Starfield Análisis Portada

Análisis Starfield (PS5), la space opera que merece otra oportunidad

La versión más completa y ambiciosa de un gran RPG que, pese a los esfuerzos, mantiene ciertas inconsistencias

Starfield PS

Starfield versión PS5

Género: RPG

Desarrollador: Bethesda Softworks

Editor: Microsoft

Formato físico: Sí

Idiomas: Textos y voces en español

Versión del análisis: PS5 estándar

Es difícil concebir los videojuegos de rol sin mencionar a Bethesda. The Elder Scrolls, por ejemplo, atesora algunos de los videojuegos de rol más premiados y reconocidos de todos los tiempos (Skyrim goza de un legado envidiable). Pero los de Maryland encararon el desafío de superarse a sí mismos dentro del género en el que son una máxima referencia. Así, en 2023, Starfield aterrizaba en Xbox Series y PC, no sin algunos inconvenientes técnicos y otros tantos de otra índole. La nueva franquicia de Bethesda no lograba tocar la bóveda celeste, pero se convertía en un título fantástico y en la excusa perfecta para hacerse con una Xbox Series. Fue, aunque muchos digan lo contrario, la niña bonita de Microsoft. Ese juego que todos envidiaban en silencio. Os lo contamos en nuestra review, escrita tras más de 300 horas de partida.

Tres años más tarde, bien entrado 2026 Starfield despega en PlayStation 5 con todo su contenido intacto, añadiendo nuevas opciones de calidad de vida y otros elementos que redondean la experiencia. ¿Qué tal le han sentado al juego estos años de mejoras? ¿Qué tal ha salido la versión para la máquina de Sony? Os lo cuento a continuación en nuestro análisis de Starfield versión PS5. Pero antes, como siempre, nuestro agradecimiento al equipo de Bethesda España por la clave facilitada para la realización de este análisis.

starfield análisis portada

Starfield es puro Bethesda

Si entras de nuevas a este análisis, lo primero que tienes que saber sobre Starfield es que se trata del juego que Bethesda llevaba gestando desde hace una eternidad. Por resumirlo mucho a unas breves trazas, Starfield es como Skyrim en el espacio, pero con menos dragones y más ecuaciones orbitales. De todos los desarrolladores posibles, creo que el equipo liderado por Todd Howard es de los pocos que pueden permitirse mezclar un juego de rol con un simulador espacial sin que ninguno de los dos géneros salga escaldado.

Análisis de Starfield versión PlayStation ()

Starfield es puro Bethesda en muchos frentes, que es otra forma de decir que Starfield es un gran RPG. Es descomunal, con más de mil planetas para explorar y mil horas de juego si le dejas.

También tiene detalles como para hacer descarrilar un tren: es un juego de rol riquísimo en contenido, un simulador de naves decente, un shooter genial y, sobre todo, una bellísima carta de amor a la exploración con estilo NASA-punk.

Este cóctel es, a veces, un batiburrillo que puede quedarse corto según a quién preguntes, pero en líneas generales es una fusión que cumple con uno de los estándares más delicados del género: la inmersión; la capacidad de meter al jugador dentro de un universo y transformarlo en una experiencia creíble.

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La galaxia a tus pies

La cosa comienza como en todos los juegos del estudio. Es decir, de la forma más sencilla posible. Somos un minero —a estas alturas, ya sabréis que podemos crear a nuestro personaje desde un completo editor— que tiene la buena suerte de toparse con un artefacto místico de tiempos inmemoriales. Poco después, entramos en faena cuando unos piratas espaciales irrumpen en la minería a tiro limpio e, inmediatamente después, estamos a bordo de nuestra nave camino a Constelación, una entidad que tiene como objetivo el conocimiento de dichos artefactos y la exploración del cosmos.

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La trama principal se desglosa en una serie de misiones que pueden completarse en unas veinte o veinticinco horas.

La mayoría están bastante bien resueltas y tienen un hilo conductor muy interesante. No obstante, algunas son un poco planas, especialmente aquellas que sirven como puente para los dos o tres giros importantes.

Por supuesto, la trama principal es, irónicamente, un elemento secundario en los RPG de Bethesda, porque aquí lo importante es perderse en su vasto mundo. O universo. De esta forma, Starfield se postula como el videojuego de los mil sistemas solares, dándonos la libertad de explorar una cantidad absurda de planetas generados de manera procedural.


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No hay nada como ‘Starfield’ en el mercado. Y esto, en un mercado tan abarrotado de posibilidades, es un triunfo formidable


A diferencia de lo que ocurre en No Man’s Sky —y aquí acaban las comparaciones—, estos se generan a partir de una semilla predefinida. Lo que cambia es la disposición de algunos elementos como fábricas abandonadas, ruinas, bases enemigas y todo el repertorio. Hay cierta repetitividad en este asunto, y en más de una ocasión me he encontrado explorando dos bases idénticas en distintos planetas. Cosa que, por cierto, se ha disimulado bastante con los últimos parches.

No obstante, la sensación de convertirte en un explorador espacial resulta verosímil en su conjunto. Los planetas tienen un diseño en su mayoría soberbio, siempre que entendamos que la aleatoriedad de su orografía, así como de su fauna y su flora, no apuestan por un diseño Sci-Fi fantasioso como Mass Effect.

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NASA-Punk

El diseño de Starfield y su leitmotiv artístico obedecen al estilo que Bethesda parece haber patentado: NASA-Punk. ¿Y qué es el estilo NASA-Punk? Os preguntaréis. Para resumirlo, el estilo NASA-Punk es una estética de ciencia ficción que combina el realismo técnico de la exploración espacial de los años 60/70 (aka NASA) con un enfoque «punk». Este viene caracterizado por tecnología y estética analógicas, trajes espaciales robustos, funcionalidad sobre estética y una visión esperanzadora de la humanidad en el espacio. Para que tengáis otra referencia, es el estilo artístico proyectado en las películas Interstellar y The Martian.

La verdad es que no han podido acertar más con el diseño de Starfield. Su estética de tornillos, cables, chapas y tecnología que parece salida de un hangar real de la NASA, pero extrapolada un par de siglos hacia delante, le da al programa un estilo diferenciador. En este sentido, no hay nada como Starfield en el mercado. Y esto, en un mercado tan abarrotado de posibilidades, es un triunfo formidable.

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La ciencia tras el RPG

Starfield obedece —de una manera simulada, claro está— las leyes que rigen nuestro universo. Por ejemplo, los planetas orbitan realmente sus estrellas y las lunas orbitan sus planetas de forma dinámica y en tiempo real. Si quieres comprobarlo, apaga los motores en órbita baja y verás cómo el mundo gira bajo tus pies, produciendo eclipses que cambian la luz del paisaje.

En el Sistema Solar del juego, las distancias y movimientos son fieles a la realidad. Puedes contemplar el lento baile de los anillos de Saturno o las fases de una luna helada mientras te acercas a bordo de tu nave. Otro ejemplo de esto está en el mapa galáctico, que muestra líneas curvas y contornos que representan los pozos gravitacionales, esa curvatura del espacio-tiempo que te recuerda que la relatividad está ahí, aunque sea en forma de preciosas líneas topográficas. No es solo un adorno. Realmente te hace sentir que la gravedad tiene impacto en la jugabilidad.

Y hablando de gravedad, dentro de las naves la gravedad artificial es creíble. Los combates en gravedad cero te obligan a flotar y propulsarte con el jetpack. La física orbital está tan bien conseguida que, si te paras a mirarla, te deja con la boca abierta. Todo eso dentro de un envoltorio de ciencia ficción, claro. El grav drive te permite plegar el espacio entre sistemas como si nada, pero dentro de un sistema sientes que estás pilotando una nave de verdad…, más o menos.

análisis de starfield

Starfield como videojuego de rol

Pero Starfield no se olvida de dónde viene, no señor. Es, ante todo, un videojuego de rol made in Bethesda, como no me canso de repetir. Eso significa que su lore da para escribir varias novelas, que nos veremos rodeados de facciones —los gremios de toda la vida— a las que nos podremos unir, cada una con sus objetivos e ideologías. Que la auténtica vida del juego está en sus pequeñas tramas, muchas de ellas divertidísimas. Y sobre todo, que el progreso de nuestro personaje se mide por las cosas que hacemos.

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Es en ese punto donde puede verse una evolución natural de los clásicos del estudio. Ahora, cada habilidad desbloqueable —cada una pertenece a una rama diferente— tiene varios niveles, que solo podrán ser desbloqueados si completamos una serie de sub-misiones. Un pequeño paso adelante que hace del progreso una faceta muy divertida.

Y hay más, cómo no. Junto a los árboles de habilidad están el crafteo, la mejora de equipo, las investigaciones consecuentes, la construcción de bases… Una auténtica montaña de actividades pensadas para mantenernos pegados a la pantalla.

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La creación de naves

No me olvido de la creación de naves, que merece su propio epígrafe. En este punto, Starfield se suelta la melena al meternos en un taller en el que podemos ensamblar cientos de piezas diferentes.

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Tras los últimos parches, podemos crear auténticos monstruos, desde naves de combate hasta buques de carga de varios pisos. Y con compartimentos secretos para el contrabando, porque Starfield no sería lo mismo si no nos diera la oportunidad de ser unos piratillas espaciales. Cuánto les agradezco esa libertad.

Si esto os sabe a poco, existe la posibilidad de decorar nuestra nave al gusto. Claro, esos compartimentos modulares son nuestro hogar entre las estrellas. Y, dado que pasaremos muchísimo tiempo a bordo, seguro que queremos liarnos la manta a la cabeza y convertirnos en unos orfebres del menaje del hogar.

Para esto, Starfield incluye un editor de entornos muy trabajado, destinado a embellecer el interior de nuestras naves. Y creedme que esta «tontería» puede convertirse en un auténtico pozo de horas sin fondo. Cuidado que no os revienten la nave, por cierto.

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Un gran shooter

Y por último, no puedo obviar que Starfield es un gran shooter. Sí, también funciona en este género. Ya dieron un paso al frente con Fallout 4, juego que para algunos fue un adelanto lógico en la serie y, para otros, la versión descafeinada y demasiado arcade de Fallout 3. Si formas parte de este último grupo, lamento decirte que Starfield lo es más aún. Más arcade, quiero decir; no descafeinado.

Cuando estamos en tierra, la ópera espacial de Bethesda se transforma en un juego de disparos muy satisfactorio. Las armas tienen ese recoil y un «thump» propio de la balística, mientras que las armas láser se comportan como verdaderos juguetes de luz. El manejo de ADS —es decir, apuntar con mira— es tan preciso como un shoot ‘em up puro, las animaciones de recarga están bien hechas y el jetpack añade una verticalidad interesante que diferencia los tiroteos de cualquier otro juego del género. Se nota la mano de ID Software.

Pero…, también cojea en aspectos vitales como la IA enemiga, cuyos patrones de comportamiento dejan un pelín que desear. Además, los enemigos son esponjas de balas, especialmente los de nivel más alto. No es fácil equilibrar un videojuego como este, claro. Los enemigos deben su dureza a su nivel, por lo que eliminarlos como a cualquier demonio de medio pelo de Doom sería incoherente. Pero cuando estás en pleno tiroteo y necesitas un cargador entero para acabar con ellos, pues el juego te devuelve a la realidad: que Starfield es un RPG con mecánicas shooter, sí. Pero obedeciendo las reglas de los videojuegos de rol.

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Características de la versión para PS5

Para finalizar este análisis, debo mencionar que Starfield llega a PlayStation 5 haciendo un buen uso de sus particularidades. Los gatillos adaptativos funcionan muy bien, especialmente en el combate; el led del DualSense se ilumina de un color u otro dependiendo del contexto; y también se hace uso del altavoz y del panel táctil.

En el lado técnico, nos encontramos con una versión calcada a la de Xbox Series X para PS5 base, y una versión mejorada para PS5 Pro que aumenta la definición y algunos assets gráficos. Si vuestra pantalla es compatible con VRR, seguro que le sacáis más partido.

Dicho esto, Starfield hace gala de un espectáculo gráfico orientado a mostrar grandes superficies fotorrealistas, entornos colmados de detalles y efectos de luz que no necesitan raytracing para sorprender. Las vistas desde el espacio sobrecogen por la inmensidad de los planetas. Y en tierra, aunque algunos entornos y NPC pecan de simplones, en líneas generales tienen un gran nivel.

Debo señalar que, por ahora, la versión para PS5 presenta algunos errores como cuelgues del sistema que rompen la partida. Bethesda ya tiene en marcha un parche para arreglarlo, pero mientras tanto, recomiendo quitar la opción de autoguardado para mitigar estos fallos.

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Rumbo a las estrellas

Starfield es muchas cosas a la vez, pero sobre todo es un homenaje a la ciencia ficción y la exploración espacial.

STARFIELD REVIEW

Tiene sus costuras, como todo juego ambicioso. Las pantallas de carga siguen siendo numerosas, y aunque se ha implementado la exploración libre dentro de un sistema solar, la navegación espacial sigue sintiéndose restringida. Pero Bethesda ha conseguido crear un universo que se siente genuino, y su lore y pequeñas historias atrapan sin remedio.

Los combates en el espacio son muy divertidos. Atracar una nave enemiga para combatir en su interior en gravedad cero es una de las mejores experiencias que he tenido a los mandos.

Explorar planetas inhóspitos, bases enemigas, estructuras abandonadas…, liarse a tiros usando el jetpack, craftear materiales para construir puestos avanzados… La oferta de Starfield es muy extensa, y más si contamos con que el juego llega con todos los DLC, como Free Lanes y Terran Armada, además de la expansión Shattered Space.

Y lo hace junto con una reducción de precio para que la oferta sea irresistible: 49,99€ para la versión básica, y 69,99€ para la edición completa.

Después de tantas horas jugando, solo puedo decir que ha valido cada minuto. Su lanzamiento en PS5 debería ser aplaudido por toda la comunidad.

Porque más allá de la consola, tener un gran RPG como este disponible en casi todas las plataformas me hacen pensar en que los únicos ganadores de esta generación no son ni Xbox ni PlayStation: somos los jugadores.

Nota

9

Puntuación: 4.5 de 5.
Daniel Archer

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