La historia de H. H. Holmes y el hotel de los horrores, el primer asesino en serie de EEUU
El hotel de los horrores, cuya apertura tuvo lugar en 1893, era el escenario donde cometía sus atroces crímenes H. H. Holmes, considerado por muchos expertos de la crónica negra el mayor asesino de la historia, con más de 200 asesinatos adjudicados

A unos 6350 km de distancia y cruzando el Atlántico se habla de celebrar la gran Exposición Mundial Colombina para conmemorar los cuatrocientos años de la llegada de Colón a América. La asignación finalmente de la candidatura de 1890 corresponde a Chicago. Esto da lugar a que el primer asesino en serie estadounidense tenga el nicho perfecto para matar a cientos de personas con total impunidad y con la facilidad que le da el poder alojar a los visitantes en su amado hotel de los horrores.
Si se le pregunta a cualquier persona quién es el asesino en serie más sangriento de la historia, seguramente le vendrá a la mente una imagen en blanco y negro de un hombre con bombín, espeso bigote y cara de no haber roto un plato. Efectivamente, el doctor H. H. Holmes es considerado por muchos el mayor asesino en serie de la historia, ya que se habla de hasta 200 asesinatos a finales del siglo XIX.
Orígenes de H. H. Holmes
Desde luego, dotes para ello tenía, ya que durante sus primeros contactos con la muerte mientras se formaba como médico demostró unas habilidades increíbles en disección y desmembramiento. No obstante, por muy bueno que fuese, las clases no eran gratis y debía pagar entre 100 y 200 dólares de la época por cada una. Holmes se aprovechó de la circunstancia de que los cadáveres en las facultades de medicina cubrieran solo el 20% de sus necesidades de manera legal, por lo que los robaba de los cementerios y se los vendía.
Sus estafas desde aquel momento iban desde vender vacunas por 20,25 dólares aprovechándose de pequeños brotes de viruela, hasta vender humo con ciertos inventos impensables para la época, pero por ello mismo tan atractivos.

El castillo de los horrores
Herman Webster Mudgett nació en 1860 en Gilmanton, Estados Unidos. Después de dos matrimonios (sin divorcio entre ellos), H. H. Holmes apareció por primera vez en los registros de propiedad de Chicago a principios de 1887 a raíz de la compra de una parcela en la que construiría un hotel para la gran exposición. El hotel no tardaría en ser conocido por los habitantes de Chicago como «castillo» debido a su gran tamaño. El «castillo de los horrores» ya era casi una realidad.
Holmes planteó un edificio de tres plantas. En la primera planta, dispuso locales para tiendas, todos destinados a alquiler. La segunda albergaría oficinas y apartamentos. La tercera se transformaría en un hotel para los visitantes de la exposición universal. Por supuesto, el castillo estaría construido por diferentes empresas para que no pudieran sospechar sobre los oscuros propósitos de Holmes.
Una trampa mortal en forma de hotel
En este enorme y misterioso edificio, H. H. Holmes introdujo los avances más recientes, como la iluminación de gas. Sin embargo, este sistema parecía tener un uso más siniestro que simplemente alumbrar: algunas habitaciones fueron transformadas en auténticas cámaras de ejecución. Mediante llaves de paso colocadas en el exterior, Holmes podía introducir el gas del alumbrado en las habitaciones ocupadas.
Después, transportaba los cuerpos a través del edificio sin ser detectado utilizando un sistema de trampillas que conducían al piso inferior. Desde allí, los llevaba a una sala de disección adyacente donde había un armario sin fondo, haciendo que los cuerpos cayeran sobre una plataforma ubicada en una habitación del primer piso.
Para llegar a esta sala, Holmes regresaba al cuarto de baño, que contaba con una escalera secreta que conducía a la plataforma de recepción de cadáveres. Finalmente, dejaba caer los cuerpos por un conducto que los llevaba al sótano.

Cuando prefería torturar a los huéspedes, les suministraba cloroformo para adormecerlos y después introducirlos en el montacargas que llevaba al sótano, donde les esperaba una mesa de desmembramiento. Las paredes estaban insonorizadas. Los suelos se abrían para que las víctimas cayeran sobre unas estacas clavadas en el suelo. Había habitaciones con sopletes para quemarlas. Y toboganes para lanzar los cadáveres al sótano, donde Holmes les esperaba para después descuartizarlos.
Con este sistema de trampillas, toboganes y cámaras de ejecución y tortura, los cuerpos se contaban por decenas hasta su detención en 1894. Así lo relataban los periódicos, y lo que dice la prensa va a misa… ¿o no?
Un monstruo vendeperiódicos
Muchas son las leyendas que rodean a H. H. Holmes: desde que recibe su nombre por el famoso personaje de Conan Doyle (circunstancia imposible debido a que la primera novela en la que aparece nuestro querido detective ficticio se publica en 1887 y él adoptó este seudónimo en 1886), pasando la huida de su propia ejecución, hasta que era la misma persona que Jack el Destripador. Es decir, detalles curiosos, pero que podemos asegurar como falsos.
La realidad es que tras la Expo de Chicago, Holmes continuó estafando junto a un nuevo «socio», Benjamin Pitezel. Tras un nuevo fraude, decidió matarlo a él y sus tres hijos para quedarse su parte del timo. Cumpliendo condena en prisión por este crimen, Holmes disfrutaba haciéndose una reputación temible a costa de exagerar el número de víctimas de su hotel de los horrores. Saberse en el ojo de la prensa y con el respeto de los presos le incentivó a seguir exagerando su leyenda negra. Los expertos en la crónica de sucesos reducen en la actualidad a una docena el número de sus víctimas. Finalmente, Holmes acabaría ejecutado en la horca con 34 años.
Puedes leer más sobre este asesino en serie en Criminología en serie con Alejandra Lavín Torres, el primero documentado de la historia de Estados Unidos. Su sangrienta figura ha inspirado documentales, y participa de series de televisión (American Horror Story: Hotel), películas e incluso videojuegos. Scorsese ha anunciado su intención de trasladar a la gran pantalla los horrores de su hotel, reducido a cenizas por los vecinos cuando la prensa empezó a darle titulares y a despertar el morbo entre el público. Sería sustituido de inmediato por una oficina postal.
Enlaces de interés
- Dark Pictures Anthology: el capítulo inspirado en el hotel de los horrores