Sony PlayStation contra el formato físico: consecuencias e impacto en los videojuegos
Sony anuncia que dejará de publicar sus juegos para PlayStation en formato físico disco desde 2028 y nosotros analizamos sus posibles consecuencias

El 1 de julio de 2026 pasará a la historia de los videojuegos. Y no por una buena noticia, un lanzamiento sorpresa o el anuncio de una nueva consola o dispositivo. Hoy, Sony ha confirmado que dejará de sacar sus juegos para PlayStation en formato físico disco. La fecha elegida es nada más comenzar 2028. La negativa de un gigante del entretenimiento electrónico a editar nuevos juegos en discos físicos es un varapalo al formato físico. Un mazazo que se une al que apenas unos días le asestó Grand Theft Auto VI y su lanzamiento en formato code-in-a-box. Estas medidas ponen en una situación límite al formato físico, entre otras cosas porque adelantan una PlayStation 6, con toda probabilidad, sin lector de serie y un desembolso extra para los consumidores que quieran tenerlo. De igual modo, y dada la magnitud de Sony como editora, este movimiento puede ser solo el principio de un efecto dominó y arrastre a otras publishers a seguir los mismos pasos.
El revuelo está siendo monumental en foros y redes sociales, con editoras de primera línea alzando la voz contra esta política prodigital. ¿En qué puede afectarnos realmente como consumidores y usuarios que Sony abandone los lanzamientos en disco físico para PlayStation? Vamos a desarrollarlo y daros una opinión.

La importancia real del hardware doméstico
Hace unos días, tras los recientes anuncios de subida de precio de diferentes consolas y viendo el coste que significan -y significarán-, dejé caer en un tuit (así en modo reivindicativo pero con algo de veracidad), que me estaba planteando seguir en el mundillo de las consolas. El dispendio que debe hacer el usuario para obtener juegos con un precio de venta más alto -en muchas ocasiones- que en ordenadores, menos opciones y peor rendimiento, sumado al exagerado monto de un hardware pasado de fecha de caducidad, eran algunos de los puntos en los que basaba mi argumento. .
Hay más, por supuesto. Os enumero. Están los juegos que anuncian incompletos sin ningún tipo de vergüenza (también ocurre en lanzamientos de ordenador, por supuesto). La suscripción mensual para jugar online cuando previamente pagas a tu proveedor de internet. Los catálogos de algunos de estos servicios de suscripción que se empeñan en estresarte para que tu cuota mensual sientas que la estás exprimiendo. Y el último colmo de los colmos, el code in a box.
El trato a los usuarios de consola es vergonzoso. Hablamos de una industria, la del hardware doméstico, que ha elevado el status del videojuego al que es en la actualidad, y eso lo ha conseguido también gracias a nosotros. Los ordenadores también han ayudado en gran medida, pero seamos sinceros, cuando eras un chiquillo o chiquilla le preguntabas a tu colega si ibáis a casa de X a jugar a la Nintendo o a la “plei”, no al ordenador.
Quizás parezca que estoy generalizando demasiado pero es la realidad. Si Nintendo no hubiera sacado NES, a saber dónde estaríamos. O si SEGA no hubiera dado caña con Master System y después Mega Drive, igual estaríamos hablando de que Nintendo 64 o Super Nintendo ni siquiera hubieran existido. O que la rebeldía de Ken Kutaragi ni siquiera lo hubiera alentado a crear una de las consolas más icónicas de la historia.
Constante depreciación
Primero nos vendieron la moto con un caballito descargable en cierto videojuego. Y de ahí hemos pasado a anunciar títulos y, en el mismo tráiler, una expansión. Llamadme viejo cebolleta pero en su día recuerdo que los juegos venían completos en un único formato físico. Podía tener sus errores, claro. Pero, dependiendo de la época, se podían arreglar con parches. Después nos adentramos en el terreno digital, con algunos juegos selectos disponibles en la tienda online de cada consola. Steam va a su bola, eso lo sabemos todos, pero también tiene su parte de culpa. Al menos lo hace mejor.
Cuando vieron que lo digital iba cuesta arriba se atrevieron con el formato físico. “Dejamos de producir manuales por el alto coste del físico y nos centramos más en lo digital”. Y ahí estabas tu, con cara de tonto comprando novedades en caja y viendo como un mísero disco o cartucho aparecía en su interior, la mayor parte de las veces sin contraportada. Lo peor no es eso. Ya dejaba entrever que el precio de los títulos en formato digital iba a reducirse. De hecho algunas compañías así lo dijeron. ¿Y qué ocurrió realmente? Que el precio era el mismo tanto en digital como en físico. Por si fuera poco hostigan con reservas que incluyen objetos especiales (que no utilizarás casi nunca o duran un suspiro) en la edición digital. ¡Como si fueran a acabarse las unidades!
Y así estamos ahora, con lanzamientos exclusivos en digital. Con cajas de cartón vacías donde sale algún héroe legendario en la portada… y un código de descarga. Y con consolas digitales o el esperadísimo Grand Theft Auto VI solo en digital de lanzamiento.

No lo llames digital, llámalo alquiler
Me váis a perdonar que este texto sea una maraña de pensamientos. Pero es imposible escribir con propiedad con un enfado tan monumental como el que tengo y, supongo, millones de personas más. Volvamos al meollo de todo. Sony ha anunciado que en 2028 los juegos para sus consolas PlayStation serán exclusivamente en formato digital. No van a volver a fabricar ediciones en formato físico. Esto sienta un precedente escandalosamente peligroso para el sector porque afecta a diferentes puntos.
Y no, ninguno de ellos es la preservación, porque incluso antes de salir un nuevo título ya hay usuarios que “dumpean” absolutamente todo su contenido para después guardarlo o difundirlo. Ya no estamos en los 80. También existe una cultura de preservación en los estudios bastante más educada que antaño.
No solo pone fecha de caducidad a tus compras. Eliminan automáticamente cualquier propiedad. Os recuerdo que comprar un juego digital no lo convierte en tuyo, es básicamente un alquiler hasta que ellos quieran. De hecho, ya ha habido casos en el pasado de tiendas digitales que han cerrado y ya no permiten descargar, ni siquiera, los juegos que previamente habías comprado, ¿verdad Nintendo y tienda digital de Wii?
Y eso nos lleva al siguiente punto. En otro comunicado emitido por Sony seguido del que hoy nos atañe, ha anunciado que las tiendas de PS3 y PS Vita cerrarán próximamente. Si bien podemos seguir descargando todavía títulos de PSP aún estando su tienda cerrada, no sabemos qué ocurrirá en el futuro… Por mi parte, estoy convencido de que terminarán quitándonos esa posibilidad.
Pero aún hay más. Sony anunció a finales de junio que eliminaba de su servidor más de 550 películas que previamente vendió en su servicio StudioCanal. Y aquí sí que no hay manera de descargarlas de nuevo. Este servicio terminó su andadura en 2021 y cinco años después, todo aquello que habías “comprado” ya no será tuyo.

El fin de la segunda mano
Volviendo al tema de los videojuegos, se eliminaría también de esta ecuación la segunda mano. No todos tenemos un trabajo bien remunerado o podemos permitirnos gastarnos 80 rupias cada dos semanas, a veces ni siquiera uno al mes.
Las tiendas especializadas en darle una segunda vida a los videojuegos ayudan mucho a solventar este problema. No es poco, pues por desgracia es más común de lo que creemos. Lo de que los videojuegos son simplemente un lujo es una falacia que cuatro subiditos sueltan al populacho para creerse mejores. Este hobby desestresa, relaja, potencia nuestra creatividad, incluso facilita socializar e interactuar con otras comunidades y gamers. Y lo más importante, nos evade de nuestras preocupaciones. Todo ello es salud mental, así lo avaló la OMS en la pandemia cuando los videojuegos nos ayudaban a sobrellevar el confinamiento. Y no olvidemos otra virtud no menos importante, los videojuegos son cultura.
Dependencia tecnológica
Otro dato importante y casi siempre poco recordado es que en nuestras casas con 1Gb de conexión a internet las cosas se ven de otra manera, pero ¿qué hacemos con los que viven en Villarriba? ¿Y en Chilindrón del Almendralejo? Dudo mucho que allí tengan una conexión no solo decente, sino eficaz. Y hablo de dos pueblos ficticios que bien podrían ser cualquiera de España, a veces incluso de pueblos periféricos a grandes capitales.
Ahora sumemos esta posibilidad a toda Europa. O, por hacerlo más realista, a todo el mundo. LATAM por ejemplo tiene muchos países con un internet que ni se asemeja al que recibe un usuario de Villarriba. De hecho, muchos utilizan internet proporcionado por el Gobierno, de apenas un par de megas. Las combinaciones son infinitas.
Por poner un ejemplo real que me afecta a mi mismo, tengo una segunda residencia a 20kms de mi ciudad. Una ciudad potente, de entre las tres más grandes de España. No tengo internet. Es una segunda residencia en una suerte de residencial donde muchos viven allí… y no tienen internet. ¿Qué haría yo con una consola digital?
Y por supuesto tenemos el problema de internet. Si me voy a mi segunda residencia e instalo el disco, puedo jugarlo. Si se me cae internet, puedo jugar lo que quiera con mi copia. Si no me va bien pagar internet este mes, puedo seguir jugando mi catálogo. Eso con el digital no ocurre. Si además una actualización ha estropeado tu juego favorito, no pasa nada, metes el disco y juegas la versión original (cosa que ha pasado bastantes veces esta generación). Y por supuesto, si cierra la tienda digital… basta con introducir el disco.

Puestos de trabajo comprometidos
Faltaría hablar de las tiendas físicas especializadas en videojuegos. No hablo de las grandes, que más o menos tienen medios para subsistir -aunque después de esto, la cosa se pone más cuesta arriba-. Hablo de las tiendas de barrio o cadenas que aún siguen en pie a duras penas. O de la cantidad de empleos que se van a perder bajo esta decisión. O que los videojuegos indies ya no podrán tener un videojuego físico en su consola favorita y se perderán entre los cientos de títulos mal distribuidos en PlayStation Store.
Y como apunte final, el formato digital como formato único se carga la guerra de precios. Basta entrar un momento en redes sociales para ver a usuarios compartir los chollos que encuentran en formato físico. A veces, y no pocas, un juego en digital dobla el precio de un título en formato físico pasado un tiempo de su lanzamiento. Una diferencia que se acusa en épocas como Black Friday o rebajas de verano, como ahora, cuando las tiendas hacen ofertas especialmente agresivas. En formato digital, olvídate. Si no hay competencia, solo hay un ganador: Sony. Se acabó buscar la tienda que ofrezca mejores goodies, mejor precio o servicio. Si quieres un videojuego, tendrás que pasar por el aro de la mandamás.

La pela es la pela
El negocio es el negocio diréis, pero siempre pagamos justos por pecadores. Nos la colaron con los DLCs (quien lo haya permitido, yo no compro DLCs), con suscripción para jugar online, con la eliminación de manuales, CIABs, con juegos incompletos, con precios abusivos y con desprecio por los amantes de lo físico. Los datos revelan que el formato digital supera con creces al físico, pero todavía hay una parte importante de lo segundo.
¿Es cierto que vende menos? Sí. ¿Es cierto que sigue siendo lucrativo? También. Lo que pasa es que la pela es la pela, y para qué van a perder unos duros vendiendo un formato con menos seguidores si pueden arañar absolutamente todo de lo digital. Se ahorran distribuidora, fabricación, intermediarios y el manual. Bueno, esto hace tiempo que nos lo quitaron.
Se habla de que el mercado digital copa el 80% aproximado frente al 20% del físico en Europa, pero lo que no se cuenta es que ese 20% son varias decenas de millones de copias y eso se traduce en muchísimo dinero. ¿Realmente pierden tanto como para eliminarlo? No, simplemente no ganan el máximo. Son datos extraídos de 2025 pero no diferirá demasiado para este 2026.

El valor de la variedad
Vivo en un mundo donde entro a un bar y existe un gran catálogo de bebidas, picoteo y posibilidades. Vale que existan algunos que solo se centren en, no sé, patatas bravas, pero siempre hay algo más para aquellos que no les gusta. Hasta la propia cadena fast food del payaso ofrece algo más que hamburguesas. Y os aseguro que no gana más dinero vendiendo manzanas troceadas, más bien al contrario.
Yo mismo puedo vestir hoy de negro y mañana de arcoiris porque tengo esas opciones. Lo mismo que quien contrata una habitación de hotel en uno donde no acepten niños y otro donde admitan perros. En la variedad está el gusto, pero a Sony parece que no le va eso. La gran multinacional del entretenimiento quiere seguir coronándose y eliminar de un plumazo algo que para muchos jugadores es una tradición. Abrir un juego físico, olerlo y admirarlo cuando uno quiera.

Los consumidores ¿somos los responsables?
Que esté enfadado con este asunto no me libra de haber contribuido en mayor o menor medida a esta decisión. Yo mismo compro juegos en digital, aunque el 90% de las veces cuando están a menos de 5 euros. Es decir, cuando llevan ya varios años a la venta y los ponen a precios irrisorios para darles un segundo -o tercer- tirón. Pocas veces he comprado novedades de lanzamiento, se me ocurre Animal Crossing New Horizons, Dragon Quest VII como el último y puede que uno o dos más en la época PS3. Nada más.
Tampoco en Steam, plataforma que uso a diario y que nunca me ha eliminado un videojuego de mi catálogo desde hace 20 años, y mira que han ido eliminando con el tiempo… Allí es donde el grueso de mis adquisiciones digitales se multiplican, solo que nunca he comprado el día de lanzamiento. Únicamente en ofertas de menos de 10 euros.
Si bien somos responsables de la decisión tomada por Sony, no creáis que tenemos toda la culpa. Las grandes corporaciones nos estudian, profundizan en nuestros hábitos con complejos análisis de mercado y aplican todo ese conocimiento en su marketing diario. Saben por dónde pasaremos por el aro, planifican cada movimiento con antelación e incluso por pasos hasta que su perfecta trama pueda considerarse como algo a lo que estamos abocados. Nos manipulan. Sobre esto, nada mejor que ver el documental Compra Ahora, La conspiración consumista que tiene Netflix en su servicio, sobre todo la parte en la que habla de Amazon.
Conocen nuestras necesidades, qué colores influyen a la hora de comprar, cómo funciona el mercado y cómo compramos. Saben que si puedes tener algo ya mismo, aunque sea por un poco más de precio, la mayor parte del público lo comprará. A pesar de las múltiples quejas que se ven y verán en el futuro en torno a esta decisión, a Sony le dará igual porque seguirá habiendo millones de jugadores en sus consolas comprando videojuegos. Y ganando más dinero que antes, al sepultar el formato físico. Las gallinas que entran por las que salen. Además, el altavoz social rara vez se asemeja a la realidad.

La ansiada soberanía de Sony
Que a Sony le debemos mucho no es ninguna mentira. Que Sony desde PlayStation 2 se vino arriba, tampoco. En esa época ya dejaba entrever que sus aires de grandeza podían llevarla a mal puerto. Su soberanía en el mundo de los videojuegos les hizo creerse que nadie les podría toser, que podrían hacer lo que quisieran y que el negocio era suyo. Un poco humorístico teniendo en cuenta que nadie en la compañía daba un duro por Ken Kutaragi y su loca idea de crear una nueva consola.
Con PlayStation 3 le vieron los dientes al lobo. Su arrogancia y su particular manera de ver los videojuegos hicieron que sus ventas se vieran comprometidas durante un tiempo, desarrollando una consola problemática tanto en hardware como en software. Y, por supuesto, con una Microsoft que había aprendido de sus errores. PlayStation 4 también tuvo un inicio particular pero repuntó. Con PlayStation 5 volvió la Sony que nadie quería y desde entonces están tomando decisiones que a nadie le agrada.
Han subido los precios de su servicio PlayStation Plus, los periféricos, las consolas y los juegos. También han despedido empleados, cerrado grandes desarrolladoras de videojuegos como BluePoint y tomado decisiones más que cuestionables. A ello sumamos el cierre de las tiendas de PS3 y Vita, errores sin solución en la store que afectan a un buen número de clientes, el abuso de refritos y remakes innecesarios a precios superlativos, la imposición de crearse cuenta PSN en pc, la supresión de licencias digitales (las películas que antes comentábamos) o la cancelación de desarrollos largamente anunciados como el multijugador de The Last of Us.
Hoy ha escrito un nuevo capítulo en este historial de desastres. Abandonar el formato físico confirma que PlayStation 6 será solamente digital. Adiós a cientos de puestos de trabajo que viven de ello en gran medida. Todo sea por aumentar beneficios.

¿Adiós para siempre al formato físico?
En resumen: lo que quiere Sony es que pases por su aro, nada más. Y si no estás contento, te largas a otra compañía. Ese es su ego, el de tener todo el control y poder.
No hay discusión en este tema, compañías discográficas siguen sacando álbumes en CD e incluso en un formato tan olvidado -pero en repunte- como el vinilo. Las películas siguen lanzándose en blu-ray y hasta rescatan antiguas olvidadas en este formato y para DVD. Los libros se venden por millones en digital pero las librerías físicas ya no tienen espacio para acoger a tanta novedad.
No es por recortar gastos o que el físico venda menos. Es codicia. Despreciar al usuario tradicional. Solo puedo enfocarlo como una manera de aprovecharse de nosotros y de su posición privilegiada. Pero desde aquí una advertencia: cuidado porque la avaricia rompe el saco. También el saco digital. Guardad este artículo. Igual me equivoco, o igual no.
Redacción: Ricardo ‘Taru’ Fernández
Periodista especializado en videojuegos desde hace más de 25 años. Amante de Final Fantasy XI y los MMORPG.

