[Análisis] Caligo, un walking simulator filosófico – PS5 Switch Xbox
Un título narrativo diferente y bizarro que llega a consolas muchos años después de su estreno en PC

Caligo
Versión analizada: PS5
Disponible en: Switch, Xbox, PC
Género: Walking simulator, Narrativa
Precio: 9,99€
Duración: 70-90 minutos
Idioma: Textos en inglés
Caligo es una palabra que, traducida del latín, significa “oscuridad”. Desde luego le viene que ni pintado a este walking simulator lúgubre y sombrío, una propuesta con cierto carisma que desembarca en PS5, Xbox y Switch con años de diferencia respecto a PC.
¿Mejora en algo al original? ¿Merece la pena si nunca lo jugaste? Vamos a entrar en detalle en nuestro análisis de Caligo para Switch, Xbox y PS5 con sus pros y contras. Pero sin spoilers, para no arruinaros su argumento.

Un simulador de caminatas con años a sus espaldas
El punto de partida de Caligo nos coloca ya, desde el arranque, en su tétrica escenografía. No sabemos nada de nuestro personaje central. Únicamente que está atrapado en un inhóspito lugar. Es una especie de inframundo. Desde el comienzo, queda claro que estamos en otra dimensión, una donde “el tiempo no existe”. No tenemos datos de su pasado, ni de cómo ha llegado hasta allí. Al menos, por ahora.
Por no saber, no sabemos ni cómo es su rostro. Caligo se desenvuelve en perspectiva subjetiva. Un extraño personaje nos dará su particular bienvenida y nos invitará a subir a un faro. A partir de ahí, deberemos resolver el misterio del protagonista y de por qué está allí.
Lo haremos siguiendo a rajatabla los cánones del walking simulator puro y duro. Es decir, caminando de un lugar a otro, leyendo los diálogos y nada más. Quizá demasiado simplón, pero esta limitación jugable se entiende mejor cuando revisamos la ficha técnica de Caligo y encontramos que es un título nada menos que de 2017.
Caligo no se ha dejado llevar por el boom de los walking simulator actuales, en los que puzles y desafíos a la observación han enriquecido el gameplay de estas propuestas. Y no lo ha hecho porque simplemente ya llevaba años a la venta cuando se han puesto de moda. Así, la incorporación de mecánicas más sesudas que se extralimitan de la narrativa brillan por su ausencia.
En Caligo no hay cancha que nos dé un rol más participativo, con lo que se lo juega todo a su argumento. Y aquí sí que se depende totalmente de las reflexiones y valoraciones personales para emitir un veredicto favorable o no.
Los mensajes ocultos de Caligo
Como os decía antes, no os voy a hacer spoilers de la trama. Tan solo os voy a comunicar mis impresiones una vez que lo he acabado.
Hay una reflexión muy evidente acerca de que el dolor forma parte de la vida y su inevitabilidad. Esto queda especialmente patente en el diálogo final, cuando se nos da a elegir entre dos opciones. Cada una desemboca en su propio desenlace, dejándonos cargar partida y ver el que no hayamos elegido sin necesidad de hacernos todo el juego otra vez, lo cual es de agradecer.
El resto de reflexiones del título son mucho menos concisas. Resultan tan abstractas que cuesta a veces tener una idea clara de qué querían contarnos en Caligo. Se tocan tantos temas tan profundos, y se pretende abarcar planteamientos filosóficos tan espesos, que a la narrativa no le queda más remedio que rozarlos de puntillas, dejando un poco desubicado al jugador/espectador con tanta retórica.
En general, no deja mala impresión porque se atreve a abordar aspectos muy delicados desde la sobriedad y el intimismo. El tono oscuro y grotesco de la producción sí le da cierta originalidad como walking simulator, aunque paradójicamente hayamos visto sus diseños incontables veces en relatos oníricos sobre la vida en términos filosóficos.
Su carácter pintoresco es un punto a favor, desde luego. Como también lo es la calidad de numerosos diálogos, más serios y sofisticados de lo que estamos habituados en producciones similares. Pero creo que le habría sentado mejor desarrollar y profundizar sus propias líneas centrales, en vez de introducir tantas divagaciones para ampliar las reflexiones en el jugador.

Sin novedades en su estreno en consolas
Los diálogos y especulaciones que propone Caligo están acompañados de una escenografía plana y predecible en su mayor parte. Esto le pasa factura, porque es un título de apenas 90 minutos de duración. Y en tan poco tiempo, su puesta en escena no consigue despuntar hasta los últimos diez minutos. No hablo del apartado técnico. Me refiero a que no consigue sorprender en lo que se refiere a imaginación y elementos estéticos en sus escenarios, lo cual es algo independiente de recursos económicos.
La parte más notable de su dirección artística la encontramos, como os decía, en los últimos diez minutos. Con el desenlace logra dejar buen sabor de boca al apuntar un poco más alto, trazando un último escenario más recargado y vistoso.
Todos los escenarios están vinculados con la trama, como entenderemos en el epílogo. A la vez, tienen en común lo desolados y vacíos que están. Por desgracia, lo están en exceso y dejan en evidencia las restricciones presupuestarias con las que habrá tenido que lidiar la producción para llegar a concluirse.
De todas formas, no sería justo reclamarle a un equipo modesto y pequeño unos valores altos audiovisuales. Pero sí sorprende para mal la falta de optimización o retoques para su lanzamiento en consolas, tantos años después de su debut. Sus gráficos parecen más propios de un indie modesto en los inicios de PS3/Xbox 360. Ni han pulido las pantallas de tiempos de carga entre secciones que, aunque sean rápidas, rompen totalmente la continuidad y no se justifican en un título de estas características.
Para rematar ni presenta subtítulos en español. Los ajustes de accesibilidad no están por ningún lado y el tamaño de los subtítulos, para colmo, es ridículamente pequeño. El precio al menos es de 9,99 euros.

Conclusiones: Lo mejor y lo peor de Caligo
Caligo es un walking simulator de apenas 90 minutos de duración donde lo único que hay que hacer es caminar y leer diálogos. Su simpleza puede resultar satisfactoria para quienes tan solo busquen una historia, pero incluso el público más fanático de los walking simulator va a tener que lidiar con obstáculos tan notables como subtítulos en inglés, encima a tamaño mini.
Caligo tiene cierto encanto por las reflexiones que propone, más atrevidas que en la mayoría de walking simulator, y por lo oscuro y bizarro de sus paisajes. Su punto fuerte es una banda sonora atmosférica y efectista que sabe acompañar en todo momento. Por desgracia, en un subgénero tan concurrido como éste, con títulos absolutamente espectaculares en inmersión y narrativa, hace falta mucho, muchísimo más que eso.
Caligo se queda corto dentro del panorama actual del subgénero y presenta inconvenientes graves como la falta de textos en español, por lo que se hace complicado de recomendar a todos los que no sean curiosos y auténticos incondicionales del walking simulator. Estos serán quienes, probablemente, mejor valoren este extraño paseo filosófico.