[Análisis] Teslagrad Power Pack (Nintendo Switch), dos indies que son puro magnetismo
Tesura reúne en un único lote en formato físico dos indies llenos de puzles… y energía

Teslagrad Power Pack
Género: Plataformas y Aventuras
Versión analizada: Nintendo Switch
Desarrolladora: Rain Games
Editora: Maximum Entertainment
Duración: 10 horas
Idioma: Textos en español
PEGI: 7 años
Formato físico: Sí (Tesura Games)
Aunque ya tienen unos cuantos años, la casa Tesura se ha animado a reunir en un único bundle dos joyas del panorama indie. Y en formato físico para los coleccionistas y nostálgicos de la vieja escuela. Desde luego, los que busquen alternativas que apelen a la sesera y a los rompecabezas, tienen en Teslagrad una opción formidable. Desarrollada por el estudio noruego Rain Games, Teslagrad es una saga que además de esos puzles centrados en la energía a la que alude su nombre, combina plataformas y exploración con gran acierto. Ambas buscan que sea tu capacidad de conectar recursos lo que te incite a jugar.
Con la llegada a Nintendo Switch en formato físico de Teslagrad Power Pack, Tesura aporta dos títulos muy bien considerados dentro del género y en nuestro análisis os vamos a contar por qué. Pero antes, nuestro agradecimiento a la distribuidora por facilitarnos una copia para la realización de esta review.
¿Preparados para soltar chispazos? Pues vamos con el análisis de Teslagrad Power Pack y sus dos juegos: Teslagrad Remastered y Teslagrad 2.

[Análisis] Teslagrad Remastered, el magnetismo como núcleo jugable
No esperes ver espadas, ni disparos, ni barras de energía. El núcleo de la jugabilidad en Teslagrad es el electromagnetismo. Con el poder de los polos opuestos (la atracción y la repulsión), avanzaremos por un mundo que responde a las leyes de la física con la precisión de un reloj.
Cada nuevo poder que obtiene el protagonista amplía el abanico de posibilidades. Desde guantes que manipulan polaridades hasta capas que permiten desplazarse a través de campos eléctricos. Todo está construido de manera coherente, renovando los desafíos constantemente.
Eso sí, no esperes tutoriales ni textos explicativos: el aprendizaje se produce poco a poco, de forma orgánica, interactuando con el escenario a través de la experimentación. Este planteamiento genera una sensación de aprendizaje constante.
Cada sala es un reto donde el jugador pone a prueba su intuición y su comprensión del entorno. Son puzzles autoconclusivos que, al resolverlos, nos regalan la sensación de progreso. El título logra ese equilibrio entre desafío y recompensa de manera justa.

Una estructura de exploración lineal
Algunos lo consideran un metroidvania, y lo puedo entender. Pero para mí Teslagrad no encaja del todo en esa etiqueta. Sí que es cierto que tiene elementos similares como el mapa, que presenta una estructura interconectada con zonas que pueden revisitarse una vez adquiridas nuevas habilidades. Por contra, el avance es más lineal que en los exponentes clásicos del género.
Esta decisión tiene ventajas y desventajas. Por un lado, esto evita la dispersión y permite mantener un ritmo narrativo constante. Por otro, puede dar la sensación de estar siguiendo una ruta predefinida, reduciendo la sensación de libertad y descubrimiento. Aun así, la exploración sigue siendo fundamental: el juego recompensa la curiosidad con coleccionables ocultos y fragmentos visuales que expanden aún más la historia del mundo.
El ritmo del juego está medido con precisión, alternando momentos de calma y contemplación con picos de ingenio y dificultad. Algunos puzles pueden resultar desafiantes e incluso frustrantes, pero lo cierto es que todo está construido con sentido. A ti te corresponde encontrar cuál, y eso no va a ser fácil en más de una ocasión.

Narrar a través del lenguaje visual
Uno de los elementos más destacables de Teslagrad es su narrativa visual. Antes decía que no nos íbamos a encontrar tutoriales, pero es que tampoco hay diálogos, ni apenas textos. Todo se cuenta a través del entorno y de las pistas que ofrece el juego.
Entrando en su historia, encarnamos a un niño que huye de la opresión en una ciudad steampunk y descubre una inmensa torre. Un vestigio de una civilización que dominaba la energía eléctrica. Desde el principio hasta el final, la historia se desarrolla sin palabras, aunque tampoco hacen falta. Todo se nos muestra con una claridad sorprendente gracias a su lenguaje visual.
Cada sala, mural o figura aporta una pieza de un rompecabezas narrativo. La ausencia de texto en este caso no es una limitación, sino una decisión artística que invita a la interpretación. Las respuestas las vamos adquiriendo por nosotros mismos y es precisamente la magia de este juego.
Teslagrad es un relato contado en luces y sombras, donde su lenguaje es el movimiento y la imagen.

Una estética artesanal y refinada
Visualmente, Teslagrad es un título atractivo. Todos los escenarios están dibujados a mano, con trazos suaves y colores apagados que evocan una Europa de aire industrial y decadente.
El diseño steampunk está presente en cada escenario: engranajes, torres eléctricas, autómatas oxidados y montones de mecanismos. La versión remasterizada nos permite disfrutar de este encanto mediante texturas más nítidas, mejores animaciones y un sistema de iluminación más refinado.
El resultado es una experiencia visual que mantiene su identidad original, pero adaptada a los estándares actuales. En Nintendo Switch, tanto en modo portátil como en sobremesa, el juego se ve impecable.
La banda sonora acompaña en todo momento sin imponerse. La música no busca protagonismo en este título, pero compensa su equilibrio entre melancolía y energía. En los combates contra jefes es cuando las melodías se vuelven más tensas.

Desafío y ritmo: piensa y luego actúa
Teslagrad no es un juego que requiera reflejos, aunque tenga sus momentos de acción. Su virtud está en hacernos pensar para resolver las diferentes situaciones que nos plantea.
Su dificultad no está en el combate, sino en comprender qué debemos hacer en cada momento. Cada rompecabezas requiere observación y paciencia, y en algunos casos, ensayo y error. Los pocos enemigos que hay en el juego nos obligan a aplicar el dicho “más vale maña que fuerza”.
La curva de aprendizaje está bien medida, aunque el título tiene sus picos de dificultad. Hay momentos en los que no encuentras la solución, pero antes de desesperarte acabas encontrando algún detalle visual: una chispa, una sombra, un cambio de color.
En cuanto a duración, la aventura principal puede completarse en unas 5 o 6 horas, dependiendo del ritmo del jugador. Quienes busquen explorarlo todo encontrarán secretos y coleccionables.

Experiencia en Nintendo Switch
Teslagrad me ha parecido una gran experiencia en Nintendo Switch, ya que su estilo de juego encaja perfectamente con la filosofía portátil de la consola.
El rendimiento del título es sólido: no he notado caídas de fotogramas, los controles responden con precisión y apenas tiene tiempos de carga. El modo portátil me parece perfecto para disfrutar del juego y perderse en su atmósfera.
Además, el remaster es una mejora visual y técnica clara en lo que respecta al título original. Por todo ello, me parece la versión definitiva del juego.

Conclusión: plataformas con un diseño inteligente
Teslagrad es un título que cuenta con un diseño inteligente, dejando al jugador descubrir su propuesta.
Más que un videojuego de plataformas basado en la acción, Teslagrad apuesta más por la contemplación. Su historia no necesita palabras y sus mecánicas basadas en la física, lo convierten en una experiencia desafiante y entretenida.
Quizá no sea un juego pensado para todo tipo de público: quienes busquen acción inmediata o recompensas constantes se van a encontrar con un juego más pausado. Pero para quienes disfrutan del proceso de descubrir, de detenerse a pensar, Teslagrad ofrece un progreso atractivo, justo y satisfactorio.
En Nintendo Switch, esta joya indie brilla con energía. Teslagrad es un viaje electrizante, una prueba de que muchas veces una imagen vale más que mil palabras.

[Análisis] Teslagrad 2: chispa breve, diseño exquisito
En abril de 2023, Rain Games volvió a deleitarnos con una secuela eléctrica: Teslagrad 2. Ahora, gracias a este pack en físico, hemos probado su versión en Nintendo Switch.
En esta entrega encarnamos a Lumina, quien acaba en Wyrmheim tras un accidente con su aeronave, una región de estética nórdica y ruinas antiguas. Su misión es dominar el control electromagnético que le permita volver a casa con su familia.
El juego mantiene el sello del original: plataformas y puzles con una narrativa que prescinde de diálogos, contando su historia mediante imágenes.

Mecánicas y jugabilidad: acción eléctrica
Continuando en la línea del título original, el núcleo de Teslagrad 2 sigue siendo el uso de campos magnéticos: atraer, repeler y manipular objetos. Pero Lumina adquiere nuevas habilidades: deslizarse con impulso, adherirse a paredes o techos, atravesar muros o activar el aura magnética. Estas habilidades permiten secuencias más dinámicas y acrobáticas, favoreciendo la acción.
Los niveles están diseñados para aprovechar dichas habilidades, suponiendo un desafío. Nos moveremos por cuevas, recovecos, agua, por cascadas eléctricas y zonas donde no falta la verticalidad. También nos enfrentaremos a bestias basadas en la mitología nórdica y ya desde el principio los enemigos son más numerosos y suponen un mayor peligro con respecto al primer Teslagrad.
Aunque hay componentes de exploración y podremos revisitar las zonas, la progresión es guiada nuevamente, siguiendo la estructura de un juego de plataformas coherente y bien planteado.

Contar sin palabras
Teslagrad 2 es continuista con el diseño del primer título: no ofrece ni tutorial, ni abundantes textos explicativos. En su lugar, descubriremos la historia por medio de murales, objetos, el propio entorno y otros detalles visuales. Es un enfoque minimalista que exige atención, pero que también confiere al juego una identidad estética muy sólida.
Lumina, como protagonista, no necesita palabras: sus movimientos, sus habilidades y su entorno construyen un viaje de descubrimiento.

Una belleza electrizante
El título destaca en su apartado visual, siendo en mi opinión superior al original. Su estilo visual se diferencia de la primera entrega con sus entornos en 3D, aunque usados de manera inteligente para dar una sensación bidimensional.
La dirección artística es artesanal, con entornos dibujados a mano donde destaca la influencia nórdica. Las paletas frías, los destellos eléctricos y la iluminación crean atmósferas que a veces son preciosas, pero también pecan de ser oscuras en ocasiones.
La banda sonora fusiona composiciones orquestales con influencias folclóricas y toques electrónicos. En general acompaña y algunos temas son destacables.

Duración
La duración de Teslagrad 2 es bastante corta si la comparamos con el título anterior. Completar la campaña principal me ha llevado alrededor de 3 horas. Sin embargo, el título cuenta con tarjetas coleccionables que alientan la exploración y añaden ese componente que gustará a los completistas.
El título ofrece un ritmo fluido, donde la acción destaca más aquí que en la anterior entrega. Los puzzles una vez más son ingeniosos y nos harán pensar. Además, los jefes ofrecen variedad. No obstante, algunos momentos demandan precisión en saltos o movimientos magnéticos, lo que nos lleva a que los controles puedan sentirse un tanto imprecisos en las zonas más exigentes.
Si a esto le añadimos que, como hemos comentado antes, hay zonas oscuras, hace que sea más complicado reaccionar a tiempo y esto provoca que algunas fases sean un poco frustrantes.

Rendimiento en Nintendo Switch
En la consola híbrida el juego funciona prácticamente a la perfección. La fluidez es estable en todo momento tanto en modo dock como en modo portátil. Tampoco hay tiempos de cargas notables.
Los controles generalmente responden bien, aunque en ciertos momentos son algo imprecisos y en modo portátil se hace más difícil aún. A esto se añade que la mayor oscuridad de los escenarios dificulta un poco más las cosas en portátil, por lo que resulta un conjunto ligeramente inferior al primero.

Valoración
Teslagrad 2 es una secuela que pule con acierto muchos de los elementos del original: mejora la movilidad, tiene una ambientación más cuidada y un diseño artístico que impresiona. Su duración es corta si lo comparamos con el título original, y tiene ciertos fallos en el control y la visibilidad en algunas zonas, lo que deja la sensación de que podría haber sido mucho más redondo. Pese a todo, tiene suficientes méritos como para destacar entre la oferta de indies de puzles.
Para quienes disfrutan con los juegos donde prima lo visual y la exploración entre puzzles ingeniosos, Teslagrad 2 es una gran propuesta. En Nintendo Switch, pese a pequeñas imperfecciones técnicas, es una versión cuidada y recomendable.
Ambos forman un conjunto realmente recomendable y desde aquí felicitamos a Tesura no solo por sus cuidadas ediciones estándar y coleccionista de Teslagrad Power Pack, sino por seguir apostando por darle hueco a producciones tan ingeniosas en este mercado cada vez más competitivo.
Nota
8
Redacción: Miguel Ángel Cabanillas.
