[Análisis] Nioh 3, el alumno más aventajado de la escuela soulslike
Uno de los mejores y más ambiciosos RPG de acción que hay en la oferta actual del subgénero souls

Nioh 3
- Género: RPG de acción
- Desarrollador: Team Ninja
- Editor: Tecmo Koei
- Plataformas: PlayStation 5 y PC
- Formato físico: Sí
- Idioma: Voces en inglés y japonés, textos en español
- Versión analizada: PlayStation 5
El mundo del videojuego es entrañablemente testarudo. Cuando un lanzamiento se posiciona como un referente en la industria, todos los desarrolladores quieren un pellizco. Y comienzan a imitar mecánicas, patrones, estéticas y un largo etcétera. Por ejemplo, ocurrió con From Software en 2009 con Demon’s Souls, y lo siguieron varios títulos acabados en «Souls«. Y otros que no, como Bloodborne o Elden Ring. Andando el tiempo, la saga de Miyazaki se ha convertido en la referencia a seguir por muchísimos estudios. Entre ellos, Team Ninja, que hace años tomó la decisión de que, si el mundo iba a llenarse de clones «darksoulianos«, al menos ellos lo harían bien. Y así nació Nioh, que siempre ha tenido a bien no parecerse demasiado a las obras de From Software. Con Nioh 3, Team Ninja alcanza el cénit de su carrera profesional. ¿Qué ha cambiado y qué no?
Vamos a diseccionarlo en nuestro análisis de Nioh 3 tras haberlo jugado a fondo, gracias a una clave cedida por la editora.

El fragor de la batalla
Podía comenzar este análisis hablando de la historia, del mundo abierto o, qué se yo, de la absurda cantidad de menús y submenús al que nos tiene acostumbrados la saga —de verdad, si algo hace bien el juego es complicar las cosas en ese sentido—. Pero el combate es, sin ninguna duda, la esencia de todo el programa.
Nioh siempre apostó por un combate rápido, preciso y castigador, sí. Pero también tiene cierta justicia kármica. Nioh 3 es Nioh destilado en la más pura de sus esencias. Muchas animaciones se han reciclado de las dos entregas anteriores, lo que significa que siguen siendo excelentes, si bien esto hace que el juego peque de continuista. Por otra parte, la detección de impactos está tan afinada que hace que cada error sea indiscutiblemente nuestro, lo que es irritante e increíblemente satisfactorio.
La novedad de los combates de Nioh 3 está en que ahora podemos alternar entre el estilo Samurái y Ninja —el cambio es instantáneo pulsando R2—. Este cambio es la evolución natural de Nioh 2.

Parry y estilos de combate
Esto multiplica las posibilidades. El Samurái es el arquetipo clásico que nos acompaña desde el primer juego, con sus tres posturas. El Ninja, por su lado, es la vertiente más ágil. Con él podemos llevar armas como los tonfa o las garras, que permiten un combate muchísimo más raudo. Ambas formas se complementan bien entre sí y no he notado ningún desbalanceo entre uno y otro.
También se ha añadido un sistema de parry que funciona bastante bien. Al pulsar R2 justo cuando un enemigo lanza un ataque fuerte, podemos detenerlo, cambiar de estilo y continuar con un combo demoledor. Es un añadido muy interesante que se suma al enorme repertorio de movimientos.

Tener desde el minuto uno dos estilos distintos también implica tener dos árboles de habilidades diferentes y dos builds que permiten una profundidad estratégica para optimizar hasta el último decimal de daño. Las armas y las piezas de armaduras no se comparten entre ambos estilos. Tampoco los puntos de habilidad que encontramos repartidos por el mapa y que no tienen nada que ver con los puntos de experiencia que obtenemos al subir de nivel. Los primeros nos permiten desbloquear nuevas técnicas con las armas o habilidades para cada estilo. Los segundos, nos permiten escalar las estadísticas.
A tenor de lo anterior, los enemigos también han sido diseñados con ambos estilos de combate en mente. Algunos parecen hechos para humillar un estilo concreto, obligándote a cambiar el enfoque en mitad del combate. No es raro enfrentarse a jefes que exigen una especie de baile táctico. ¿Lo malo? Que hay una variedad más bien escasa de enemigos.

Una historia que ahora funciona mejor
Admitámoslo: uno no suele jugar a Nioh por la narrativa. Sin embargo, contra todo pronóstico, la historia funciona mejor que antes. O mejor dicho, tiene más relevancia. Entre la invasión de Yokais y otras criaturas del averno que amenazan con desatar una migraña cronológica, transcurre una historia de celos fraternales y ambición por el shogunato que resulta demasiado típica. Pero, al menos, logra que no mires el móvil durante las cinemáticas.
La historia se desarrolla a través de viajes en el tiempo que nos ubican en diferentes escenarios políticos. Y, aunque no es una obra maestra literaria, las escenas están mejor producidas y la fidelidad gráfica de las expresiones faciales son resultonas. Ayuda mucho si eres fan del folclore japonés, pues encontrarás cientos de referencias. Por cierto, no olvides visitar nuestro reportaje de costumbrismos nipones, para empaparte de toda su mística, creencias y tradiciones. Lo tienes en este mismo link.

Un mundo no tan abierto
Otra de las novedades principales está en la mutación hacia un mundo abierto, aunque esa etiqueta le queda un pelín grande. No, Nioh 3 no es Elden Ring, aunque el juego hace un esfuerzo genuino.
Sí que adopta amplias zonas que permiten una exploración mucho más satisfactoria que el clásico pasillo con un par de bifurcaciones. Lo que ha conseguido Team Ninja es un equilibrio muy interesante entre los clásicos mapas lineales y una exploración más libre. Incluye una serie de mapas interconectados mediante atajos, misiones secundarias y un porrón de campamentos enemigos, los cuales casi siempre recompensan el desvío.
Algunas zonas sí son lo suficientemente amplias para justificar el uso del viaje rápido, pero al mismo tiempo resultan lo bastante contenidas como para no diluir la inmersión. Me ha gustado mucho, porque tal vez hayan usado a Elden Ring como maqueta, pero sin renunciar a su identidad. Explorar da como resultado encontrarse con nuevas actividades, y estas a su vez revelan otros puntos de interés en el mapa. Es un sutil ciclo de incentivos que funciona muy bien y que jamás eclipsa la experiencia principal.

Exploración y dificultad
Lo malo de abrir las puertas a una estructura más amplia es que estas actividades se vuelven repetitivas con el paso de las horas. Personalmente, pasé más de veinte horas de juego peinando minuciosamente cada mapa, sin avanzar mucho en la trama principal, para luego meter el turbo hastiado ya de tantas cosas por hacer. Existe, además de esto, otro matiz en cuanto al progreso: si exploras mucho acabarás con un nivel muy por encima al de las misiones principales.
Y eso está bien, en parte. Está bien porque, si te atascas en cierta zona o en un jefe, siempre tienes la posibilidad de explorar y mejorar tus estadísticas y equipo, y volver convertido en una bestia parda. Pero también puede ocurrir que el juego diluya muchísimo la dificultad y las misiones que hacen avanzar la trama se conviertan en un paseo, como fue mi caso. El mundo abierto es un gran añadido, pero creo que será un punto divisivo para muchos.

Misma estructura de progresión
Esto tiene su contraparte. Mientras el juego ha avanzado hacia una estructura más amplia y potencialmente más divertida, su núcleo sigue siendo el mismo. En Nioh 3 hay una gigantesca avalancha de botín que convierte la progresión en un laberinto. Los veteranos lo encontrarán estimulante, mientras que para el resto puede ser una muralla hacer cribas constantes de objetos y armas.
De verdad, hay una escandalosa cantidad de botín que obliga a regresar al menú a cada rato, y también a visitar los santuarios —las clásicas hogueras donde se sube de nivel, para entendernos— para donar el equipamiento inútil a cambio de amrita. Desgraciadamente, esto ocurre a cada rato.

Es coherente con la filosofía de la serie, pues la profundidad siempre ha importado más que la comodidad, pero no deja de ser una oportunidad desaprovechada para rehacer todo el sistema y dar un paso adelante facilitando la vida al jugador. Como dije antes, Nioh 3 tiene el hábito de complicarlo todo con un montón de menús y una gestión de equipamiento engorrosa.
El cooperativo siempre ha sido una de las características más destacadas de la serie y de los soulslike en general. Nioh 3 hace un gran esfuerzo por facilitar las cosas, ya que permite jugar a la gran mayoría de misiones con uno o dos amigos y la experiencia es extraordinaria.

Las limitaciones del Katana Engine
En cuanto al apartado visual, Nioh 3 tiene un diseño artístico exquisito. Los enemigos y escenarios están muy bien representados, elevando la faceta artística por encima de sus predecesores. Pero el motor gráfico, el Katana Engine usado en títulos anteriores como Wo Long y Rise of the Ronin, no está a la altura del estándar visual y de rendimiento.
Nioh 3 presenta algunos errores visuales como problemas de popping en la geometría, y algunas sombras especialmente en los escenarios más amplios. El problema persiste incluso en el modo calidad a 30 fps, y es más acuciante en el modo rendimiento, que se esfuerza por mantener 60 fotogramas por segundo. Como señala Digital Foundry en su análisis, no se trata solo de una cuestión de rendimiento, sino de limitaciones estructurales del propio motor gráfico.
La relación entre calidad visual y rendimiento también se siente desequilibrada. Para sostener resoluciones altas o mantener los fps más altos, Team Ninja recurre a un reescalado agresivo, lo que no siempre produce resultados nítidos ni competitivos frente a otros títulos. El salto está ahí, pero si vienes de jugar a las versiones nativas de Nioh y Nioh 2 en PlayStation 5 te darás cuenta al momento de la falta de nitidez y de rendimiento.

Conclusión: Nioh 3 es uno de los mejores en su género
Pese a sus asperezas, es difícil no recomendar Nioh 3. Encantará a los fans de la saga, y es una excelente toma de contacto para los nuevos. El mundo abierto por zonas goza de un diseño artístico espectacular, con campos abiertos, pagodas que se dibujan en la distancia y caminos más lineales. Nioh 3 sigue siendo excesivo con el botín y los menús, pero también se siente como la culminación natural de todo lo que la serie lleva años intentando ser.
Los dos estilos de combate son una delicia, y elevan la acción como nunca antes. Su diseño central es sólido y conserva intacta la identidad de la serie, que eso ya es mucho para una tercera entrega que hace el esfuerzo de añadir novedades sin perderse por el camino. Si eres nuevo, no le tengas miedo. Puede que sea el Nioh más amable de todos. Nioh 3 es, en muchos sentidos, el culmen de Team Ninja como desarrolladora.

Nota
8.8