de los eventos originales de Woodsboro. Personajes ficticios y sus actores se dan la mano en un ejercicio metalingüístico que no gustó mucho a la crítica, pero cuya premisa es original.
Así pues, la historia casa bien con los escenarios. Van a rodar una película de terror basada en Terrifier, así que Art y sus amigos van a intervenir para demostrarles una regla básica del slasher que nos enseñó Sidney Prescott en Scream 4: «no j*das al original».

La narrativa y el diseño artístico de Terrifier: The ARTcade Game transmite la sensación de desplazarnos por los platós de rodaje de una producción de Hollywood. Todo es demasiado artificial y pomposo. Más que lugares reales recorremos escenarios de cartón. Tal es el objetivo de introducirnos en el rodaje de la película que tendremos homenajes a películas clásicas de terror, como Viernes 13 o Psicosis —de hecho, este nivel es en blanco y negro—.

Terrifier: The ARTcade Game no se olvida de los personajes que le han dado vida a la saga. Art the Clown, Vicky Heyes y la Niña Pálida (Emily Crane) por la parte de los villanos. No falta la heroína, Sienna Shaw. Eché en falta a Jonathan Shaw y no me importó demasiado Burke, el enfermero que interpreta el luchador de la WWE Chris Jericho. Además, ¿por qué Burke forma parte de los villanos/personajes jugables?

Beat’ em up sencillo, pero entretenido
Lo cierto es que es de agradecer propuestas como Terrifier: The ARTcade Game. Concretamente en tiempos donde las propiedades intelectuales se convierten en DLC de multijugadores cooperativos en línea o directamente en experiencias basadas en esta mecánica. Os estoy mirando a vosotros, Viernes 13, Evil Dead: The Game, Dead by Daylight o The Texas Chain Saw Massacre.
Terrifier: The ARTcade Game rezuma vieja escuela por todos los lados. Un videojuego de recreativa adaptado a los tiempos modernos.
Disponemos de cuatro personajes (Art, Vicky, la Niña Pálida y Burke). Cada modo podemos disfrutarlo en solitario o en compañía. El modo historia dura aproximadamente dos horas. La duración es engañosa, ya que cada escenario tiene un par de bifurcaciones. Esto modifica el mapa, los coleccionables y la dificultad. Os animo a darle una segunda vuelta para desbloquear arte conceptual, música o encontrar referencias a la saga Terrifier o al cine de terror.

Payasadas en cooperativo
Sus distintos modos de juego le añaden rejugabilidad y horas de risas. Cualquiera de ellos admite hasta cuatro jugadores. Si queréis fastidiar a vuestros compañeros, podéis habilitar el fuego amigo. Y si buscáis un desafío mayor, tenéis el modo hardcore, donde la muerte es permanente y los enemigos, más fuertes.
Ahora bien, creo que la jugabilidad de los personajes es limitada. Cada uno tiene sus propios ataques, velocidad de movimiento y fatatilies. En este sentido está bien que se diferencien entre ellos y que cada uno tenga una personalidad. Mención especial al personaje de Burke, a quien le han hecho varios guiños a su faceta como superestrella de la WWE.
Los ataques son básicos y no hay combos de golpes, resultando en combates cuerpo a cuerpo monótonos. Los fatalities pueden quedarse algo cortos, aunque al menos el gore que salpica la pantalla son bastante aceptables y dan la dosis de hemoglobina necesaria para sentir que estamos en una película de Terrifier.

Los ataques a distancia le añaden un poco de dinamismo, además de ver otros sprites sangrientos. Dinamita, bolsas de basura o porras son algunos de los objetos que puedes lanzar. También podemos robarles la pistola a los policías y disparar, si tuvieran munición, o usarlas como arma arrojadiza.
Cada escenario termina con un jefe final. Tienen un ataque especial y uno para repelerte. Además, suelen aparecer otros enemigos a la vez. Combates sencillos y sin mucha dificultad, pero entretenidos.

Relación duración-precio
El contrapunto puede ser su precio (18 euros en digital y 40 en físico) y duración. Bien es cierto que es ideal para jugar con amigos o echar varias partidas y conseguir todos los desbloqueables. Es la excusa perfecta para reírte con tus compañeros de juegos o incluso ir a tu aire mientras silencias la música y escuchas A Work of Art, de Ice Nine Kills.
Pero si solo vais a por la historia quizás os sepa a poco. Es importante que sepáis lo que vais a comprar: es un arcade de la vieja escuela con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. La duración nunca es el punto fuerte de este tipo de juegos y conviene no llevarse a engaño. En cambio, podéis amortizarlo con diferentes pasadas, trastear las rutas alternativas, el modo Oleadas, un Time Attack, otro modo Boss Rush y el cooperativo. Lo cual, francamente, no está nada pero nada mal.

Sangre y música cañera
Si bien la sensación de cartón funciona para hacernos creer que estamos en un plató de cine, la verdad es que su estilo artístico no busca nada diferente. Escenarios planos sin nada especial que sirven como fanservice y nada más.
No es malo, ya que la intención del videojuego es clara: convencer a los seguidores de Terrifier. Mucha sangre, muchas referencias e incluso una sección original en blanco y negro. Beat’ em up y gore más acabado de serie B. ¿Qué más podemos pedir en una adaptación de Terrifier?

Lo que más destaca de su estilo visual es la violencia explícita y sin complejos. Una marea de casquería que empaña la pantalla con vísceras, ojos y sangre. Resulta satisfactorio cercenarles las extremidades o volarles la tapa de los sesos.
Parece demasiado psicópata y depravado lo que estoy diciendo, pero es la gracia de esta saga. Si no tuviera tanta violencia indiscriminada y sin sentido, perdería su identidad. Y, aun así, creo que le habría venido bien un poco mayor de variedad en los desmembramientos.
El apartado sonoro es puro beat’em up. Los sintetizadores acompañan muy bien la acción y tienen ese toque de serie B que caracteriza a muchos slashers, entre otros la primera película de Terrifier.

Fidelidad a las películas: Un fanservice que saca más de una sonrisa
En este tipo de videojuegos no basta con valorar su calidad. Sobre todo, en uno cuya intención es agradar a los seguidores de la saga y que se sientan identificados con ella. Ni tampoco sirve con decir «es un homenaje para los fans» sin dar motivos. Hay que fijarse en los detalles que reflejan la esencia de la obra original.
Creo que Terrifier: The ARTcade Game ha hecho un buen trabajo lleno de cariño. Hay muchísimos homenajes y guiños, tanto en los personajes como en los escenarios.

Empiezo por los primeros. Si completamos un escenario con Vicky, agarra un fragmento de vidrio y mira su reflejo, algo que enseguida relacionamos con Terrifier 3. Pero sin la maravillosa escena explícita en el ático y que me parece de los mejores momentos de la saga. Que Art entre en escena o huya de los enemigos montado en triciclo nos hace retroceder a Terrifier en la escena del callejón.
Hay menciones claras a dos maestros de los efectos prácticos. Uno es el gran Tom Savini, que es el jefe final del escenario en blanco y negro. El otro es Damien Leone, que está en el último escenario. También está Sienna Shaw, que resurge de entre los muertos como lo hizo en Terrifier 2.
Quiero ponerme un poco quisquilloso, pero sin acritud. Podemos jugar como Art the Clown disfrazado de Papá Noel en Terrifier 3. Pero el personaje utiliza las gafas de girasoles de Terrifier 2, que son del primer encuentro entre él y Sienna, en la tienda de disfraces. No usa las de los árboles de Navidad, que son las originales de la tercera entrega. Espero que este apunte no me haga terminar como Dawn en Terrifier.

Los escenarios son homenajes continuos a la identidad de la saga. Lugares icónicos como el Clown Cafe (foto de arriba) o el parque temático donde ocurre el enfrentamiento final entre Art y Sienna en Terrifier 2. O la pintada en la pared del último escenario «Vicky + Art» y que Vicky realiza en el interior de la habitación del hospital psiquiátrico donde está interna. Sin abandonar esta escena, el ataque especial de Vicky es una referencia. Vicky Heyes arroja una cabeza de Art, lo que nos lleva al momento en que da a luz a la cabeza de Art the Clown.
También tenemos homenajes a películas clásicas, como he mencionado arriba. El nivel en blanco y negro es como pasear entre películas de ciencia ficción de principios y mediados del siglo XX. O el recorrido por el plató de rodaje de Psicosis—incluida la mítica escena de la bañera— con un cartel que indica «Fates Motel». Incluso en el escenario final encontramos un globo rojo y un chubasquero, un guiño a It (Eso), de Stephen King.

Conclusión
Terrifier: The ARTcade Game es un divertido beat’em up sin muchas pretensiones, pero con mucho cariño por la identidad de Terrifier. Sangre, gore y música cañera mientras repartimos golpizas y nos relajamos. Si os gusta la saga, os recomiendo encarecidamente que le deis una oportunidad.
Y hasta aquí he llegado, Videojuerguistas. Como Art, voy a recoger el saco de basura y me voy a otro lugar, pero volveré al condado de Miles. ¿Vais a darle una oportunidad al juego? Si ya lo habéis jugado, ¿qué os ha parecido?
¡Felices puñaladas!

Nota
6