[Análisis] Death Howl, un precioso mazo de cartas pixel art con reglas soulslike
Un estilo artístico tenebroso y una dificultad exigente se dan cita en esta aventura por turnos

Death Howl
Género: Soulslike, Construcción de mazos de cartas, RPG por turnos
Desarrollador: The Outer Zone
Editora: 11 bit studios
Duración: 25 horas mínimo
Idioma: Textos en español
PEGI: 16
Precio: 29,99€
Edición en formato físico: Sí (PS5 y Switch)
El género soulslike es uno de los subgéneros más prolíficos de los últimos años. El crecimiento exponencial de la popularidad de FromSoftware en los últimos años se ha materializado en una total inspiración para una infinidad de títulos ya lanzados o aún por lanzar. Una dificultad exigente, perder nuestras “almas” al morir con la posibilidad de recuperarlas, jefes finales, temática medieval u oscura… Son algunos de los aspectos que copan toda la obra de Hidetaka Miyazaki y con los que FromSoftware ha conseguido un estatus muy alto. Cualquier juego que se lance al mercado con dichas características se ve sometido a una comparación inevitable con dichos juegos que referencia. Death Howl, el título que abordamos en el análisis de hoy, puede presumir de tomar cierta base souls con mucho tino. Este videojuego indie aporta una particularidad que le diferencia de otros similares: tus armas son un mazo de cartas.

Contexto narrativo: hacia el inframundo
La muerte del hijo de la cazadora Ro causa un cataclismo en su vida. Devastada, decide viajar al reino de los espíritus para resucitarle y volver a casa. En su camino, se topará con todo tipo de bestias, monstruos inimaginables y entornos de pesadilla.
Nuestro objetivo será avanzar por cada uno de los reinos que ocupan este mar de almas y conseguir la victoria frente a cuatro temibles jefes finales. Al conseguirlo, reuniremos suficiente fuerza para recuperar a nuestro hijo.
Fijaos en el primer paralelismo con los souls. La premisa de acabar con cuatro jefes es similar a la que teníamos en Dark Souls, teniendo que acabar con Nito, Seth, Lecho del Caos y Cuatro Reyes antes de acceder al final del juego.
Eso sí, a diferencia de un souls tradicional, la narrativa se presenta de forma más cristalina. No es mejor ni peor, es otro modelo de contar una historia. En este caso, se ha optado por diálogos más sencillos y una trama más escueta. De hecho, en el mapa se nos informa de adónde debemos ir y dónde se encuentran nuestros objetivos. Por tanto, Death Howl escoge la dificultad de los souls, no la narrativa críptica.
A lo largo de la aventura te toparás con diferentes criaturas con las que puedes interactuar, agregando información adicional o misiones secundarias.

Gameplay: una contundente mezcla de géneros
En Death Howl, la perspectiva del souls cambia por completo. Se nos presenta una vista cenital de nuestro personaje, en la que las únicas acciones disponibles son movernos, guardar la partida en santuarios (las “hogueras” en este juego) o recoger recursos para fabricar cartas.
Cada reino tiene su propio conjunto de cartas que poco a poco iremos desbloqueando. Al encontrar cinco recursos, desbloqueamos una serie de cartas. Cuantos más recursos obtengamos, más cartas podremos crear. Encontrarte recursos deja de ser útil cuando ya has desbloqueado todas las cartas de ese reino.
Además de los recursos esparcidos por el mapa, los enemigos también sueltan. Con ello, la sensación de progresión está muy bien elaborada porque premia la exploración y los combates equilibradamente. Al principio, el juego puede parecer repetitivo. Sin embargo, desbloquear cartas constantemente y viajar entre “hogueras” hace que la experiencia se sienta variada.

Un combate por turnos tenso y muy estratégico
Cada enfrentamiento es un mundo. Por poner dos ejemplos nada más, algunos están definidos por enemigos que pueden provocarte daño prolongado como el veneno y en otros, el enemigo te atacará cada vez que tú le ataques. Por ello, disponemos de la posibilidad de crear más de un mazo de cartas.
Ante situaciones distintas, existen cartas más efectivas que otras. La clave está en saber construir bien nuestras herramientas. Tendremos cartas de ataque, protección, eliminación de estados…
Cada arena de combate tiene bien marcadas sus casillas y cuándo podemos atacar o no. Todo está determinado por el maná, vital para utilizar nuestras cartas o desplazarnos en el combate. Cada carta tiene un coste de uso, por lo que elegir bien nuestros movimientos resulta primordial.
En algunas ocasiones tendremos buenas combinaciones de cartas y otras veces es mejor protegerse o huir hacia una casilla donde no podremos ser atacados. En general, los combates resultan muy satisfactorios cuando cada jugada sale a la perfección. La recompensa al jugador por esperar el momento oportuno y atacar cuando es debido es muy elevada, e incita a seguir jugando.
Además, en numerosas ocasiones debemos afrontar varios combates consecutivos. Para llegar al punto X podemos encontrarnos con dos enfrentamientos seguidos, sin la posibilidad de pasar por una hoguera o huir del combate. Por consiguiente, no hay que dejar nada al azar ni a la ligera.

Batallas contra jefes
Los enfrentamientos contra los cuatro jefes del juego representan un reto complicado. Son enemigos con una vitalidad mucho mayor que la del jugador. Nuestro personaje arranca cuenta con un parámetro 20 de vitalidad, mientras que existe un jefe con 60 de vitalidad y con la capacidad de convocar enemigos adicionales.
Te llevará muchos intentos, pero hay que decir que la dificultad no se siente artificiosa ni injusta. Es uno de los puntos mejor elaborados por los desarrolladores. En Death Howl, la dificultad es un reto, pero no está sometida a trampas ni a trucos con los que dejar vendido al jugador.

La importancia de las cartas
Es necesario profundizar en el aporte más singular de Death Howl: la construcción de mazos de cartas. Cada una de las cartas presenta un coste y un efecto activo, y algunas de ellas uno pasivo. Podremos atacar a distancia o cuerpo a cuerpo, siempre y cuando el enemigo esté en nuestro camino.
Existen efectos que reducen el coste de maná, aumentan el daño o permiten recuperarlo. Por ejemplo, hay una carta que, si la utilizas como la primera de tu turno, te devuelve dos puntos de maná pese a costar tres.
También existen unos objetos llamados tótems, que nos otorgan una ventaja adicional al comienzo de cada combate. Estas pueden ser un punto más de daño, la posibilidad de tener una carta más… Por ello es muy importante intentar combinar estas sinergias para cada tipo de enfrentamiento. Te sientes como un verdadero estratega cuando la situación se desarrolla tal como la habías planeado. Es una de las razones por las que su combate está tan bien resuelto.

¿Desbloquear cartas o mejorar nuestras habilidades?
Death Howl posee un árbol de habilidades, aunque muy escueto. Las cartas tienen pertenencia y, si se usan fuera de su reino, su coste aumenta.
En dicho árbol de habilidades, podremos eliminar este sobrecoste, como también la posibilidad de que obtengamos una carta al eliminar a un enemigo. Dicha carta te otorgará una habilidad del enemigo derrotado. Cada enemigo derrotado nos otorgará una lágrima. Al reunir un número determinado, obtenemos un punto de habilidad. Sin embargo, estas lágrimas también son necesarias para crear nuestras cartas.
Por tanto, debemos pensar en todo momento en qué centrarnos: mejores cartas o habilidades. Mucho cuidado con afrontar combates con un número elevado de lágrimas. Si perdemos en combate, las lágrimas se quedarán en ese enfrentamiento y en la misma casilla donde hemos cascado.
Además, habitualmente tendremos cuatro o cinco turnos para llegar a esa casilla hasta recuperarlas. De lo contrario, desaparecen.

Impecable en lo técnico y lo artístico
Todo está en orden en estos apartados. El rendimiento es magnífico y no he sufrido bugs de ningún tipo. El diseño artístico transmite una oscuridad opresiva, pero suntuosa.
El pixel art, sin excesivos detalles en el escenario, consigue transmitir la soledad que siente la protagonista y el terror al que se enfrenta. En cuanto a lo visual y lo sonoro recuerda mucho al indie de cartas Inscryption.
También maneja un terror ligado a lo oculto y lo sobrenatural. Death Howl fabrica una atmósfera de terror gracias a sus silencios y sus efectos FX de sonidos rugosos, propios de un mundo prohibido.
Duración
Al ser un souls, una de sus señas de identidad es la dificultad. En muchos casos no se debe a combates concretos, sino a la cantidad de enfrentamientos consecutivos que debemos superar.
La historia puede alargarse hasta las 25 horas. Si completas todo el mapeado, puede llegar fácilmente a las 40 horas. Además de la misión principal, existen diversas misiones secundarias con su propia dificultad. En la mayoría debes llevar una carta en forma de objeto a un personaje.
El reto está en que no puedes hacer viaje rápido y esa carta ocupa un espacio en tu mazo, sustituyendo a otra que ya tenías.
Valoración: un soulslike fresco y diferente
En un panorama donde los juegos que referencian a Dark Souls pueden llegar a ser muy parecidos entre sí, aparece Death Howl. Un camino por los reinos más oscuros para resucitar a tu hijo. Una historia más emocional, menos confusa y definitivamente críptica. Un estilo artístico que rebosa creatividad y brillantez por todas partes.
A ello se suma un combate por turnos exquisito y desafiante, junto a un sistema de construcción de mazos variado y divertido.
Llega a finales de año, pero es uno de los mejores títulos que he podido jugar en este 2025. Al mismo tiempo, es una de las propuestas más interesantes del género soulslike. Tiene a las puertas una edición en formato físico a cargo de Tesura. Desde aquí os lo recomiendo a poco que os guste el género: merece una oportunidad entre tanto soulslike clónico.
Nota
8.2