Análisis The Mound Omen of Cthulhu (PS5): ¿Vale la pena?
Buenas ideas lastradas por una ejecución mejorable, especialmente como juego single player

The Mound Omen of Cthulhu
Género: Looter-shooter de extracción
Desarrollador: ACE Team
Distribuidor: Nacon
Idiomas: Textos en español, voces en inglés
Versión analizada: PS5
Plataformas: PS5, Xbox Series, PC
PEGI: 18 años
Los mitos de Cthulhu son el nicho dentro del nicho del terror. Los videojuegos de esta narrativa lovecraftiana quedan relegados a un escenario de ventas reducido en términos generales. A pesar de ello, títulos como The Sinking City, por citar un ejemplo, han sabido ofrecer una buena aventura. Pero el juego que nos ocupa ha querido desligarse del tradicionalismo y la apuesta fácil. The Mound Omen of Cthulhu se desmarca de las clásicas aventuras de terror para adentrarse en los terrenos de los extraction shooters, sin abandonar la ambientación lúgubre y retorcida. ¿El resultado? The Mound Omen of Cthulhu tiene ideas francamente buenas, pero una forma de ejecutarlas que echa a perder gran parte de la diversión.

Una premisa muy interesante
The Mound Omen of Cthulhu hace algunas cosas muy bien. Nos pone en la piel de un explorador (que podemos seleccionar entre cuatro personajes disponibles), el cual viaja a bordo de un barco recorriendo el Nuevo Mundo en el siglo XVII. Al explorador se le ocurre la mala idea —clásica donde las haya— de buscar de tesoros. El arranque es ese, sin más pretensiones narrativas. Sirve como pretexto para lanzar al jugador a territorios desconocidos para recolectar reliquias y todo tipo de tesoros, rescatar a supervivientes despistados, y así sucesivamente. Todo ello mientras desbloqueamos nuevas áreas de exploración.

Estos escenarios están llenos de horrores cósmicos que nos pondrán las cosas difíciles. Como The Mound Omen of Cthulhu es un juego basado en los delirios lovecraftianos, se incluye un concepto de locura en el gameplay. El propio juego lo advierte: el bosque está vivo. Por tanto, hay que procurar moverse con sigilo para no despertar a sus criaturas.
Cuando nuestro personaje se encuentra con la cordura tocada, la locura puede manifestarse de varias formas. Podemos recoger un arma del suelo que es en realidad una rama de un árbol; abrir un cofre de tesoros que en realidad está lleno de cadáveres; los árboles se desarraigan y nos persiguen; algunos personajes dejan de ser amigables porque, sorpresa sorpresa, no son nuestros compañeros, son monstruos… Y así un largo etcétera.
La mecánica de locura es una de las mejores ideas que he visto en un shooter multijugador. Provoca situaciones tensas y absurdas, por no mencionar el audio: si jugáis con auriculares, acabaréis escuchando voces que no están ahí. No hay nada como estar en un bosque místico mientras este utiliza tu propia cordura contra ti. Parece divertido, ¿cierto?

Valoración del single player
Sin embargo, The Mound Omen of Cthulhu no tiene un solo gran problema, sino varios problemas que empañan mucho la diversión. Es un juego atrapado entre dos mundos, dos géneros que no terminan de reconciliarse: el terror cósmico, que exige una jugabilidad pausada; y el looter-shooter de extracción, que exige que te des prisa. The Mound está construido sobre esas dos premisas, pero el resultado no es satisfactorio cuando el bosque se despierta y te toca correr y luchar. Es un juego tosco, con unas animaciones aparatosas que no permiten saborear la intensidad y las prisas como es debido.
El objetivo de cada partida es sencillo: recoge tesoros, llévalos a una carretilla dirigida por un monje anglicano, y luego sobrevive lo suficiente para llevar esos tesoros al galeón. Allí podrás mejorar el equipo y abrir nuevos mapas. El problema no está en la simpleza, porque al fin y al cabo, The Mound Omen of Cthulhu pertenece al género al que pertenece. Su mayor hándicap es que los escenarios, por diseño jugable y por ambientación, pueden resultar muy monótonos tras unas cuantas partidas.
Los efectos aleatorios de locura, eso sí, están muy bien y son originales, como he mencionado antes. En cambio, no ayudan cuando toca volver sobre tus pasos hacia el lugar donde te has dejado un tesoro porque tu inventario está lleno. Esto no parece tan grave a priori, pero llega a lastrar muchísimo el ritmo de juego. Especialmente, si juegas en solitario.

Rendimiento de la IA
Luego está el combate que, como digo, no se beneficia de la magistral ambientación del juego por culpa de unas animaciones entrecortadas y unos enemigos que absorben daño como esponjas y pegan como camiones. Si juegas en solitario —como ha sido mi caso en siete de cada diez partidas, lo reconozco—, el juego te proporciona un compañero con una IA muy limitada que estorba más que ayuda.
No todo es malo, que conste. El juego pone a disposición del jugador un buen puñado de armas de época, como machetes, alabardas o pistolas, así como armas de largo alcance (arcos, arcabuces). El catálogo es amplio, y nos tocará gestionar bien el inventario porque no podemos cargar las reliquias en la carreta y llevar muchas armas a la vez. Esto potencia la supervivencia y la tensión cuando el juego nos echa a la cara un montón de criaturas.

Conjunto técnico
A nivel visual, The Mound Omen of Cthulhu es un juego que impacta a simple vista. El motor Unreal sabe cómo presentar efectos y texturas de altísimo nivel, pero a costa de sufrir una grandísima inestabilidad en su tasa de refresco. El juego parece ejecutarse con el framerate desbloqueado, lo que resulta en una baile de fotogramas que marea al jugador. Por su parte, el diseño de los enemigos, de los objetos y de los escenarios es, en general, muy resultón.
Respecto al sonido no puedo poner muchas pegas por el propio diseño del mismo. Jugando acompañado, si te alejas de tus amigos dejarás de escuchar su voz y, si la locura te atrapa, comenzarás a escuchar otras. Me parece un gran acierto que encaja muy bien con la atmósfera del juego. La banda sonora pasa desapercibida, pero comprendo que no le hace falta.

Conclusiones
The Mound Omen of Cthulhu es un juego difícil de recomendar. Tiene cosas a su favor, comenzando por su precio reducido de 29,99€, su original aportación con el sistema de locura y una ambientación lovecraftiana que te encantará si eres fan. No obstante, es un juego para jugar con hasta tres amigos de forma casi obligatoria. Resulta muy aburrido para un solo jugador, entre otras cosas porque su ssistema de combate resulta excesivamente lento y torpe. Su mecánica principal de extracción exige unas prisas que el juego no te permite tener, y resulta monótono a las pocas horas.
No me resulta fácil decir esto, pero existen mejores opciones si buscas un juego online de extracción. Con todo, si a pesar de lo anterior quieres darle una oportunidad, llévate a tres amigos y jugad con auriculares. Si ese es tu plan, súmale un puntito extra a la nota de este análisis.

Nota
5.5