Curiosidades de la saga Terrifier y Art the clown, nuevo icono de terror
Análisis a fondo de las películas de Terrifier y su impacto en el slasher

Es el momento. Entre calabazas y disfraces de pyschokillers y monstruosidades varias. Qué maravillosa época para nuestro especial: Terrifier, el nuevo icono slasher del cine de terror: crítica de la saga. Realmente, cualquier mes del año es bueno. No querría enfadar a la Niña Pálida.
Aprovechamos el cercano lanzamiento que el equipo de Relevo tiene preparado con Terrifier The ARTcade Game para recordar al bueno de Art. Sobre todo, si estáis tan enfermos por Terrifier como yo y estáis pensando en haceros con su espectacular edición coleccionista en físico que distribuye Selecta Play.
Voy a repasar la saga protagonizada por Art the Clown. También comentaré su influencia en la cultura popular y analizaré a Art y Sienna como iconos repentinos de la cultura pop. ¿Por qué Terrifier se ha convertido en un icono del cine de terror? ¿A qué se debe su fama? ¿En qué momento pasó de un producto de serie B escondido a tener un presupuesto millonario y cosechar una gran base de seguidores? Acompañadme en este concienzudo repaso de la saga protagonizada por el carismático mimo sobrenatural y su heroína valquiria.
**AVISO: REPORTAJE CARGADO DE SPOILERS.**
¡Dentro pelucas rizadas!
PALABRAS CLAVE: Art the Clown, Terrifier, slasher, cine de terror, gore, payaso, Damien Leone, saga de terror, saga slasher, serie B, película de terror, payaso asesino, Terrifier 2, Terrifier 3, All Hallows’ Eve, Halloween, icono del terror, Sienna

The 9th Circle y All Hallows’ Eve
Antes de ir al presente y a la fiebre por Terrifier, debemos remontarnos a sus principios hace diecisiete años. Como el bueno de Michael Myers, Art the Clown tuvo su origen en la Víspera de Todos los Santos.
En el año 2008 se estrenó el cortometraje The 9th Circle—y que en Terrifier 3 tiene un guiño en forma del libro que lee una mujer en el autobús—. Este primer Art the Clown aparece como un personaje secundario que cumple con un claro objetivo: el secuestro de una mujer en una estación de metro para sacrificarla en un ritual. Este segmento ya muestra la mente perturbada de Damien Leone… y también su habilidad en los efectos prácticos. Una pesadilla retorcida cargada de simbología satánica —desde la perspectiva de la cultura popular y la Biblia— donde no hay filtros. Violencia explícita, tortura y sangre buscan herir sin arrepentimiento la sensibilidad del espectador. Aunque lo más despiadado sucede cuando una criatura demoníaca del culto le practica una cesárea a una de las chicas secuestradas y le extrae un bebé humanoide. Luego se presupone una violación a la mujer del metro antes de que el cortometraje llegue al final.
Este primer Art era un personaje más en esta cinta. De hecho, ejercía como recadero, no como entidad independiente capaz de aterrorizar él solo.
En 2013 se estrenó la antología All Hallows’ Eve (que a España llegó como La víspera de Halloween y luego como Terrifier: el origen). En esta recopilación, Art tiene un poco más de relevancia.

Esta película ocurre durante la noche de Halloween. Trata sobre una cinta de vídeo que llega misteriosamente al saco de caramelos de dos hermanos que llegan de pedir «truco o trato». Aquí Damien Leone recicla los cortometrajes The 9th Circle y Terrifier, el primero y tercer segmentos, respectivamente. En el segundo, titulado Something in the Dark, Art tiene otro papel. Estamos viendo una especie de home invasion con un extraterrestre como villano. La protagonista es una mujer cuyo marido es pintor. Pues bien, la sorpresa llega en el último momento. Antes de que el corto acabe y el alienígena cumpla con su cometido, la mujer intenta agarrarse a la lona de un cuadro. Cuando cae, descubrimos que el retratado es el propio Art the Clown. ¿Un pintor obsesionado con el payaso-mimo sádico? Me recuerda al padre de ciertos supervivientes a Art que salen en Terrifier 2 y Terrifier 3. Pero de eso hablaré más adelante.
All Hallows’ Eve muestra el tono que tendrá el villano y las películas que protagonice. Da igual si eres mujer, hombre, adulto o adolescente. O incluso niño. Todos van a sufrir por igual. Esto me lleva a hablar del final de esta película. Terrifier 3 recibió críticas por su opening. Sin embargo, esta muestra mucha más sensibilidad que el final de All Hallows’ Eve. Y es que Art no tiene piedad. Cuando la niñera va a ver a los niños, los encuentra decapitados y desmembrados en sus camas. Pero ¿cómo van a criticar algo cuando apenas tuvo recorrido comercial?
El primer largometraje protagonizado por Art fue una muestra de lo que podía hacer el director si se centraba en Art y empleaba la estructura clásica de un slasher.

Terrifier: el origen de la leyenda. David Howard Thornton entra en escena
Damien Leone no se aparta de los elementos que definieron la antología. Grabada con cámaras réflex digitales y uso de grano, Terrifier transmitía un acabado sucio y amateur intencionado. Tampoco había más de lo que tirar tratándose de una película de serie b de muy bajo presupuesto. Hablando de números, la película se hizo con aproximadamente 35 000 dólares de presupuesto y recaudó 421 798 dólares en taquilla. Una barbaridad que, sin embargo, pasó desapercibida en España. Sorpresa para nadie.
Terrifier era la primera película que tenía a Art como personaje principal. No nos engañemos, el carisma de este villano lo sitúa como protagonista indiscutible. De hecho, las buenas críticas que recibió hizo que Damien Leone se planteara dedicarle una película. A diferencia de All Hallows’ Eve, aquí no contamos con Mike Giannelli como el actor tras Art. En su lugar apareció un perturbado David Howard Thornton que se hizo con el papel en su audición tras fingir que le echaba sal a una taza de sangre imaginaria porque le resultaba insípida.
El rediseño del villano, unido a la interpretación de Thornton, fueron una combinación exitosa que pocos esperaban. Con Mike Giannelli teníamos a un Art terrorífico que buscaba ser perturbador. Digamos que pensaban crear su propio Pennywise. Tenía toques sarcásticos, pero su apariencia más imponente y su interpretación comedida y oscura le conferían al personaje un aura inquietante.
Sin embargo, David Howard Thornton entendió que el personaje necesitaba otra personalidad. El actor, aunque alto, es mucho más esbelto que su predecesor. Así que había que hacer algo distinto para diferenciarse del Art de Giannelli. En el casting mencionado, Thornton tenía claro cómo iba a ser su Art. Un personaje que se divierte torturando a las personas. Alguien capaz de cambiar de registro facial con rapidez para jugar con sus víctimas. Un Freddy Krueger mudo que destaca por su sadismo y que se apoya únicamente en sus muecas.

Terrifier es un slasher que bebe de la estética grindhouse más macarra y libre de complejos. Ofrece una evolución en su esquema narrativo con respecto a All Hallows’ Eve y se centra más en las características esenciales de los slashers. Y es que aquí vemos que introducen tres personajes femeninos para la confrontación con el villano siguiendo los arquetipos clásicos.

Una de estas chicas encarna el arquetipo más liberal visto en los ochenta y es quien azuza a Art burlándose de él. Por supuesto, aquí tenemos escenas de persecución y de suspense. Sin olvidarnos del gore, que es la seña de identidad de esta saga y que ya desde el primer largometraje cautiva a los amantes de la violencia explícita. El increíble trabajo de Damien Leone y su equipo en el maquillaje y los efectos prácticos es una muestra perfecta de creatividad y pasión. Capaces de hacer maravillas con un presupuesto tan limitado.

Terrifier es una película enfermiza que quiere hacerte reír. Veamos, no podemos espantarnos por ver algo ficticio e increíble. Lo comento muchas veces: el slasher es un subgénero surrealista sin apartarse de la realidad. Todo es absurdo y lo compramos. Pues con Terrifier sucede lo mismo. Las muertes no buscan ser en exceso originales, sino estar bien recreadas. Quieren que disfrutemos del regocijo del carismático Art y del sufrimiento de sus víctimas. Terrifier está lleno de excesos y por eso es tan buena, a pesar de que haya personas que quieran polarizar una p*** película de terror.
Recuerdo la polémica de la escena de la sierra oxidada y Dawn (Catherine Corcoran). Muchos pusieron el grito en el cielo y tildaron al director de machista —de ahí su recreación invertida en Terrifier 3 a modo de compensación—. Y a la vez olvidan que en la antología se cebó con dos niños pequeños.
Con Terrifier el director tuvo que aludir a su madre porque fue ella quien le hizo amar el terror. ¿Qué decir? Este tipo de películas sirven para nuestro disfrute morboso, no para alimentar pensamientos tóxicos y anacrónicos. Quieren hacernos pasar un buen rato. Nos reiremos, nos cubriremos la cara, frunciremos el ceño y terminaremos aplaudiendo porque hemos visto una buena película. Todo lo demás son ganas de buscar algo donde nunca ha habido nada.
Más allá de esto, Terrifier rompe algunas reglas del slasher. Para empezar, con la supuesta chica final. Tara Heyes (Jenna Kanell) parece destinada a derrotar al villano. En su cambio catártico asume el papel de heroína, es quien acabará con el mal y se alzará victoriosa entre tanta masacre. Pero Damien Leone nos dio un sorpresivo e inesperado primer giro. Art, arrodillado frente a Tara, tiene un as bajo la manga. Se había guardado una pistola y la usa para matar a Tara de varios disparos, uno de ellos en la cabeza.

En este acto encontramos un detalle significativo que define la esencia del slasher. Art usa un arma de fuego para acabar con alguien, pero lo hace con gesto contrariado. No está cómodo con el uso de pistolas, menos para asesinar a alguien. Y es que en el slasher existe un tácito acuerdo sobre el uso de armas de fuego. Es una deshonra utilizarlas porque es algo impersonal, sencillo, vulgar.
Este acuerdo de honor entre asesinos ficticios se rompió con la llegada de Scream, que por el camino rompió unas cuantas reglas del subgénero.
Tenemos un par de preceptos que quebrantó Terrifier, pero aún nos quedan dos más. Siguiendo en la línea de Tara Heyes, aquí aparece un nuevo personaje. Es su hermana, Victoria Heyes (Samantha Scaffidi). Ahora sí parece que ella será la heroína de la historia porque muestra mayor resiliencia y consigue herir varias veces al payaso. Pero tampoco es así.
Como si fuera Michael Myers, Art conduce una grúa. Embiste a Vicky y la deja inconsciente. Entonces, ¿quién vence a Art? Él mismo. Cuando llega la policía, se suicida con un disparo en la cabeza. ¿Qué sucede con Vicky? Lo que vimos en el inicio de la película. Ha quedado desfigurada y traumatizada. Art se ha alimentado de su cara… y de su alma. Pero esto lo veremos en la siguiente película. El evidente giro final es que Art resucita en la sala de autopsias y nos muestra, por si se nos había escapado algún detalle, que es una criatura sobrenatural.

Terrifier 2: el encumbramiento de Art the Clown y Sienna
Terrifier 2 llegó a los cines en 2022. Originalmente para 2020, tuvieron que pausar el rodaje debido a la pandemia de COVID-19. Pero le vino bien a la película, al menos a su director para perfilar la escena más brutal de la película y una de las más escabrosas de la saga. Luego os hablaré de esta curiosidad.
Esta película llegó como respuesta a la falta de narrativa que acuciaba Terrifier. En serio, ¿esperaban que estuviera detrás A24 o Ari Aster? El caso es que Damien Leone se tomó más tiempo en escribir un guion consistente. ¿Qué podía hacer cuando había sacrificado a dos presumibles chicas finales?
Convertir a la anterior en villana y establecer a una nueva chica final como heroína.
Si Terrifier era un desfase, esta no se queda atrás. Hablaré de Sienna en un bloque de abajo, así que voy a detenerme en otros personajes. Dos nuevas villanas se unen al grupo de Art: la Niña Pálida y Vicky Heyes. Este macabro trío sirve para añadir más capas a la narrativa, aunque tampoco son muy esclarecedoras. Vamos a hablar brevemente de estos dos personajes.
Intuimos que la Niña Pálida, al igual que Art, fueron seres humanos que una entidad malvada tomó sus cuerpos. Sabemos por un recorte de periódico que se llama Emily Crane y tiene diez años. Desapareció en una feria del condado de Miles durante la noche de Halloween de 2014… ¿por culpa de Art? No está claro.

Hay quien teoriza que es la hija de la Señora de los Gatos de Terrifier porque tiene una muñeca rubia. Incluso creen que es la hija de Art porque en la noticia mencionan que era la hija de una familia de feriantes.
Lo curioso es que la Niña Pálida solo se manifiesta a quienes ella quiere: Art, Sienna y Jonathan. Es ella quien le indica a Art a por quién debe ir. La familia Shaw está dolida emocionalmente al igual que lo estaba Vicky Heyes. En la entrevista que concede en un programa televisivo confiesa que la idea del suicidio es recurrente. La Niña Pálida posee su cuerpo y hace que mate a la presentadora, provocando su internamiento en un hospital psiquiátrico.
Ahora bien, ¿es tan poderosa como para resucitar muertos? ¿La Niña Pálida trae a Art de vuelta a la vida? Sí, en el final de Terrifier 2. Mientras Sienna y Jonathan se abrazan en el suelo, ella aparece solo para llevarse la cabeza del payaso. Luego descubriremos que ha inducido el enamoramiento en Vicky y da a luz la cabeza de Art. ¿Cómo y por qué? Qué más da. Disfruta de la película, jod**. Tendremos que esperar a la cuarta entrega de la saga para ver si ahondan en este personaje, que se perdió Terrifier 3.
Ahora toca Vicky Heyes. Mata a la presentadora en su camerino metiéndole los dedos en los ojos. Se supone que estaba bajo la influencia de la Niña Pálida. Art la destroza física y psicológicamente, pero es la niña quien posee el resquicio de humanidad que queda en Vicky. Expone delante de los espectadores su vulnerabilidad, sus miedos. Es una víctima de Art que desearía estar muerta. Perdió a su hermana a manos del payaso asesino y todo el mundo huye de ella. Es la víctima perfecta para el extraño ejército que quiere armar la Niña Pálida.
Vicky representa el dolor físico y emocional llevados al extremo de lo que debería ser la chica final en un slasher visto desde una perspectiva más realista que la mayoría de películas. Es una especie de Tommy Jarvis desfigurada que se convierte en villana a la fuerza.
Aunque se haya convertido en antagonista, Vicky produce compasión. Considero un acierto innovador la conversión de chica final a villana. Damien Leone nos presenta a este personaje y con el final anticipa la relevancia que tendrá en la tercera parte.

He hablado de las nuevas villanas que se unen a la fiesta del payaso. Es momento de detenernos en la heroína de la saga.
Damien Leone vuelve a cambiar las normas de su propia saga. La evolución narrativa hasta el momento es patente y obedece a las demandas de un público que quiere verse reflejado en el último superviviente. Al igual que ellos, comprende que Art necesita a su némesis. Muchos villanos del slasher temen a alguien: Nancy Thompson, Laurie Strode, Tommy Jarvis, Erin o Sidney Prescott. Pero uno no puede vivir sin el otro. El enfrentamiento maniqueísta del bien y el mal que se retroalimenta para mantener el equilibrio. ¿Y qué mejor que emplear la figura de una valquiria para idealizar a su chica final?
Más allá de la errónea representación de este psicopompo de la mitología nórdica, la verdad es que Sienna resulta imponente. Es el ángel que desterrará al mal de la tierra y lo llevará de vuelta al infierno. Pensándolo bien, la mezcla nórdica-cristiana es una impiedad a la altura de lo que veremos en Terrifier 3.
El trasfondo de la familia Shaw es trágico. Los hermanos Sienna y Jonathan perdieron a su padre y Barbara, a su marido. Intentan lidiar a su forma con la pérdida. Jonathan se obsesiona con el true crime, concretamente con el producto local. Art the Clown es el fetiche del hermano pequeño. Tal es su morbosa admiración que quiere disfrazarse de él en Halloween. Bueno, nada que cualquier persona «alternativa» no hiciera con Dahmer después del documental de Netflix, ¿no? Sienna se encierra en sí misma y se queja de sobreprotección de su madre y le cuesta ponerse en su situación. Y Barbara se enfrenta a los problemas de sus hijos mientras no ha podido sanar el dolor por la pérdida de su marido. Esa mujer se ha ganado el cielo.
Este es otro de los cambios narrativos: mayor dramatismo. Si queremos que los personajes en un slasher nos importen, déjanos verlos en su día a día. Y es que en sus casi dos horas y veinte de duración tiene tiempo de sobra para construir unos buenos personajes.
Luego están los amigos de Sienna, pero pasan desapercibidos. La narrativa se centra en la familia Shaw por la unión, directa o indirecta, que mantiene con Art. Tal es la conexión con los Shaw que actúa como una especie de Freddy Krueger y se manifiesta en los sueños de Sienna para darle caza. La parte onírico-psicológica cobra especial sentido en el último acto de la película.
A lo largo del metraje tenemos pistas de lo que sucede, lo que va a pasar o el papel de Sienna y cómo va a vencer a Art. El carácter sobrenatural no solo afecta a Art, sino a Sienna. Después de que Art la ensarte con su propia espada, ella regresa de una especie de purgatorio como alguien casi inmortal. Vuelve como una guerrera, el ángel salvador de su hermano Jonathan, y ángel exterminador para Art.

No solo de la narrativa vive un slasher moderno. Damien Leone nos vuelve a demostrar que él y su equipo pueden hacer unos efectos prácticos maravillosos con poco presupuesto. Lo primero fue conseguir inversores para grabar una escena de cincuenta mil dólares. Consiguió la financiación a través de una campaña de mecenazgo en Indiegogo que consiguió un total de 250 000 dólares, es decir, un 430% más de la meta. Mereció la pena, porque la película recaudó en taquilla 19 386 948 dólares.
Sería una lástima tener que pausar el rodaje y temer que se disparara el presupuesto por una pandemia mundial, ¿verdad? No pasa nada. Damien Leone se lo tomó con una filosofía especial. A punto de terminar la escena de la muerte de Allie, una de las más controvertidas de la saga, tuvieron que posponer el rodaje. Y fue favorable. Cuando pudieron volver a grabar, Damien Leone rediseñó esta muerte.
¿Y por qué fue tan polémica? Por dónde empezamos… Le hace un corte transversal desde un ojo hasta la mejilla con un bisturí. Luego piensa que con unas tijeras puede ser más creativo y le corta la tapa de los sesos. Vuelve a darles uso para abrirle la piel en la espalda. Deja de ser peluquero un momento para romperle el codo y arrancarle el brazo. Después le hace un favor a Allie para que haga el saludo vulcano y le abre la mano hasta el antebrazo. Pero a Art no se le ha acabado la creatividad y la rocía con lejía y matarratas antes de arrancarle la piel de la mitad de la cara. ¿La ha matado? No, todavía no. Art la despelleja entera y espera a que entre su madre para verla. Con esta espectacular escena Damien Leone corrobora el sadismo que arrastraba Art desde su primera intervención en All Hallows’ Eve.
Vemos que no solo de violencia explícita, gamberra y sin complejos vive Terrifier 2. La narrativa que subyace bajo el gore cimienta una nueva era para la saga y preconfigura la deificación de Art y Sienna en el género de terror.

Terrifier 3: la consolidación de los nuevos iconos del terror
La Navidad y el slasher forman una pareja maravillosa. Sí, la mayoría de películas en esta época son horribles. Por eso me encantan. Todo decorado con pomposidad, felicidad impostada, secretos que se revelan en familia… Y la premisa no se aleja del mensaje que imparte Papá Noel: si eres bueno, tendrás regalos; si eres malo, recibirás un hachazo.
A Art le da igual eso. Te va a abrir la cabeza por la mitad mientras baila con tu cadáver al ritmo de Jingle Bells bajo un abeto.
Terrifier 3 volvió a ser polémica por varios motivos, uno de ellos religiosos. Pero antes hablemos de la película.
Debo decir que Terrifier 3 quizás sea mi película favorita. No solo por el aspecto técnico, donde destacan lentes anamórficas y un grano intencionado, además de unos planos más inteligentes y significativos.
Creo que esta es la entrega más terrorífica desde All Hallows’ Eve. Damien Leone ya advirtió que en esta parte veríamos un Art más oscuro capaz de infundir miedo.

No perdería su identidad sádica, y es cierto, la mantiene. La película no prescinde de su humor negro ni del gore. Pero todo lo que rodea a esta secuela es mucho más oscuro. Art se recrea mucho más en los asesinatos y las escenas están mejor rodadas. Podemos sentir mejor el dolor que les produce porque hay una mejor preparación.
El mejor ejemplo es la muerte de la tía de Sienna. El sufrimiento que produce la secuencia es muy alargado. Sobre todo, cuando le introducen las ratas por el tubo en la garganta. Pero es que además ves la impotencia de Sienna y el regocijo de Art y Vicky, sumado al trauma que tendrá la pobre Gabbie tras presencia el cadáver de su madre. Esto refuerza el malestar y convierte este asesinato en una verdadera tortura. También lo que sucede en el centro comercial se rueda con gran suspense. O la tortura del Papá Noel del bar al que Art le roba el disfraz está grabado con regocijo.
Estas mismas muertes en películas anteriores habrían sido mucho más desagradables y directas. Te habrían dejado con la boca abierta, sí, pero no te habría dado tiempo a disfrutarlas. Pero en Terrifier 3 se toman el tiempo suficiente para que la mayoría de escenas de asesinatos sean crueles, impactantes y las puedas saborear como se merecen.
Como dato curioso, y esto lo he mencionado en Terrifier, aquí Art vuelve a emplear un arma de fuego. Dispara contra los hombres del bar y, otra vez, lo vemos cabreado.

Tanto Art como Vicky tienen un aura más siniestra. Y esto no significa que no tengamos momentos de humor. Sin ir más lejos, mi escena favorita es cuando Vicky da rienda suelta a su sexualidad con un fragmento de un cristal roto después de ver cómo Art mataba a un hombre. Por supuesto, la «redención» de Damien Leone recreándose con el desmembramiento de Cole, el amigo de Jonathan, es brutal. De hecho, aquí Leone se ceba más que cuando lo hizo con Dawn. Una manera retorcida del director de explicar que Art no hace distinción en ningún sentido. Y, dicho sea de paso, para acallar a quienes en su día lo tildaron de machista.
Terrifier 3 ahonda en las consecuencias psicológicas de Sienna y Jonathan tras el enfrentamiento con Art the Clown. Tras pasar un tiempo internada en un hospital psiquiátrico y a tiempo para Navidad, la acogen sus tíos. Mientras tanto, Jonathan vive en una fraternidad y ha pasado página. No quiere saber nada de lo que sucedió y eso provoca choques entre los hermanos cuando Sienna sospecha que Art está en la ciudad para vengarse de ellos.

La calidad narrativa en esta película es más difusa que en la anterior y siembra muchas dudas intencionadas para Terrifier 4. Sinceramente, creo que dejar tantas incógnitas te da una sensación agridulce.
Sí, te crea ciertas expectativas y deseas que llegue ya la película, pero es bastante conservadora en este sentido. La segunda arriesgó más en su trasfondo narrativo, mientras que la tercera sirve como puente; da la sensación de ser una intercuela. Se centra en las consecuencias psicológicas de Sienna y Jonathan, pero no resuelve ninguna duda sobre qué es Art, la influencia de la Niña Pálida —y que no aparece en esta película—, el poder de Vicky y qué sucederá con ella en el futuro o qué relación une al padre de Sienna con Art. También, ¿Jonathan Shaw está muerto? ¿Es una analogía de Judas? ¿Ha conseguido poseerlo Vicky? Vamos, que la espera se hará larga hasta conocer las respuestas a estas preguntas y muchas otras que deja la tercera parte.
Terrifier 3 tiene bastantes cameos y no es sorpresa, ya que en Terrifier 2 contamos con Felissa Rose, Angela Baker en la primera de Campamento sangriento. Pues bien, en esta película hay mayor cantidad. Vamos a verlos.
Vuelve a repetir el exluchador de la WWE Chris Jericho en su papel de Burke, el enfermero del hospital donde Vicky está interna. Lo que pasa que aquí Jericho cae víctima de Art y Vicky. No es el único actor que tiene un cameo. A los más puretas les sonará el nombre de Jason Patric. A los que no, interpretó a Michael Emerson en The Lost Boys.

Y siguiendo con caras conocidas en el terror, no podemos olvidarnos del «padre» de Damien Leone y todos los artistas de efectos especiales en el cine de terror. Y es que el gran Tom Savini aparece en una entrevista tras el incidente ocurrido en el centro comercial. También hay miembros del equipo que tienen su pequeña aparición, como el productor Phil Falcone. Al final de la película es Tom, el conductor del autobús. Y cito algo que dijo y que me pareció gracioso: «no quería estar dentro de tanto gore y sangre. Soy un tipo que prefiere las comedias románticas».

Es el turno de las referencias a películas de terror. La escena de la mecedora, al inicio de la película, es un inquietante guiño a Black Christmas. El asesinato en la ducha tiene una referencia clara a Psicosispor el acecho mientras los jóvenes están en la ducha. Pero considero que el verdadero homenaje en esta escena se dedica a Mil gritos tiene la noche.

Para homenajear escenas míticas del cine de terror tenemos al bueno de Art rompiendo la puerta de una habitación y asomando la cabeza como un día hizo Jack Torrance en El resplandor. Y para finalizar con esta lista de referencias a películas de terror, no podemos olvidar al gran y extravagante slasher navideño. Que Art utilice un disfraz de Papá Noel nos acerca a Noche de paz, Noche de muerte. Pero lo que nos transmite un alegre déjà vu es que emplee un hacha, como el bueno de Billy. ¿Por qué los asesinos navideños se llaman Billy?
Damien Leone ya empezó sorprendiendo y anticipando el tono de esta tercera entrega. El primer teaser que publicó mostraba el aspecto sucio y de serie B de Terrifier. Un Art vestido de Papá Noel que ha salpicado todo de sangre y una niña inocente que piensa que le va a dar regalos.

A esta saga le encanta crear polémica y no porque sea un manifiesto político o dé que hablar más allá del rodaje. El equipo sabe que la violencia sádica de la saga es un reclamo para los amantes del terror y un espanto para la cuadrilla de Ned Flanders.
Pero ¿a alguien le extraña que de a intuir que va a matar a un niño inocente? ¿No han visto All Hallows’ Eve? Cuando vi este adelanto no pensé que fuera a cruzar ninguna línea roja. Siendo una película más comercial y con una inversión mayor, lo que significa más riesgo de perder ganancias por decisiones mal tomadas, no iba a ofrecer un derroche extremo de sadismo.
Y siendo sincero, tampoco es necesario. Esperaba algo al estilo de la antología y fue lo que encontré, al menos en el opening de la película. Porque la que lía el bueno de Art en el centro comercial con los regalos me hizo soltar una carcajada y repetir varias veces «¡qué cabr*n!» antes de concluir con un «me encanta». Si esta saga no es capaz de sacarnos estos comentarios, ¿qué esperamos de ella?
Como adelanté arriba, otra polémica que acusó Terrifier 3 fue un tema religioso. Bastan dos escenas para ganarse la antipatía de los religiosos más conservadores y buscar su boicot.
La película nos muestra un segmento onírico donde Sienna va al infierno. Allí se muestra a un herrero infernal que está forjando la espada que emplea contra Art en el yunque; alrededor vemos piezas de su armadura. Este ser demoniaco está atado con un collar y una cadena de hierro. Hasta ahí normal, ¿no? Bueno, la cosa cambia cuando se muestra a su custodio. Y no es otra que la Virgen María. Como dato curioso, nada de lo que vemos está generado por ordenador. El escenario está construido en un plató de rodaje. Pero lo más sorprendente es que la madre de Jesús no es un animatrónico ni está hecho por ordenador. Tanto ella como el «demonio» son actores a los que el gran equipo de efectos prácticos revistió con varias prótesis faciales y corporales.

Siguiendo con el carácter impío de Terrifier 3, tenemos una crucifixión. Es el tío de Sienna, decapitado, al que Art le está sacando los intestinos. Está crucificado a la pared y al lado está escrita la risa de Papá Noel: «Ho, Ho, Ho». La escena termina con Art posando con la ristra intestinal mientras Vicky le saca una foto con una cámara Polaroid. ¿Quién no tiene recuerdos navideños así?
Y por si todo esto fuera poco, tenemos otra alusión a Jesucristo. Y es cuando Vicky le coloca a Sienna una corona de espinas diciéndole «no eres una salvadora». Desde luego que Terrifier 3 es una película bíblica. A su retorcida manera, pero la simbología cristiana esta presente en el trasfondo desde Terrifier 2.
En cualquier caso, Terrifier 3 fue un taquillazo mundial. Con un presupuesto de dos millones de dólares, su recaudación global fue de noventa millones de dólares. Además, las críticas fueron más positivas que en las anteriores entregas, y eso que no tenían malas reseñas. Desde luego que la tercera parte sirvió para poner más de acuerdo a la prensa —ya sabemos que el público es menos incisivo que los críticos de cine y saben cómo disfrutar—. De todos modos, lo que es indudable es que el éxito de Terrifier fue en ascenso y al menos, económicamente, no está resultando un fracaso.

La fiebre en el merchandising: una mina de dinero
El éxito de Terrifier es un reclamo para los coleccionistas. Camisetas, accesorios —como las gafas de girasoles o las de abetos de Navidad que Art utiliza y que un servidor tiene—, figuras, Funko Pop, canciones, videojuegos…
Los fabricantes y creadores saben de la fiebre por Terrifier y no han tardado en aprovecharla. Un nuevo icono de la cultura popular que la gente quiere lucir y las empresas, facturar. Y no importa que la saga sea ultraviolenta, impía y sádica. Tampoco que no se apoye en la narrativa y espante a las personas que no estén tan acostumbradas al gore o simplemente no le encuentren la gracia a la sobreexposición de la violencia. Art y Sienna son dos figuras reconocibles, fuertes, carismáticas.
El slasher necesitaba nuevos iconos que trascendieran la serie B y se convirtieran en rostros comerciales.
Y no hay nada malo de ello. Terrifier nació de la más baja serie B y ha crecido con mucho esfuerzo y personas que creyeron en el proyecto hasta dejar en evidencia a las superproductoras que solo se atreven con remakes, reboots o secuelas de los padres del subgénero. Es de celebrar que tengamos un icono que nace del talento y las ganas de un equipo creativo al margen de Hollywood… y que llegue a ese mundo del cine con su propuesta radical.
En poco tiempo, Terrifier se ha expandido en su propuesta audiovisual. Tiene un documental titulado Art Attack! The Dissection of Terrifier 3 donde nos explican en profundidad el impacto de Art o las claves de sus impactantes efectos prácticos. También ha trascendido a la música con la canción A Work of Art, de Ice Nine Kills. El grupo, conocido por sus videoclips cargados de violencia explícita, rostros conocidos del terror y de la serie B y una historia entrelazada en sus canciones, sorprendió con este sencillo más melódico que otras de sus canciones. En el vídeo contaron con el propio David Howard Thornton como Art y con Catherine Corcoran, Dawn en Terrifier. Y hasta el momento cuenta con un videojuego. Terrifier The ARTcade Game es un beat’em up en 2D repleto de gore en el que manejaremos a Art… y nos cargaremos a todo Dios. Desarrollado por Relevo y distribuido por Selecta Play, el videojuego propone distintos modos de juego. Entre ellos, podremos darnos de h*stias o colaborar con nuestros amigos en su multijugador cooperativo local.
Quién sabe qué nos deparará el futuro con el merchandising, pero de momento tiene una pinta espectacular. Y yo que me alegro.

Sienna Shaw: la chica final de la nueva generación
Sienna no es solo la chica que derrotará al villano. Es una joven que perdió a su padre por enfermedad está luchando por superarlo. Pero tampoco ayuda que la imagen que te hacen de creer de tu padre es que perdió la cabeza en las últimas fases de su enfermedad. Ella se queda con el padre que fue un día, no el que se convirtió. Por eso se aferra al personaje que él dibujó dedicado para ella. Disfrazarse en Halloween de la valquiria guerrera es una forma de rendirle homenaje y de recordarlo. Pero hay algo inquietante en el trasfondo de su padre. De alguna forma, conocía la existencia de Art. Y así lo retrató en unos bocetos que Jonathan, el hermano de Sienna, conserva en su habitación. ¿Un guiño al cortometraje Something in the Dark de All Hallows’ Eve o realmente ocurre algo más? No esperemos ninguna revelación aquí, porque ni siquiera la tercera película esclarece demasiado.
Sienna se sale del molde prototípico clásico de las chicas finales y adopta una postura contemporánea. Esto permite profundizar más en ella y que nos importe realmente. No es un personaje lineal. Sus emociones son una montaña rusa que se manifiestan en su comportamiento.
La vemos borracha, desinhibida, cabreada, triste o valiente. Es una adolescente que aún sigue sin afrontar la pérdida de su padre y que intenta volar fuera del nido de una madre sobreprotectora que se enfrenta a su mismo dolor —o incluso mayor— de una forma que ella no comprende.
Lo más diferencial de Sienna es su trasfondo. Desde el primer momento empatizamos con ella y eso es clave para entender el conflicto entre Art y ella, para que nos situemos de su lado y no queramos que termine como las hermanas Heyes. Es, sin dudas, la chica final. En Terrifier 3 se enfrenta a otro tipo de duelo unido a la culpabilidad y la paranoia. Se reviste su drama con una capa psicológica y nos muestra a una Sienna vulnerable y llena de culpa. Sumado a que siente la presencia de Art, le ocasiona una paranoia que afecta a la relación que mantiene con su hermano Jonathan y con su familia. Piensan que debe volver a estar interna, que no se ha recuperado. Estamos en el bando de Sienna porque, al igual que ella, sabemos que el villano regresará. Tiene una cuenta pendiente y la saldará empezando por la familia que quiere proteger y que, sin embargo, no aceptan su ayuda porque no creen en lo que dice.
Sienna también es un símbolo de resiliencia y valentía. Aguanta mucho daño psicológico y físico y hace lo que sea necesario para proteger a sus seres queridos. No le importa quién esté delante; se pone en medio para recibir los golpes. Pasará por encima de todos los que quieran hacer daño a sus seres queridos.
Esta fortaleza mental la demuestra con Vicky. Cuando intenta poseerla aprovechando su vulnerabilidad emocional, Sienna logra echarla de su cabeza. Vicky, sorprendida, comenta «entiendo por qué eres la elegida». Y ni la amenaza de «voy a destrozarte desde dentro, igual que hice con esta c*brona —refiriéndose al alma de Vicky— achanta a la chica final. Cuerpo y mente están en sintonía con Sienna y transmite esa fuerza en cámara.
Es indudable que el carisma de Sienna, muchas veces representada como la valquiria guerrera que creó su padre, ha calado en la cultura popular. Es una chica final valiente capaz de sobreponerse al gran dolor emocional que siente para impartir justicia y defender a quienes la necesitan. Un personaje con una evolución orgánica muy bien escrito y potente en su representación física: un ángel guerrero.

Art the Clown: el sadismo como icono
Y llegamos al villano, al rostro de Terrifier. Como en el slasher, el asesino es casi más importante que la chica final. Hemos visto casos donde prescinden del último superviviente —La matanza de Texas, Pesadilla en Elm Street, Viernes 13—, pero no pueden hacer lo mismo con el antagonista. Siempre regresará porque la historia comenzó y debe morir con él.
Podemos pensar que Art the Clown no es original. La realidad es que este antagonista le da un aire fresco a los asesinos en el slasher. Tenemos a Jason Voorhees o Victor Crowley —este último más— como ejemplos de fuerzas destructoras y sanguinarias.
Art va un paso más allá de estos dos. Combina el sadismo sarcástico de Freddy Krueger con el extremismo de Victor Crowley y lo mejora con un carismático David Howard Thornton.

Mike Giannelli encarnó al primer Art y dio toques de lo que debía ser el personaje y Thornton lo perfiló. Su interpretación corporal y facial lleva a otra dimensión un asesino que, de otra forma, pasaría desapercibido. No es solo la creatividad en los asesinatos, sino la credibilidad del villano. Art es un asesino creíble porque vemos que disfruta de cada ejecución. Es una mente enferma ejecutando homicidios retorcidos y regocijándose en el sufrimiento ajeno. Siente cada muerte y eso le añade realismo y carisma a su personaje.
Es la nueva cara del slasher y forma parte del renacimiento del subgénero. Películas de bajo presupuesto que miran Terrifier y se atreven con buenos trabajos en los efectos prácticos y mala baba. Peter Pan: Pesadilla en Nunca Jamás es un ejemplo de que con poco y buenas ideas se pueden hacer cosas interesantes. Coge una licencia oficial y la transforma en un cuento de pesadilla y realismo lleno de sadismo y oscuridad. Un villano deshumanizado que somete a las peores de las torturas a sus rehenes. Y parte de este atrevimiento se lo debemos a Damien Leone y su equipo.
Art the Clown es el villano de la nueva generación. Art nace como respuesta a las nuevas necesidades de un público cansado de siempre lo mismo. Después de cuatro películas se puede decir que su influencia ha traspasado el de un producto de serie B para convertirse en un icono del cine de terror.
Otro aspecto de la fama de Art es ese misterio que rodea a su creación. Antes del estreno de Terrifier 4 hay más dudas que certezas sobre quién o qué es. Este desconocimiento sobre su trasfondo es lo que resulta atractivo y aterrador. También abre muchas líneas narrativas para que los seguidores teoricen. Le añade encanto a un personaje que destaca por su horrible aspecto físico… ¿humano? Vemos que, a pesar de que Damien Leone ha contado con más presupuesto, sigue mostrando a Art como un ser humano. Por ejemplo, en Terrifier vemos cómo se maquilla y se prepara su característica apariencia física. En Terrifier 2 acude a una lavandería para limpiar su traje, pero sigue con el mismo maquillaje facial. Entonces, ¿qué es Art the Clown? Quizás en Terrifier 4 conozcamos por fin todo sobre el payaso.

Consecuencias del éxito en el slasher
La fama de Art the Clown ha mandado un mensaje directo al slasher que este lo ha recibido. He mencionado la película de terror de Peter Pan, pero hay muchas más que siguen esta línea.
Tenemos cierta sobreexplotación del terror más brutal que busca una respuesta inmediata en el espectador. El público objetivo quiere estímulos constantes. No tanto adolescentes, sino adultos que han crecido con Scream y que buscan algo del subgénero que les sorprenda en el cine.
En mi opinión, el éxito de Terrifier es en parte peligroso. Pienso que es positivo porque puede abrir las puertas a que las personas apoyen estos productos y se interesen más por la serie B. Puede hacer que productoras y distribuidores saquen la red de pesca pensando que pueden conseguir su próxima Terrifier. También depende del lugar, por supuesto. En Estados Unidos hay una enorme cultura del terror de serie B y no es difícil ver películas de cualquier presupuesto tener varios pases —o cómo han apostado por la adaptación de la novela Un payaso en el maizal y lo bien que les ha funcionado—. Igual que es fácil ir a convenciones del género y que vayan caras que ellos conocen porque les encanta este tipo de producciones y lo disfrutan a lo grande. Este tema da para otro artículo, así que volvamos a Terrifier.
Creo que la fama de esta saga tiene un aspecto «negativo». El slasher ha pasado a una fase que retrocede a los ochenta con su brutalidad y buenos efectos prácticos y se mezcla con una buena construcción de la chica final y del asesino. Ni siquiera los padres del subgénero se libran de ser más violentos y ofrecer muertes creativas y mucho más sangrientas.
Han creado a un villano carismático y difícil de superar, pero fácil de imitar. Y es que el slasher es un subgénero cíclico. Le pasó a la década de los ochenta con Michael Myers y Jason Voorhees hasta que llegaron Freddy Krueger y Chucky. Sucedió tras Scream y la llegada de Ghostface. Y está ocurriendo con Art the Clown.

Hay muy buenas películas de serie B que proponen algo nuevo. A la mente se me vienen Low Lifes o Founder’s Day, que apuestan por una buena narrativa y la ruptura de varias reglas del slasher intocables. También están las estilizadas con ecos de giallo Blind y That’s a Wrap, del prometedor Marcel Walz.
Pero hay otras películas que están intentando imitar a Art y Terrifier y eso, como nos muestra la historia del subgénero, no puede salir bien. A Damien Leone le ha funcionado porque ha sabido evolucionar a su villano y a su propia historia. Aun así tuvieron que pasar catorce años —el boom llegó con Terrifier 2— para tener éxito mundial. También nos encontramos con la dificultad de conseguir los resultados de su equipo en los efectos prácticos y en cómo falsearlos para que sean tan efectivos. Esto provoca que muchas películas tengan costuras en este apartado por intentar recrear un asesinato de Art. Si incluso David Howard Thornton tiene mucho de Art en su papel de jugador número 2 en Stream y su próxima secuela —de la misma productora y con Damien Leone en los efectos prácticos—.
El público determinará qué es lo que quiere ver en el cine de terror. De momento disfrutemos de Terrifier y de una nueva época dorada del slasher.

Y hasta aquí he llegado, herederos de Randy. Espero que os haya gustado este artículo tanto como a mí escribirlo.
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¡Felices puñaladas y feliz Halloween!
