Los mejores videojuegos de mundo abierto de PS2 – Aniversario PlayStation 2
Especial 25 años de PlayStation 2: Cuando los mundos se abrieron en los 128 bits

Ya desde sus más remotos orígenes, el ser humano ha anhelado la libertad máxima. Debe venir grabado en los genes del Homo Sapiens Sapiens lo de sobrepasar donde alcanza su vista. Buscar qué se encuentra tras el horizonte… Saber, como diría -cantaría- Vaiana, qué hay más allá. Entiéndase, no buscamos debatir sobre el concepto del libre albedrío (eso ya dejó claro Kojima que no existe, y aparte, no queremos excedernos de petulantes), sino exponer que la exploración sin limitaciones, desplazándose alegremente entre remotos puntos, mola mil a las personillas… Y por ende, el Homo Ludens (anda, otra referencia a Hideo), también llamado jugón o jugona, lo ha ansiado desde que existe el ocio electrónico y los videojuegos.

Una evolución que se hizo esperar
Las restricciones tecnológicas, claro, evitaron que en nuestro amado hobby digital hubiera inicialmente posibilidad de explorar mucho. O, más bien, tirando a nada. Quién no hubiera deseado en su época, con el Space Invaders, poder moverse a través del espacio, descubriendo planetas para hallar multitud de enemigos extraterrestres más allá de una estática pantalla, o en el Pong… vale, mal ejemplo este, pero se pilla el concepto.
Y es que, a pesar de los avances exponenciales, año tras año, tanto en las placas arcade como en la informática de consumo, los obstáculos a nuestra libertad absoluta de acciones al mando tardaron en desaparecer. Prácticamente, hasta que no llegó la sexta generación de videoconsolas.

Sí, sabemos que en el añejo Elite, pese a sus básicos gráficos y prehistórica interfaz, había muchas cositas que ver y hacer. También que, mucho después, el primer GTA con su alejada cámara, o los Driver(s) de PS1 permitían callejear limitadamente… pero lo gordo llegaría en la siguiente consola de Sony y coetáneas de 128 bits.
No vamos a destacar aquí el boom de innovación que supuso la tercera entrega -y posteriores secuelas- en la saga Grand Theft Auto de Rockstar, pues es sobradamente sabido y está más que documentado. Hoy toca recordar otros sorprendentes/arriesgados mundos abiertos digitales que surgieron casi al mismo tiempo, algunos de franquicias o IPs caídas ya en desgracia tiempo atrás.
Exploremos juntos este puñado de título clásicos de mundo abierto del catálogo de PS2. Tal vez abandonados y olvidados, pero tremendamente inmersivos y gigantescos. Ayudaron a cimentar un subgénero donde la libertad vale su peso en kilómetros recorridos.


Smuggler’s Run
¿Pensabais que los artistas anteriormente conocidos como DMA Design no aparecerían de nuevo en este texto? JÁ, inocentes. Unos meses antes de lanzar el insigne tercer Gran Chef, publicaron este primer intento de seudo-«sandbox» tridimensional.
Ya, sabemos que el palabrostio anglosajón, traducible por «caja de arena», se suele usar indistintamente para juegos de escenarios abiertos o que también permiten amplia creatividad… Pues no encajaría mal aquí, dado que debemos transportar mercancías y alijos de la forma más «creativa» para que no nos cacen. Además, atravesando arenosas dunas.
Este arcade de conducción nos pone en la piel de contrabandistas pilotando diferentes vehículos, a través de vastos parajes, a lo largo de una treintena de misiones mientras evitamos a las fuerzas del orden. Buenos gráficos para su época, un par de correctas secuelas, una temática pelín adulta, y nada más se supo… fagocitados por GTA, u otras obras de la editora.

Canis Canem Edit/Bully
Sí, elegid nombre según ubicación geográfica. Leñes, dijimos que no trataríamos en este texto sobre la obra de los progenitores de Claude, Tommy o CJ… y aquí cascamos dos títulos seguidos de Rockstar. Ahora, además, uno del que hasta ya hemos comentado cosillas previamente en la web aquí, pues afortunadamente aún se encuentra disponible para comprar, en forma de port descargable, para PS4/5. Pero es que no nos cansamos de recordar, y recomendar, este -injustamente- polémico juego.
Manejando a un nada problemático chaval en edad escolar, nos enfrentaremos a matones y abusones juveniles, en una asombrosa recreación de un internado y sus aledaños. Las aulas y pasillos del insti, las habitaciones del alumnado, la zona deportiva o las tiendas y calles del pueblito aledaño al recinto, gozan de un excelente curro de diseño.
No se había visto una ambientación juvenil-lectiva tan top desde el Skool Daze… y no la volveríamos a gozar hasta el reciente Hogwarts Legacy.

Just Cause
Avalanche Studios y Eidos nos presentaron al miembro de una imaginaria «Agencia» (como la CIA, pero cargándose maleantes en otros paí— Sep, ES la CIA), Rico Rodríguez.
Lo hizo hace ya dos décadas, y tras 4 entregas de sus aventuras, se ha convertido en un héroe digital al que siempre recurrimos ciertos usuarios… cuando buscamos esencialmente explosiones, gamberrismo y libertad total.
En esta primera misión, Rico ha de derrocar al dictador de la ficticia isla de San Esperito, aplicando cualquier táctica subversiva/salvajada a su alcance: alianzas con guerrillas locales, atropellos a soldados del régimen, saltos en paracaídas y manejo de multitud de armas o vehículos. Una oda al libre albedrío y la creatividad destructiva a lo largo de las junglas y exóticos parajes isleños, que sorprendió en su época por la amplitud de su mapa (y cuya apuesta han tratado de aumentar las secuelas, casi siempre acertadamente).

The Getaway
Si Guy Ritchie sentó cátedra con su estilo de filmar mafiosos, atracos y pandilleros británicos, este título tomó el testigo trasladándolo de la gran pantalla a la pequeña (de nuestras consolas).
En esta aventura tridimensional que también hemos reivindicado con anterioridad, alternaremos el control entre dos personajes (un caco y un detective), cuyas historias en la ciudad de Londres se entrecruzan a través de delitos, tiroteos y persecuciones.
Todo con ese aroma a Snatch/Lock & Stock, mientras gozamos de una elaborada representación de la «City», con un buen puñado de sus calles, avenidas y monumentos más conocidos fielmente reflejados. Igual que varios coches de importantes marcas.
Mención aparte merecía su forma de mostrar -o mejor dicho, no mostrar- indicadores en pantalla: la salud de los protas se ha de intuir según la cantidad de sangre en ropa, mientras que para navegar por las carreteras, solo contaremos con la ayuda de los intermitentes.
Innovador y rompedor, como el cine del ex de Madonna, contó con un par de secuelas que bajaron un poco el elevadísimo listón de la primera parte.

Yakuza
Va, no nos apeamos de la temática criminal (y lo que queda…), pero pasamos del país de las fish & chips al del sushi & sake. La saga de malhechores japoneses tuvo, en exclusiva para PS2, su primera aparición… luego ya vinieron tropecientas secuelas, spin-offs, remasters y remakes.
Y es que, aún siendo juegos bastante enfocados al gusto asiático, poco a poco han conquistado al público occidental, gracias a su variedad de objetivos, un tono que mezcla melodramatismo con lo absurdo repentinamente y un montón de misiones secundarias.
El Ryu Ga Gotoku/Like a Dragon original (como se le conoce en Japón), nos cuenta las andanzas de un miembro del clan Dojima, Kazuma Kiryu, tras resultar encarcelado por un crimen que no cometió (anda, valdría para el Equipo A). Salido del penal, y en busca de justicia -y pasta-, pateará las calles de Kamurocho, una detallada (aunque con muchas licencias) recreación del barrio rojo de Tokio. Nos aguardan rol con puñetazos entre comercios, restaurantes, salas de pachinko, y lo que más gusta a Bender: casinos y furc— arcades.

True Crime: Streets of LA
Cruzamos el charco para cambiar de continente y llegar a los Estados Unidos de América. Más en concreto, a la meca del cine. Las calles de Los Ángeles sirven de telón de fondo para una aventura de acción en tercera persona con mucho sabor a los films de Hong Kong.
Encarnando al ex-policía Nick Kang, enrolado ahora en una división de élite, desentrañaremos una trama de corrupción que involucrará incluso la desaparición de nuestro papuchi, a lo largo de más de 12 episodios. Tendremos tiroteos (con bullet-time matrixense, tan de moda de aquella), persecuciones por autopistas, intensas peleas o incluso algo de sigilo.
El ambiente angelino está trabajadísimo, pudiendo visitar desde Hollywood hasta Sunset Boulevard, pasando por una pasmosa cantidad de edificios reales (Teatro Chino, El Capitán, Staples Centre, etc…) ,y notándose las enormes diferencias entre las zonas de clase alta a las menos glamurosas.
Oh, y tratando sobre urbes de grandes contrastes, no olvidemos que la continuación de este True Crime nos llevó a Nueva York. Pero la ciudad que nunca duerme tuvo otra adaptación digital aún más remarcable…

The Godfather: The Game
Si hablamos de mafia, no puede faltar El Padrino. Electronic Arts hizo una oferta que no pudimos rechazar los fans del CINE -así, bien en mayúsculas- y los videojuegos de mundo abierto con este juegarral basado en el clásico de Coppola.
El prota es un gánster de medio pelo que debe ascender en la jerarquía de la familia Corleone mediante trabajillos de magnitud creciente. Es sabido que hay que mantener cerca a los amigos, pero más aún a los enemigos, así que recorreremos -a pie o en coche- la Gran Manzana de los años 40. Haremos migas con tenderos y comerciantes mediante extorsiones y otras cositas brutales que afianzan amistades.
La fidelidad en las localizaciones y el ambiente general de la metrópoli rezuman mimo y cariño por la obra original, acompañando para dar aún más continuidad detallados rostros de los personajes cinematográficos. Así, encontrábamos caras digitales «casi reales» de Vito, Sonny o Tom Hagen (incluso con las voces de los actores). Fallaban ciertas licencias creativas con el libro/peli, y hubo una continuación que se desviaba más en la trama -nada que ver con Parte II- porque para EA, no era personal, solo negocios.

Mafia
De la adaptación lúdica del mayor clásico audiovisual sobre el hampa, pasamos a un título que se inspira poderosamente en él. El juego de Take-Two nos situaba, allá por la Gran Depresión, en la ficticia ciudad de Lost Heaven, la cual contenía elementos arquitectónicos e inspiración en urbes reales como Chicago, NY o San Francisco.
Nos metíamos en la piel de un taxista que, marcándose un McClane (estar en el lugar equivocado en el momento oportuno) empezará a currar para una familia mafiosa. A diferencia de otros mundos abiertos que transcurren en grandes ciudades, aquí hay escasas actividades secundarias. Y, aunque se puede deambular a nuestro antojo -a pie o en coche de época- por cada rincón de la ciudad, lo principal es el desarrollo argumental.
Su infame misión con un bólido de carreras atormenta aún en pesadillas a muchos usuarios de la época. En la Definitive Edition del 2020, la arreglaron un poquito, eso sí, a la par que le dieron un lavado de cara técnico brutal a todo el conjunto.

Gun
Hala, ya basta de títulos sobre mafiosetes y criminales, que los videojuegos de mundo abierto de antaño también podían ofertar un amplio espectro de temáticas. Como por ejemplo, tramas sobre delincuentes y facinerosos… ¡pero en el antiguo oeste, oiga!
Chascarrillos -malos- aparte, la obra de Activision supuso un soplo de aire fresco en el mercado pues, aunque no era el primer western digital ni por asomo (Red Dead Revolver se había lanzado solo meses atrás, mismamente), sí fue la primera aventura totalmente abierta ambientada en el far-west.
Extensas llanuras, nevadas montañas, indios y vaqueros e incluso recolección de oro aguardaban al protagonista, Colton White, que se llegaría a topar con tipos inspirados en personalidades reales de la época.
Mucha gente opinará que los Red Dead Redemption 1 y 2 le darían un buen repaso años después. Pero Gun, siendo más compacto que estos, con sus apasionantes tiroteos y galopes, ocupa solito -tras desbancar a Lucky Luke- el hueco en mi corazón dedicado al salvaje oeste.

Mercenaries: Playground of Destruction
Niñas y niños, recordad: la guerra real nunca mola, es muy chunga y tiene consecuencias fatales… pero leñe, con las obras audiovisuales bélicas se pueden mostrar facetas de los conflictos armados de forma segura, y hasta concienciar. Aunque, conste, este Mercenaries no es que se tome a sí mismo muy en serio, mostrando un desfase absoluto, y buscando más bien la diversión máxima.
La acción se sitúa en Corea del Norte, donde un general pasado de rosca se ha hecho con el poder, y pretende vender armas nucleares al mejor postor. Nos tocará, alternando el control entre tres soldados con habilidades diferentes, evitar que el tema se vaya de las manos mientras curramos para cuatro facciones: las Naciones Aliadas, Corea del Sur, la mafia rusa o China (muy políticamente correcto todo, vaya).
Escenarios principalmente selváticos y pequeños núcleos urbanos, salpicados por bases enemigas que podremos arrasar con multitud de armamento -hasta potentes bombas- nos aguardan, mientras hacemos caja con la destrucción total.

Need for Speed Underground 2
La sombra de Toretto era muy alargada a principios de siglo (corcho, y lo sigue siendo), llevando a que la mítica saga de conducción de EA pasase de las persecuciones en cochazos de lujo al tunning y las carreras ilegales.
Pero el cambio más flipante que trajo este Undeground 2 fue que toda su campaña transcurría en una amplia ciudad, la ficticia Bayview. La podíamos recorrer a nuestro antojo en una especie de noche eterna bajo las luces y los neones.
Kilómetros y más kilómetros de carreteras para transitar en plan «Rápidos y Furiosos», mientras aumentamos nuestra reputación ganando en multitud de eventos (de velocidad, de derrape y más). Acompañándonos al volante de decenas de vehículos reales, con infinitas combinaciones de piezas personalizables, teníamos una inolvidable banda sonora, llena de temazos atemporales, con el remix de Riders of the Storm de los Doors y Snoop Dogg como bandera.

The Simpsons Hit & Run
Continuamos con la conducción mientras recordamos el juego que multiplicó por cero y dividió por dos, comparativamente, al resto de productos basados en la familia amarilla más famosa de la tele.
Y es que toda la gente exclamó un «¡MOSQUIS!» de campeonato tras ponerse al volante del puñado de vehículos que podíamos manejar aquí con Homer, Bart, Lisa, Marge y Apu (vaya, faltó Maggie pilotando una cuna-cohete o algo).
A nuestros pies -y ruedas-, una flipante recreación de la ficticia ciudad de Springfield, que podremos recorrer a placer mientras realizamos delirantes misiones. Fieles a la serie resultarán tanto el argumento como los diálogos o situaciones vividas mientras visitamos la tienda de cómics, la taberna de Mou, Krusty Burgers, la central nuclear -perdón, se dice «nucelar»-, e infinidad de localizaciones más vistas en capítulos televisivos.
Una delicia audiovisual, imprescindible para cualquier fan de los Simpsons… Si no lo habéis jugado, no os dejarán entrar en Los Canteros, avisados estáis.

Aunque nos hemos dejado algunos títulos en el tintero digital (por ejemplo, los que permiten balancearse con telarañas por Nueva York), casi que los apartamos en el cajón para otro especial futuro. No es cuestión de cansaros deambulando por lugares tan variopintos, igual ya va siendo hora de parar…
Han sido un puñado de distintos mundos abiertos los que os hemos ofrecido, y ahora tenéis vosotros la libertad absoluta de explorar -o no- los que más os llamen (lo de tomar elecciones también va con nuestra naturaleza y la genética, claro). Sea cual sea el mundo abierto que escojáis como vuestro favorito de PS2, esperamos haberos traído un montón de bonitos recuerdos.
Feliz 25 aniversario, PlayStation 2.
