WILD SEAS PS

[Análisis] Wild Seas (PS5), un tower defense para toda la familia

Un sencillo videojuego de defensa de torres con un precioso pixel art y, también, errores de bulto

Wild Seas

Wild Seas

Puntuación: 2.5 de 5.

Género: Defensa de torres

Versión analizada: PS5, PS4

Precio: 4,99 €

Idioma: Textos en inglés

PEGI: 7 años

Los videojuegos de defensa de torres no son, para mi gusto, tan abundantes como deberían. Me resultan divertidísimos y unos desestresantes magníficos. Es un género en el que intento ir al día todo lo posible. Por eso mismo, con tantos catados, me resulta más sencillo encontrarle las costuras a Wild Seas. Y es una pena, porque podría haber llegado mucho más alto de no haber descuidado ciertos diseños de su gameplay.

Wild Seas

El terror de los ¿cuatro? mares

Wild Seas nos pone como protagonista a un cocodrilo cachondo y dicharachero que protege los tesoros de cuatro islas. Estos tesoros son joyas que deberemos mantener a salvo de los piratas. Si su contador de seguridad llega a cero por ataques enemigos, los bucaneros ganan la partida.

El cocodrilo protege estas joyas con un garrote para el cuerpo a cuerpo, con el que romperemos cajas de las que recibiremos fruta para recuperar vitalidad y monedas de oro para comprar torres de defensa. Pues, como tower defense que es Wild Seas, también cuenta con un arsenal de artefactos cuyo precio varía en función de su potencia y mecanismo.

El tutorial nos los enseña uno a uno, aunque a efectos prácticos muchas de estas torres de defensa no difieran tanto unas de otras. Algunas lanzan ráfagas, otras cañones con balas dirigidas, otros son minas explosivas… Pero la mayoría se ciñen a estructuras que escupen munición, con más o menos cantidad de proyectiles por ataque.

Los problemas de Wild Seas empiezan ya desde el tutorial. Las mínimas nociones que da son en inglés, lo que puede entorpecer familiarizarse con él para algunos usuarios.

Sin embargo, su principal hándicap es que, precisamente, las pocas explicaciones que da (seguramente por intentar ser un juego intuitivo cuyas mecánicas se asimilen jugando) son tan, tan escuetas que provocan confusión.

Las torres de defensa no terminan de diferenciarse lo suficiente, algunas no sabemos al principio cómo funcionan realmente y, por tanto, no las aprovechas.

Wild Seas

Conceptos jugables

Otro de los aspectos más cuestionables de Wild Seas es el poco margen para la creatividad que nos deja.

La dinámica de juego consiste en instalar, con los doblones de oro que hayamos recaudado de la isla/recogido de los enemigos, las torres de defensa que compremos en la tienda.

Deberemos resistir las embestidas de diez oleadas de enemigos, que desembocan en un jefe final que asalta la isla. Mientras haya invasores en pantalla, no tendremos acceso a la tienda de las torres de defensa. Por eso es crucial elegir bien entre oleada y oleada, porque las que compremos y montemos serán nuestra única resistencia en el siguiente turno.

Cuando hayamos defendido las cuatro islas, habremos completado el juego. Es un título realmente corto, si bien hay que aclarar que es un indie de 4,99 euros.

Wild Seas

Estrategia limitada

El escenario es en 2D, con desplazamiento lateral, plano, sin niveles ni alturas que generen diferentes efectos en la partida. Esto suaviza la dificultad por un lado y, por otro, condiciona enseguida la jugabilidad. Al final, en un periquete, terminarás acostumbrándote a comprar simplemente el mayor volumen de torres del mismo tipo y colocándolas donde pilles entre oleada y oleada.

No se incentiva la creación de estructuras de defensa, ni una planificación de las torres… Como funcionan todas prácticamente igual, acabas soltándolas en cualquier parte. Para tratarse de un juego de estrategia, no da apenas cuartel para pensar una.

Encima, entre oleada y oleada, el tiempo para comprar torres de defensa es limitadísimo y no te dan cancha para pensar demasiado. Por ello, y pese a lo corto que es, Wild Seas peca de un simplismo tan excesivo que se desgasta demasiado pronto.

Wild Seas

Fallos de diseño

El principal punto débil de Wild Seas es su sistema de recuperación de vitalidad. La fruta esparcida por la isla regenera una porción de tu barra de vitalidad, pero tienes que arriesgarte a ir a recogerla en medio de una lluvia de balas y cañonazos. Además, su ubicación es aleatoria y puede que te eches a buscarla en balde. Así, lo más probable, es que te liquiden a las primeras de cambio.

Por otra parte, hay torres que sí regeneran vitalidad, pero no te aclaran el funcionamiento, ni cada cuántos enemigos liquidados… Está tan mal implementado que la mejor estrategia es esperar a que acabe el turno sin moverte y que las torres fulminen a todos los enemigos porque no puedes arriesgarte a salir, o tendrás que empezar toda la partida de cero (no hay checkpoints). Inevitablemente, esto perjudica el ritmo de juego porque desplaza al jugador de la acción.

Un delicioso píxel art

Lo mejor de Wild Seas es su apartado gráfico, colorista y nostálgico. Resulta entrañable para los que jugamos con las míticas Game Boy Color y tiene mucho encanto, aunque la mayoría de enemigos luzcan unos diseños excesivamente sencillos.

Los efectos de sonido van acorde a su aspecto retro, si bien no destacan especialmente. La banda sonora, eso sí, es prácticamente inexistente.

WILD SEAS PS

Conclusiones

Wild Seas es un modesto indie que resulta encantadoramente retro por su apartado gráfico, pero muy limitado como tower defense.

Su precio de saldo facilita las cosas a la hora de recomendarlo, porque es un juego que te hace pasar un rato entretenido sin grandes complicaciones, siempre y cuando seas poco exigente.

Podría haber sido menos confuso en ciertos elementos jugables, o haber dosificado las torres, dejando algunas específicas para cada una de las cuatro islas. Son ideas sencillas que hubiesen expandido el gameplay y alargado su interés más tiempo en el jugador.

Pero no ha sido así y Wild Seas ofrece todas sus cartas jugables en los diez primeros minutos de partida. De ahí en adelante, todas sus bazas ya estarán repitiéndose.

Por tanto, se queda en un juego bonito, barato pero mejorable. Su simpleza puede hacerlo recomendable para que los más jóvenes se familiaricen con los videojuegos en general y con este género en particular, así como para un público adulto que busque de productos ligeros con regusto retro. A fin de cuentas, Wild Seas cumple como un tower defense de gama low cost.

Sergio Díaz
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