Opinión: SAW

¿Quieres jugar a un juego?

Miguel Ángel Arcos

 

Hablar de Saw es lo mismo que hablar de cualquier otra obra maestra consagrada dentro del género de terror en el cine.

Películas como Psicosis, El Exorcista o El Resplandor marcaron el inicio de una década y formas diferentes de abordar el horror a través del lenguaje cinematográfico. En este caso, Saw, estrenada en España el 18/3/2005, marcó el inicio de nuevas pautas con que aterrorizar a los espectadores.

Algunos críticos lo mal llamaron el comienzo del “torture porn”, nombre que me ha parecido siempre pretencioso, estúpido y algo amarillista, y otros la tildaron como la película más atroz de todos los tiempos.

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Todos los amantes del género sabemos que no es la película con la violencia gráfica más explícita de todos los tiempos (ni lo era en su momento), ya que su brutalidad no se encontraba en sus imágenes, sino dentro de su narrativa: el punto fuerte de la opera prima de James Wan.

La cinta recogía todos los clichés heredados del cine slasher de los 70, a los cuales les dio una vuelta y media, mezclándolos con un final digno de Hitchcock y un montaje propio de un videoclip de Mark Romanek.

A todo el conjunto se añadía una historia hipnótica desde el primer momento, presentada como una obra teatral en la que dos personajes se encuentran encerrados dentro de una habitación, sin saber cómo han llegado hasta allí.

Son constantes los giros de guión, las situaciones extremas y una tensión que consigue explotar en el clímax final como ninguna otra cinta de terror lo había hecho en 20 años desde su estreno.

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Pero todas sus virtudes no pueden hacernos olvidar el concepto más importante dentro de la obra: el juego.

Durante todo el film, asistimos a un tira y afloja por parte de los personajes y el supuesto asesino, el cual se supone que los vigila desde un lugar más cercano del que ellos piensan.

Lawrence Gordon y Adam Stanheight, son dos desconocidos que despiertan atrapados en un lugar abandonado y se ven forzados a seguir las instrucciones del extraño que allí los ha colocado, por motivos que sólo él cree justos.

Los rehenes se someten a una posición de impotencia, inseguridad e incertidumbre, situando así al espectador en la difícil encrucijada de plantearse si sería capaz de matar a un desconocido con tal de salvarse: ¿seguirías pensando que eres inocente por cumplir las órdenes de otra persona que amenaza con acabar contigo y los tuyos?

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Aunque el concepto del juego parezca un elemento perteneciente al guión, lo interesante de esta cinta es que no sólo los personajes están jugando al compás de JigSaw, el asesino del puzle, sino que, el concepto de juego se encuentra encerrado en una metanarrativa externa donde el propio Wan juega con la audiencia, haciéndole creer que ya conoce todos los misterios relativos al asesino.

De esta forma, el espectador piensa que sabe más que las dos pobres víctimas que se encuentran cautivas en la habitación, aunque, como descubrirá posteriormente, él ha sido otra presa: una víctima más del juego que James Wan compuso para esta obra maestra que es Saw.

El director despista con las expectativas del público gracias a su bagaje previo en thrillers y obras de suspense, mostrándole las cartas de lo que parece ser una partida en la que ya está todo dicho. Pero la última carta que el realizador muestra hará que el espectador pierda la partida sin opción alguna de reacción. Toda una genialidad.

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El interminable legado de la primera obra de James Wan es innegable, pues tras esta cinta salieron cientos de “clones” que intentaban repetir la fórmula sin acercarse a lo que el director consiguió aquí.

Posteriormente, y como es propio dentro del género de terror, lo que importaron fueron las cifras y Saw se convirtió en una de las películas de terror más rentables de la historia, lo que llevó a sobreexplotarla con secuelas que, realmente, quedaban en ridículo ante todo lo que esta primera entrega había conseguido.

La saga se convirtió en una sucesión de trampas y giros argumentales carentes de emoción, acompañados de una violencia a veces absurda y a veces desmedida, aunque reconozco que soy de los que disfruta de todas las secuelas pese a creer que, como la primera, nunca habrá ninguna… Al menos hasta el inminente reboot de la franquicia, cuando comprobaremos si Jigsaw vuelve a hacernos jugar a un juego con el mismo impacto de la Saw original.

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Twitter: https://twitter.com/Moneite

2 comentarios en “Opinión: SAW”

  1. Desde luego que esta película Saw es una entre los grandes del género, que además consigue innovar en el mismo gracias a su absorbente historia. Lástima que las siguientes entregas abusaran de la fórmula y convirtieran en un festival de casqueria per se a gran parte de la saga. Genial post.

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