Revistas gamer impresas: El resurgir del papel
Las revistas gamer impresas vuelven con fuerza como alternativa sólida a los clickbaits y el contenido dudoso

Hace muy poquitos días recibí en casa un paquete que llevaba años esperando. No era un deseado videojuego digno de un elitista coleccionista. Tampoco una consola inusual para el público casual. Era una revista de videojuegos. Loading ha vuelto a los hogares de cientos de fanáticos del videojuego y eso hay que celebrarlo. Algunos lectores me tildarán de loco, pero la vejez es lo que tiene. Añoras cosas del pasado que a día de hoy ya no existen. Y por eso el regreso de una publicación en papel, que compraba en mi juventud y me abría la mente a otra cultura y géneros del videojuego, me hace especial ilusión. Las revistas gamer impresas siempre serán para mí una debilidad.
Sin embargo, ocurre una cosa extraña en esto de las revistas gamer impresas. ¿Os habéis fijado en que, de un tiempo a esta parte, resurgen de la nada algunas de las revistas gamer impresas que cerraron, y aparecen otras tantas nuevas? ¿Y no os preguntáis por qué? Llevamos años escuchando que publicar en papel es caro, obsoleto y que lo que ofrece con respecto a las tradicionales webs está desfasado. En el mundo actual, no tiene sentido lanzar una revista mensual con noticias que cientos de miles de webs ya han publicado tres semanas atrás. A nadie le interesa. Y en cambio, la publicación en papel está resurgiendo cual ave Fénix.

¿Cuál es la explicación a esta tendencia al alza?
No intento con este artículo dar la explicación definitiva de por qué está ocurriendo esta tendencia. De por qué ejemplares como Loading y otras tantas más están teniendo un éxito considerable. Lo que sí quiero con estas líneas es, en cierto modo, desfogarme y ofrecer una perspectiva que, seguramente, muchos ya habrán percibido en los últimos años.
Llevo casi un cuarto de siglo escribiendo sobre videojuegos. De hecho comencé mis primeros textos con la idea de aportar algo en este sector que, si bien no estaba en pañales, no experimentaba el boom que existe ahora. Y sin embargo, estaba más profesionalizado. Mi idea era la de ayudar a los lectores a decidir qué juego comprar. A que conocieran la industria un poquito mejor. También ofrecer artículos interesantes y variados. Y, en definitiva, a que disfrutaran de este ocio que a muchos nos une.
Las revistas web tenían algo en común: nacieron y crecieron independientes, mayormente gracias a un tarado al que se le ocurrió abrir una web dedicada a los videojuegos. Quizás viendo que había negocio en ello, o puede que solo por afición. Nada las ataba a un dogma o respondían a un superior. Eran libres, para lo bueno y para lo malo. El SEO, las exigencias desde arriba, el número de visitas y las fechas de embargo no eran temas tan agresivos como lo son hoy en día en casi cualquier publicación. Y lo mejor: se podía escribir lo que uno quisiese. Contribuir a ese ecosistema era algo que me apetecía. Y si de paso ayudaba a algún lector con mis ocurrencias, mejor que mejor.
Loading, por poner de ejemplo a la revista que me ha hecho escribir este artículo, iba a su p*ta bola, si se me permite la expresión. Hablaba de géneros nicho, de un mercado que a nosotros ni nos afectaba la mayoría de ocasiones. Eran otros cuantos tarados más, creando algo único y diferente. Aunque, más que diferente, la palabra sería atrevido. Cierto es que duró menos de lo deseado, estaba claro. Pero, quizás por sus ideales, fue una revista que ahora la mayoría valora.

La falsa profesionalización
Todo lo mencionado en los dos párrafos anteriores se ha perdido. Se ha profesionalizado, como algunos se atreven a decir. Y por esta razón dejé la prensa convencional.
Ahora, el SEO y Google mandan, independientemente del contenido publicado. Y ya ni eso, porque la gran G ofrece un resumen hecho con IA sobre el artículo que buscamos, por lo que ni entran en las webs de donde proviene la información (visita perdida).
No interesa publicar un reportaje sobre las tramas de ciertas empresas españolas, porque a Google se la trae al pairo. Tampoco hablar de la industria del videojuego español. O de géneros nicho como el que domino (MMORPG) y que genera miles de millones de euros al día en todo el mundo. Simplemente no da visitas. Y se supone que la prensa debe informar de todo lo que concierne a la industria de la que se presta. Evidentemente no se puede abarcar todo, sería una locura, pero si hay interesados en dar a conocer todo esto, ¿por qué no dejarles hacer? Misma respuesta: no da visitas.
Echas un vistazo en cualquier web y todo está amañado para que pinches en sus enlaces. Clickbaits, enlaces de referidos en páginas lideradas por mastodontes de la prensa internacional que amasan millones y pagan poco, teletiendas en la página principal, titulares que te dejan con la duda para que entres en la noticia… Y, sobre todo, millones de noticias que poco o nada tienen que ver con la industria que nos apasiona. ¿Y el contenido? No importa. Si se ha puesto de moda una receta para hacer cupcakes con forma de ojo de gato, seguramente la publiquen en una web de videojuegos. Porque ¡da visitas!
Por cierto, quizás está un poco cogido con pinzas, pero muchos “eruditos” de este ocio que compartimos echan parte de la culpa editorial a los becarios, jugadores apasionados que quieren dejar su impronta en la prensa del videojuego. Se les achaca falta de experiencia, de coherencia, de favoritismos o de cualquier otra excusa que quiera inventarse la crítica.
Lo cierto es que estas personas, jóvenes en su mayoría, son las que más frescura aportan a este sector. Son los más abiertos, los que están fuera de las rejas de esta cárcel editorial. Proponen ideas nuevas, buscan ofrecer contenido que el lector ajeno a esta profesión quiere ver. Cuando se les lee desubicados en un artículo es justo por esto mismo. Atienden a razones editoriales que no eran las que esperaban, pero se tienen que amoldar para ganarse un puesto.

Pero, ¿alguien ha preguntado a los lectores qué quieren?
Los lectores están hartos de entrar a su web favorita y tener que surfear entre cientos de noticias insípidas hasta encontrar alguna relacionada con videojuegos. Quieren información de su ocio favorito, quieren noticias contrastadas, quieren verdades y no rumores. Quieren, simple y llanamente, una prensa seria.
Y esto, por desgracia, no existe ahora mismo. Solo páginas como esta en la que me han dejado escribir hoy, y algunas más llevadas por jugones apasionados, son las que demuestran que lo hacen por amor al arte, nunca mejor dicho. Hacen lo que a cualquier lector le gustaría encontrarse. Cada una se centra en lo que a ellos les interesa escribir, sean noticias o artículos. Pero al menos no engañan al lector y proponen contenido interesante.

Las ventajas de las revistas gamer impresas
Dicho esto, es momento de volver a preguntarse por qué las revistas gamer impresas están ahora en auge. ¿Por nostalgia? Quizás. ¿Por sacarse unos duros más que trabajando en una web? Es posible, pero no lo principal. Pero la más importante a hacernos es: ¿no será porque ofrecen lo que uno espera encontrar de una publicación de videojuegos?
Abres cualquier página de la revista Loading y encuentras algo interesante, sea un artículo, una opinión o una entrevista. Abres cualquier otra revista actual y presientes un buen gusto por el arte, textos cuidados, fotografías impresionantes, maquetación exquisita y contenido de calidad. Mientras tanto, en las webs de videojuegos solo ves qué le ha ocurrido a Xokas en un directo de Twitch, o cómo ver mensajes eliminados de WhatsApp y críticas de cine. Con suerte, si acaso, encuentras alguna relacionada con videojuegos. Y bajo un milagro, otra en la que hablan de la industria española. Por esa razón abandoné la industria “profesional” de la prensa del videojuego.
Las revistas impresas cuentan con contenido llamado evergreen (que sirve para casi toda la vida), artículos de opinión interesantes, una maquetación que casi siempre suele ser agradable, firmas reconocidas (y viejunas de confianza, por qué no decirlo), pocos o casi ningún rumor. Y, sobre todo, una forma de entender a los videojuegos diferente. Además, no batallas con popups vendiéndote la última crema milagrosa del mercado, cereales o la nueva película de Ryan Gosling. Ataca a donde tiene que atacar. Se desvive por lo que quieren los lectores: los videojuegos.

El papel y el factor económico
Entonces, ¿por qué han cerrado algunas revistas míticas del pasado? Porque no cumplían las expectativas económicas de la empresa que llevaba la publicación. La excusa de que el papel es caro siempre ha sido la mejor baza para ellas, que aún ganando dinero con cada ejemplar, sus arcas no se llenaban con la misma rapidez que, por ejemplo, otra de cotilleo que tienen en su catálogo. Simple y llanamente. Y generalizando un poco, no hay que ser muy listos para sumar dos más dos. Revista impresa que cierra, multinacional que hay detrás de ella con un catálogo de publicaciones enfocadas en otros sectores.
Con las webs ocurre lo mismo. Revista online independiente entra en auge, multinacional que la compra. ¿Por qué ese interés en comprarla si según todas es un sector nicho? Porque da dinero y además pueden convertirla en lo que ellas quieran. ¿Y los sueldos de los que allí trabajan o colaboran? Una birria. “Es que los videojuegos no dan dinero”, sería la respuesta que recibirás por parte de ellos. Pero eso daría para otro artículo…

Make the press great again
Las revistas impresas ofrecen calidad, un formato accesible para todo el público, ameno de leer, con reportajes interesantes, firmas de renombre, maquetación increíble y una publicación mensual e incluso trimestral que cualquiera puede permitirse si uno se quiere librar de los inconvenientes de otra online del sector. Además puede olerse, tocarse e incluso coleccionar.
Hay que apoyarlas, sugerirles contenido que uno crea interesante, animarles a ser más atrevidos, a ser críticos con quien deban serlo, a darles tu opinión con educación, a confiar en lo que escriben y a darles una oportunidad. Es casi poético que las revistas impresas desaparecieran por el auge online y sean ahora ellas las que rescaten el sector y a sus fieles.
Aún así, hay un pequeño problema asociado a este auge impreso y es precisamente esto mismo. Contar con muchas revistas mensuales supone un dispendio importante, que unido a los ya habituales servicios de streaming hace que nuestra billetera esté siempre en una Operación Bikini constante.
Pero aún con esas y al igual que con sus similares en la red, tenemos la libertad de elegir cuál queremos consumir y ofrecerles parte de nuestro sueldo. Así que por favor, échales una mano. Ellas y las páginas serias que se mueven por la calidad, y no por el clickbait, son las salvadoras de la prensa española del videojuego.
Redacción
Ricardo ‘Taru’ Fernández
Periodista especializado en videojuegos desde hace más de 25 años. Amante de Final Fantasy XI Online y el género MMORPG
