Análisis de Kiln, el original multijugador de Double Fine
Una propuesta familiar bastante más divertida de lo que aparenta y a un precio muy económico

Kiln
Género: Brawler
Desarrollador: Double Fine
Editor: Xbox Game Studios
Formato físico: No
Idiomas: Textos en español, voces en inglés
Versión analizada: PS5
Disponible también en Xbox Series y PC. Incluido en Game Pass Ultimate
El «esto ya lo he visto» puede ser la coletilla más honesta con la que podemos etiquetar a la gran mayoría de videojuegos que se lanzan al mercado, por muy bueno que resulte un lanzamiento. A estas alturas hemos visto de todo: shooters en primera, tercera, y todas las vistas posibles; aventuras pixel-art, low-poly o repletos de rayos y centellas. Juegos de rol que piden el traslado hacia otros géneros, simuladores de citas para todos los gustos; estrategia por turnos y sin turnos que valgan, simulación de trenes, aviones, mascotas y youtubers… Pero, ¿un videojuego que nos convierta en un espíritu con dotes de alfarería y cuyo objetivo sea apagar hornos? Yo eso no lo he visto nunca… Hasta Kiln.

Kiln es especial. Es el nuevo trabajo de Double Fine, quienes por si no los conocéis, son los artífices detrás de Psychonauts y Brütal Legend, entre otros. Y a estos chicos, cuando les das carta blanca para crear algo, pueden hacer cosas así de interesantes. Os las cuento todas a continuación en nuestro análisis de Kiln. Pero, antes, como siempre, nuestro agradecimiento a Xbox España por la clave cedida para la realización de esta review.
Soy una taza, una tetera, un plato hondo…
La nueva obra de Double Fine es un juego exclusivamente online. Su premisa es muy simple: controlamos a un espíritu —con culito y todo—, que puede poseer vasijas de barro y darse de porrazos en diferentes arenas de combate. ¿El objetivo? Apagar el horno contrario. Así de sencillo.

El kiln de la cuestión está en que podemos moldear nuestros propios recipientes: desde vasijas regorditas con una gran capacidad para almacenar agua, hasta platos llanos y otras tantas creaciones. Moldear la arcilla es ameno y divertido. Con un botón hacemos presión y con el stick analógico subimos y bajamos para darle forma. No tiene mucho más. Dependiendo de la forma que le demos a nuestra creación, tendremos más capacidad para transportar agua o más corazones de vida, de modo que la alfarería adquiere cierta gestión táctica a tener en cuenta.
Pero la cosa no queda ahí. Después de crear nuestra vasija, toca ponerla bonita, cosa que podemos hacer en la mesa de decoración. Allí podemos decorar nuestras creaciones poniendo dibujos, apliques, pitorros, algún que otro relieve y, por supuesto, un asa; porque ser un espíritu poseedor del barro no quita que nuestras creaciones tengan que ser ergonómicas. A medida que jugamos y subimos de nivel, iremos desbloqueando más y más diseños.

Mamporros para todos
Kiln nos sitúa en pequeños escenarios donde el objetivo es apagar el horno del contrario. Por ahora hay disponibles cinco de ellos, aunque es de esperar que se añadan más en cada temporada. Todos tienen un diseño magnífico y un montón de elementos que dificultan la acción y facilitan las carcajadas. Algunos de ellos tienen plataformas móviles que transitan alrededor de las arenas de combate más grandes; otro tiene unas casillas de colores que, si las pisamos, nuestro muñeco se quedará bailando unos segundos. Las risas, como digo, están aseguradas.
Abrirse paso a base de mamporros es una cosa muy simple. Con un botón golpeamos, con otro lanzamos un ataque especial, salpicamos agua o echamos a correr. El mapeado de botones es sencillo e intuitivo, perfecto incluso para los más pequeños de la casa.

Dirección artística y accesibilidad
En el lado técnico, tenemos un juego muy inspirado, original y colorido. El diseño de los escenarios es magnífico, los personajes derrochan carisma, y el diseño artístico en general tiene un gran nivel. Le doy un punto extra por los subtítulos, grandes y legibles. Este es un detalle que muchas veces pasamos por alto, pero creo que en un juego como Kiln, al que jugarán tanto grandes como pequeños, es importante subrayarlo.

Por otra parte, el juego se ejecuta a unos 4K presumiblemente genuinos, y a 60 fotogramas por segundo totalmente estables. Kiln es un juego muy bonito, simpático y que derrocha una personalidad única.
El motor de manipulación de arcilla merece elogios propios, gracias a que nos permite crear casi cualquier cosa que se nos pase por la cabeza desde el primer momento.

Una propuesta para todos los públicos a tener en cuenta
Si te gustan los títulos online competitivos pero desenfados para echar unos ratos, es difícil no recomendar Kiln. Por ahora solo dispone de un modo de juego y unos pocos escenarios, siendo este el único «pero» que podría ponerle. Sin embargo, su originalidad, la inmediatez con la que te atrapa y lo sencillo y divertido que resulta jugar lo ponen en el punto de mira de todos aquellos que disfruten de juegos tipo brawler.
Su precio de 19,99€ es uno de sus mayores ganchos, pues por ese importe tenemos muchísimas horas por delante. Igualmente, forma parte de Game Pass Ultimate, un modelo de suscripción que está en plena reformulación pero que, afortunadamente, sigue apostando por la variedad y diversidad de propuestas.
En resumen, la nueva creación de Double Fine pone de manifiesto que el mundo del videojuego aún tiene muchos ases en la manga para mostrar. Kiln es fresco y original, es divertido e inmediato, y con esos argumentos, es muy difícil decirle que no.

Nota
6.8
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