Música y Videojuegos (I)

Una playlist con los temas que más nos gustan del mundillo

 

Volumen I

Sergio Díaz

@Sergio_SSDDCC

 

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¿Qué hay de cierto en que la música amansa a las fieras?

Esta expresión tan conocida se basa en el mito de Orfeo: la mitología griega relataba que tenía tal voz y talento para tocar la lira, que todo el que le escuchase caía en una especie de éxtasis, de estado de paz; y, gracias a ese don, pudo calmar a las bestias del inframundo cuando bajó a resucitar a su amada Eurídice. El calado de estas creencias propició que se desarrollasen rituales en su honor, donde la música presidía ritos de purificación.

Es decir, que a los cantos y ritmos se les atribuye propiedades especiales desde tiempos muy remotos: incluidos en danzas y ceremonias de agradecimiento o invocación a la Naturaleza, en oficios religiosos, en actos públicos de reconocimiento… Tiene una presencia universal y adaptada a cualquier contexto cultural, desde tribus a las urbes más avanzadas.

Su consumo, gracias a las tecnologías recientes, ya no depende de conciertos ni reuniones privadas, y puede disfrutarse en cualquier lugar y forma, fortaleciendo el carácter lúdico de la música.

¿Qué explicación hay, entonces, para que a todo el mundo, sin excepciones, le guste alguna canción? La ciencia ha encontrado una base a lo que los antiguos consideraban “poderes mágicos”: las ondas sonoras de la música van en primer lugar al sistema límbico saltándose el neocórtex (nuestra parte más consciente), de forma que activa prácticamente las mismas áreas que las emociones.

Las melodías se analizan en el cerebro escindiendo sus componentes:

  • Las letras se examinan en el sistema de procesamiento del lenguaje. El área de Wernicke se encarga de la decodificación auditiva de la función lingüística, mientras que el área de Broca descompone la comprensión y la gramática.
  • Los ritmos (compases) y tonos (distintas alturas de sonidos) estimulan la zona bulbar, donde se ubica el “primer cerebro”, denominado así por procesar los impulsos más básicos. Por ello, la música genera movimientos musculares de forma casi instantánea, al activar zonas implicadas en la acción y la puesta en marcha: en el caso de los tonos, serían el córtex prefrontal y el lóbulo temporal, y, en el de los ritmos, córtex frontal, parietal izquierdo y cerebelo; este último rige la coordinación muscular y los movimientos no dependientes de la voluntad. Así que, en resumen, aunque no entendamos ni jota de la letra, los ritmos nos incitarán a movernos con mayor o menor intensidad, pero siempre a abandonar una posición estática.
  • Las melodías (conjunto de tonos) y armonías (sonidos simultáneos) sí se procesarían en última instancia en el neocórtex, dada la complejidad de las representaciones intelectuales derivadas. La respuesta sería un cambio en la actividad cerebral en forma de atención y procesamiento del pensamiento lógico, estimulando en paralelo las zonas vinculadas a la creatividad y la memoria.

Las virtudes y efectos de la música, en resumen, son completamente asombrosas y fascinantes.  Puede excitarnos, conmovernos, relajarnos o inspirarnos: sus efectos son tan rotundos que, de hecho, son el eje de numerosas técnicas psicológicas como la Musicoterapia.

Los últimos estudios al respecto (Narme y cols., 2014) avalan una mejoría en el estado anímico de pacientes con enfermedad de Alzheimer, por ejemplo, así como en la gravedad de los trastornos de conducta, la estabilidad en la anosognosia (falta de conciencia de la enfermedad), aumento en comportamientos sociales positivos y, lo más sorprendente, en la transmisión de experiencias autobiográficas (Meilán García y cols., 2012): esto es, los participantes recuperaban vivencias gracias a las canciones.

En conclusión, la música son emociones, son trocitos de vida porque se integran en nuestra intimidad. Seguro que a muchos de vosotros os ocurre como a mí, que por diferencias generacionales y de gustos, no nos llaman la atención ni los boleros ni cantantes como Machín; sin embargo, a nuestros abuelos les encantaba, y si escucho alguna canción suya de pasada, inmediatamente evoco a mi abuela Lola y alguna anécdota relacionada con ella. Ésa es la auténtica magia de la música.

Y es la que lleva a recodar mil detalles de lo que sea, ocurridos hace muchísimo tiempo, traídos de vuelta al presente con una nitidez mayor que lo que hiciste ayer mismo.

Con ese propósito de dejarse llevar por la nostalgia y la imaginación, y a petición de un buen número de lectores del blog, os dejo esta selección (que no ranking) con algunas de las piezas musicales que más me han gustado del videojuego. Espero que estos artículos especiales os gusten tanto como a mí: ¡buen viaje por el recuerdo!

 

25. APERTURA – CASTLEVANIA 64

No es el mejor dentro de la maravillosa franquicia de Konami, pero Castlevania 64 estuvo a la altura musicalmente. Su melodía inicial es fabulosa, con un espíritu melancólico que captaba a la perfección la decadente esencia de la saga.

 

24. GO STRAIGHT – STREETS OF RAGE 2

Sabes que una música, como ésta de Yuzo Koshiro (Space Harrier, Shenmue, Super Smash Bros. Ultimate), es buena cuando te sirve lo mismo para limpiar las calles de canis que para colgar la colada. Puro goce.

Muy atentos al pepino de remix que se marca ICEFERNO.

 

23. UNDERGROUND – SUPER MARIO BROS

Una de esas melodías inconfundibles de la infancia, llena de ritmo y compases muy graciosos para dibujar un tono decididamente pícaro. La banda sonora de nuestras trastadas.

22. TEMA DE KAEDE – ONIMUSHA REMASTER

La reedición de Onimusha trajo consigo la renovación del apartado musical a cargo de Rei Kondoh (Okami, Bayonetta), después de que el compositor original admitiera que la mayoría de sus trabajos correspondían, en realidad, a terceras personas.

Como no hay mal que por bien no venga, Kondoh nos ha dejado partituras tan fabulosas y vibrantes como ésta de Kaede.

21. TEMA PRINCIPAL – THE WOLF AMONG US

Jared Emerson-Johnson le entregaba a una de las mejores viñetas interactivas de la industria unos temas francamente elegantes, con unas notas tan saturadas de sutileza e intriga como su fabulosa gama cromática.

20. WILL THE CIRCLE BE UNBROKEN? – BIOSHOCK INFINITE

Vale, reconozco que me estoy columpiando incluyendo una canción que no se ha creado expresamente para un videojuego… Pero esta reinterpretación del centenario himno es extraordinaria: ganó el premio a Mejor Canción en un Videojuego en los VGX 2013, y su aparición en el juego, nada más ascender a los cielos, es ya historia del mundillo.

19. TEMA PRINCIPAL – MEDAL OF HONOR

Michael Giacchino dio sus primeros pasos como compositor en la industria del videojuego allá por 1994, realizando piezas adicionales para el plataformas The Timeless Adventures of Mickey Mouse. Parecía un presagio de lo que iba a sucederle: diez años después comenzaría una relación con Disney a través de la casa Pixar, en la que cosecharía un enorme prestigio profesional y numerosos premios a su labor, entre ellos dos premios Óscar de Hollywood.

Su punto de inflexión profesional arrancó con sus partituras para Medal of Honor en 1999, producción diseñada por el mismísimo Steven Spielberg: aprovechó muy bien su oportunidad con temas solemnes y de enorme fuerza dramática.

18. I’LL TAKE IT ALL – JAMES BOND 007 BLOOD STONE

Nada menos que el compositor de Eurythmics, Dave Stewart, firmaba este espectacular tema para uno de los mejores juegos del agente secreto más famoso, James Bond.

Joss Stone interpreta una canción que nada tiene que envidiar a las realizadas para cine, aportando todo el carisma y la intensidad necesarios para hacer de ella una melodía perfectamente reconocible con el universo Bond. Sensacional.

17. HILLS OF RADIANT WIND – NIER

Uno de esos juegos de culto por méritos propios: sus diseños artísticos, exóticos y originales, van a la par de una banda sonora majestuosa que realmente logra trasladarte toda su fantasía.

16. WRECK OF THE CONCEPCION – TREASURES OF THE DEEP

El ingente catálogo de PlayStation albergó títulos muy notables que pasaron completamente inadvertidos para buena parte del público; tal es el caso que nos ocupa, un shooter submarino de mecánicas muy originales, quizá tanto que asustaron a los usuarios y no gozó, prácticamente, de ninguna repercusión.

Su banda sonora es refrescante, con instrumentos y ritmos de carácter tropical que transportan nuestra imaginación a esos ambientes luminosos y cálidos; el trabajo es de Tommy Tallarico, un compositor de amplia trayectoria en el mundillo.

Su pasión por la música le viene de familia (su padre y él se divertían grabando en casete las melodías de Space Invaders, y es primo del líder de Aerosmith, Steven Tyler) y desde pequeño sabía que quería dedicarse a la música (con nueve años ya había aprendido a tocar el piano y la guitarra por su cuenta); hoy, después de haber participado en más de 300 videojuegos -algunos tan populares como Earthworm Jim o Cool Spot– presenta la gira de conciertos de Video Games Live, dedicada a dar a conocer música de videojuegos.

15. RECOLLECT CONTINENT – SOULBLADE

El que es uno de los mejores juegos de lucha de todos los tiempos contaba con una banda sonora deliciosa, con la que aumentaba la épica de sus combates a niveles desproporcionados. El tema de Rock, bajo estas líneas, se incluyó en el CD de la edición especial de la quinta parte, una verdadera delicia para los aficionados.

 

14. LIVIN’ IN THE CITY – SONIC R

Uno de los muchos, muchísimos temazos que inundan la trayectoria de la gran SEGA: la colaboración de TJ Davis y Richard Jacques nos dejó canciones tan alegres y dicharacheras como ésta. ¡¡Te agita el esqueleto más que dos litros de RedBull!!

 

13. SNAKE EATER – METAL GEAR SOLID 3

Una de esas kojimadas completamente inolvidables: el homenaje a James Bond que se marca en el arranque de MGS 3 es fantástico y musicalmente, de una calidad intachable.

Su intérprete Cynthia Harrell -a la que volveréis a ver en la lista- repetiría con Kojima en Guns of Patriots, para desaparecer del mundillo inexplicablemente.

12. THE DARK WORLD – THE LEGEND OF ZELDA

Un tema tan épico y tan magistral que dan ganas de agarrar aunque sea el pijama verde y tirar para Kakariko a toda mecha, a cazar moblins a cascoporro: una sinfonía absolutamente fabulosa, cargada de toda la fuerza, el carisma y la garra de una de las sagas más queridas y admiradas del videojuego.

11. SKELLIGE – THE WITCHER III

Hay formas de hacer las cosas, y luego está CD Projekt Red, que te hace una obra maestra cuidada hasta el milímetro, con ediciones goty sin dlcs en códigos de papel, continuos parches atendiendo las peticiones de la comunidad, elaborando expansiones que para otras editoras son juegos completos y… Podríamos seguir, pero perderíamos el hilo (musical).

Las partituras de Marcin Przybyłowicz y Mikolai Stroinsk resuenan con todo el misterio de unas tierras mágicas, logrando una atmósfera absolutamente fascinante por su mística y espiritualidad; un mérito aún mayor considerando que el presupuesto destinado a la banda sonora no superó los diez mil euros. Un conjunto impecable.

10. DON’T WAIT – METROPOLIS STREET RACER

Dreamcast tiró la casa por la ventana y revolucionó numerosos géneros, como la aventura con Shenmue, el musical con Space Channel-5 y la conducción con este MSR y su sistema de kudos, las funcionalidades online desde la plataforma Seganet y un fastuoso apartado audiovisual, en el que debutaban por primera vez en los juegos de coches las emisoras de radio.

Richard Jacques echó el resto con un trabajo variadísimo, ameno, de extraordinario buen gusto y melodías tan agradables como esta Don’t Wait. Demasiadas cosas que agradecer a Dreamcast a día de hoy,

 

9. APERTURA – FINAL FANTASY VII

Una de esas piezas que estremecen nada más arrancar: las notas musicales que nos devuelven a Aeris sana y salva, que nos recuerdan nuestro paso por Avalancha, las estrellas fugaces que contamos junto a Tifa… y también la salida del colegio o una merienda en casa de la abuela: la fantasía de volver al pasado.

8. A BEAUTIFUL MORNING – EVERYBODY’S GONE TO THE RAPTURE

Actualmente apenas un grupo muy selecto de bandas sonoras de videojuegos se comercializan en CD, y Everybody’s puede presumir de ello: prácticamente ganó todos los premios en esta categoría allá por 2016, y más que merecidamente.

El trabajo de Jessica Curry no sólo reúne algunas de las mejores y más conmovedoras composiciones jamás hechas en la industria: también la eleva, como pocos pueden hacer, varios peldaños.

Con sus melodías completamente cautivadoras, llenas de melancolía y sensibilidad, la artista nos deja una fantástica demostración de que la música, con independencia de que el medio sea cine o videojuego, es capaz de llegar a lo más profundo de nuestro interior.

7. FASE II – KURUSHI

¿Comorl? ¿Un juego de puzzles con marchas que daban ganas de invadir Gibraltar? Pues sí. Todo era posible con PlayStation y los recién llegados CDs…

 

6. VENICE ROOFTOPS – ASSASSIN’S CREED II

Admitamos que Ubisoft estaba en estado de gracia cuando creó a Ezio Auditore: lo bordó. Desde el personaje a las tramas, la elección de entornos (con una asombroso grado de fidelidad en la reproducción), el atractivo contexto histórico…

La música de Jesper Kyd apostaba por sonidos muy modernos, de resultado próximo a la corriente new age post-Gladiator, intercalando coros con fusiones muy interesantes; el resultado no tiene desperdicio, cuajando una banda sonora de grandiosa personalidad donde se conjugan la decadencia y el romanticismo de Venecia con el ritmo y la vertiginosidad que exige esta maravillosa aventura.

5. I AM THE WIND – CASTLEVANIA: SYMPHONY OF THE NIGHT

Dejarme sin palabras es una tarea bastante complicada, y Symphony of the Night lo logró. Y desde el principio, con aquel flashback y el mítico diálogo entre Drácula y Richter, hasta el desenlace, momento en que esta bellísima melodía interrumpía para descolocarte por completo.

El ecléctico universo musical de SOTN rizaba el rizo con este temazo inolvidable; unas pinceladas de jazz por aquí, otras de balada romántica por allá, y una preciosa letra, cantada por Cynthia Harrell de forma magistral, sobre lo efímero de las cosas. Y que todavía tengamos que oír que los videojuegos fomentan la violencia…

 

4. PLASTIC CASTLE IN THE AIR – SUIKODEN (ORRIZONTE)

A la sombra de superventas como Final Fantasy, Suikoden conserva un lugar privilegiado en el corazón de los aficionados al rpg que lo disfrutamos, gracias a sus incontables virtudes jugables, narrativas y musicales.

La aventura reúne un sinfín de situaciones que abarcan desde el romanticismo hasta el drama, en forma de traiciones, confesiones y venganzas que consiguen mantener en vilo al jugador hasta el final; y esas tramas se arropan con una selección de melodías que sobresalen, por méritos propios, entre lo mejorcito de la etapa 32 bits.

De hecho, a título personal, considero a “Orrizonte” uno de los mejores álbumes basados en un videojuego: sus pistas reúnen el color, el tono épico y la fuerza de las dos primeras entregas a través de un repertorio sencillamente magnífico; esta “Plastic Castle in the Air” es una de las más inspiradas, al envolvernos en  una especie de danza o ritual mágico rebosante de encanto.

 

3. YOU’RE NOT HERE – SILENT HILL 3

O Konami se puso el listón demasiado alto, o quizá el público empezaba a estar saturado de survival horror, o puede que ambas cosas; sea como fuere, la terrorífica tercera entrega de Silent Hill no gozó del beneplácito de los jugadores con la misma trascendencia de las dos primeras.

Los que acudimos a la cita con esta macabra reinterpretación de “Alicia en el país de las maravillas” comprobamos cómo la aventura de Heather echaba un pulso técnico a PlayStation 2 y planteaba algunas de las situaciones más morbosas y grotescas que se habían visto en un videojuego, cerrando el arco argumental de la trilogía original de manera formidable.

La parte musical, de nuevo a manos de Akira Yamaoka, guardaba la coherencia con los capítulos previos, integrando sonidos metálicos y punzantes en las melodías para inferir aquel característico aire siniestro; la banda sonora de SH3 recogía el bagaje del compositor para ofrecer algunos de los mejores temas de la franquicia, como éste You’Re Not Here, una especie de huida hacia delante con toda la sórdida personalidad del universo Silent Hill.

 

2. TEMA DE BALROG – STREET FIGHTER II

Estaba esperando a que se quedara libre la máquina de Final Fight, mientras miraba de reojo una partida de billar, y no me había dado cuenta del remolino de gente que se estaba concentrando unos pasos detrás de mí, en torno a una recreativa de Street Fighter II, hasta que la sala explotó en un griterío descomunal.

Me giré y me encontré una verdadera masa chillando con los brazos alzados, presas de una euforia más propia del fútbol que de un salón de arcades; así que me acerqué rápidamente con toda la curiosidad del mundo. El motivo de los berridos era que un muchacho, bajísimo y con unas manos enormes, había llegado a Balrog del tirón; sonreí para mis adentros y entendí que estaba entre frikis tan radicales como yo, porque la cosa tenía mérito y lo estaban celebrando.

Había que ver si lograba pasar. Las cabezas se agitaban buscando ver algo por algún hueco, dibujando una escena de lo más cómica al mezclar adolescentes que habían dado el estirón con los que no levantaban un palmo del suelo; igualmente se oían voces aflautadas y otras ya más cascadas. Pero ahí estábamos todos, expectantes. El round empezaba.

“El Tyson”, como le decían algunos en voz baja, arreaba de lo lindo, y el chico poco podía hacer. Quizá se hubiese puesto nervioso, o realmente llegó hasta ahí por un golpe de suerte, porque Balrog le estaba dando hasta en el carné. La segunda ronda fue un visto y no visto, y duró lo mismo que un caramelo en la puerta de un colegio.

Dos intentos más, y nada. El boxeador no tenía piedad y no lo dejaba ni a sol ni sombra. “¡Hora de cerrar!”, gritaron desde el fondo.

Con el último K.O. en pantalla, me fui del salón recreativo mientras la cuenta atrás seguía marcando. Había sido divertido: no había pasado la fase, pero en aquel momento todos los frikis del lugar, los canis, los chulitos del barrio, los críos que jugaban a ser adultos porque le acababan de dar una calada a un cigarro, todos sin excepción, dejamos lo que estábamos haciendo para ilusionarnos con aquella partida.

Por eso, para mí la música de este escenario siempre me recordará a estos locales donde, por cinco duros, podías ser durante un momento el caballero de brillante armadura, el poli más duro o el mejor karateka del mundo. Un lugar donde los sueños se hacían realidad.

 

1. I WAS BORN FOR THIS – JOURNEY

Cuando las artes se fusionan, cuando el movimiento se acompaña del color y la música de la emoción más profunda, cuando el videojuego trasciende de su propio concepto, cuando la piel se eriza por razones que no se pueden explicar, cuando la fantasía se hace real y lo real se hace fantástico, cuando la vida juega a ser una ilusión, cuando la nostalgia se convierte en una montaña… Cuando das gracias por jugar videojuegos.

 

¡¡¡Muchas gracias por la compañía!!! Os espero en los próximos especiales.

2 comentarios en “Música y Videojuegos (I)”

    1. Muchas gracias Edoardo!!

      Buscaré esas sugerencias que me dejas, por supuesto que sí. La segunda playlist sí te comento que va a tardar un poco en llegar, porque estamos preparando varios reportajes especiales, uno de ellos realmente extenso, y nos ocupa mucho tiempo. Pero creo que os van a encantar.

      Muchas gracias por pasarte por el blog y compartir tu afición con nosotros!!

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