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A Plague Tale: Innocence – Análisis histórico, cultural y artístico

¿Puede un juego con miles y miles de ratas asolando Francia ser un acercamiento veraz a la Europa Medieval?

a plague tale protagonistas

A Plague Tale: Innocence

Puntuación: 4 de 5.

PS5 – Switch – PS4 – PC – Xbox

Sigilo, Survival horror

Eso mismo me planteé yo cuando pensé en traer a mis charlas de divulgación histórica un bloque dedicado a aspectos generales, cotidianos. Casi breves pinceladas de un mundo que tantas veces había visto representado en series, películas, libros y videojuegos. Así lo hice, y llamé a ese bloque “Vida y Muerte en la Edad Media”. No podía ser un mejor título para relacionarlo con A Plague Tale: Innocence.

Y sí, quizá a alguien le sorprenda, pero no he encontrado hasta la fecha otra experiencia que me consiga colocar en un “modus vivendi” medieval con más potencia onírica, simbólica. Y, en definitiva, con más realismo.

No se me echen las manos a la cabeza todavía. Ahora entenderán a qué me refiero con “realismo” en este contexto y con este videojuego en particular. Y, por supuesto, advierto que este artículo tendrá SPOILERS de la historia y personajes.

a plague tale guerra

Su historia

La historia de A Plague Tale: Innocence nos coloca en 1348, al sur de Francia, una fecha y un lugar que todo aficionado al mundo medieval asocia rápidamente con dos elementos: la peste y la Guerra de los Cien Años. Y no, este juego no intenta que comprendas ninguno de ambos conceptos.

Más bien intenta, desde el primer momento en que tomamos el control de Amicia, que nos transportemos a la mentalidad, a una (o muchas) maneras de interpretar uno de los años más convulsos de la historia de la humanidad. Y es desde ese momento en que un buen guía, un buen docente, puede empezar a extraer detalles muy interesantes.

Comenzamos con un prólogo donde ya nos muestra un exquisito trabajo de dirección y diseño artísticos en el vestuario de los personajes y su caracterización. Destaca insertar estos primeros minutos del juego en una cacería, una de las actividades más comunes e importantes para la nobleza medieval, a la cual Amicia pertenece.

La ficción histórica ya se despliega desde ese primer momento, sin querer engañar a nadie, con una primera muerte misteriosa del perro de la familia que es vivida por el jugador, y sobre todo por los personajes de la historia, como algo terrorífico, casi sobrenatural, maligno, diabólico…

Pero no todo es oscuridad. Una excelente representación de una propiedad rural de la nobleza francesa bajomedieval nos aguarda para que podamos contemplar un maravilloso ejemplo de capilla particular, a caballo entre el románico y el gótico.

También vemos e interactuamos con elementos asociados a la riqueza de la época como la apicultura, la herrería. Y cuando entremos en la casa nos asombrará por su heráldica y su fidelidad en cuanto a gran parte del mobiliario, la decoración a través de grandes tapices, la sinuosidad de la distribución de habitaciones y pasillos y la ausencia de luz en algunos momentos.

Sin duda una excelente muestra de que quien ha diseñado esta villa sabía lo que hacía. Cierto es que hay licencias creativas, pero ninguna nos aparta de la sensación general que nos produce recorrer la residencia de los De Rune.

a plague tale campiña

Sus escenarios

Sin embargo, lo que a mí me enamoró de A Plague Tale: Innocence, y donde creo que brilla con luz propia, no es tanto en sus escenarios… sino en el subtexto que encierran muchos de ellos. El intrincado trazado de la población del capítulo 2 del juego, con la combinación de casas de piedra, madera y adobe, está muy bien… Pero es entre esos muros donde vemos, de manera más desarrollada, un acercamiento brutalmente bien conseguido a algo mucho más abstracto: el miedo.

El miedo a lo conocido, la enfermedad y el hambre; el miedo a lo desconocido; el miedo dirigido por parte de la institución eclesiástica a través de predicadores e inquisidores.

Y sí, el tropo de la mujer quemada en la hoguera se repite, como el tópico que no ha de faltar, y se le perdona porque, a pesar de seguir cimentando la idea de que este tipo de ejecuciones eran normales y cotidianas (cosa que no es cierto), se trata como una respuesta ante lo que debió significar para hombres y mujeres del siglo XIV la llegada de la Muerte Negra. Si se llegó a escribir que la Peste era provocada por una alineación de los planetas… ¿Cómo no sentir la tentación de acusar a unos y otras de brujería?

Será entre los muros de ese monasterio abandonado – una representación muy simbólica de lo que ocurría en la Europa medieval con el clero y su crisis de fe y de moral -, en donde contemplemos, por primera vez, lo sobrenatural. Es tras abandonar esa iglesia, ya plenamente gótica, y pasear por algunas de las estancias principales de este tipo de construcciones, cuando el choque de la ficción puede echar para atrás, definitivamente, a quien busque una verosimilitud histórica rigurosa.

a plague tale escenario

El terror de la Europa medieval

No. Evidentemente la Peste Negra no vino acompañada de miles y miles de ratas actuando casi como un ser pensante y sintiente. No, los cientos de muertes no eran ocasionadas por unos roedores que te rodeaban y te devoraban vivo en apenas unos segundos. Ahora bien… ¿es posible que alguien como Amicia o Hugo, en aquellos tiempos, pudieran vivir esos momentos con una sensación de horror o desazón similar a la que a nosotros nos producen miles de ratas?

Lo planteo de otra manera. ¿Os parece descabellado pensar que el terror que nosotros experimentamos desde el siglo XXI cuando vemos esas escenas, la sensación de indefensión, de muerte segura, de algo que escapa completamente de la razón y del orden natural, no podría parecerse al que una madre podía sentir al ver cómo, en apenas una semana, toda su aldea moría fulminantemente, entre gritos y alaridos de dolor, y en su propio hogar todos iban a confluir en ese mismo destino?

¿No pensáis que las fosas comunes, cavadas en los pueblos y ciudades con la llegada de la enfermedad, tendrían un efecto similar en las emociones e impresiones de los habitantes del siglo XIV que lo que nos causa a nosotros, los jugadores y jugadoras, ver campos con miles de cadáveres de ganado, pudriéndose al sol?

Ese es, precisamente, el gran acierto que, para mí, tiene A Plague Tale: Innocence. La ficción histórica al servicio de crear unas emociones y sensaciones que, si bien serían por motivos y estampas diferentes, quedan perfectamente recreadas a cada paso que Amicia y compañía avanzan.

Y claro que es descabellada la explicación del origen de la enfermedad y el papel que Hugo tiene en toda esta historia pero, amigos/as… o aseguro que no creeríais la de historias, leyendas y mitos que los propios coetáneos crearon, creyeron y difundieron sobre la llegada de una peste que, sin ser la única, arrasó la Europa Medieval de manera fulminante (como siglos antes lo había hecho la Peste de Justiniano en parte del Imperio Bizantino, como se menciona, de pasada y con otro significado, en el juego).

a plague tale acueducto

La crudeza de una guerra

A todo esto, le sumamos la guerra, otro de los Jinetes del Apocalipsis, tratada en este juego de una manera muy cruda. Exageradamente cruda, con ese campo de batalla repleto de cadáveres, las máquinas de guerra semidestruidas, las propias ratas conviviendo en este contexto.

De nuevo, una hipérbole tremendamente inteligente para dejar claro que la guerra, ante todo, era terror y muerte, un acontecimiento visto como tal por muchos hombres y mujeres que lo perdían todo al paso de los ejércitos. Sin contar con los propios combatientes que se dejaban la vida en ellas.

Podría hablar horas y horas de otros aciertos de A Plague Tale: Innocence. Podría deciros que creo que algunas de sus localizaciones tienen el aroma y el “alma” que debieron tener en aquellos tiempos: desde el castillo abandonado como lugar de residencia del caballero, pasando por la gran ciudad como centro neurálgico levantado alrededor de la catedral y rodeado de murallas.

Podríamos hablar de las ruinas romanas y la manera en que los habitantes del siglo XIV las veían e interpretaban, a veces como construcciones míticas de aquellos que un día habitaron sus tierras y cuya civilización y cultura sucumbió, igual que la suya lo hace ahora ante la enfermedad y la guerra.

a plague tale interior

Daría para una pequeña lección de alquimia y de ese conocimiento precientífico que acompañaría al ser humano hasta bien entrado el XIX; aderezado con los momentos en los que visitamos la universidad, figurada y casi literalmente un templo dedicado al saber y que ya en el siglo XIV comenzaba a alzarse como la institución que, ya en el Renacimiento, tomaría la delantera en cuanto al avance y progreso.

Incluso hay momentos en los que los protagonistas de la aventura nos hablan de ese contacto directo con el medio natural: con el bosque, con la noche, las tormentas, las ruinas de antiguas aldeas… todos ellos, espacios que en la mentalidad medieval tenían unos códigos y unos significados que, quizá hoy, hemos olvidado.

Inocencia en tiempos de guerra

Y es que A Plague Tale: Innocence nos habla de cómo algo extraordinario puede acercarnos a lo ordinario, de ahí que sea una de mis herramientas preferidas para hacer una aproximación, siempre guiada por la batuta del docente, al universo medieval.

Concretamente, al universo de las mentalidades y la cotidianeidad de aquellos hombres y mujeres que, además de presenciar torneos, visitar castillos y rescatar princesas, vivieron y murieron en esta Europa Medieval.

Quizá ahora tengáis más clara la respuesta: ¿puede un juego con miles y miles de ratas asolando Francia ser un acercamiento veraz a la Edad Media? A mí parecer, puede y, en este caso, de una manera extraordinariamente bien.

a plague tale innocence portada

Siempre he dicho que detesto la etiqueta, que esgrimen incluso historiadores de cierto prestigio, de “edad oscura” para referirse a la Edad Media.  Quizá porque encierra en sí infinidad de tópicos que se han ido extendiendo, en muchos casos, por películas y libros que pretendían ser más históricos y reales que este videojuego. Y esa es una de las lecciones que nos dan Amicia e Hugo.

Más allá de lo que nos cuenta su historia, de su lucha y de su sacrificio, su aventura nos permite comprender cómo a veces, a través de lo imaginario, lo onírico y lo ficticio, se puede acariciar una experiencia que raya la verosimilitud y la conexión emocional verdadera que le puede faltar a la visión más objetiva y real de la historia.

Quizá habría que plantearse si a día de hoy, que tenemos la información a golpe de clic, alcanzar esa realidad experiencial no es una forma excepcional de acercarse a nuestro pasado a través de nuestro presente. Para mí, lo es, sin duda.

¿Y tú, has sentido alguna vez cómo la Historia se te cuela hasta lo más profundo de tu corazón?, ¿a qué esperas para probarlo?

alvaro carvajal

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