Análisis: This is Fine Maximum Cope, el primer meme-vania (o meme-troid)
Una aventura plataformera clásica de acción que va mucho más allá del meme en su propuesta

This is fine Maximum Cope
Géneros: Plataformas 2D, Aventura, Metroidvania
Número de jugadores: 1
Sistemas: PS5, Nintendo Switch (versión analizada), PC
Duración: 7- 10 horas
Idioma: Textos en castellano
Desarrollo/Editor/Distribuidor: Hero Concept/Numskull/Selecta Play (edición física)
PEGI: 7 años
«What is a meme? A miserable little pile of secrets!…» (léase con entonación teatral. Y draculiense). Vale, empezamos este análisis de This is Fine Maximum Cope intensitos, citando -con un minúsculo giro léxico- la mítica frase del Castlevania SoTN para preguntarnos «¿qué es un meme, y qué se oculta tras él?»… La cual, a su vez, es una de las bromas videojueguiles más recurrentes en redes. Pero oiga, nos viene de lujo. Porque vamos a tratar sobre un título que, en apariencia, se basa solo en un «simple» meme… Mas, si indagamos en el concepto, nos vamos a sorprender con todo lo que This is Fine Maximum Cope tiene detrás. Y con la diversión que llega a ofrecer (más allá de la supuesta risa fácil).
Antes de empezar, eso sí, nuestro agradecimiento al equipo de Selecta Play por habernos facilitado una copia en formato físico para la realización de esta review. Ahora sí, ¡dentro meme-troid!

«Vamoh a calmalnoh» (Squirtle dando explicaciones)
Sí, aquí venimos a charlar de jueguicos. Pero poner un poco de perspectiva al asunto irá de fábula. El meme más famoso relacionado con la saga de los Belmont palidece en alcance mundial si lo comparamos con el del perrete y su cafetito del «This is fine«. Corcho, lo has tenido que ver en la última década en webs, clips, redes varias, hasta en camisetas…
Pues resulta que esos dos paneles que traspasaron fronteras -desde las pantallas- se originaron, en el 2013, en el cómic on-line Gunshow, del artista K.C. Green. El autor abandonó la serie poco después, tras seis años de publicación -desde 2008-, para embarcarse en otros proyectos, como lanzar novelas gráficas o participar en Hora de Aventuras (ahí es nada).
Pero, aparte del renombre obtenido por ese par de imágenes con un perro antropomórfico entre llamas, más allá de usos cómicos/comerciales, eslóganes políticos o encabezar listas como «meme que ha definido una década», poco más podría exprimirse un icono en forma de mascota, ¿no? Y ya no hablemos -escribamos- de dotar a algo que protagonizase de un trasfondo profundo, además de molón… ¿O sí?

«Uno no va simplemente a Mord—digooo a su cerebro» (Boromir)
Al arrancar This is Fine Maximum Cope, no os esperéis un elaborado vídeo introductorio, ni una cinemática Kojimense de 87 horas, no. Un par de viñetas ilustran la premisa argumental del título. A Question Hound (sí, nuestro prota tiene nombre… o algo parecido) le toca replantearse su vida. A modo de introspección perruna, las típicas representaciones del bien y el mal propias se le aparecerán sobre los hombros -o «perrombros» en la anatomía de un chucho-, en formas de angelote y diablillo -cánidos también, claro-. Mientras charlamos con dichas muestras del subconsciente, emprenderemos un viaje a lo más profundo de nuestra psique. Y atención, que aguardan traumas chungos del pasado…
Vale, no esperéis una historia densa, giros argumentales complejos ni nada similar. Pero la premisa en sí es mucho más seria, adulta e interesante de lo que se podría suponer en una obra derivada de un meme. Importante remarcar, además, que el autor original se ha inmiscuido en este título que, pese a iniciarse como un peculiar proyecto en Kickstarter, acaba ofreciendo un buen vistazo, aunque sea desde cierta guasa irreverente en su envoltorio, a temas y sentimientos complejos: afrontar traumas infantiles/juveniles, bullying -o «perrying», en este caso-, pánicos varios…

«No sé, Rick, parece… Nah, de falso, nada. Auténtico» (Chumlee)
Empezaremos la partida desde nuestra sala de paz mental, un lugar sin riesgos donde evadirnos. Sirve de nexo a diferentes partes de nuestro cerebro, las cuales representarán cinco emociones, cada una con su puerta de acceso: Humillación, miedo, fracaso, pérdida y arrepentimiento. Un quinteto de mundos separados, que a su vez se compondrán de zonas interconectadas y tematizadas según la sensación correspondiente por las que avanzar.
Por ejemplo, en el primer nivel -un instituto-, atravesaremos aulas, la piscina o el gimnasio, mientras la pesadumbre del recuerdo de cómo nos han podido humillar en el pasado (¿eras el único sin pareja para el baile? Ale, ahí tienes el baño. Llora, bonito) invade a nuestro prota y le sume en la ansiedad. En la segunda fase, nos adentraremos en un cementerio, con su típica mansión terrorífica, pasadizos tenebrosos, u otros elementos y simbología de yuyu… Se pilla el concepto de las cinco sensaciones, ¿no?
Suena chungo, y puede remover conciencias al evocar momentos traumáticos para más de un usuario… Pero todo está realizado con suma sensibilidad y cuidado, y la capa «memística» ayuda a quitar hierro al asunto, claro. No obstante, más allá de esta llamativa premisa, estamos ante un videojuego que no busca la moralina fácil, sino la diversión directa. Y lo consigue con holgura gracias a su propuesta de acción y plataformeo.

¿Ola k ase? ¿Ere un Meme-troid, un LiteVania o k ase? (la alpaca)
En This is Fine Maximum Cope se condensan mecánicas de clásicos 2D en los 8/16 bits -porrazos y saltos- con más toquecitos de esa mezcla de géneros que solemos llamar metroidvania… Pero no nos atreveríamos a encajarlo en dicha denominación. El principal punto disruptor sería el mundo del juego.

Al no tratarse de un mapa totalmente conectado, carece de esa amplitud habitual característica de otros títulos.
Es más bien una experiencia de exploración compacta por áreas delimitadas, pues aún existiendo habilidades a desbloquear que permitirán acceder a zonas previas, será escasa -casi nula- la necesidad de backtracking (salvo para obtener coleccionables).
Nuestro prota posee un sombrero multiusos, que bien le sirve para encogerse -primera mejora de varias a adquirir-, como para atacar a los enemigos.
El bestiario de bichos a zurrar incluye una amplia variedad de insectos tematizados, payasos, objetos cotidianos que cobran vida, y sendos jefazos finales, muy originales -¿darle de guantazos a la reina del baile que se pitorrea en nuestra jeta? ¡Por qué no!-, para cada uno de los cinco niveles. A base de saltos y calcular el momento óptimo para soltar zambombazos entre los patrones de movimientos enemigos, persistiremos.
No faltará tampoco un bizarro personaje que ofrecerá sus servicios a modo de tienda, donde adquirir indicadores para el mapa y otros elementos. Nuestro avance se verá interrumpido si nuestra barra de salud -que no aguanta muchos golpes- llega a cero, y no nos quedan tacitas de café para rellenarla y curarnos (a modo de frascos de vida). Afortunadamente, una vez descubramos las máquinas de expreso esparcidas por el mapeado, podremos recargarlas del néctar de los dioses -y los cafeinómanos-; pagando con los granos de café que recojamos de los enemigos caídos o del escenario, claro, que no está el precio de las cosas como para darlo gratis.

Este juego es bonito… ¡Y LO SABES! (Julius Churches)
Los puntos de salvado, por su parte, no podían ser otro lugar más que la sillita entre llamas del icónico meme, claro. Un aspecto que nos ha encantado de estas zonas de guardado es que se encuentran espaciadas perfectamente para que el nivel de reto sea justo (lo que no significa que sea precisamente fácil). Además, se permite el teletransporte entre todas las descubiertas, o hacia el nexo inicial, desde el principio de la partida.
En lo relativo a la puesta en escena, si os mola El Asombroso Mundo de Gumball, Hora de Aventuras, Steven Universe y otras obras con ese tipo de dibus… en This is Fine estaréis como en casa, gracias a su estilo moderno, surrealista y exagerado, similar al de los nombrados. Los abstractos diseños tipo cartoon se integran perfectamente con los fondos para dar al conjunto un acabado artístico digno del mejor capítulo de dibujos animados. Todo esta explosión de colorido en gráficos bidimensionales se mueve con sobrada fluidez para brindarnos un apartado artístico deliciosamente retorcido… pero no exento de fallitos.
Los escenarios de cada zona, pese a ser bien distintos entre sí gracias a su currada ambientación, pueden jugarnos alguna mala pasada. En algunas partes, costará diferenciar las plataformas y elementos en primer plano de los fondos en sí, conllevando choques fortuitos o caídas absurdas.
Y puestos a mencionar puntos negativos -que pocos hemos encontrado, realmente-, el control, dentro de su simpleza, nos ha resultado levemente impreciso, Cuenta con un desplazamiento algo «resbaladizo», lo que no ayuda a atinar en las plataformas y saltos más ajustados.

¡Cállese y coja mi dinero! (Philip J. Fry)
No hace falta emular, con tal énfasis, al intrépido -y poco avispado- héroe de Futurama para recomendaros que pilléis este This is Fine Maxium Cope.
Pero sí se merece remarcar que este título va mucho más allá del simple meme o la broma, gracias a una propuesta que fusiona mecánicas de metroidvania con humor y temas serios/delicados, desde una perspectiva visual muy colorida. Si buscáis una obra diferente que os sorprenda, este título, publicado por Numskull y desarrollado por el estudio turco Hero Concept, ya está a la venta en formato físico para Playstation 5 y Nintendo Switch, de la mano de Selecta Play.
Valoración
6