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[Películas navideñas] Pesadilla antes de Navidad, el clásico moderno que también es icono pop de Halloween

Llegamos al final de nuestro recorrido cinematográfico navideño con todo un clásico surgido de la imaginación gótica de Tim Burton

Llegamos al final de nuestra selección de películas navideñas. Por eso, esta última ventana es la más especial, y ya sabéis que lo bueno hay que dejarlo lo último.  ¿Qué decir ya de Pesadilla antes de Navidad que, además, está de aniversario este año y le hemos sacado decenas de curiosidades en este otro artículo especial? Poneos cómodos y coged unas galletitas de jengibre.

Esta película de animación, dirigida por Henry Selick y producida por Tim Burton, nos muestra la ciudad de Halloween y a su rey por antonomasia, Jack Skeleton. ¿Quién no ha querido unirse a la canción coral o vivir entre sus habitantes pensando en cómo van a preparar el siguiente Halloween en un sitio donde esta fiesta nunca desaparece?

Pues parece ser que Jack quiere cambiar de aires, por eso se interna en el hogar de Santa Claus y siente una ilusión y felicidad que hasta entonces no había experimentado de forma genuina. Como no comprende por qué siente esto, decide investigar los elementos que integran esta extraña y desconocida festividad, aunque a veces las emociones son inexplicables y debemos resignarnos a sentirlas o sufrirlas.

Esta película (Disponible en Disney +) tiene la dualidad de representar Halloween y Navidad con un mensaje en común: la apropiación cultural de la Navidad por parte de Jack Skeleton. Vale, quizás esto sea demasiado adusto y necesitemos una moraleja conciliadora: la ilusión nunca puede verse arruinada por mentes amargas. Porque, en definitiva, el villano principal es Oogie-Boogie, quien desea instaurar su reinado terror aplastando la bondad. 

En mi opinión, Jack y su forma de adaptar Halloween a la Navidad representa a los que la celebramos desde la perspectiva sombría que toda festividad esconde, aunque en el fondo sus símbolos nos resultan llamativos y nos dejamos convencer por su estampa, aunque no lo suficiente para que la abracemos en su totalidad y queramos entremezclarla con lo terrorífico que representa la Víspera de Todos los Santos. 

La Navidad puede ser terrorífica, pero conserva su naturaleza genuina; Halloween puede mostrar una cara amable y festiva, pero subyace su carácter mortuorio. Ambas pueden coexistir, siempre y cuando sean delimitadas por sus orígenes. Creo, y seguramente esté equivocado, porque si poseyera la razón absoluta sería demasiado aburrido, que este es el trasfondo con el que debemos quedarnos; para pensar como adultos y agriarnos con la vida real tenemos tiempo de sobra.

Tenemos que disfrutar de lo que nos hace felices, a pesar de que lo hagamos menos veces de las que consideramos merecer. Y, como es época de emitir una llamada de unión, de enfrentarnos a la oscuridad fría del invierno y cobijarnos con el calor de los momentos felices que podamos encontrar, creo que nunca está de más recordar ciertos conceptos. Eso sí, que la expansión contagiosa de este sentimiento no se cure una vez traspongamos este año.

¡Feliz Creepmas, Feliz Navidad… y felices películas navideñas! Un placer acompañaros todo este calendario.


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Alex Marsalo
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