Opinión: Red Dead Redemption 2 (por David Marín)

Capacidad de inmersión

 

David Marín

@Marindinger

 

La tendencia a crear mundos abiertos, diseñar amplias y vastas zonas donde el jugador puede campar y explorar con total libertad, ha proliferado en los últimos años.

Hemos tenido ejemplos de todo tipo. Hay juegos que saben hacerlo muy bien, favoreciendo el disfrute del jugador en un espacio creíble y coherente que funciona independientemente de nuestra presencia.

Hay otras obras que únicamente dominan el arte del relleno insoportable y anodino. Convierten el inmenso escenario que caracteriza a estos títulos en un parque de actividades donde se satura al jugador con una mezcolanza de tareas inacabables y eventos sin ningún tipo de recompensa narrativa donde, en el mejor de los casos, puedes conseguir equipo para que tu personaje sea más vistoso o extravagante o puntos para subir tus habilidades.

Estas producciones convierten hasta la nimiedad más simple en parte de la experiencia, en algo cuya realización repetida nos proporcionará algún tipo de premio. Desde escalar una torre o un edificio ciclópeo, pasando por las clásicas misiones de recadero, asalto de fortalezas, caza, o búsqueda eterna y cansina de coleccionables.

Normalmente, este tipo de “entretenimiento” de carácter secundario no aporta nada a la historia, ni al desarrollo de personaje, ni nos sirve para conocer matices del lugar que nos rodea. Solo está ahí para alargar artificialmente la duración del título, consecuencia de las cada vez más exigentes demandas de los jugadores.

No es un universo que exista y tenga vida propia por sí mismo, sino que depende de nuestras interacciones y de nuestra predisposición, o paciencia, para realizar todo tipo de naderías que fatigan y cansan al jugador hasta un punto en el que éste las acaba aborreciendo.

Es imposible, realmente arduo, tratar de ahondar o implicarte en estos mundos que podrían ser tan ricos y exuberantes, cuando el juego parece insistir en querer inundar o atosigar constantemente a quien está delante de la pantalla con ocupaciones de carácter somero, durante las cuales, es difícil no pensar que se está perdiendo un tiempo muy valioso en una continua repetición que, cada vez, nos reporta menos placer.

Afortunadamente, hoy vamos a hablar de un buen ejemplo dentro de la industria de los videojuegos. Red Dead Redemption 2, lanzado por Rockstar Games en octubre de 2018, es, para mí, una referencia de mundo abierto memorable, lógico, rico y con integridad propia.

D_OWbeKX4AMFRvg

Para esta aventura, se nos pondrá en la piel de Arthur Morgan. Un pistolero hábil y curtido, por un lado, y un ser humano lleno de dudas y matices grises por el otro.

Pertenece a una banda de forajidos huidos de la justicia y de las autoridades. Vagan de un sitio a otro buscando un hogar en un país que cambia y avanza cada vez más rápido como consecuencia de la Revolución Industrial y tecnológica, la cual moderniza las ciudades y los oficios, y no deja hueco a quienes insisten en llevar un estilo de vida anacrónico, convirtiéndolos así en poco más que parias en una sociedad que los rechaza y repudia.

D-a5ib3X4AAQXGo

Junto a nuestro leal corcel podremos viajar de un sitio a otro sin ningún objetivo ni pretensión, dejando que el escenario sea el auténtico protagonista para que interaccione con nosotros. El mapa puede desactivarse, o sustituirse por una brújula, y no está abarrotado de iconos, interrogantes, e indicios de actividades que podríamos estar interesados en realizar.

Durante nuestro periplo por las indómitas tierras que caracterizan este lugar, y por las ahora industrializadas ciudades, nos encontraremos con situaciones que ocurren y surgen de forma natural y orgánica, supeditadas a que queramos intervenir o no. Van desde las más simples y cotidianas, como inmiscuirnos para evitar un robo o una ejecución, salvar la vida de un hombre herido que ha sido envenenado por un animal…

En ocasiones, me hallaba en total tranquilidad transitando por el camino y observando los idílicos paisajes que el equipo de desarrollo había logrado crear con tanta precisión y elegancia, cuando, de repente, me veía rodeado y hostigado por una congregación de saqueadores a los que había robado, o forajidos miembros de otras bandas a las que me había enfrentado con anterioridad, y que buscaban venganza por sus compañeros caídos.

Es una sensación mágica e inenarrable apreciar cómo es el mundo quien, de una forma sutil y viva, reacciona a tus decisiones. Sin importar lo pequeñas que sean, todas tendrán una consecuencia. Quizá el hombre al que salvaste de morir afligido por el veneno aparezca sano y salvo en la ciudad, se sienta agradecido, y considere apropiado invitarte a una ronda. Tal vez robaste un carruaje que pertenecía a otros pistoleros huidos de la justicia, y estos usen el hurto como pretexto para atacarte…

D_Yi7Q0XkAAH9Ly

Por supuesto, también hay encuentros y sucesos de mayor enjundia en nuestro paso por este salvaje y peligroso lugar. Personajes tremendamente carismáticos, y excéntricos, aparecerán en nuestro camino a medida que exploremos y desentrañemos los entresijos de la enorme extensión que nos rodea.

Solicitarán nuestro auxilio de las más diversas maneras. Desde llevándonos a asumir el rol de cazarrecompensas para capturar a un fugitivo (que servirá como conejillo de indias en un método revolucionario de castigo), ayudar a un científico altanero con sus experimentos, e incluso ver como un irritante pintor especializado en desnudos desafía la moral y el pudor de una sociedad, quizá, demasiado acomodada.

D_TnpbLWwAY-qxj

Nuestro tránsito por estos páramos se verá afectado por un notable efecto de inmersión y profundidad que incentiva y facilita el sentir que, realmente, estamos ahí. Solos. Acompañados únicamente de nuestro jamelgo, nuestras armas, y nuestra intuición.

A nuestro alrededor, vislumbraremos señales de humo. Si las seguimos, podremos encontrar a personas bienintencionadas dispuestas a compartir sus provisiones e historias, o a individuos con propósitos arteros.

La sombra de edificios mastodónticos nos guiará hasta las prósperas ciudades, donde la burguesía local se rodea de diversiones frívolas, mientras el resto de la ciudadanía queda relegada a un segundo plano y es invadida por problemas sociales de los que podremos cerciorarnos, como la estratificación.

Todo esto acontecerá mientras nos preocupamos por cuestiones menores, como cuidar y mantener un inventario que se deteriora con el uso y el paso del tiempo, alimentar a nuestro personaje con frecuencia, hacer ejercicio para no coger unos kilos de más, labrar una buena relación con nuestro caballo, ataviarse de los pies a la cabeza e, incluso, darse un baño de vez en cuando.

Si estáis buscando una opción a la que viajar para evadiros del calor y de la rutina, Red Dead Redemption 2 podría ser la más propicia.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.