Análisis sin spoilers de Northbury Grove: una saga slasher gratuita
Ha sido desarrollada por Scythe Dev Team y está disponible de forma gratuita en Itch.io

He dejado a un lado el saco para volver al videoclub de «Woodsbhorror», donde las pesadillas se refugian. Antes de continuar, tengo que reconocer que no me he tirado a la aventura para descubrir títulos interesantes perdidos entre las estanterías del local. @339ark, uno de nuestros Videojuerguistas, me chivó dónde se encontraba la saga que he escogido para escribir. Así que, de nuevo, gracias por la recomendación.
La saga Northbury Grove —bautizada por los creadores como Northbury Grove Massacre Arc— es un survival horror con estética low-poly y temática slasher. Ha sido desarrollada por Scythe Dev Team y está disponible de forma gratuita en Itch.io.
Como indica el título, este artículo no destripará ninguno de los cuatro juegos que integran esta saga (aparte, tienen una secuela en realidad virtual denominada Return to Northbury Grove), sino que realizaré un repaso breve, comentando sus mecánicas y comparando las entregas. Sin más dilación, ¡dentro cuchillos!

Bienvenidos a Northbury Grove
Esta primera entrega, la más corta y quizás lineal de la saga, nos presenta al antagonista, el entorno y los personajes involucrados porque, para recordar, todo tiene lugar en el mismo espacio temporal, salvo la cuarta entrega, cuyo último tramo tiene una elipsis de un año.
El punto de partida trata sobre la terrible matanza ocurrida en Northbury Grove, así que retrocedemos al pasado. Somos unos amigos que van al festival de música Rock the Warehouse, pero cuando llega la hora acordada para reunirnos cerca del evento, no se ha presentado nadie, salvo nuestra amiga Crystal y nosotros, Connor. Aunque el videojuego emplea una estética low-poly y cercana a ver una película VHS de found footage, sabemos que estamos en el presente por el uso de teléfonos móviles. Algo que, en mi opinión, a pesar de que el acabado visual me gusta y la trama que envuelve esta primera historia homenajea el slasher clásico, puede resultar anacrónico.
Su mecánica jugable es sencilla, en realidad. Como en las propuestas de este estilo, tendremos que resolver pequeños rompecabezas mientras escapamos o nos escondemos del asesino; en este último aspecto, comprobaremos que no es necesario salir corriendo hasta despistar al antagonista, sino que podemos escondernos tras objetos, debajo de mesas o dentro de taquillas. Eso sí, el juego hace «trampas» con el asesino, aunque, como podemos comprobar en el videojuego Lakeview Cabin Collection, esto se ajusta con la ubicuidad del villano o su inmortalidad, lo que a su vez se traduce en mayor dificultad, tensión y unos cuantos sobresaltos.

Por último, tenemos dos finales. Aunque son evidentes, podemos morir o sobrevivir, teniendo en ambos casos una escena poscréditos distinta. En caso de no sobrevivir al asesino —este desafío final se repite en el resto de secuelas, aunque con dificultad incrementada—, tendremos que empezar de nuevo la partida. Pero no os alarméis: en apenas cinco minutos podremos alcanzar este punto e intentarlo de nuevo.
En resumen, la primera entrega nos presenta las mecánicas del resto de juegos de la saga y siembra los primeros interrogantes, si investigamos los alrededores y encontramos los móviles o algunos carteles, de una historia cuyo trasfondo, al menos a mí, me pareció interesante.
Northbury Grove: King’s Comfort
En paralelo, a cuatro kilómetros del campamento tenemos a Trevor, quien espera a su hermana Crystal y su amigo Connor. Es posible que encontremos semejanzas estéticas con Psicosis, pero su historia no se acerca a eso. De hecho, el esbozo de la historia mostrado en la primera entrega se completa y descubrimos que su trasfondo no trata solo de un asesino con habilidades sobrenaturales.
En el aspecto visual es continuista, salvo que prescinde del HUD salido de una videocámara y la compresión del entorno, arrojándonos a las inmediaciones de un motel y sus habitaciones, todas interconectadas. Precisamente, esta reducción en el escenario propicia el sigilo y la atención. En este juego han introducido dos nuevas mecánicas simples: mirar través de la cerradura y cerrar la puerta para que el asesino no entre. Siendo sinceros, considero que no están del todo aprovechadas.

Me explico: en el videojuego anterior comenté que el desarrollador otorga el poder al asesino de hacer pequeñas trampas; aquí, aunque seamos sigilosos o intentemos detener el avance del villano cerrando la puerta, este nos localizará casi al instante o atravesará la puerta al segundo, sin ni siquiera darnos un par de segundos para escapar de la habitación o escondernos. Por ello, nuestra supervivencia se reduce a correr de habitación en habitación para desorientar al asesino o aprovechar una sala en concreto para ralentizarlo y poder tener unos segundos más de libertad.
Como en el anterior, tenemos un enfrentamiento final, pero aquí con mayor dificultad: tendremos que sobrevivir cuatro minutos mientras llega la policía, y aquí el asesino es más agresivo que nunca. Aun así, en mi partida esto no entrañó desafío alguno, porque aproveché cierta parte de una habitación donde mágicamente el asesino no podía entrar. Simplemente me agaché y esperé a que el contador llegara a cero. No puedo asegurar que esto suceda en todas las partidas y siempre en el mismo lugar, pero decidí probar otro truco después de dos intentos fallidos.

Northbury Grove: Walls Closing In
Llegamos a la última parte de la trilogía. ¿Mejorará a sus predecesoras?
En esta ocasión, controlamos a Grace, la última del grupo que asiste al festival. En busca de sus amigos, es secuestrada por el asesino y tiene que buscar la manera de salir de allí. Este título propone algo distinto en cuanto a su estética y mecánicas jugables. Para empezar, se deshace de su acabado VHS, pero no renuncia a la baja carga poligonal. También es el videojuego que más me recordó a la sordidez de propuestas como Cannibal Abduction, Stay Out of the House o Search Party.
Aquí no solo deberemos resolver rompecabezas mientras damos esquinazo al asesino, sino sobrevivir a él, bien aprovechando el entorno para dejarlo noqueado unos instantes, bien aprovisionándonos para un combate cuerpo a cuerpo o bien recurriendo al sigilo y el escondite. Por lo tanto, nos encontramos ante una propuesta pura de survival horror cuya dificultad nos plantea un desafío mayor que las anteriores entregas.

Y aquí llegamos a lo importante: el videojuego nos llevará entre tres y cuatro horas completarlo, convirtiéndolo en el más largo de la saga. Su sistema de «niveles» también incrementará considerablemente la dificultad, pasando de entornos cerrados y objetivos claros a escenarios abiertos, menos orientativos y con una persecución feroz del asesino donde deshacernos de él solo dependerá de que se canse durante unos segundos; su regeneración puede ocurrir incluso cuando estés en medio de un rompecabezas y tengas que abandonarlo para evitar que te mate. Este traslado de la acción también nos abrirá la narrativa y descubriremos quién es el asesino, qué ha ocurrido en la zona y por qué tiene esas condiciones sobrenaturales.
Ahora bien, quizás sea el juego peor optimizado y donde ciertos fallos técnicos arruinen la experiencia. Os doy un consejo: tened cuidado cuando exploréis el exterior e intentéis subir a ciertos sitios elevados. En mi caso, encontré un bug que me hizo reiniciar el juego entero, además en un momento donde casi conseguí superar el segundo escenario.

En síntesis, esta es la mejor parte de la saga y una gran conclusión a la historia de los amigos, aunque, según Scythe Dev Team, es el principio del universo que están creando. Veamos si en el futuro esto se amplía.
Northbury Grove: Entity
La trilogía ha acabado, pero la historia se extiende un poco más. Llegamos al último videojuego de la saga, que recupera la esencia del primero con su formato found footage, pero en esta ocasión las reglas del subgénero se aplican con pureza. Su estilo visual también me ha recordado a los magníficos juegos de AzaGameStudios, cuya paleta contrastada de tonos desaturados, rozando el blanco y negro, se entrelaza con la sordidez de Walls Closing In.
Somos Joey y vamos a grabar a la fábrica abandonada de industrias Al-Kanan, donde hace unos años hubo algunos accidentes químicos y el lugar donde se recuperaron los cadáveres de la masacre de Northbury Grove. Es curioso, porque la trama, ocurrida durante un evento en directo, me recordó a la magnífica Deadstream. Incluso podremos interactuar con nuestros espectadores o eliminar mensajes, lo que, en cuanto a mecánicas jugables, le añaden mayor inmersión y es un punto muy favorable.

Al contrario que en las otras entregas, aquí el rumbo de la historia se va hacia lo sobrenatural y lo extraño, entregándonos escenas truculentas que rozan el terror cósmico a medida que nos adentramos en las profundidades de la fábrica. Aquí los sobresaltos son mayores y se desliga del slasher puro para centrarse en aquello que gobierna al asesino de Northbury Grove.
En mi opinión, no es mi favorito de la saga, pero es una entrega que apuesta por un formato distinto, mecánicas interesantes, inmersión conseguida y un trasfondo perturbador salido de una pesadilla lovecraftniana.
Hasta aquí un nuevo artículo, Videojuerguistas, herederos de Randy. ¿Conocíais esta saga? ¿Os llama la atención? Podéis comentar con nosotros vuestras impresiones o, si queréis, comentar el tema conmigo.

Nos vemos próximamente, si el asesino de Northbury Grove no ha acabado conmigo. Hasta entonces, ¡felices puñaladas!
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