Análisis The Relic: First Guardian (PS5), ¿merece la pena?
Un soulslike solo apto para los más curiosos y curtidos en el subgénero, lastrado por la inexperiencia de su estudio y elementos tan mejorables como una cámara nefasta

The Relic: First Guardian
Género: RPG de acción
Desarrollador: Project Cloud Games
Distribuidor: Perpetual Europe Limited
Idioma: Textos en español, voces en inglés
Plataformas: PC, PS5, Xbox Series
Versión analizada: PS5
Formato físico: Meridiem Games
Sobre el papel, The Relic: First Guardian tiene elementos muy atractivos para un RPG. Un mundo semi-abierto para explorar, decenas de jefes que abatir, mitología coreana de por medio y un sistema de combate basado en el parry son algunas de sus propuestas. Suena bien, ¿verdad? Lamentablemente, fuera del papel, el juego de Project Cloud Games pincha en todos y cada uno de sus apartados.
Me fastidia decirlo, porque estuve allí el día que se anunció, viendo su primer trailer y haciéndome ilusiones gracias a uno de los eslóganes de presentación. El juego llegó a presentarse con la etiqueta «The Witcher y Dark Souls se juntan en un espectacular RPG de acción de 2026», y aún puede leerse en su ficha de Steam. Es lo que tiene el marketing y el hype, que te hace creer cosas.
No obstante, pese a tener una frase gancho tan espectacular, flaco favor le hacen al juego. Y esto lo digo con el mayor de los respetos hacia el desarrollador. Anunciar tu videojuego usando como gancho comercial dos de los nombres más grandes del videojuego moderno exige, como mínimo, que tu proyecto cumpla unos estándares.
Pero…, ¿de verdad es tan feo? ¿Es The Relic: First Guardian un videojuego pasable siquiera? La respuesta, en las siguientes líneas.

Donde dije digo…
Volvamos al papel. La historia de The Relic: First Guardian tiene lugar en el mundo medieval de Arsiltus. En este continente hay de todo, desde guardianes legendarios hasta una secta de monstruosidades llamados Brutals (no se han comido el tarro con esto tampoco). La gente se protegía de los monstruos gracias a una Gran Reliquia. Cuando esta se destruye (porque, hay que reconocerlo, es lo que tienen todas las grandes reliquias y cristales mágicos de los RPG), un Vacío transforma a los humanos en los mismos bichos de los que se defienden .
Tú, el jugador, eres un guardián amnésico al que una misteriosa doncella oscura guía para recuperar los fragmentos de esa reliquia. Y cosas del destino y de las premoniciones tan complejas con las que los videojuegos de rol nos asedian, te toca ponerte en marcha, espada y escudo en mano, para salvar un universo que presume de inspirarse en el folclore coreano.
Pero donde dije digo, digo Diego. El desarrollo de la trama no es que sea plano, que sería un adjetivo pasable pero le queda muy corto. El nulo carisma de los personajes y la innecesaria criptografía de la trama consiguen que el jugador avance sin ton ni son por un mundo semi-abierto que tampoco invita a ser explorado.

Carga narrativa
Uno de los problemas más alarmantes del juego es su ejecución narrativa, como digo. Cosa que podría salvarse si las misiones se fueran concatenando con coherencia. The Relic: First Guardian tampoco lo hace. No distingue entre misiones principales y secundarias. Nunca sabes si el jefe contra el que llevas media hora estrellándote hará avanzar la historia o solo te dará un puñado de monedas de oro. Además, unas barreras de niebla bloquean el paso hasta que cumples unos requisitos que nadie te explica.
El desarrollador ha intentado copiar el estilo opaco de los soulslike, pero creo que se olvidan de que un soulslike es mucho más que una narrativa ambiental: se trata de construir una atmósfera que haga sentir al jugador que es demasiado pequeño en contraste con su gran mundo. The Relic: First Guardian consigue un efecto diferente, pues en mi caso, al menos, ha conseguido hacerme sentir que el juego se queda demasiado pequeño para tal concepto.
Para maquillar la trama, o para aniquilarla del todo según se mire, los escenarios están salpicados de pequeñísimas historias secundarias a modo de tarjetas que cuentan historias íntimas y breves. El concepto es bueno, la ejecución también; el problema está en el propio texto, que sigue siendo críptico innecesariamente.

A vueltas con la cámara
¿Y qué decir respecto al combate? The Relic: First Guardian pone todo su empeño en parecerse a un soulslike. Barra de resistencia, enemigos que se lanzan sobre el jugador con una total falta de respeto por el espacio personal…, los ingredientes están ahí.
El sistema de combate se articula casi totalmente sobre el parry. He de decir que cuando el combate sí funciona, este resulta contundente. El tiempo se ralentiza con cada parry perfecto y se abre una ventana en la que machacar sin piedad a los enemigos. Los efectos gráficos también ayudan al conjunto. ¿Qué falla? Falla, como falla casi todo en este juego, la ejecución.

No obstante, el combate sufre de un sistema de cámara y fijación de blancos horrible. En mis partidas, especialmente en enfrentamientos en lugares cerrados o estrechos, la cámara ha comenzado a bailotear sobre la cabeza del protagonista. Me ha resultado dificilísimo acabar algunas batallas sin poder ver bien qué estaba pasando a mi alrededor. Y esto, en un RPG centrado en la acción, lo destruye por completo. La cámara es, tanto fuera como especialmente dentro de un combate, una de las peores que he sufrido en mucho tiempo.

Duración muy extensa
Un punto muy llamativo es que The Relic: First Guardian quiere que te enfrentes a casi 80 jefes. Un número muy alto que resulta atractivo si solo tenemos en cuenta el número en sí, porque hay matices muy inconvenientes. Algunos de estos jefes son simples bandidos cuyo combate se resuelve en un duelo olvidable. La mayoría tienen una sola fase y poquísimos movimientos, restringiendo el moveset a una o dos habilidades que agotan la paciencia del jugador.
Destacan algunos combates en particular, como un caballero maldito que recuerda a Artorias del Abismo, pero los mejores apenas igualan a los jefes más normalitos de Lies of P o Wo Long. Otros jefes recurren a trucos muy ruines, como muertes de un golpe o maldiciones que impiden curarse. Por otra parte, el diseño de los enemigos normales se reparte entre los clásicos bandidos, esqueletos, monstruos y fantasmas propios del género.

Rendimiento técnico
The Relic: First Guardian solo tiene un modo gráfico por defecto, y aquí me detengo porque esta es una decisión que considero acertada. El problema está en que el rendimiento es inconsistente con lo que se ve en pantalla. Los efectos de iluminación y las texturas son muy normalitos, aunque las partículas resultan muy llamativas. Nada de lo anterior justifica unos bajones importantes en la tasa de cuadros.
Otra cosa que debo comentar, respecto a las opciones de accesibilidad, es que estas son escasas. Por no decir inexistentes. El tamaño de las letras en los menús o en los tutoriales es minúsculo y cuesta enfocar la mirada si juegas a más de dos metros del televisor.
Respecto a la banda sonora, pasa sin pena ni gloria.

Conclusiones
No ha sido fácil para mí hacer este análisis. Siempre busco la forma de darle la vuelta a la tortilla y destacar los puntos positivos; decirle al jugador que, aunque cierto juego tenga sus problemas, es una buena compra. Es muy complicado hacer eso con The Relic: First Guardian. El desarrollador ha prometido corregir los fallos más graves y entregar un producto más pulido y redondo, y de corazón, espero que así sea.
Mientras tanto, compra este juego solo si eres muy fan de los soulslike y quieres completar tu colección de rarezas del subgénero. Puedes hacerlo en formato físico gracias a Meridiem Games, que ha distribuido una edición en caja desde este septiembre.
Valoración
4.5